Archive | décembre 2013

2013 in review

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2013 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

The concert hall at the Sydney Opera House holds 2,700 people. This blog was viewed about 26,000 times in 2013. If it were a concert at Sydney Opera House, it would take about 10 sold-out performances for that many people to see it.

Click here to see the complete report.

Publicités

La muerte de Montaigne de Jorge Edwards

Don Jorge Edwards Valdés es un gran literato chileno de la generación del 50, amigo de muchos grandes de la literatura, con una vasta bibliografía. Desempeña aún el cargo de Embajador de Chile en París, cargo que lo debe halagar mucho porque padece de parisitis crónica, o sea, que adora  esta ciudad y la acepta con todos sus lastres y tonos de gris. Imagino que el escritor hace suya la célebre frase de Enrique de Navarra: ¡ Paris bien vale una misa!

Es un escritor que estoy descubriendo algo tarde y que me agrada sobremanera ; cada libro que le leo me gusta y tengo la sensación de tener en mano de la gran literatura. Su estilo es elegante sin ser pedante, con una prosa que tiene algo de prustiano, pero sobre todo, algo de profundamente chileno. La chilenidad le aflora por momentos con frases o dichos en lenguaje vernáculo, lo que me encanta y trae recuerdos de un pasado lejano, pero siempre presente y cada vez más presente a medida que fluye el bendito tiempo. Es también un autor muy honesto consigo mismo, explicando a veces planteamientos que se podrían mal interpretar. Y como se dice en buen chileno, « nunca le saca la vuelta al tema ».

Es éste el cuarto libro que le comento en el blog; fueron comentados La mujer imaginaria y El origen del mundo en mayo 2013, Los círculos morados en julio 2013. Tengo aún por leerle  otros dos  libros  que esperan en mis cargados anaqueles…

El azar es a veces curioso e interesante porque acabando de leer y reseñar (ayer) , Un été avec Montaigne d’Antoine Compagnon ( 2013), regalo de una amiga, me he topado con este libro en San Francisco (USA) y lo compré para leerlo y encadenar las lecturas sobre el genial bordelés.( Hay poco para escoger en las librerías hispánicas de San Francisco, pero los libros son más baratos y siempre trato de comprar todo lo que rastreo de interesante para mi).

La muerte de Montaigne es un libro excelente que se lee con fruición, con interés desde la primera hasta la última página, escrito con cortos, amenos y doctos capítulos que me subyugaron por la mezcla hábil de un profundo conocimiento del tema,  con digresiones exclusivamente personales de Jorge Edwards, un maestro de la digresión como el mismísimo Señor de la Montaña. Libro extraordinariamente fácil y agradable de leer.

La temática del libro es muy precisa puesto que el Señor Edwards habla de los últimos años del genial bordelés que fue Michel Eyquem de Montaigne ( Montaigne es el nombre de la localidad de donde esta familia es originaria , localidad que  dará el patronímico a la familia).

Este Michel de Montaigne o el Señor de la Montaña, como lo llama J.E., es una obsesión que  tenía desde sus tiernos años de lector empedernido, cuando lo conoció a través de unos escritos de Azorín. Desde entonces lo llevaba entre ceja y ceja. ¡Qué manera de tener « une suite dans les idées », como se dice en francés. Bravo !

Montaigne es un enorme personaje  de las letras francesas, una especie de monstruo sagrado, la quintaesencia de lo francés: cartesiano, librepensador, erudito, hábil político, amante de la naturaleza, europeo antes de la letra, gran lector, viajero impenitente, franco, directo, honesto consigo mismo y con los otros, buen vividor. Dato interesante , tocayo y contemporáneo con otro monstruo sagrado, esta vez universal, Miguel de Cervantes.

Don Jorge Edwards va a centrar su relato sobre dos puntos claves en la vida de Montaigne: su amistad férrea con Estienne de La Boétie, otro bordelés brillante (político y escritor) y su pasión crepuscular por la pedante Marie de Gournay , quien se ocupó de los escritos de Montaigne tras su muerte.

Su gran amigo, Estienne de La Boétie, tres años mayor que él,  le brindó una amistad masculina incomparable en calidad y que nunca Montaigne pudo superar. Difícil de explicar esta amistad avasalladora entre los dos hombres. Página 104 J.E. escribe: si sólo fuera una inclinación poderosa, casi desmedida, del alma, de la inteligencia, del espíritu; sería mucho más interesante calzarla mejor con la personalidad especial, única, de cada uno de los dos amigos. Estienne de La Boétie pertenecía a su mismo terruño, a sus costumbres, a su generación, a sus lecturas. Cuando le preguntaban porqué amaba a su amigo respondía con una frase que entró en la leyenda: porque era él y porque era yo. La frase lo abarca todo.

En cuanto a su pasión crepuscular por la joven parisina Marie de Gournay, hay pocos documentos contundentes y muchas suposiciones. Lo que es seguro es que hubo una fuerte comunión espiritual, de una fuerza telúrica descomunal, por lo menos por parte de ella. Se conocieron en el Paris de 1588, él con 55 años y ella de 22. Ella le escribió en ese año de gracia de 1588 una carta ardiente de pasión, después de haber leído Los Ensayos de Montaigne a sus 17-18 años, lectura que la dejó literalmente traspuesta, enajenada. Dice Jorge Edwards que en ese primer encuentro en Paris de 1588 hubo un pacto singular que fue cumplido al cabo de los cuatro años de vida  que le faltaban al Señor de la Montaña, y honrado por Marie más allá de la muerte. Ella lo amó con una vehemencia que se hizo famosa, que ella misma en sus escritos se encargó de dar a la fama.

Hay muchas otras cosas en el libro de Jorge Edwards, por ejemplo el rol ejemplar que tuvo Michel de Montaigne en estos años de lucha fraticida entre los católicos y los hugonotes. La relación que el bordelés mantuvo con los reyes de Francia, primero con el problemático Enrique III, en seguida con el volcánico Enrique IV. La relación que mantuvo con los representantes de la iglesia católica. Las relaciones políticas con el municipio de Burdeos, donde fue dos veces intendente. Etc.

Podría haber  discrepancia con el rol que Jorge Edwards atribuye a Enrique III en el pronunciamiento por la masacre de San Bartolomeo porque otros piensan que este rey tan indeciso y que no quería reinar, no se resolvía a dar la orden de muerte y que fue la mefítica reina madre que lo empujó a tomar la decisión, Doña Caterina de Medicis que Jorge Edwards describe como muy enferma y achacosa, pero que otros describen como la quintaesencia de la gente intrigante y malévola.

Hay quizá la construcción de un dicho,  de  parte del escritor, página 44 con la atribuición al francés del refrán  » retournons à nos bouteilles« ,que se dice más bien « retournons à nos moutons« , refrán que se usa después de una digresión, para retomar un tema. Poco importa el asunteque del refrán en esta inmensidad de conocimientos que nos brinda el talentuoso Jorge Edwards.

En todo caso Los Ensayos de Michel de Montaigne fueron una excelente preparación a la muerte, de parte del filósofo, ya que rindió su alma con toda calma y aceptación, y bastante rápidamente después de haberse declarado un problema infeccioso de la esfera ORL. Página 193 Edwards escribe: …Y ahora que estaba cansado, achacoso, afectado por sus piedras renales, por sus ataques de gota, por sus calambres, por inexplicables accesos de fiebre, pero con la cabeza buena, fresca, optaba por dedicarse a sus ensayos, a sus alargues, correcciones, digresiones, y por inspirarse en sus clásicos predilectos para enfrentar la muerte, para bien morir.[ No era un mal programa después de todo].

Y en una feria de libro en España, se le preguntó a don Jorge Edwards qué libro regalaría. Su respuesta fue « Los Ensayos » de Montaigne en una edición reciente de la Editorial Acantilado porque la ve como una obra muy moderna y libre en un contexto del siglo XVI francés. Dice don Jorge que esta obra solo se puede aúnar con « El Quijote » (un tocayo coetáneo de Michel de Montaigne) porque ambas escrituras son sabias y divertidas, con una mezcla de narración y de reflexión.

Jorge Edwards cita esta frase de Montaigne que encuentro magnífica : »Amigo hagamos siempre cuentos. El tiempo pasa y el cuento de la vida se acaba, sin que uno alcance a notarlo« . Hay una estrecha relación entre la ficción y lo que no es ficción. En el prólogo de 1580 de Los Ensayos, hecho por el mismo Montaigne, podemos leer « ainsi lecteur, je suis moi même la matière de mon livre. Comme ce thème est si frivole et si vain, tu n’as pas l’obligation de me lire« . Esto, según Edwards, inaugura en occidente la « literatura del yo » o el comienzo de la novela moderna (junto con Cervantes en España).

Montaigne inventó la palabra « ensayo » y dijo en uno de ellos « yo escribo ensayos, no escribo resultados »: es la actitud de total libertad del escritor renacentista frente a su materia y está anunciando al lector que no hay que creer lo que se le está diciendo.

Un libro interesante, fascinante.

LA MUERTE DE MONTAIGNE, Tusquets Editores 2011,  ISBN 978-84-8383-299-8

Un été avec Montaigne d’ Antoine Compagnon

Antoine Compagnon est né à Bruxelles en 1950; il est polytechnicien, professeur et historien de littérature française. Il a été élu Professeur au Collège de France en 2006 où il est titulaire de la chaire de littérature moderne et contemporaine. Il enseigne à la Columbia University de New York depuis 1985 et à la Sorbonne depuis 1994 ; il fut un candidat malheureux à l’Académie Française pour succéder à Pierre-Jean Rémy. C’est un spécialiste de Proust et du structuralisme. C’est l’auteur de la réplique au célèbre article du Times sur le déclin de la culture française: Que reste-t-il de la culture française? par Donald Morrison, article suivi par l’article Le souci de la Grandeur d’ Antoine Compagnon.

Un été avec Montaigne fut étonnement un best seller durant l’été 2013 avec plus de 20 000 tirages. Philippe Val, patron de France Inter avait confié à Antoine Compagnon l’antenne durant l’été 2012 pour une chronique quotidienne dédiée aux Essais de Michel de Montaigne, chronique qui connut un grand succès. Ce livre réunit ces textes et l’on peut réécouter l’émission, avec Daniel Mesguich qui donne sa voix à Montaigne:http://www.franceinter.fr/reecouter-diffusions/384649.

En 40 chapitres Antoine Compagnon interprète Montaigne de façon claire, limpide, drôle. Avec lui il pourrait dire : » je n’enseigne pas, je raconte ». Il a quelques  phrases percutantes  à son actif, comme  » le lecteur idéal est l’adolescent, car il découvre qui il est en découvrant le monde en même temps » ou cette autre: « la littérature est un exercice de la pensée: le lecteur est une expérimentation du possible ».

Cet opus d’à peine  166 pages se lit facilement et donne envie de relire les Essais. Il peut se lire peu à peu, en dégustant les chapitres sélectionnés par Monsieur Compagnon, lequel a fait un choix personnel et arbitraire, mais pas moins intéressant pour cela. C’est un beau cadeau que m’a fait mon amie Christiane N. et je la remercie ici.

Quel homme intelligent que ce Montaigne, habile, raisonné, européen avant la lettre, ouvert d’esprit, philosophe, fin politique, moderne en quelque sorte attaché farouchement à son terroir gascon. Il a traversé une période sanglante de l’histoire de France avec ces guerres de religion meurtrières et déchirantes, parfois au sein même des familles, comme la sienne propre, originaire du sud fortement huguenot.

Une délicieuse lecture réfléchie.

UN ÉTÉ AVEC MONTAIGNE, Éditions des Équateurs 2013;  ISBN 978-2-84990-8

Chilena, casada, sin profesión de Elisa Serrana

Elisa Pérez Walker es el nombre completo de esta escritora  (1930-2012), profesora y novelista feminista que hace parte de la generación del 50 chilena. Se casó a los 18 años con Horacio Serrano, ensayista, del cual tomó el apellido, transformándolo  con una « a » en Serrana que será su nombre de pluma. Elisa Serrana es la coetánea de María Luisa Bombal y la par de Mercedes Valdivieso, María Elena Gertner, María Carolina Geel, Marta Jara, Matilde Ladrón de Guevara, Elena Aldunate.Es la mamá de la reconocida escritora chilena Marcela Serrano y de otras 4 hijas.

Comenzó a publicar en 1956, artículos y cuentos en periódicos y revistas, pero se hizo conocer a partir de 1960 con su novela Las tres caras de un sello. Según la crítica nacional, Una sería su mejor novela . La escritora retrató con agudeza la pasividad de la mujer chilena de su tiempo.

Todas las novelas de Elisa Serrana  enfocan sobre el tipo de mujer de la clase terrateniente acomodada o clase media cosmopolita,  económicamente exitosa. Ella abandonó la mirada masculina con que se había contemplado a estas mujeres para observarlas de la perspectiva de otra mujer. La solidez que la mirada masculina otorga a la imágen de la familia, descubre en las novelas de Serrana su radical fragilidad.

Chilena, casada,  sin profesión de 1963 es su segunda novela, que expone los efectos del feminismo en la sociedad chilena conservadora  . Fue en su época el libro más leído del año y su libro más controversial donde retrata al mundo diplomático revelando una vasta gama de personajes con vínculos con la política, las finanzas y el poder.

Es una lectura que encontré interesante con la idea retrospectiva de una cierta modernidad para aquellos años, pero le encontré  falta de profundidad en los personajes, en especial el personaje central de Teresa. Todos los personajes parecen arquetipos, más que gente de carne y hueso; no están suficientemente ahondados y la novela no explica ciertos giros en la vida de la protagonista.

La novela  narra dos partes de la vida de Teresa: la primera parte nos cuenta su temprano matrimonio con un abogado que la saca de la casa paterna, pero no le permite emanciparse como ser humano ni como esposa; muy al contrario, el hombre padece de conflicto edípico positivo que lo llevará al fracaso matrimonial. La segunda parte relata el segundo matrimonio de Teresa, esta vez con un diplomático de carrera (funcionario), Lucho, que la sacará del país para vivir en India donde conocerá a fondo este medio tan especial que es la diplomacia. Al mismo tiempo descubrirá un marido bastante amoral y obseso por su carrera, cueste lo que cueste. Hay buenas frases sobre el mundo diplomático, como por ejemplo, página 90:« los diplomáticos son unos provincianos, sólo que su provincia es el mundo ». O este otro en la página siguiente:« uno de sus méritos reconocidos era su avenencia con los jefes y para ser apreciado en el Ministerio era necesario saber cuándo ceder; además, ante un jefe de misión, siempre era mejor ceder« . Lucho es un funcionario ambicioso y página 150 él se delata:...No podía evitarlo: frente a su jefe buscaba coartadas. « Tuve que leer con detención el diario esta mañana », suspiraba al llegar tarde; o: « Es parte de nuestro deber de diplomáticos acostarse a las mil y quinientas ». No perdonaba al embajador, que nunca se excusara. « Así cualquiera; no debe cuentas a nadie, pero de repente llega el chisme al Ministerio »…Le habría gustado atemorizar a su jefe, poseer un arma que lo vulnerara. « Algún día seré embajador ». » No sería igual; sus costumbres, intuía, subirían con él. El otro nunca había sido empleado; político, culto, diletante, un día embajador en Londres y luego… La India, capricho filosófico, complejo místico, quién sabe qué pasa por esa mente. Mientras que yo… »Funcionario desde siempre, alma de funcionario esculpida en años incoloros, preocupación de arribar, salir avanti, probar fuerzas, ser alguien. Años de irresponsabilidad en lo grande, de precisión en lo diario, de temor a la opinión de sus jefes, a las apariencias. Nunca verdaderamente libre, sincero, jugándose su gloria y su destino…por un sueldo miserable y una pequeña esperanza. « A los embajadores como el mío, algún día les hacen la cama…¿Por qué no? » Quería por jefe a otro funcionario. De ésos se sabe qué esperar y cómo actuar ante ellos. Es cuestión de cumplir su deber, hacer a tiempo un informe, estudiar su oficio…, y decir lugares comunes para no comprometerse, evitar empresas arriesgadas y la visión como un mal paso, actuar en dos dimensiones.

Una cita excelente del embajador de Lucho, hombre vivido y sibarita profesional, sobre el café: »Recuerde,  mi amigo, el buen café debe ser negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel, dulce como el amor; esa es la receta de Talleyrand. Yo no soy un Talleyrand, pero le doy otra receta: en cada país busque lo mejor, en la India tome té.

Encuentro que el final de la novela es extraño, abierto, demasiado abierto y poco concluyente.

Tenía gran curiosidad y muchas ganas de leer a Elisa Serrana y lo he logrado gracias a la generosidad de mi amigo Francisco L. quién me envió un volumen que reúne tres novelas: Una , A cuál de ellas quiere Usted, y ésta,  las dos primeras quedan por leer y serán comentadas en el futuro.

CHILENA,CASADA,SIN PROFESIÓN, Editorial Andrés Bello 2002,  ISBN 956-13-1773-7

Serviteur et servante d’ Ivy Compton-Burnett

Romancière britannique (1884-1969) ayant publié une vingtaine de romans , elle a été  anoblie par la Reine Elisabeth peu de temps avant sa mort. C’est un écrivain très apprécié par ses pairs et comparée ou associée souvent à Jane Austen. Lors de sa mort en 1969 on écrivit sur elle qu’entre 1935-1947, époque où elle écrivit ses meilleurs romans, aucun autre écrivain n’a fait plus pour dévoiler les ressorts de la cruauté, de la souffrance et du courage humains (cf  Angus Wilson).  Son univers de romancière discrète, avec les thèmes de l’argent, du pouvoir, du statut social, du meurtre, de l’inceste, demeurent d’une implacable modernité. Elle a écrit la tragédie de la haine familiale. Nathalie Sarraute la cite comme un des écrivains de la modernité à l’égal de Virginia Woolf, sa contemporaine.

Tous ses romans ont pour thème une famille ou deux, vivant à la campagne de maigres revenus tirés de domaines ancestraux. Chaque famille est bien délimitée en trois groupes: les parents (réunis autour du salon ou de la bibliothèque), les enfants et la gouvernante dans leur salle d’étude et les domestiques dans les communs. Cette domesticité est nombreuse et très hiérarchisée avec des préséances à l’office parfois plus strictes que celles des maitres. L’unité familiale est gouvernée par un tyran mâle ou femelle qui n’admet aucune contestation ou limite à son pouvoir. Cet univers familial coupé du monde, va créer un climat lourd et prompt à tous les débordements amoraux et criminels. D’après le romancier britannique Angus Wilson, les romans de Compton-Burnett sont les plus amoraux qui soient car on y trouve des adultères, des meurtres (ayant pour origine la cupidité et l’orgueil des protagonistes), l’homosexualité, l’inceste. Mais la romancière va rester emmurée dans l’univers mental et familial de l’ère victorienne, dans cette Angleterre défunte dont elle décrira immuablement les rites et les passions, la majesté et l’horreur: c’est un écrivain cruel, féroce, d’un humour carnassier – elle disséquera de livre en livre les menus drames et les tragédies insondables du huis clos familial.

Elle scrute ses personnages avec une férocité teintée de drôlerie et de cynisme, dans un dialogue qui ne sert qu’à masquer la cruauté derrière la banalité de la vie quotidienne.

Les titres de la romancière mettent souvent une opposition de deux mots, complémentaires ou antagoniques:  Mère et fils, Jour et ténèbres, Passé et présent, etc.

Le style d’Ivy Compton-Burnett est unique et original car elle écrit uniquement sous forme de dialogues, sans beaucoup de texte explicatif. Les explications sont dans les dialogues brefs et sculptés au scalpel et les interlocuteurs  changent tout le temps. C’est une conversation ininterrompue tout en sous-entendus et non-dits. Ceci rend  les adaptations théâtrales et radiophoniques  très faciles.

Serviteur et servante (Manservant and Maidservant) est son deuxième roman; il fut publié en 1925. C’est le premier livre que je lis de cette romancière qui, avec l’américaine Eudora Welty (objet d’un billet en novembre dernier)  , a été citée  par l’écrivain mexicain et grand lecteur, Sergio Pitol. C’est  une découverte assez surprenante, stupéfiante même, car jamais je n’avais lu un langage si précis et impertinent dans la bouche de personnages anglais appartenant à la gentry; ici  on appelle  un chat, un chat, sans aucune vulgarité, mais avec une certaine préciosité. Les sujets sont abordés de façon crue et sans détours. Le monde narratif évoqué en début de billet s’applique à la lettre à ce roman. J’ai été choquée par le rôle qu’elle fait jouer aux enfants dans ce livre: il y a là une cruauté envers eux parce qu’on  les fait endosser des sentiments qui ne vont pas du tout avec leur âge tendre, surtout à l’époque victorienne; on peut dire qu’on leur a volé leur innocence et leur jeunesse. En dehors de l’histoire familiale en huis-clos et avec la hiérarchisation des personnages déjà décrite, le récit se passe à la campagne où tous se connaissent et s’épient dans le moindre détail. Les mondes sont totalement hermétiques entre eux, on sent l’impossibilité d’évoluer dans un sens ou dans l’autre, ce qui génère des comportements erratiques.

L’histoire est assez simple. Nous sommes dans un domaine où le père exerce une relation tyrannique et dénuée de tendresse envers ses 5 enfants: 2 filles et 3 garçons qui vivent terrorisés. Ils sont entourés de leur mère, une tante du père, et un cousin du père qui se fait entièrement entretenir. Les enfants ont une nurse et la maison a plusieurs serviteurs. Il y a un drame familial très fort car la mère a une liaison coupable avec l’oncle et pense quitter son mari. Ceci va déchaîner les passions familiales et nous assisterons à de multiples rebondissements allant du plus dramatique au plus cocasse.

Chez cet écrivain, les faibles et les malheureux n’inspirent guère de pitié. Les hésitants n’hésitent ni par pitié ni par réflexion, mais par hypocrisie, cupidité ou lâcheté. Tous les personnages se connaissent à fond, vivent en vase clos et Compton-Burnett sait que rien ne se propage plus terriblement au sein d’une famille que la passion et la haine.

Voici quelques  citations de cette écrivaine originale :

SERVITEUR ET SERVANTE, Bibliothèque L’Âge d’Homme 1988.

Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute

Ana María Matute (Barcelona 1925) es una Gran Dama de la letras ibéricas que comenzó a publicar desde los 17 años. Hace parte de la « generación del 50 » española, época del franquismo y de opresión hacia la literatura. Ha recibido todos los premios literarios con la culminación del Cervantes en 2010, siendo la tercera mujer galardonada con tal distinción, concedida por el conjunto de su obra (hoy día sabemos que la escritora mexicana Helena Poniatowska acaba de ser la cuarta mujer galardonada). La Señora Matute integró la RAE en 1998 donde ocupa el sillón K.

La escritora es considerada como una de las mejores novelistas de la posguerra española; ella incorpora técnicas literarias asociadas con la novela modernista o surrealista, utilizando el pesimismo como fuente primaria, lo que da sensatez a sus novelas. Los temas que la interesan son: la infancia, la injusticia social, la incomunicación, la incomprensión, la guerra y la posguerra, y…el bosque, siempre presente en sus historias. De la novela, Ana María Matute dice que debe herir la conciencia de la sociedad, en un deseo de mejorarla. Matute desarrolló un estilo personal que aúna realismo y fantasía,  adentrado en lo imaginativo, configurando un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. La escritora en una de sus entrevistas hace resaltar que en materia de literatura, la independencia y la originalidad no se la perdonaron, dejándola un tanto « descolocada ».

Le he leído 4 libros: las listas son fastidiosas por lo que les citaré uno que me gustó y otro que no pude terminar.  Fiesta al noroeste, Premio Café Gijón 1952 me gustó, es un pequeño libro de los que marcan, pareciera escrito con la sangre misma de los protagonistas, en un estilo intenso y brutal que resalta sobre una tierra árida donde el color rojo inunda la novela y donde tenemos la impresión de asistir a una tragedia griega con su coro compuesto por un enjambre de niños desvalidos. Los hijos muertos, libro de 1958 no lo pude terminar, lo encontré caduco y hermético.

Su obra a menudo se agrupa en trilogías. Y Olvidado rey Gudú de 1996 no escapa a la regla puesto que es el segundo tomo de una trilogía medieval que inició en 1971 con La torre vigía y siguió en 2008 con Aranmanoth. Este grueso tomo de 800 páginas es el libro donde ella más se reconoce, donde hay mucho de ella, de sus obsesiones y demonios. Según muchos, Olvidado Rey Gudú sería su obra maestra. Y cuando se la escucha al final del discurso que hizo a la recepción del Cervantes, refiriéndose a este tremendo libraco,  emociona escucharla decir « si lo leen, encontrarán muchos personajes, por favor, créanselos ».

Se trata de una novela monumental que Matute dedica a cuentistas famosos como Andersen,  los Grimm o Perrault y que relata la saga de una estirpe de reyes  en el  Reino de Olar. La historia comienza y termina con una maldición: el rey Gudú no podrá sentir AMOR y la falta de este humano sentimiento lo llevará a su pérdida y a la pérdida de su Reino. Es una metáfora que nos brinda Matute porque sin amor la humanidad no puede realizarse.

La saga del Reino de Olar está llena de personajes reales mezclados con otros fantásticos como trasgos, silfos,  brujas, gnomos, ondinas, etc. El hilo conductor es la Reina Ardid, madre de Gudú, tan bella como astuta, dotada de ciertos poderes extraordinarios.  Hará todo lo posible para que su hijo sea feliz, pero las cosas tomarán otro rumbo y el lector sufrirá con ello. Es un cuento que por momentos nos embruja y apasiona porque los personajes están llenos de variopinta humanidad,  desde la codicia,  la bondad, la crueldad, la venganza, la lujuria,  la bajeza más vil y todo lo que se pueda imaginar, contrastando con otros momentos más ingenuos o líricos.

Hay mucha violencia alrededor de las campañas guerreras emprendidas por el Rey Gudú con el fin de agrandar el Reino. Son las páginas que a veces me parecieron demasiado largas.

En resumen,  Olvidado Rey Gudú es una enorme metáfora sobre el Hombre y su Historia, realidad y leyenda. Pasado y futuro se confunden en una ficción que se nutre de las inquietudes, dudas y anhelos que desde hace siglos animan y dominan a la raza humana . Hay mucha reflexión, mucha filosofía de la vida, detrás de las palabras del libro. La trama es el Reino de Olar, sus gobernantes y sus gentes, pero no es una historia bonita ni un cuento de hadas, es una historia real tirando a pesimista, extraordinariamente bien escrita. Acerca de este pesimismo que resuda la historia, página 525 se lee …(la Reina Ardid habla a su amante Almíbar) Querido, sabido es que la envidia y maledicencia humana no tienen fin. Pues si bien la inteligencia tiene un límite, la tontería y la malicia no tienen fondo visible o alcanzable. Página 783 dice la Reina… »Somos humanos, y hemos de aceptarnos tal y como somos: no con llantos ni ternuras venceremos. Nosotros somos criaturas de carne débil, y cien veces más débiles de espíritu…Mezquinos, vanidosos, egoístas y crueles. Pero así somos. Luchemos, por tanto, con las armas que nos fueron dadas y dejemos atrás lo que aún no estamos capacitados para entender ni utilizar debidamente ». Y página 842, la Reina, desconsolada se hace las reflexiones siguientes:…¿Por qué es tan ciego, y tan indescifrable el mundo al que nos trajeron? ¿Quién nos dejó caer en este mundo, tan mudo, impío y desolador? Triste es el mundo, tristes sus criaturas. Y sólo de tan frágil materia está hecha la vida: de imposibles recuperaciones, de imposibles regresos y de imposibles comienzos.

 Sonia, en el blog  » Un libro al día » escribió algo muy justo sobre esta novela: tienes que ser como Gudú, y no cogerle cariño a ningún personaje. No te identifiques, no intentes acercarte a ellos. Te destrozarán y te harán llorar. No. Una sola lágrima y todo ese mundo habrá desaparecido.

Y para terminar, cito una frase de Ana María Matute: la literatura es el sentido mágico de la vida.

 OLVIDADO REY GUDÚ, Editorial Espasa Escalpe 1996,  ISBN 84-239-7664-5