Archive | janvier 2013

La contrebasse de Patrick Süskind

Patrick Süskind est né en 1949 à Ambach,  Bavière où il réside actuellement. C’est un écrivain et scénariste, qui a étudié l’ histoire médiévale et l’histoire contemporaine à Munich et à Aix-en-Provence.

Il y a très longtemps,  j’ai lu de lui Le Parfum qui est son premier roman, édité en 1985 ( Die Geschichte eines Mörders), et qui  lui valut un succès mondial, traduit dans plus de 20 langues, adapté au cinéma en 2006 par Tom Tykwer, sous le titre Le Parfum, histoire d’un meurtrier. C’est un livre qui m’aura marqué, c’est un livre duquel je ne pourrais pas me séparer, estimant qu’il doit être sur l’étagère, pour ma paix intérieure, disponible pour le jour d’une envie de relecture. Il faut dire que ce livre est devenu un classique, il est étudié en classe, il apporte une certaine virtuosité alliant la littérature au monde sensoriel. Car ce livre, comme d’aucuns l’ont si justement écrit, il nous fait voir ce que l’on sent et goûter ce que l’on voit. Un livre qui se lit et se respire.

La première publication de Süskind fut cette pièce théâtrale à un personnage,  La Contrebasse  jouée pour la première fois à Munich en 1981 et publiée en 1984. Elle connut un succès mondial et elle est périodiquement reprise sur les planches, la qualité du spectacle dépend entièrement des dons du comédien; ainsi, à Paris nous gardons un souvenir émouvant de Jacques Villeret dans le rôle principal, en imaginant mal Jacques Villeret cacher sa vaste anatomie derrière l’instrument, aussi volumineux soit-il. Merci à Sylvie B. pour ce prêt, livre aperçu dans son salon et prêté sans hésitation.

Cette pièce de théâtre, de moins de 100 pages, est un monologue féroce qui commence comme une ode à la contrebasse, instrument puissant et imposant, essentiel à tout orchestre digne de ce nom mais où très vite l’esprit du personnage va se troubler (avec l’ingestion immodérée de bière) et devenir une digression proche de la folie , catharsis où le contrebassiste déverse son amertume, se vide de ses frustrations, hurle son mal-être et sa solitude de mâle. Ainsi les propos qui étaient amusants et spirituels au début, deviennent pathétiques et dérangeants à la fin.

De l’ode à la contrebasse: […]c’est moi. C’est nous, si vous préférez. Mes collègues et moi. Orchestre National: ça fait du bruit, c’est moi qui vous le dis, beaucoup de bruit. Douze contrebasses, si elles s’y mettent, vous ne pouvez par leur damer le pion, même avec l’orchestre au complet. Ne serait-ce qu’en décibels . Les autres n’ont plus qu’à aller se rhabiller. Mais si on n’est pas là, rien ne va plus. N’importe quel musicien vous le dira: un orchestre peut toujours se passer de son chef, mais jamais de la contrebasse. Il existe des orchestres sans premier violon, sans instruments à vent, sans percussions, sans tambours ni trompettes, sans tout ce que vous voulez. Mais pas sans basse. Supprimez la basse, et vous obtenez une confusion digne de la Tour de Babel, c’est Sodome et Gomorrhe, plus personne ne sait pourquoi il est en train de faire de la musique…

De la haine de la contrebasse: […] l’instrument n’est pas  précisément maniable. Une contrebasse, c’est plutôt, comment dire, un embarras qu’un instrument. Vous ne pouvez guère la porter, il faut la traîner; et si vous la faites tomber, elle est cassée. Dans une voiture, elle ne rentre qu’à condition d’enlever le siège avant droit. A ce moment- là, la voiture est pratiquement pleine. Dans un appartement, elle se trouve sans cesse sur votre chemin. Elle est plantée là…avec un air si bête, vous voyez…mais pas comme un piano . Un piano, c’est un meuble. Vous pouvez le fermer et le laisser là où il est. Elle, non. Elle est toujours plantée là…

Petit livre distrayant, oeuvre mineure après Le Parfum, mais dont le succès sur les planches perdure depuis 30 années !

Voici un morceau de Dittersdorf, largement cité dans la pièce (Autriche 1739-1799) pour contrebasse (Concerto N°2 E Major Mvt II adagio molto) où le jeu de l’instrument se détache à souhait:

LA CONTREBASSE, Livre de Poche N°7308( Diogenes Verlag 1984)  ISBN 978-2-253-05783-3

El contenido del silencio de Lucía Etxebarria

Lucia Etxebarria

Lucía Etxebarria nació en Valencia en 1966: escritora, poeta, ensayista, guionista, panfletista, y autora muy controvertida. Estudió Filología inglesa y Periodismo. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas.

Su obra prima es una biografía publicada en 1996,  su primera novela data de 1997, Amor,curiosidad, Prozac y dudas, obra que fue acusada de plagio por parte de la periodista y escritora norteamericana Elisabeth Wurtzel, autora de  Nación-Prozac.  También hubo otra acusación de plagio por parte del psicólogo Jorge Castelló en 2006 por su artículo del 2004, Dependencia emocional y violencia doméstica, arguyendo el psicólogo que Lucía Etxebarria había copiado párrafos enteros de su artículo. Y como si fuese poco,  la Revista Interviú la acusó de plagiar el libro Estación de invierno del poeta leonés Antonio Colinas en su libro del 2005, Ya no sufro por amor.

 Lucía Etxebarria ha declarado  que quiere cesar de escribir como una  protesta contra el pirataje de sus obras literarias en Internet, especialmente en tres países : España, Rusia y la China.

Pero no estamos aquí para vilipendiar a una autora consagrada y seguida por muchísimos lectores. Ha sido varias veces galardoneada con premios prestigiosos:  el Nadal en 1998 por Beatriz y los cuerpos celestes, el Primavera 2001 por De todo lo visible e invisible y nada menos que con el Planeta 2004 por Un milagro en equilibrio.

Le he leído dos panfletos de una rara pertinencia: uno contra el sistema de salud actual de los españoles con la gestión del servicio de urgencias médicas ( tan anómalo como el sistema francés, que es un verdadero via crucis para los usuarios) y un panfleto en contra de la Infanta Cristina de Borbón que es una verdadera obra de arte de insolencia y pertinencia. La señora Etxebarria tiene talento,  pero es un talento bastante mordaz provocador de respuestas de la  misma índole.

He leído varios libros suyos: Beatriz y los cuerpos celestes, novela hipermoderna que habla de  droga y de la dependencia que lleva fácilmente  a la delincuencia; es la historia de una chica que fue violentada sexualmente en su infancia y que se descubre lesbiana; su mejor amiga la induce a consumir drogas; es un libro duro y amargo. También le leí Un milagro en equilibrio que lleva buenas reflexiones sobre la maternidad, sobre las relaciones familiares y de pareja, sobre la vida y sobre la muerte. Lo encontré humano y justo y me hizo recapacitar sobre mi fobia hacia los Premios literarios. Y leí también Lo verdadero es un momento de lo falso, que no me gustó nada porque gira en torno a la droga y al sexo, en este mundo  falso y desangelado de los junkies, microcosmo neurótico, falso y cruel. Al menos en este libro encontré una linda citación de La Rochefoucauld: « por raro que sea el verdadero amor, lo es menos aún que la verdadera amistad ». 

El contenido del silencio, de más de 400 páginas, me resultó interesante,  bien escrito y mejor documentado, pero encontré que la autora alarga demasiado la trama y nos marea con sensaciones de los personajes respecto a sus vivencias y a su pasado. Las digresiones abundan y por momentos pesan;  tuve la misma sensación  con el libro de Javier Marías Los enamoramientos.

Este libro es un thriller basado en la manipulación y en las carencias afectivas. Es una ficción. Hay una indagación sagaz sobre el amor y la pérdida a través del amor. La novela abarca también el incesto y los amores sáficos, temas recurrentes con esta escritora.

Cordelia desaparece en Canarias, ella es la hermana de Gabriel, aunque los hermanos han perdido contacto durante más de diez años. Sin embargo Gabriel parte en pos de su hermana y se liga con Helena, una íntima amiga de su hermana, y se enamora de ella. Así, sabrá que su hermana fue captada por una secta en Canarias, la secta de Heidi, una de las tantas sectas que se han instalado en Canarias. En esta búsqueda de su hermana, Gabriel logra deshacerse de su pasado y reencontrarse a si mismo y asumir ciertas cosas.

Pretexto para darnos una versión de lo que puede ser una secta, de cómo atrapan a los incautos y les hacen un lavado de cerebro, con el propósito de adueñarse de los bienes materiales de la gente. Al parecer, Gran Canaria es la comunidad autónoma española con mayor presencia de sectas: unas 40 sectas con más o menos 10.000 adeptos.

La palabra silencio que lleva el título de la novela resurge varias veces en el relato porque en las sectas se practica la incomunicación, es decir, el silencio, para no fomentar empatías entre los adeptos ; página 307 Etxebarria escribe:…el tiempo de silencio, que abarcaba desde que nos íbamos a la cama hasta el día siguiente, después de la misa, se vivía todos los días de la semana, todos los días del mes, del año. No se debía hablar con nadie, a no ser que fuera una cuestón de vida o muerte. En vacaciones de Navidad o de Semana Santa íbamos al curso de retiro, en el que debíamos guardar silencio durante una semana, en una casa perdida en medio del campo, y en verano, al curso anual que duraba veinticinco días…

Lucía Etxebarria dice haberse inspirado en 2 historias reales : la de la Comuna El Cabrito bajo la sigla AAD en La Gomera, grupo liderado por el pintor austríaco Otto Muehl y la secta encabezada por Heidi Fittkau-Gaerthe, radicada en Tenerife, cuyos miembros planeaban un suicidio colectivo.

EL CONTENIDO DEL…, Autores Españoles e Iberoamericanos 2011(Planeta),ISBN  978-84-08-10478-0

Au temps du roi Edouard de Vita Sackville-West

File:Laszlo - Vita Sackville-West.jpgVita Sackville-West est le nom de plume de Lady Nicolson (née Victoria-Mary Sackville-West),  dans le Kent le 9 mars 1892 et décédée en 1962: poétesse, romancière, essayiste, biographe, traductrice et jardinière anglaise. Elle nous a laissé une œuvre littéraire riche et abondante. Elle fut une femme étonnante, avant-gardiste, moderniste.  Elle a été la première et unique écrivain a avoir reçu deux fois le Hawthornden Prize,  en 1926 pour The land et 1933 pour Collected poems.

Elle fut très connue pour sa vie aristocratique exubérante, son mariage solide avec le diplomate Harold Nicolson, a qui elle a donné deux fils, mais aussi par ses amours saphiques passionnées avec des femmes romancières comme Violet Trefusis (fille bâtarde du roi Edward VII)  et Virginia Woolf, entre autres.

La liaison avec Virginia Woolf date de la fin des années 20 et dura un an; à la fin de cette liaison tumultueuse, Virginia Woolf écrivit son roman Orlando qui a été décrit par l’un des fils de Vita Sackville-West comme « la plus longue et la plus charmante lettre d’amour de la littérature ».  Ce livre, Orlando, a été publié à titre posthume par Leonard Woolf, mari de Virginia.

Christine Orban a écrit  sous le titre de Virginia et Vita,  un excellent livre retraçant cette liaison orageuse,  livre qui a été   commenté dans ce blog en février 2012 (une première version de ce livre datant de 1990 avait été écrit sous le titre de « Une année amoureuse de Virginia Woolf »  par Christine Duhon).  Aussi, depuis la lecture du livre, j’avais le vif désir de lire Vita Sackville-West, c’est chose faite.

Au temps du roi Edward ( The Edwardians, 1930) est l’un des romans les plus connus de Vita avec un autre, publié en 1931, Toute passion abolie ( All passion spent).

Ce livre est excellent,  court mais riche en descriptions acérées sur le mode de vie de cette aristocratie anglaise du début du XXème siècle, oisive et assez dépravée, mais avec un sens hyper aigu des convenances. Nous sommes dans l’Angleterre d’Édouard VII qui vient de s’installer sur le trône; la noblesse et les classes dirigeantes s’affranchissent des sévérités victoriennes. La richesse du roman vient de cette analyse si critique et grinçante de la société « edouardienne » avec des personnages si divers qui permettent une vision sur l’époque (1905) , avec des points de vue très  différents et avec un style élégant, cynique et nerveux. Cette période qui précède la Première Guerre Mondiale est pour la Haute Société un paradoxe entre le respect obsessionnel des convenances et des traditions et en même temps, une décadence avec une recherche effrénée des plaisirs autant par les hommes que par les femmes: les nobles vivent des passions mais ils n’osent les avouer, ils sont immoraux, mais respectent les étiquettes. Il semblerait que la vie des gens bien nés n’était qu’une longue traversée des apparences, mais Vita Sackville-West fait craquer sous les passions, le vernis des bonnes manières.

Ici, Sébastien est le cinquième duc de Chevron, héritier du titre et du château, il évolue dans la meilleure société anglaise et vit des amours clandestines avec des femmes de son rang mais en respectant les apparences. Il ne peut pas échapper à sa destinée qui est de devenir la maître de Chevron et d’assurer une parfaite continuité de son rôle de maître  et de seigneur de tous ceux qui dépendent de lui. Le regard porté par Vita Sackville-West est sans concession et parfaitement juste. Sébastien est un personnage charnière entre ce passé figé dans ses rites et traditions et une modernité qui s’annonce.

Voici quelques passages choisis:

À propos de la domesticité: […] la domesticité de Chevron était admirablement organisée. Celui qui n’avait pas dix ans de service était considéré comme un intrus; au bout de dix ans, il était appelé devant Sa Grâce (Lucie, la duchesse mère de Sébastien) et recevait en cadeau une montre en or avec son nom et la date gravée au dos; Sa Grâce leur adressait quelques paroles d’encouragement, et on les considérait désormais comme de la maison. Mais en dehors de cette entrevue unique, rapide, intimidante, les domestiques subalternes ne voyaient Sa Grâce que très rarement. Tous ne la connaissaient pas de vue et il est certain qu’un grand nombre étaient complètement ignorés d’elle (pg 23).

À à propos de cette société: […]Thérèse (une  bourgeoise, parachutée au milieu de cette meute d’aristocrates) enviait, au lieu de la mépriser, leur prodigieuse suffisance, leur exclusion tacite de tout ce qui n’était pas leur cercle intime. Elle s’émerveillait de l’uniformité de leur apparence: grandes ou petites, grosses ou maigres, jeunes ou vieilles, il y avait une ressemblance indéfinissable dans leurs regards métalliques, dans la ligne dure de leurs bouches, dans le mouvement de leurs mains chargées de bagues et de bracelets. Ces regards, bien que pénétrants, avaient l’apathie d’un oeil de poisson,  de plus, les paupières, à peine ouvertes, enlevaient encore aux yeux un peu de la franche générosité qu’ils avaient peut-être possédée un jour. Thérèse pensait que toutes ces dames auraient dû être dans des vitrines de musée, tellement elles avaient l’air figé. Rien ne viendrait sans doute jamais troubler leur belle assurance; aucune tempête ne pourrait écheveler ces coiffures architecturales, aucune passion ne viendrait ravager ces bustes corsetés. Elle songeait qu’elles ressemblaient à tous les portraits de Sargent qu’elle avait vus, hôtes divines d’un monde à part, pour qui rien de sordide, de mesquin ni de douloureux n’existait, servies par d’innombrables domestiques,par d’innombrables femmes de chambre, coiffeurs, manucures, spécialistes de beauté, pédicures, tailleurs et couturières, sortant de leurs cabinets de toilette parfumées et équipées pour parler aux « Grands de ce monde » (pg 193).

À propos des mariages :  on savait malheureusement que toutes les jeunes filles ne pouvaient faire de brillants mariages et que certaines devaient se contenter de gentlemen fort honorables dont l’Angleterre est pourvue en quantité très satisfaisante. Les soeurs de Lord Roehampton s’étant rendu compte, vingt ans plus tôt, que les couronnes et les plus haut titres ne leur étaient pas destinés, avaient suivi l’exemple de beaucoup d’autres soeurs bien nées, mais trop nombreuses, et, l’une après l’autre, avaient accordé leur main à des gentlemen terriens qui n’étaient pas fâchés d’épouser une fille titrée, et qui, en retour, les faisaient maîtresses d’un agréable château construit sous le roi George, et d’une maison à Londres avec, si possible, un porche dorique (pg 103).

Ce roman me fait penser aussi à l’excellente série télévisée Downton Abbey dans l’Angleterre de 1912 et autour du Domaine de Downton Abbey avec Lord Grantham. Mêmes personnages évoluant dans le même cadre.  Excellente série.

Sur la couverture de l’ édition de Poche de Au temps du roi Edward, figure le tableau intitulé Farewell, de l’impressionniste nord américain Edward Cucuel ( 1875-1954) et qui rend bien cette atmosphère opulente de l’époque. Voici un lien avec quelques tableaux, dont le splendide Farewell:

http://www.edwardcucuelpaintingexpert.com/edwardcucuelpaintings.htm

Et si vous souhaitez voir quelques videos sur Vita Sackville-West:

http://www.babelio.com/auteur/Vita-Sackville-West/3141/videos

AU TEMPS DU ROI EDOUARD, Poche N°32617 ( Bernard Grasset 1933)ISBN 978-2-253-16653-5

La muerte de Venus de Care Santos

Care Santos es catalana de Mataró, nacida en 1970  . Escribe en catalán y español y es una escritora muy activa, que participa en muchas actividades entorno a la literatura y que además anima un par de blogs literarios. Como les decía en julio del 2012,  cuando reseñé su libro Habitaciones cerradas, quedé expectante por leerle  este  libro del 2007  y gracias a un préstamo de Graciela, pude darme el gusto.

Nuevamente fue un placer leer una novela suya, atrapante desde la primerísima página, con una trama impecable y un sentido de la narrativa estupendo.  La novela transcurre en Mataró, que es la ciudad natal de Care Santos, y  quien mejor que ella para darnos información sobre su amada ciudad.

Mataró se llamó  Iluro en la época imperial romana ( siglo I aC) y fue una ciudad importante a unos 30 Kms de Barcelona, documentada con escritos de Plinio el Viejo, entre otros. Iluro fue la continuación de otra ciudad romana a unos 5 Kms de Mataró y más antigua aún, llamada Ilduro cuyo nombre ha sido hallado en monedas de cobre del siglo II aC.

La novela de Care Santos tiene dos niveles en la acción: el primero de ellos transcurre hoy en día cuando Mónica Salvà hereda  una casona preciosa de su tía Lola, en muy mal estado y rápidamente se dará cuenta que la casa tiene un espíritu maléfico. Esta casa tiene la estancia principal decorada con mosaicos de motivos florales y geométricos, de un gran valor puesto que provienen de los talleres del maestro Nolla. Care Santos aprovecha para darnos a conocer  a Miguel Nolla, fabricante valenciano de baldosínes fabulosos  de fines del XIX. Casi todas las casas de la burguesía empresarial de Mataró poseen baldosines de esta fábrica, hoy en día cerrada. En el jardín de la casa se encontrará, enredada en las raíces de un ficus gigante, la cabeza en mármol de Carrara de una posible estatua de Venus procedente de nada menos que de la Escuela de Afrodisias, ubicada en Turquía en la Antiguedad y famosísima por la calidad de sus escultores. Esta cabeza de mármol es el punto de partida del misterio que relata la novela.

La descripción de los personajes y del entorno de los personajes es fantástica, todo está detallado, todo encaja a la perfección, todo suena lógico y está tan bien imbricado que no se puede soltar el libro.

La otra parte del relato sucede en la ciudad romana de Iluro, con personajes de la época y bastantes datos de lo que era la vida en Iluro en el siglo I aC. Estos datos históricos son imprescindibles para conocer los trastornos ocurridos en esta casa 2000 años después.

                                        Plan de villa romana en Iluro, siglo I aC.

Francamente es una  novela entretenida que se lee con fruición. A mi me gustó más la parte contemporánea que encontré muy aterrizada que la parte antigua, aunque quedé bastante admirativa con la parte histórica. Una escritora a quien habrá que seguirle los pasos ! Bravo !

LA MUERTE DE VENUS, Espasa 2009,  ISBN 978-84-670-3074-7

Le sang des Atrides de Pierre Magnan

Troisième livre de Pierre Magnan dans ce blog; celui-ci est un cadeau de mon amie Françoise P. et c’est un pur régal. C’est une nouvelle enquête de l’ineffable  commissaire Laviolette. D’autres livres de Pierre Magnan ont été commentés ici:  Les charbonniers de la mort en septembre 2012 et Le tombeau d’Hélios en novembre 2012. Cet écrivain décédé  en mai 2012 a vécu toute sa vie autour de Manosque et nous lègue une oeuvre importante qui mérite une lecture car elle est très bien écrite, riche en personnages mémorables de cette Provence française, et les livres décrivent admirablement des paysages des Basses Alpes, beaux, indomptables et sauvages. Je remarque au passage  le don de Pierre Magnan pour choisir ses titres, originaux et érudits. Ici le titre Le sang des Atrides est très bien choisi, car il fait allusion à l’Antiquité où la famille des Atrides était célèbre par son destin tragique; les membres de cette famille les plus célèbres, parmi d’autres, sont Electre, Agamemnon et Oreste, dont le nom jouera un rôle dans cette histoire.

Le sang des Atrides a reçu le Prix du Quai des Orfèvres 1978 et a été deux fois adapté à l’écran: en 1981 par Sam Itzkovitch et en 2010 par Bruno Gantillon qui a réalisé un téléfilm avec Victor Lanoux dans le rôle de Laviolette.

Ici, le roman se passe à Digne dans les Basses Alpes à une époque qui n’est pas précisée de façon claire, mais que l’on devine relativement récente. L’ineffable et bon vivant commissaire Laviolette doit élucider des meurtres commis dans cette ville, touchant de beaux hommes s’adonnant curieusement au cyclisme amateur et aussi une douairière nonagénaire. Il sera secondé par le volage, quoique célibataire juge Chabrand. Tout ceci prétexte pour nous raconter cette bonne et séculaire ville de Digne, ville secrète, souriante, mais réservée  baignée par la rivière Bléone et ses habitants, les Dignois qui adorent leur ville, ses automnes, ses hivers mortels pour ceux qui manquent de fond. Les Dignois qui rient sous cape lorsque, séduit par le climat de l’été, quelque étranger encombrant émet la prétention de s’installer dans leur ville définitivement. Le premier hiver le balaye en trois semaines. Ou alors, il est de bonne qualité et on lui fait place autour des tables à jouer. Tout ici a une qualité d’âme supérieure. On y vit de brefs regards et à mots couverts, mais autant qu’ailleurs les mêmes jeux de société y passionnent les êtres.( pg 25)

Quatre meurtres seront commis à quelques mois d’intervalle. Tous perpétrés de la même façon, c’est à dire avec un galet lissé, poli et acéré comme un poignard ramassé  au fond de la Bléone et lancé avec maestria par une fronde, arme défensive si typiquement bretonne. Mais quel lien? C’est le travail difficile de Laviolette et du juge Chabrand, celui de trouver l’assassin. La tâche s’avère si ardue que Laviolette risque sa mise à la retraite forcée et anticipée.. .

Loin de moi l’idée de dévoiler le mystère car cela enlève de l’intérêt pour des éventuels lecteurs, ce qui est  dommage.

Voici quelques passages choisis:

[…] c’était une nuit de dimanche à lundi. Entre le bruit de la Bléone sur ses galets et celui du torrent des Eaux Chaudes, aux schistes jaune d’or, Digne dormait dans le calme. Au delà des boulevards éclairés, au fin fond du cirque de nuit, sur les collines noires, vers les séminaires, quartier résidentiel, une lueur furtive pointillait le chemin de quelqu’un. Mais, entre ce quelqu’un et les deux torrents qui soulignaient le silence en rabotant leur lit, il n’y avait âme qui vive: il y avait âme qui meurt.

[…] « Tant de force perdue! pensa Laviolette. Un homme de vingt-cinq ans! Un objet contondant et adieu pays! Il avait raison Henri III: un homme grand, en cadavre, ça fait beaucoup plus long que debout! ».

[…] Le juge Chabrand, qui était creux des flancs comme une outre vide et dont les côtes saillissaient comme celles d’un chien errant, proférait volontiers ses sarcasmes contre la ceinture abdominale de ceux qui n’ont pas cette chance

[…] Le jour funèbre de novembre coulait sur les toits de Digne et sur les anciens greniers aux portes béantes, aux récoltes disparues, que perpétuaient quatre brins de paille, depuis longtemps accrochés aux poulies des fenières et tremblant au vent. Tout parlait d’extases mortes. Pour la première fois, l’âme bien trempée du juge se serrait d’angoisse. Il apercevait une victime vivante, au-delà des victimes assassinées. Une victime inconnue, sans visage, mais vers qui le portait toute sa tendresse…

En parlant de la douairière Adelaïde de  Champclos, un personnage local haut en couleur, Pierre Magnan écrit: « la douairière de Champclos  marchait, a pas comptés, sur ses quatre vingt-neuf ans. Elle avait encore bon pied bon oeil. On lui reconnaissait, avec admiration, une mémoire peu commune. Elle confondait un peu les générations, mais ce sont les légers inconvénients de vivre  trop longtemps. Mais n’importe! cela ne l’empêchait pas de découper alertement les coupons de ses titres, d’aller voter ( à gauche) de voir et de commenter le dernier Jean- Luc Godard. C’était à un niveau beaucoup plus profond que son ordinateur était bloqué. Aussi personne ne pouvait s’apercevoir, sous le camouflage des actes correctement programmés par son cortex, que tout le centre d’information de son cerveau était complètement entartré par la sclérose; les relais y étaient en court-circuit; il y avait des varices sur le bulbe rachidien…

Lorsque la douairière Adélaïde de Champclos retrouve une copine Dignoise comme elle, elles s’attablent sur une terrasse bondée de monde pour siroter un thé au citron et dévisager le tout-Digne, c’est très drôle: les deux vieilles dames, sitôt installées, entreprirent de « déshabiller » les passants, dont elles connaissaient un grand nombre. Elles commentaient à haute voix l’infortune des uns et des autres, se les désignant du doigt, au passage. A cause des hauts-parleurs, nul ne les entendait et elles ne s’entendaient pas elles-mêmes, mais c’était bien agréable de tenir ainsi à jour la Carte du Tendre du pays.La douairière se laissa faire violence par la serveuse. Elle ne but qu’un thé au citron, mais elle fit disparaître un gros chou, une meringue et une jalousie. Son dentier claquait d’allégresse.( pg 152)

Le divisionnaire Moracchini qui vient saisir le dossier à Laviolette pour incompétence est décrit ainsi : il n’avait pas l’air d’un homme heureux: l’oeil sévère, le gros sourcil levé très haut, la moustache emmerdée comme celle d’un adjudant de carrière au sortir d’une algarade du colonel. Bref. Tout à fait l’allure  de l’homme qui ne prévoit pas d’éclaircie à l’horizon.

A mon goût, le meilleur Pierre Magnan des trois livres lus et qui me laisse une franche envie de les lire tous.

 Digne-les-Bains photo digne0009b.jpg (46 k)DIGNES LES BAINS  Alpes de Haute Provence ( Ex Basses Alpes)

LE SANG DES ATRIDES, Folio Policier N° 109,(Arthème Fayard 1977 ) ISBN 978-2-07-041027-9

Las mujeres más solas del mundo de Jorge Fernández Díaz

Periodista y escritor argentino, nacido  en Buenos Aires ( Palermo) en 1960. Fundador de la revista cultural « adnCultura » junto con otro periodista y amigo, Tomás Eloy Martínez, revista reconocida en 2009 con el Premio Atlántida y que hoy en día él dirige. Tiene un estilo muy personal, irónico y  sentimental, lo que me gusta. Es un gran amigo de Arturo Pérez- Reverte.

Conoció un boom editorial con su libro Mamá que fue un bestseller en Argentina en 2002 con varias reediciones.

Lo conocí hace algún tiempo gracias a un préstamo de Graciela y en una estadía en Buenos Aires arrasé con toda publicación suya hallada en librería. Creo que aún me queda un libro por leer de aquella pila de libros… Me gusta su estilo, claro y directo, con una prosa sobria y adecuada que va a lo profundo, al meollo del sentimiento. Creo que él dice que « el periodismo no está acostumbrado a narrar el sentimiento de las personas ». Y es verdad.

A este autor le  leí : Mamá publicado en 2002 que relata la odisea inmigrante de su madre asturiana arraigada en ese gran país de inmigrantes que es la Argentina, llegando a ser una perfecta argenola, ella que navegaba entre la Madre Patria y su nueva Patria ,pero que no estaba  » ni aquí, ni allá ». Anoté una citación que me gustó  » cuando se ha querido tanto y cuando ha pasado tanto tiempo, una cierta extrañeza se instala en el medio y cuesta muchísimo encontrar el código de entrada ». Fernández del 2006 me encantó, libro con mucho de autobiográfico donde se aprende sobre el periodismo y la política con la ética como fondo; donde Fernández Díaz narra su vida de periodista sufrido, pero probo, su ascenso y su derrota, su vida caótica, pero interesante en una Argentina menemiana corrupta. Corazones desatados del 2007 relata 21 historias de amor insólitas llegadas al oído del periodista, historias amenas y bien contadas, escritas con sentimiento, pasión y precisión. La segunda vida de las flores del 2009  me desilusionó un poco porque encontré que era un refrito de Corazones desatados inclusive con personajes del primer libro y la última historia del libro no quedó muy clara para mi; el autor explica el título del  libro : él encuentra unas flores secas en un libro y su novia, la Colorada, le dice que hay una tercera vida de las flores, y está en los libros; hay algunas  frases buenas como cuando habla del subtexto diciendo que es lo que no existe, las cosas que se dicen sin decir, esa conversación inaudible que va por debajo de una conversación entre un hombre y una mujer.

Este libro, « Las mujeres más solas del mundo » publicado en 2012 es un estupendo estudio contemporáneo de tipos humanos.  Es un libro de relatos que rebosa de  personajes llenos de melancolía y sentimiento, jugando con la realidad y la ficción. Globalmente el libro no me gustó tanto como otros, aunque sigo apreciando su estilo y su empatía hacia el mundo de los sentimientos y de la mujer; pero encontré que es una obra más próxima de un periodismo evenemencial, muy allegado a una vivencia de los sucesos de cada día, que a una obra literaria. Existe una gran heterogeneidad en el contenido de los relatos, que no siempre me los hizo interesantes.

Hay muy buen material entorno al periodismo, su oficio primero; aseveraciones llenas de mansedumbre hacia un oficio bastante vilipendiado, un oficio de cínicos casi siempre vendidos a la política donde el lenguaje está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y el homicidio respetable. Una profesión donde todos se dicen expertos en generalidades y forman un vasto océano de diez centímetros de profundidad. Con una advertencia de rigor : la profesión tenía antes y tiene ahora la misma cantidad de canallas y de mediocres. Muchos periodistas del pasado resultaron mitómanos incurables, y muchos periodistas de hoy se preocupan por ser nobles y rigurosos, y por cuidar el sustantivo y el verbo,  a pesar del enorme vacío de la época. Pero lo cortés no quita lo valiente. El periodismo es necesario para la democracia, y el periodista debe ser defendido, pero también debe revisar permanentemente sus pecados con el simple propósito de enmendarse, de aprender y de no volver a cometerlos ( pg 226).  En boca de un viejo periodista acota que cualquier persona vista de cerca es un monstruo y cualquier monstruo visto de cerca es una persona. Cualquier vida es una novela, y entre el cronista y su testigo suele establecerse un vínculo estrecho, una empatía inexplicable. Fernández Díaz se define como un novelista contaminado por el periodismo y un periodista cruzado por la literatura. Un escritor que carga con esa doble vocación, y con el látigo de la autoexigencia.

Cita en el libro a tres autores argentinos que he leído y apreciado mucho, todos periodistas y escritores como él: su amigo y émulo Tomás Eloy Martínez a quien le leí una novela que me encantó, El vuelo de la reina; a Guillermo Martínez que me deslumbró con Crímenes imperceptibles y a Martín Caparrós a quien reseñé Los living en este blog en marzo del 2012.

Les cito in extenso uno de los relatos que más me gustó, se intitula « Narciso suda la gota gorda »:

Tenía una mujer bella y firme, con una marcada obsesión por el gimnasio,  un exagerado sentido estético y un consecuente magnetismo entre los hombres: cada vez que entraban juntos en un restaurante ellos giraban invariablemente la cabeza para mirarla. Era un espectáculo notable. Y aunque él no cedía a los celos ni resultaba feo o desagradable, tenía la íntima e inconfesable sensación de estar ubicado un escalón por debajo de su deslumbrante esposa.

Una noche de verano, mientras él preparaba cuidadosamente el asado a las brasas, ella bromeó al pasar sobre sus  » flotadores ». El marido se miró tres veces al espejo y durmió mal. Se trataba de unas leves adiposidades que solo quedaban de manifiesto en un pellizco,  pero dentro de su cabeza fueron convirtiéndose  en gigantescos colchones inflables. El lunes mismo buscó en la carta de la obra social un centro especializado y asistió con el alma en vilo. Era un centro muy serio: lo obligaron a un chequeo general y le dieron una dieta insípida y un riguroso  cronograma de ejercicios a cargo de un personal trainer. Luego fueron convenciéndolo de que necesitaba un tratamiento integral. Empezaron por una operación en frío para eliminar los  » flotadores », puesto que en el diagnóstico inicial se daba por hecho que ni siquiera con aparatos, sudor y paciencia lograría quitarse esa maldita grasa localizada.  El éxito de la intervención lo llevó a un peeling con puntas de diamante y más tarde a un botox en el entrecejo.

Fue un invierno duro y conmovedor: un hombre de rigor prusiano decidido a cambiarse a sí mismo ante los ojos azules e incrédulos de su guapísima mujer. Aunque en verdad durante aquellos meses se veían bastante poco dado que las exigencias del centro médico eran muy altas. Entre la mañana y la noche ( después de la oficina él asistía a distintos consultorios y salía a correr dos horas por los bosques de Palermo), pasaba una cantidad asombrosa de tiempo dedicado a su metamorfosis.

El operativo de embellecimiento, cuando llegó la primavera, incluyó tratamientos capilares para darle nutrición al pelo, y también depilación permanente de torso, espalda y piernas.  Ya era, a esa altura, un triatlonista de alta performance. Había adelgazado catorce kilos y contraído aversión por determinados platos. La parrilla del fondo de su casa, por ejemplo, yacía oxidada y fuera de  circulación al llegar las navidades. En los primeros días de enero, su mujer lo dejó por un publicista viejo, gordo y pelado que la había hechizado con su ingenio.

LAS MUJERES…, Editorial Capital Intelectual 2012,  ISBN 978-987-614-346-2

Le vieux qui ne voulait pas fêter son anniversaire de Jonas Jonasson

Jonas Jonasson est un suédois  né en 1962; c’est un journaliste ayant travaillé à la télévision comme producteur et aussi comme consultant dans les médias.  Ce livre paru en Suède en 2009 ( 2011 en France) est  son premier roman et il connait un beau succès, surtout par le bouche à oreille: il s’en est vendu plus d’un million d’exemplaires en Suède ! Et il sera porté à l’écran par une équipe suédoise cette année.

Il s’agit d’un livre franchement hilarant, loufoque,  irrésistible et qui confirme que les suédois peuvent aussi nous faire rire (  lire aussi le livre de Katerina Mazetti Le mec de la tombe d’à côté ), livres en dehors du boom des écrivains scandinaves auteurs de polars. Ce livre est truffé de coups de théâtre. C’est un roman inclassable.

Il nous raconte l’histoire de Allan Karlsson centenaire qui se sauve de sa proprette, mais barbante maison de retraite le jour de ses 100 ans car il en a marre du dragon qui garde la dite maison, alias Soeur Alice . Il sera entraîné dans des aventures  d’une drôlerie incroyable, racontées dans un style simple et très naïf dont il faut rire au deuxième degré. Je pense que ce livre devrait être remboursé par la Sécurité Sociale, tellement il est déjanté et jouissif, jubilatoire dans le burlesque; sa lecture rend de bonne humeur et la bonne humeur améliore la santé, alors il ne faut pas se priver. De plus  ceci est très rare en cette période de morosité générale.

Au cours de sa cavale, le centenaire va constituer au fil des rencontres un groupe de potes fait de farfelus de premier choix: le chapardeur professionnel Julius Jonsson, le chef d’une bande de délinquants Per-Gunnar Gerdin , Benny le vendeur de hot dogs hyper cultivé et haï par son frère ( car il a dilapidé l’héritage familial), la rousse flamboyante Gunilla  qui jure avec de gros mots à chaque phrase et qui réussira à vamper Benny dès le premier regard, l’inspecteur de police Aronsson complètement esseulé, déboussolé et malheureux, le procureur Ranelid  obsédé   par sa carrière, Bosse le frère de Benny qui s’est enrichi en vendant des poulets élevés en Pologne sous le label suédois car avant la revente il les gave d’un sirop aromatisé qui leur donne une saveur incomparable ou la revente des pastèques en provenance du Maroc ou d’Espagne qu’il revend après leur avoir injecté un kilo de sirop de sucre à chacune… etc.

J’ai adoré et franchement ri avec le début et la fin du roman; un peu moins au milieu qui m’a paru long et faisant un peu « trop » avec la vie en flash- back dudit centenaire: il fût un artificier brillant autodidacte, sollicité par les grands de ce monde pour la connaissance de son métier qu’il possédait jusqu’à la bombe atomique, et du coup il a été un acteur capital des grands évènements du XXème siècle. Excusez du peu.

Très bons moments passés avec ce livre duquel  il était parfois difficile de s’en séparer.

ADDENDUM: 15/06/14, je viens de voir l’excellent film du suédois Felix Herngren, tiré du roman éponyme. C’est pas mal du tout, loufoque à souhait, avec des gags bien menés. Il n’était pas du tout évident de filmer un livre pareil, foisonnant en péripéties, avec des gadgets comme l’éléphante. Mais c’est réussi et on rit beaucoup. Bravo.

LE VIEUX QUI…,Collection Pocket N° 14857 (2011),  ISBN 978-2-266-21852-8