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Un curé d’enfer de Jørn Riel

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Jørn Riel est un écrivain Danois (Odense 1931) qui vécut 16 années au Groenland sur l’île d’Ella avec une mission scientifique. De ce séjour, il publiera une dizaine de tomes humoristiques sur l’Arctique. (il est préférable de les lire dans l’ordre car les personnages sont introduits peu à peu et les aventures font allusion aux aventures précédentes). Il a été couronné en 2010 par le Prix de l’Académie Danoise.

Ce livre, Des racontars arctiques de la collection 10/18 est une compilation de 4 tomes comportant chacun plusieurs histoires assez courtes. J’ai publié un billet en avril 2017 sur La Vierge froide et autres racontars (1974), en mai 2017 sur Safari en Arctique (1976), en juin 2017 sur La passion secrète de Fjordur (1976) et voici le dernier de cette compilation.

Un curé d’enfer (1977) ce sont encore des histoires désopilantes avec ces chasseurs du nord du Groenland, des hommes aguerris qui bravent des conditions extrêmes pendant des mois. Malgré leur isolement énorme, ce sont des gens qui baignent dans une grande humanité et tolérance parce que cet isolement les rend solidaires, même si les différences entre les uns et les autres sont bien perçues.

Ce sont sept histoires dont quelques unes assez fortes tout de même. Dans ces histoires, le capitaine Olsen aura un rôle très secondaire et effacé.

UN CADAVRE BIEN CONSERVÉ est désopilante et dramatique à la fois car le camarade décédé pose un problème de conservation malgré la fraîcheur climatique. Le dénuement bon enfant est tellement drôle quoique dramatique.

LE CHIEN QUI PERDIT LA VOIX est une belle histoire terriblement émouvante qui montre bien la symbiose qui existe entre les chiens de cordée et le trappeur, surtout avec le chien de tête de cordée. Ici c’est l’histoire du couple inséparable de Fjordur et sa chienne Miss Dietrich.

EL DEDO DEL DIABLO est très drôle avec ce mec qui débarque d’un pays chaud et qui se prend pour Indiana Jones sauf qu’on est dans l’Arctique. La fin est inénarrable, tellement elle est inattendue.

LE PETIT PEDERSEN est une histoire pleine d’humanité et de psychologie. Comment le chevronné Lodvig arrivera à faire mûrir le petit Pedersen, tellement complexé.

UNE ÉPOPÉE LITTÉRAIRE se pourrait qu’elle mette en lumière le cas de Riel qui commence à écrire ses histoires vraies sur l’Arctique et les chasseurs, dans l’histoire il se fait appeler Anton. La fin est très drôle.

LA PUCE est une histoire désopilante car narrée par la puce elle même. Toute une saga pour arriver jusqu’aux chasseurs et la puce peut mener une vie de patachon. Ce que l’histoire ne nous raconte pas, c’est comment cette puce s’est fait engrosser…

UN CURÉ D’ENFER est la dernière histoire et elle finit de façon tout à fait inattendue. Franchement, il faut qu’elle soit vraie parce qu’une histoire comme celle là, c’est difficile à inventer. On dirait un dessin animé.

Un pur régal que ces histoires arctiques. Elles font oublier la morosité ambiante et bien des malheurs.

UN CURÉ D’ENFER, 10/18 2012 (JR 1977),  ISBN 978-2-264-05851-5

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Cuentos de la generación del 50 (Chile) de Enrique Lafourcade

Este libro tiene para mi un doble valor. Primero un valor sentimental porque me viene de lejos y de parte de Francisco L. y enseguida un valor intelectual porque tenía muchas ganas de leer acerca de esta , hoy un poco olvidada Generación chilena del 50, llamada también « Generación del Parque Forestal » porque era un lugar común de reunión para todos estos literatos.

Enrique Lafourcade Valdenegro (Santiago 1927) es un escritor, crítico, periodista y animador TV chileno. Estudió Historia del Arte en Paris y fue agregado cultural en la Embajada chilena en España. Ha sido casado tres veces y su primera mujer fue Raquel Señoret  la tercera esposa de Vicente Huidobro, el poeta chileno. Ha recibido varios premios en el ámbito nacional.

Publicó TRES antologías del cuento chileno de su generación, de las cuales este libro sería la segunda publicación. Las otras son Antología del nuevo cuento chileno de 1954 y Antología de cuentistas chilenos de 1960. Su obra más conocida es Palomita blanca de 1971, llevada al cine bajo el mismo nombre por Raúl Ruiz y con una banda sonora de Los Jaivas. Es la novela más comprada por los chilenos; en 2012, en su 64-ava edición, alcanzó el millón de ejemplares vendidos.

Sobre la Generación del 50 Lafourcade escribió: » Queríamos explorar el mundo porque pensábamos que la vida estaba más allá de las rutinas familiares y domésticas. Bohemios de pan con queso y tacitas de té en El Bosco, pasábamos el día metidos en la Biblioteca Nacional y charlando en el Parque Forestal. Un grupo de jóvenes que soñó con ser artistas« .

Según otro miembro de esta generación , el escritor Alejandro Jodorowski, la cultura chilena de los años 50 se armó gracias al fuerte predominio homosexual de los artistas de la época (El Periodista, marzo 2003).

Jorge Edwards, otro escritor chileno, quien escribió un libro sobre el poeta chileno Enrique Lihn ( La casa de Dovstoiewski), ambos de la Generación del 50, señala que el problema de la generación del 50 chilena fue su incapacidad de asumir el compromiso en muchas cosas: en la política, en el amor.

Rolando Gabrielli (literato chileno) en julio 2008 escribe que en los 50, la narrativa chilena, salvo rarísimas excepciones no sonaba ni tronaba; sólo los poetas históricos que le « enmendarían la página generacional », hipopótamos en la charquita de Chile. También escribe que Lafourcade es un polémico escritor, conservador de primer orden, que se adjudica la creación de la Generación del 50 ó Generación « del Parque Forestal ».(Homines.com,2008).

Eva Valcárcel de la Universidad de Coruña escribió cosas interesantes sobre esta generación en el prólogo del libro de Jorge Edwards « Los convidados de piedra« : « La denominación va unida al nombre de Enrique Lafourcade, editor de la primera antología de 1954 que recogía el talento de 24 autores jóvenes chilenos. Según Ortega y Gasset (« La deshumanización del arte »), una generación literaria es siempre una unidad cultural, un nexo común dentro de un grupo humano. En los años de la publicación se discutió mucho sobre la pertinencia de la denominación e incluso se propuso otro nombre, el de « generación de 1957 » , menos adecuado.

El grupo abarca escritores que publicaron obras a partir de 1950 y que Lafourcade denominará oficialmente por primera vez en 1956, dos años después de la publicación de la Antología del nuevo cuento chileno, durante una conferencia en la Biblioteca Nacional de Santiago. Los miembros del grupo tienen en común su enfrentamiento con la literatura de la « generación del 38 », la generación del criollismo y del realismo social. Los creadores conciben la literatura como un hecho estético, separándola de una función social. Tienen una formación cultural más rica y son conocedores de la literatura y de la historia, son individualistas y herméticos, comprometidos con su vocación; se trata de una generación aristocrática y aislada que sabe que aunque constituyen un grupo, estarán siempre solos.

La explicación del escepticismo ante la existencia propia se encuentra en la decadencia del momento histórico en el que viven, de profundas transformaciones sociales y la experiencia traumática de la posguerra. Su escepticismo está originado por la asunción de la pérdida de valores de la aristocracia nacional como por la convulsión política mundial. Esta postura les llevará a ensayar nuevas técnicas formales, a veces de manera incipiente y eliminarán la anécdota de la ficción lo que sorprenderá a la crítica, acostumbrada a la descripción minuciosa de los novelistas de la generación del 38.

Para Fernando Alegria (crítico literario chileno) este grupo de escritores se caracteriza por destilar « una angustia indefinida que da origen a una rebeldía sin causa ni propósito, y que, en el fondo, no es sino el reflejo del sentimiento existencialista que aplasta a las nuevas generaciones en Europa y Norteamérica. Los integrantes del grupo negarán su filiación sartreana y dirán que su actitud se debe a un reflejo de la decadencia social del momento y que, ante la posibilidad de ignorar el lado oscuro de la misma, prefirieron encararla, utilizando la escritura como un instrumento de catarsis que puede servir para trasformar la sociedad por medio del arte ».

Este libro es una edición de 1959, libro amarillento y con olor a papel viejo,  con una dedicatoria de la mano de Enrique Lafourcade  que dice: Para « un hombre lleno de fe », con un cordial saludo de Enrique Lafourcade. Julio de 1959.

Son 17 cuentos de desigual duración y contenido, algunos de estilo criollista y otros de corte muy europeo. Del lote sólo destaco el largo cuento de José Donoso   La puerta cerrada, bien construido, bastante original y un poco angustioso, con los personajes bien ahondados y complicados. Es la historia increíble de un hombre que pasará toda su vida con el único afán de dormir porque está convencido que soñando hallará unas puertas abiertas que lo conducirán a una especie de nirvana que él asemeja a una felicidad total.

Todos los otros cuentos no  dejan un recuerdo muy neto. quizás el de Alejandro Jodorowski me pareció de corte bastante moderno: Zipelbrum.

Cada cuento lleva al principio una recopilación de buenas y malas críticas por gente de aquellos años que se dedicaba a las cosas de la literatura.

Los autores de cuentos de la Antología, por orden de aparición son: Margarita Aguirre, Guillermo Blanco, Armando Cassigoli, Jorge Edwards, Mario Espinosa, Pablo García, María Elena Gertner, Luis A. Heyremans, Enrique Lafourcade, Jaime Laso, Enrique Lihn, Enrique Moletto, Herbert Müller, Waldo Vila y José Zañartu.

CUENTOS DE LA GENERACIÓN DEL 50, Editorial del Nuevo Extremo 1959 (Santiago de Chile)