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Saber perder de David Trueba

Afficher l'image d'origineDavid Rodríguez Trueba es un escritor, periodista, actor, guionista y director de cine español (Madrid 1968); es hermano del también conocido director Fernando Trueba. Ha publicado unas 5 novelas en Anagrama que han sido traducidas a más de 15 idiomas. Ha dirigido unas 9 películas y la última Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013) fue ganadora de 6 Premios Goya !

A David Trueba le leí Abierto toda la noche (1995) un panfleto muy divertido sobre la familia y la sociedad modernas: la familia Belitre donde todos son excéntricos, la abuela Alma que decide no salir más de su cama, el abuelo Abelardo que compone poesías y perora, los hijos del matrimonio Belitre, todos unos chiflados de primera.

Saber perder (2008) , su tercera novela, ganó el Premio Nacional de la Crítica 2008 en España, y fue finalista del Premio Medicis Étranger en Francia y del Premio Dulce Chacón de Narrativa 2009 en España. Es una novela copiosa (+500 páginas) con un título muy acertado, escrita en un lenguaje coloquial accesible a todos; es una novela urbana, hiperrealista, original, inteligente y bien escrita. Conlleva una crítica societal donde los perdedores no tienen espacio, son auténticos antihéroes pero con historias terriblemente humanas de seres mediocres pero creíbles, profundos y ricos en matices. Los temas universales de la novela son : la soledad, el amor y el desamor, el desempleo, el mundo millonario del fútbol, la inmigración (con o sin papeles), la delincuencia, los estudios desastrosos, la delicuescencia de las familias, la senectud y sus enfermedades. Es también una novela cinematográfica de gran valor literario con una sólida armazón estructural;  la experiencia como guionista de Trueba se refleja en un detallismo minucioso. Trueba utiliza bastante el humor para sobrellevar los dramas de los protagonistas.

La novela transcurre durante un año,  se abre y se cierra con el mismo personaje : Sylvia que cumple 16 años. Los personajes principales son 4 :

  1.   Sylvia una adolescente de su tiempo, preocupada por la pérdida inminente de la virginidad, víctima de la separación de sus padres, optando por vivir con el padre y con una madre que parte a Zaragoza con una nueva pareja. El autor dotó a este personaje de una inteligencia emocional sobresaliente, que descuella del promedio de los otros personajes; es el único personaje que se proyecta hacia un futuro.
  2.    Lorenzo es el padre de Sylvia, un loser, pero además un asesino, no hizo grandes estudios, perdió el trabajo, perdió a su mujer, comunica mal con su hija, se liga con una sudaca porque se « cree enamorado »; el creía, bromeando, que no se podía perder y lo perdió todo
  3.    Ariel Burano es un chico de apenas 20 años, un futbolista argentino con contrato millonario en un club madrileño; el muchacho fuera de jugar al fútbol, vive muy solo, desfasado de la realidad, con dinero que rebosa por todas partes y que lo hace llevar una vida de bohemia bastante vulgar. El fútbol juega una parte importante en el relato pero no es un libro sobre el fútbol y el caso de Ariel nos permite una visión conspicua del ámbito de este deporte en general con unas reflexiones acertadas sobre este mundillo, con el miedo cerval de los jugadores que se espían y son espiados, que sufren presiones y que ganan millones demasiado fáciles que los aleja de cierta realidad, que los hace frecuentar ambientes corruptos, directores turbios, prensa amarilla, mujeres fáciles. Página 484 : el fútbol es un deporte muy raro al que juegan unos eternos adolescentes descerebrados y millonarios, pero que mueven unas maquinarias que hacen feliz a cientos de miles de descerebrados mucho menos favorecidos económicamente.
  4.     Leandro es el abuelo de Sylvia y el padre de Lorenzo, un personaje que fue toda su vida un hombre silencioso, un fracasado que solo llegó a ser profesor de piano y no un concertista famoso como su amigo de infancia Joaquín (Inspirado en Joaquín Achúcarro). Leandro caerá en un abismo de depravación (pasión senil morbosa) rayano en la demencia en condiciones que su mujer se muere de cancer. (David Trueba introdujo un personaje real en la novela, el exitoso concertista de piano clásico Joaquín Achúcarro (Bilbao 1937) con un procedimiento ya utilizado por ejemplo por Javier Cercas en su excelente novela Los soldados de Salamina, cuya adaptación cinematográfica realizó David Trueba).

Sylvia será a escondidas la novia de Ariel durante un año, se sentirá atraída y feliz con este chico a sabiendas que la relación no podía durar; Ariel se enamora de Sylvia pero no puede mostrarse con ella porque Sylvia es menor de edad y podría ser severamente juzgado, él es un sudaca inocente que solo sabe jugar al fútbol y tiene tanto dinero que su escala de valores es aberrante; Lorenzo el padre es un antihéroe y un perdedor irredento; Leandro el abuelo, el que debiera ser el ejemplo, es el personaje más detestable, su pasión por una prostituta nigeriana y malévola no tiene redención y provoca un rechazo sin condiciones.

En tres generaciones (del abuelo a la nieta) se repite la misma historia con variaciones. Cada personaje busca la felicidad y quiere huir de la soledad. Todos estos personajes tienen en común el fracaso de una parte de sus vidas. Y en cada etapa de la vida: adolescencia, juventud, madurez y vejez notamos el esfuerzo, a veces fallido, por salir adelante luchando.

SABER PERDER, Anagrama 2008,  ISBN 978-84-339-7347-4

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Los impacientes de Gonzalo Garcés

Gonzalo Garcés es un escritor argentino (Buenos Aires 1974) con estudios de Letras Modernas y de Filosofía. Fue profesor de escritura creativa en la UC de Santiago de Chile con un programa cultural que fue premiado : La ciudad y las palabras. Hoy en día residiría en Buenos Aires.

Los impacientes recibió el Premio Biblioteca Breve 2000 y por esta razón quise leerlo. Es una novela donde trasciende el número tres: son tres los protagonistas, hay tres partes y sucede en tres días. Es una novela de educación sentimental o bildungsroman donde tres personajes veinteañeros se buscan un destino, una razón de vivir en una ciudad sobrepoblada donde impera la soledad existencial. Estos jóvenes que nacieron a finales de los setenta, en un país en crisis, con una crisis que perdura ,  se puede decir que a esos jóvenes les robaron la juventud, ya son viejos, tienen mentalidad de perdedores, están cansados de antemano. Es también una novela urbana.

No es un libro que me ha gustado, es de un « ombliguismo » enfermante, egocéntrico por donde se lea, poco trascendente. El mensaje está claro, pero carece de trascendencia.

Los tres personajes tienen apenas veinte años: Mila es una chica que quiere ser escritora y que ya ha vivido muchas desilusiones en su cuerpo y en su mente, Boris es un pianista de jazz que vivió una historia sentimental con Mila que terminó mal y Keller es un muchacho sin nombre, intelectual y dado al dandismo a pesar de su sobrepeso. Los chicos no tienen lazos familiares que los protejan, están lanzados en pleamar, pero no saben donde ir y se dejan llevar por la marea. Son maduros / inmaduros, son viejos antes de tiempo. No son interesantes. La vida les va a pasar por encima y va a quedar una historia banal que contar, una historia como tantas otras, una más.

Lo  que salva a este libro es la calidad de la escritura, porque lo que se refiere al contenido, es un bodrio. No  voy a repetir diciendo lo que pienso de los premios literarios (cf Riña de gatos de E. Mendoza en diciembre 2013, en este blog).

LOS IMPACIENTES, Seix Barral 2000,  ISBN 83-322-1064-1