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Eloy de Carlos Droguett

Descubre a nuestros autores | Malpaso Ediciones Carlos Droguett fue un novelista y cuentista chileno (Santiago 1920-Suiza 1996); hace parte de la Generación Literaria de 1938, una generación que ponía en vitrina los conflictos sociales. El escritor fue un personaje alejado de los círculos literarios y su fama internacional llegó tras la publicación de Eloy en Argentina en 1960. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1970 por su renovadora técnica narrativa  (haría estallar la estructura del relato convencional, dijo un día Mauricio Electorat, otro escritor chileno).

La novela Eloy se inspira de un suceso real de 1941 donde Eloy Hernández Astudillo, alias el Ñato Eloy, un bandolero asesino y campesino, asoló la zona central de Chile con por lo menos 20 muertes.

En 1969 se rodó en Argentina una película basada en el libro bajo la dirección de Humberto Ríos y con Raul Parini en el rol estelar. Se puede ver en blanco y negro  integralmente en Youtube (90 min): es una buena opción para quien no quiera comprometerse con la lectura. Los flash backs de la memoria están muy bien logrados y se entiende mejor el texto al cual le faltaría la poesía que brota con la lectura, con la riqueza del léxico. Al final de la película Eloy sabe que el amanecer será su fin y dice…la violencia es mi única venganza frente a los poderosos y a la injusticia. Yo no escogí mi destino.

La película aquí abajo:

Eloy (1959) relata las últimas 12 horas del bandolero, acosado y cercado por la policía en un estilo narrativo polifónico, entre la consciencia del forajido quien con un diálogo interior incesante cuenta sus cuitas ayudándose de la memoria ; tenemos dos temas : el acoso y la memoria pasada del asesino. Es una obra transgresora, singular y desconcertante.

Esta ha sido, y de lejos, la lectura más difícil últimamente; debí recomenzar páginas enteras por haber perdido el hilo aunque no es el relato lo importante sino la semi modorra que resulta de esta prosa tan singular. Hay una gran riqueza lexical con sinónimos y metáforas, por lo que resulta, in fine, una lectura ardua pero interesante. No hay párrafos, no hay diálogos y pocas comas o puntos seguidos: hay solo 14 puntos aparte en 200 páginas.

En mayo del 2018 Marcelo Mercado y Bernardo Cienfuegos (cf La república de las Letras) explicaban que fue en su tiempo una obra mal recibida porque rompió el canon literario de la época, en un momento en que dominaba el realismo con novelas bien estructuradas. Y con Eloy, Droguett muestra una novela con un montaje literario que existía solo en el cine con saltos entre el narrador omnisciente y otro objetivo.

Eloy soy yo,  dijo un día Carlos Droguett, a la par que Flaubert con su Madame Bovary.

Tenemos en el texto las técnicas llamadas corriente o flujo de la consciencia, o sea, asistimos directamente a la actividad mental del personaje con un relato que resulta totalmente caótico a la lectura. Droguett reconoció tener una influencia de la prosa poética sobre la suya, esa prosa hispanoamericana que se nutrió de los logros de la vanguardia poética de literatos como de Rokha, Borges, Rulfo, Lezama, etc donde aprendió el modo oblicuo de integrar la realidad al cuerpo discursivo. El escritor utiliza el estilo indirecto libre por momentos.

Este modo narrativo o flujo de consciencia lo encontramos también en obras como La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, La última niebla de María Luisa Bombal, A la recherche du temps perdu de Marcel Proust, Martereau de Nathalie Sarraute, Ulyses de James Joyce, Mrs Dolloway de Virginia Woolf, etc.

La temática básica de Eloy es la violencia y la soledad con un corolario, el silencio (la escritura es metafórica, metonímica).

Es una lectura terriblemente difícil (de lejos la más difícil para mi desde que no recuerdo…tuve que releer páginas enteras para poder enrielar con la narración). No hay párrafos, no hay diálogos y pocas comas o puntos seguidos, hay solo 14 puntos aparte en 200 páginas (me repito). Hay una sola frase que quisiera abarcar todo lo que no permite distanciar a los narradores con sus modos temporales y espaciales, entonces las acciones se confunden.

La prosa, la riqueza lexical de Droguett son de una inmensa calidad, a la cual se añade la originalidad y la dificultad de lectura de este caos narrativo.

En un coloquio internacional en 1981 llevado por el Profesor Alain Sicard (experto en asuntos latinoamericanos) y con la valiosa presencia de Droguett, se dijo que la escritura droguettiana (su innovación le valió nada menos que un epíteto para la posteridad) es un serio compromiso humano y social, un universo violento donde la muerte está constantemente presente. La catedrática francesa Soledad Bianchi resaltó que las novelas de Droguett expresan el grito, la protesta, la palabra de personajes marginados de la sociedad porque molestan, porque hablan de las injusticias, de  la pobreza, del dolor, del sufrimiento, de la diferencia. Otra académica francesa, Maryse Renaud señaló que la obra de Carlos Droguett no puede dejar indiferente, irrita a veces, pero siempre depara sorpresas y seduce.

Si, una lectura muy difícil, pero un embrujo con la prosa. Me produjo el mismo ensimismamiento o modorra que la prosa densa y bella de Proust (pero ésta es más estética),  donde la mente erra por los limbos de un predicado envolvente, entre lírico y metafísico. El corolario de este tipo de lectura es la duración porque hay que releer a veces la página entera para reconectarse con el relato. En todo caso, la escritura de Droguett es muy, pero muy particular. No se la había leído a nadie de esta manera. Y curiosamente, leyendo una entrevista póstuma del escritor, encontré que su manera de hablar era muy similar a su prosa, con repeticiones, metáforas y otras aliteraciones (cf Leo Wetli en 1996 para Punto Final ).

En el prólogo de este libro, por el Profesor Alain Sicard (Investigaciones Latinoamericanas de Poitiers) se lee que la soledad es lo que produce a los personajes de Droguett y que produce, por ende, el texto. Y que con palabras la soledad droguettiana es un espacio textual y la noche de Eloy, una noche de palabras. Y que el verdadero protagonista de la novela es el lenguaje, y en ello estoy muy de acuerdo con la frase que se alarga, que se desborda como si quisiera con una sola e inmensa palabra colmar tanta soledad, tanto abismo (...soy el abismo, cualquier abismo decía Droguett).

El bandido Eloy se sabe acosado, sabe que morirá en la redada y se juzga a si mismo…soy un bandido, se sonreía a veces para si, tratando de comprender y abarcar su destino, un bandido sin alma y sin entrañas, un salteador infame que rompe puertas, ventanas, gente, alguna gente, he muerto a muchos que ya no me acuerdo y mataré a muchos más todavía que no sé por dónde andan ni lo que hacen, ni lo que me van a hacer, ni los que les voy a hacer, soy malo empedernido, repugnante y sanguinario, cada vez más cruel, cada día y hora más perdido y hundido en la sangre, dicen los diarios, la radio, el vecindario…

Es un bandido cruel con las mujeres, no les tiene respeto…no, no podré venir a verla  el sábado sin pegarle, hay que darles tupido, con motivo y sin motivo, a las mujeres y a las hembras, para amoldarlas a tu carácter y tu pensamiento, meterlas bien adentro en tu vida y que encajen en tus manos y en el movimiento de tus manos (página 147); …la mujer es el pan y el agua, la mujer es una enfermedad incurable, una enfermedad social muy propagada (página 162); …carne y vino son las mujeres, ellas son la vida, la única vida, la inmensa vida, el inmenso amor lleno de gente llorando o riendo, cuando las matas o las dejas, matas la vida, la calle, la ventana, se muere la vida con ellas, ellas la tejen y destejen, distribuyen, reparten, adornan, pintan, tergiversan, la tapan con lágrimas o con sangre, la hacen terrible y digna y la prolongan aunque la corten (página 163).

Página 43, un ejemplo de la prosa de Droguett…no hay flor más mujer que la violeta, enferma, delicada, frágil, transparente de lágrimas, trémula y trágica, presente y ausente, real e irreal, ni más hembra, directa, sensual de repente y sin aviso, ardiente y carnal, llameando y llamando, que la rosa real de la vida, sólo real, la mujer es lo que piensas. se había sentido sentenciado, inseguro y fatalizado y era nada más porque estuvo inmovilizado e inmóvil, solo en la pieza, solo sin nadie, perfectamente solo, vacío y vago, a merced de los recuerdos, para que te picoteen, te escarben, te tricen, con el remordimiento y el anzuelo del viejito lacrimoso y teatral y la mujer resplandeciendo y ardiendo para nada,  para ninguna aventura y desventura con esos ojos enormes de balde que le quería mostrar y ofertar, para que adivinara todas sus dolorosas e inconsolables caídas y recaídas en ellos...(Un ejemplo de prosa que usa un adjetivo y su contrario, la repetición iterativa para trepanarnos la síquis con el discurso).

Otro ejemplo página 81…porque las palabras existen con seguridad, te lo juro, mi amor querido, nada más  para eso, para irte por ellas y sacártelas usadas y manchadas para siempre  de los desmayos, sopores, suspiros, taras, olvidos, fallas y desilusiones, que todo el tiempo sin falta, todas las horas contadas del día y de la noche…

Realmente una lectura desconcertante, a ninguna otra comparable y que necesita madurez y concentración para asimilarla. Me dejó KO con el corazón encogido de estupor. La película también me conmovió.

Eloy

El afiche de la película de Humberto Ríos (1969).

ELOY, Editorial Universitaria 1994 ((CD 1959),  ISBN956-11-1010-5

 

Muchos gatos para un solo crimen de Ramón Díaz Eterovic

El detective Heredia debuta en el cómic con historias inéditas ...

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; un autor traducido en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros. En este librito los cuentos dieron vida a dos capítulos de la serie de televisión.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden cronológico de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y emprende soliloquios con el gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Muchos gatos para un solo crimen es un libro -miniatura de sólo 54 páginas que leí con fruición y gran placer, sobre todo que lo leí después de una lectura « espesa » que me tenía hastiada (no cito ni libro ni autor, eh?). Y no hace parte de la serie que estoy leyendo. Son 3 historias verdaderamente policiales y simpáticas, más un relato sobre su compañero inseparable, el gordo y regalón gato Simenon, propenso al soliloquio filosófico con el detective (en realidad  le sirve de consciencia al solitario Heredia) y a veces se pone hasta pesado de tan reflexivo.

Las tres historias son :  Por amor a la señorita Blandish, donde Heredia toma parte y pedazo en el relato,  Ví morir a Hank Quilan, donde el cine tiene la parte principal y donde se nota el interés de Díaz Eterovic por el Séptimo Arte y  Muchos gatos para un solo crimen que da el nombre al fascículo, es la historia que me pareció más « floja ».

En los 3 relatos aparece un Heredia más tranquilo y menos alcoholizado. Sin nuevos amores contingentes y siempre desgraciados.

El final del libro es interesante porque el autor nos da luces sobre el nacimiento y el rol del gato Simenon en sus libros. El gato aparece desde el tomo 2 de la saga : Solo en la oscuridad (1992).

MUCHOS GATOS, Libros del Ciudadano(LOM) 2005,  ISBN 956-282-733-X

La Beatriz Ovalle de Jorge Marchant Lazcano

Résultat de recherche d'images pour "jorge marchant lazcano" Jorge Marchant Lazcano es un escritor, dramaturgo y periodista chileno (Santiago 1950). La Beatriz Ovalle es su primera novela, publicada en Buenos Aires en 1977 con gran éxito y con la idea genial de transformar el título original de Beatriz Ovalle (anodino) en el actual, mucho más representativo del mensaje que conlleva la novela.

Me ha encantado esta lectura porque da cuenta perfecta de un personaje femenino arquetípico de la burguesía chilena. Y en tela de fondo un excelente análisis histórico de la sociedad chilena en la época abarcada en esta historia.

La Beatriz Ovalle, un título muy adecuado y que ilustra esa manera tan chilena/coloquial de hablar que tiene la gente (al parecer sucede también en otros países de Latinoamérica): cuando habla, la gente pone un artículo determinado a los nombres propios; esta muletilla abarca todas las clases sociales. No hablan de Beatriz Ovalle sino de la Beatriz Ovalle, no hablan de Beatriz, sino de la Beatriz sin que haya ninguna intención peyorativa hacia la persona, es una muletilla nacional y por cierto, poco elegante. Esto concuerda con otra manía de los chilenos que consiste en poner motes a la gente, por lo general refiriéndose a defectos físicos como « el gordo o la gorda », el « negro o la negra », « el chico » (por lo petiso), etc, etc.

Entonces, la Beatriz Ovalle es una niña mimada de la clase media-alta (aunque no del mejor pelaje, pero en todo caso con dinero) que nos inicia en su vida íntima : sus años de colegio selecto, sus frecuentaciones, sus primeros amoríos, su vida casera, sus padres y hermanas, su primer noviazgo y la ruptura cuando ella encuentra al « hombre de su vida », un anulado en matrimonio (en la época del relato no existía el divorcio en Chile,  había que recurrir a una anulación pasando por Roma, acto estrictamente reservado a la clase alta). A todas luces su primer novio la frecuentó sólo para salvar las apariencias y poder exhibir una heterosexualidad, en condiciones que el texto insinúa que el jovencito tiene otras tendencias.

La Beatriz Ovalle creerá encontrar al amor de su vida en brazos de este hombre « diferente », pero no podrá adaptarse a una vida sexual libre y sin complejos en el seno de su pareja. No lo podrá vivir porque no ha sido preparada ni por su familia ni por la sociedad a vivir las cosas del sexo de manera libre. Va a fracasar en su unión y tendrá que emigrar a otros cielos (Argentina) para poder vivir libremente una sexualidad, fuera del sacrosanto matrimonio, de la familia y del país.

La pobre Beatriz Ovalle estaba condenada al fracaso de todas maneras : con su primer novio que reunía todas las condiciones deseadas por la familia : apellido, clase social, amistades, educación, belleza, pero cuya naturaleza íntima estaba escondida. Y con su segundo novio que la encandiló por su desparpajo frente a las cosas del sexo, pero que ella no pudo asimilar porque estaba definitivamente con un « formato » impreso en su personalidad y dictado por su educación.

Tenemos un análisis de la condición femenina, familiar y societal estupendo que explica muy bien la alta tasa de matrimonios insatisfechos y de fracasos matrimoniales de la época.

Hoy en día en que las cosas parecieran haber cambiado en la sociedad chilena, por lo menos por lo que se logra leer en publicaciones y sucesos sociales, la tasa de éxito en la pareja , sigue mediocre y trastabillante. Acaso, a pesar de tantos cambios a todos los niveles, en el fondo, las mentalidades no han cambiado mucho.

Un libro que se lee muy bien, interesante, bien escrito. El descubrimiento de un autor, lo que me incita a leerle más obras.

LA BEATRIZ OVALLE, Tajamar Editores 2017 (JML 1997),  ISBN 978-956-9043-45-1

Cuestión de inercia de Matías Kunstmann

Tajamar publica “Lo improbable de mí”, la laureada novela de ...

Matías Kunstmann es un escritor y poeta chileno (Concepción 1974), abogado de profesión con un Magister en la Universidad de Toronto. Es un autor que descubrí con el libro Lo improbable de mí (2011) comentado este mes en otro billete; Lo improbable de mí es su primera novela, premiada por el Consejo Nacional del Libro a la mejor obra literaria categoría novela inédita 2010. No quedé muy deslumbrada con esta lectura que narra las peripecias de un chileno becado de la prestigiosa Universidad de Columbia quien se dedica más  a lo no-académico que a sus estudios; además que el libro tiene capítulos enteros con información sobre  física cuántica que dan un peso inútil al texto, pero no agregan ningún interés para un lector profano.

Cuestión de inercia (2014) es un libro con una portada preciosa y elegante (la pondré al final del billete), reflejando una escultura en madera de Patrick Steeger, escultor chileno (titulada ¿Por qué le resulta al revés?).

El título del libro (bastante original) se desliza quizás en la página 31…Simplemente tomo la vida como viene. Otros en mi situación quizás hubieran aspirado a más, más de cualquier cosa, pero más: más tiempo, más plata, más amigos, familia, una mujer. Pero no era mi caso. Al menos no hasta el día en que la quietud – que no es más que inercia infinita si es uno mismo el cuerpo en movimiento – cayó como peso muerto ante mis ojos y me sacó del tranquilo plano en que habitaba.

El libro es un compendio de 9 relatos de desigual duración (entre 2 y 19 páginas) donde el segundo, da el nombre a la obra. Es una obra bastante metaliteraria con citaciones de autores y obras como por ejemplo página 24 se parte con la citación de un cuento de Dorothy Parker (autora muy conspicua que trataré de leer), se sigue con Hemingway para pasar a un Conrad Aiken. Y hay muchas otras referencias literarias, se nota que el autor lee.

Los relatos no lograron interesarme ni por la temática, ni por el estilo (poco preciso) ni por el vocabulario (que sería la guinda sobre la torta, pero enfin, para mí eso cuenta). Y si hay que escoger uno, me quedo con el primero « Armas para la guerra« , probablement con rasgos autobiográficos; el relato narra el misterio que constituyó la vida de su abuela Laura Cross, la « pobre Laura » que nadie conoció bien ni supo apreciar lo culta e interesante persona que fue, nunca dio a conocer su cara oculta, nunca se impuso. Y en este relato encontré una cita magnífica que probablemente reutilizaré aludiendo siempre al escritor Kunstmann.

Se trata de esta frase : Books are weapons in the war of ideas, una frase que figuraría en la primera página de The Pocket Book of American Short Stories.

Libro Cuestion de Inercia, Matias Kunstmann, ISBN 9789569043666 ...

 

CUESTIÓN DE INERCIA, Tajamar Editores 2014),  ISBN 978-956-9043-66-6

No hay que mirar a los muertos de Mauricio Electorat

Résultat de recherche d'images pour "mauricio electorat" Mauricio Electorat es un periodista, escritor y poeta chileno (Santiago 1960) licenciado en Filología Hispánica de la Universidad de Barcelona. Residió largos años en Paris.

Le leí un par de libros y es un autor que se lee fácil porque su prosa es muy dialogada, desgraciadamente ambos libros fueron leídos en francés lo que no permite apreciar las subtilidades de la lengua  de un autor en su lengua vernácula . En todo caso le leí El paraíso tres veces al día (1995) publicado en francés con una traducción literal del título (a veces cambian tanto los títulos de un idioma a otro que cuesta identificarlos después); el libro es un excelente policial ambientado en Paris (se sabe que Electorat vivió en Paris entre 1987 y 2005),  con muy pocas alusiones a Chile : un cuidador de noche de un hotelucho de mala muerte se enreda en una aventura escabrosa con una euro-asiática amoral y cruel que le roba dinero a un caïd de la droga; un relato ágil, bien escrito, cautivante y con una nota original. El libro fue premiado con el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en Chile y el Premio Municipal de Literatura de Santiago.

El otro libro leído es el muy galardonado La burla del tiempo (2004), un título precioso, traducido al francés en 2005 como Sartre et la citroneta. Este libro recibió el Premio Biblioteca Breve 2004, el Premio Nacional del Libro y la Lectura, el Premio Rhône Alpes a la mejor novela extranjera publicada en Francia, fue finalista del Premio Altazor 2005 (premio chileno que se suspendió en 2015, falta de financiamiento y que debe su nombre a la obra homónima del poeta chileno Vicente Huidobro). Pero sobre todo, el libro fue seleccionado entre las 100 mejores novelas en lengua castellana de los últimos 25 años por la Revista colombiana Semana en 2007. El libro narra los contratiempos de un estudiante chileno universitario e izquierdista, de buen origen social,  obligado a exiliarse por haber participado en manifestaciones anti-pinochetistas. El estudiante llega a Paris, fundará una familia rememorándose los años de protesta estudiantil, alocados y agitados. El estilo del libro me exasperó por momentos porque es muy entrecortado, también es muy politizado lo que  me aburrió un poco.

No hay que mirar a los muertos ( 2014) es su cuarta novela, un libro interesante, sin mayor pretensión estilística exponiendo unas vivencias que huelen a verdades dolorosas : un exiliado en Francia, vuelve a Chile con motivo de la agonía de su padre, un ex-comunista que pudo huir de Chile vía la Embajada de Francia cuando sucedió el golpe de Estado de 1973. Huirá con su esposa, pero sin sus tres hijos que quedarán al cuidado de buenas y abnegadas tías durante un tiempo, hasta poder juntarse con los padres en Francia. El mayor de los tres hijos es el narrador y los otros dos son mellizos (varón y mujer).

Los mellizos volverán a Chile y harán sus vidas en un país muy cambiado, con una mentalidad más « europea », en todo caso más cosmopolita que los hace ver y pensar de manera diferente. El hijo mayor-narrador se queda en Francia, en Lyon, donde vive al justo porque no sacó una carrera; escribe novelitas policiales del género que llaman peyorativamente en Francia « roman de gare ». Cuando vuelve a Chile en las tristes condiciones de la agonía del padre, debe encarar a sus hermanos gemelos cuyas vidas han tomado rumbos insospechados en un Chile neoliberal.

Novela interesante que permite juzgar el Chile de la globalización. Et título, algo extraño sin el contexto emana de un texto poético de Armando Rubio Huidobro (Chile 1955-1980)…No hay que mirar a los muertos/ los desconocidos no devuelven el saludo/ No hay que mirar a los muertos/ quien los mira una vez, se va con ellos… 

NO HAY QUE, Tajamar Editores 2014,  ISBN 978-956-9043-75-8

Derrumbe de José Leandro Urbina

 

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Leandro Urbina es un escritor y docente universitario chileno (Santiago 1949), radicado en Canada y EEUU durante décadas; tiene un doctorado en letras Hispanoamericanas de la Universidad Católica de Washington D.C.

Como su nombre lo indica, Derrumbe desarrolla en 51 relatos cortos y microrrelatos, una situación de derrumbe social en una clase social chilena modesta, pero que conserva aún cierta dignidad y con una visión global/nacional más que desencantada, el todo relatado con una prosa donde abunda el humor corrosivo. No hay ninguna historia o relato que salve a otro porque son historias negras, morbosas, a veces amorales hasta  con la sacro-santa familia bastante vapuleada.

El estilo es muy de « páginas amarillas », muy periodístico-descriptivo  indagando algunos sucesos y como sacando a relucir los « trapitos sucios » más inspirantes. El espacio preferente de estos relatos es el barrio santiaguino actual  de Independencia, otrora llamado La Chimba, de donde el autor es originario, donde, al parecer, ha ocurrido un verdadero derrumbe histórico con el remplazo de un paisaje armónico/urbano por un paisaje urbano sin alma ni eje, deshumanizado.

Una lectura que no me produjo ningún goce.

DERRUMBE, LOM 2015,  ISBN 978-956-00-0615-8

A la sombra del dinero (10) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; traducido en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y soliloquea con su gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-gatunas.

A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo gracias al dinero que le pasa su amigo kiosquero, Anselmo; en esta aventura el consumo de alcohol de Heredia parece más moderado y el detective vivirá un comienzo de aventura amorosa con una policía. Surge nuevamente su amistad con el periodista Campbell quien le ayuda en sus pesquisas y se sirve de la prensa amarilla para avanzar en los casos. Hay un buen descriptivo de lo que sucede en los ministerios públicos y detrás del telón de la política : robos, colusiones, corrupción, falsificaciones, mentiras, tráficos de toda índole, amenazas. La amoralidad impera y el lema único es EL DINERO que lo mueve todo, que todo lo puede y a cualquier costo. Y para justificar el título se lee página 138 « funcionario muere a la sombra del dinero« .

El caso esta vez tiene que ver con corrupción en el seno de la administración, precisamente en el Departamento de Inversiones Públicas donde un funcionario ha detectado robo al erario público. Rápidamente este funcionario probo desaparecerá y Heredia se aferrará a buscar pruebas con el peligro de su vida, como siempre. El gato Simenon, su fiel  compañía, le sirve para filosofar y Heredia vive filosofando y teniendo respuesta a todo; por momentos se vuelve cargante.

La escritura de Díaz Eterovic es bella, poética, muy metaliteraria (la próxima vez anotaré las referencias literarias, por lo general son policiales, pero no exclusivamente).

Una cita página 238…estaba cansado hasta de mi sombra y la vida era una vieja mañosa que reiteraba sus triquiñuelas. Necesitaba alguna idea nueva; una pequeña llama para anidar en mis bolsillos antes que la noche llegara a cubrirme con su raída capa de murmullos. No era más que uno de los tantos seres anónimos que arrastraban sus días por las calles del vecindario, aletargados por el falso sueño de tropezar con un trozo de felicidad a la vuelta de la esquina. Encendí un cigarrillo, aparté mis oscuros pensamientos y entre el bullicio de los clientes descubrí el sentido de mis próximos movimientos...

A LA SOMBRA, LOM 2005,  ISBN 956-282-720-8