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Facsímil de Alejandro Zambra

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Alejandro Zambra Infantas es un poeta y narrador chileno (Santiago 1975) que fue destacado como uno de los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años en Bogotá en 2007 (sólo 2 chilenos) y también como uno de los 22 mejores escritores de lengua española de menos de 35 años, por la Revista británica Granta (Cambridge). Zambra es Licenciado en Literatura Hispánica con un Magister en España en filología . Hace parte  de la que llaman « generación Bogotá 39″.

Comenté en este blog tres libros suyos que me encantaron porque escribe bien sin ser  complicado, plantea claramente sus temas y puede ser muy « visual » y a veces divertido, siempre coloquial. En febrero 2015 publiqué un billete sobre Bonsái,  en julio 2015 sobre La vida privada de los árboles y en febrero 2017 sobre Mis documentos. Quisiera leerle todo lo publicado y ya hice un pedido para que me lo manden desde Chile, estoy curiosa por leerle el ensayo No Leer que  es una recopilación de artículos sobre lo que le gusta tanto y a mi también : la lectura.

Los temas de Zambra se repiten, pero se leen con empatía por la calidad de la escritura y por la dosis de sentimientos que acarrean y que provocan en el lectorado. Alejandro Zambra escribe sobre sus recuerdos, sobre literatura, sobre tecnologías hoy en desuso, sobre la clase media chilena, sobre la dificultad de establecer relaciones amorosas duraderas, etc.

Facsímil también me ha gustado aunque algo menos porque por momentos lo sentí como una « tomadura de pelo ».  Es un libro que hice venir desde Chile junto con otros dos de Zambra que ya aparecerán en el blog. Y el libro como de costumbre, es flaquito (100 páginas) y tiene una anécdota. Me lo mandaron  de regalo desde Chile, pero nunca  llegó…misterios del correo.

Tiene un formato muy original : el formato de PAA con ejercicios. PAA =Prueba de Aptitud Académica, el nombre del ex-Bachillerato en Chile que se practicó entre 1967 y 2002 donde se incluían 90 preguntas de selección múltiple distribuidas en las 5 secciones utilizadas por Zambra. Hoy en día a este examen pre universitario se le llama PSU y da puntaje para postular a las diversas carreras universitarias.

El libro se divide en 5 partes : « Términos excluidos« , « Plan de redacción« , « Uso de ilativos« , « Eliminación de oraciones » y « Comprensión de lectura« .

No hay narrador ni personajes principales, ni historia en este libro. Es un juego de ejercicios con el lector bajo la forma de elección múltiple, pero parodiando a la PAA. El texto requiere una participación activa, sin ninguna posibilidad de escapatoria. Pero no siempre le seguí la cuerda a Zambra, a veces lo mandé a paseo porque me interpelaba.

Y me gustó algo menos porque toca temas recurrentes: la formación escolar o universitaria, las relaciones familiares, especialmente con los padres, con la pareja, con los hijos, el fantasma de la dictadura, la educación sexual. Se « siente » entre líneas que son temas sangrantes en el fuero interior del escritor y que vuelven, lancinantes…

Zambra sabe escribir y llega al fondo de las cosas, es por momentos bastante divertido y por otros, bastante crudo. Me sacó más de una sonrisa. Es pertinente. Le da en el clavo. Y es diferente a todos, es un escritor bastante sui generis.

Una mención especial al « ejercicio de redacción », página 27…223 eran el número de pecas de la amada. Relee los mensajes que le mandaba:  son hermosos, divertidos. Párrafos largos, frases vivas, complejas. Palabras cálidas. Elle escribe mejor que él. Recuerda cuando manejó cinco horas para verla cinco minutos. No fueron diez minutos, fue la tarde entera, pero le gusta pensar que fueron diez minutos. Recuerda las olas, las rocas. Nunca se acostumbró a estar con ella. Nunca se acostumbró a estar sin ella. Recuerda cuando decía, en un susurro, como para sí misma : todo está bien.

Lo mejor del libro para mi está al final, con el capítulo « Comprensión de lectura » que nos brinda 3 buenas historias que salvarán el conjunto. Ahí destaca el talento nato de Alejandro Zambra y sus dones primerizos de poeta.

Una lectura interesante en formato pequeño donde el lector siente por osmosis la parte autobiográfica que se repite en la obra de Alejandro Zambra. Los temas se repiten, pero la manera de contarlo le es única.

FACSÍMIL, Hueders 2014, ISBN 978-956-8935-43-6

El equilibrista de Andrés Neuman

Afficher l'image d'origineAndrés Neuman es un escritor argentino (Buenos Aires 1977) afincado en Granada, España,  donde se licenció en Filología Hispánica. Su especialidad son los relatos breves y los aforismos que él maneja con maestría. Su bibliografía comienza a ser contundente ; he reseñado en este blog cuatro de sus publicaciones. Tengo muchas ganas de leer El viajero del siglo, libro que fue premiado y que pude leer en francés, pero prefiero, de lejos, leerlo en la lengua vernácula.

Este joven escritor ha sido destacado entre los 7 mejores escritores argentinos y entre los 22 mejores latinoamericanos por la Revista inglesa Granta. Felicitaciones.

El equilibrista es un precioso librito de apenas 140 páginas con aforismos, pensamientos y microensayos que se leen  bien y que hay que saborear. Yo cerraba los ojos y trataba de aplicar lo leído a mi experiencia. Me pregunté varias veces cuánto tiempo de reflexión por aforismo le costó al escritor; probablemente bastante tiempo hasta afinar el concepto, contrastando con la voracidad de lectura del lector …

Hice una pequeña selección de aforismos, totalmente subjetiva y personal. Aquí va…

Nos hacemos mayores cuando nos damos cuenta de lo fácil que resulta que las cosas salgan mal.

Toda sinceridad tiene su dosis de demagogia.

Amar es una obra de arte.

Hay más literatura en la vida de cualquier lector que en las lecturas de cualquier vida.

Corregir es el aprendizaje más terrible: ¿cómo es posible que, para escribir apenas un poco mejor, tengamos que entender que escribimos tan mal?

EL EQUILIBRISTA, El Acantilado III (2005),  ISBN 84-96489-07-8

L’orthographe: 99 trucs pour en rire et la retenir de Bernard Fripiat

 

Bernard Fripiat est un expert en orthographe belge, agrégé d’histoire, chroniqueur radio, écrivain et auteur de comédies pour le théâtre et de très nombreux ouvrages sur le thème de l’orthographe. Il exerce comme coach en orthographe en animant des stages  selon sa méthode, mise au point en 1988, méthode  qui a reçu un prix en 1991.

C’est en l’écoutant sur le programme de radio « Les Experts » sur France Bleu 107.1 que j’ai eu très envie de lire son dernier ouvrage « Au commencement était le verbe, ensuite vint l’orthographe! », livre que j’ai commenté dans ce blog en mai 2015.

 J’ai acheté en même temps « L’orthographe 99 trucs pour en rire et la retenir !«  Oui,  l’idée de revoir l’orthographe de manière si décontractée m’a semblé alléchante. J’adore l’orthographe, elle m’amuse beaucoup, surtout le côté challenge .

Je suis  déçue par cette lecture qui ne m’a même pas fait rigoler ne serait-ce qu’un peu. Ne parlons pas des sketches sur l’orthographe visibles sur YouTube qui m’ont déplu (Orthogaffe.com). En revanche, j’ai adoré les petites dictées cruelles en fin de chapitre qui sont un résumé de toute la complexité de la langue française, un ramassis d’exceptions en tout genre, des accords mortifères, des racines grecques et latines, bref, tout ce magma qui fait que notre langue est unique, belle, compliquée, élégante, et pareille à nulle autre. Na !

Je disais quelque part que j’adore l’orthographe. J’adore me poser la question et décortiquer les mots et les phrases. Ceci m’amuse beaucoup à petite dose, au cas par cas, mais voir défiler page après page l’ensemble des difficultés, même si elles sont bien expliquées, bien analysées… Argh !Halte-là … aie, aie, aïe, non mais quel pataquès, quel pataquès phénoménal; de quoi se sentir accablée, assommée, dépitée, énervée, agacée, confuse par moments, et avec une envie folle de lâcher un bon juron, question de faire baisser la pression.

Sachez, afin de vous consoler, que même pour les cas les plus difficiles nos éminents référents en matière d’orthographe ne sont pas d’accord et se crêpent le chignon en défendant leurs points de vue. Alors nous, modestes usagers de cette belle langue, faisons en sorte d’ adopter un profil bas, sortons nos antennes en permanence et tâchons d’en faire le moins de fautes possibles.

Un exemple de petite dictée cruelle (voire sadique…) avec participe passé précédé d’être lui-même précédé d’un pronominal: Mon amour, nous nous sommes serré la main, plu, échangé nos coordonnées et séparés à regrets. Puis, rentrés chez nous, nous nous sommes rendu compte de notre attirance et téléphoné ou joints au téléphone si ta maman préfère. Nous nous sommes fixé un rendez-vous, munis de nos plus beaux habits, retrouvés, serrés très fort, embrassés goulûment et heurtés à nos familles respectives. Ta maman te disait: « Vous vous êtes attiré des ennuis ». La mienne me disait: »Vous vous êtes attirés dans un piège ». Nous nous sommes foutus de ces remarques. Le soir, nous nous sommes désaltérés, dit des gentillesses, juré fidélité ou garantis contre l’infidélité si ta maman préfère, dévêtus ou séparés de nos habits si ta maman préfère, étendus sur notre lit, regardés tendrement et…Nous ne nous sommes plus jamais revus !

Ou alors cette autre dictée cruelle sur les conjugaisons: Chère voisine, les résidents de notre immeuble dont certains sont des ayants droit particulièrement exigeants se réjouissent de vos succès masculins. Néanmoins, ils préféraient votre amant précédent. En effet, se fatiguant très vite, ce dernier respectait le silence de l’immeuble. La femme provocante que vous êtes devient fatigante depuis qu’elle fréquente ce nouvel amant particulièrement négligent.

Ou cette autre sur les accords « désaccordés »: Cher ami Japonais responsable du protocole, je vous explique. La dame située à côté de l’ambassadeur est Madame l’ambassadrice parce qu’ils sont mariés. Leur fille qui dirige une ambassade s’appelle Madame l’Ambassadeur. Son mari ne compte pas. En ce qui concerne les diplomates pacsés, aucune décision n’a été prise. Leur secrétaire qui peut être chauffeur ou conductrice sert parfois d’ambassadrice de l’Institution. Un jour, je vous expliquerai pourquoi votre sœur peut espérer devenir Reine alors que vous ne serez jamais Roi.

L’ORTHOGRAPHE, Éditions Gunten 2013,  ISBN 978-2-36682-044-7

Los senderos que se bifurcan de Ana María Navales

Ana María Navales Virueta fue una escritora, poeta y ensayista española (Zaragoza 1939-2009) con un doctorado en Filosofía y Letras para dedicarse luego a la enseñanza de la Literatura Hispanoamericana.  Fue influenciada por la escritura de autores como Delibes, Aldecoa, Sueiro, Umbral, Borges, éste último siendo para ella la quintaesencia de todos los otros . También se la ha relacionado con el grupo llamado Bloomsbury, en honor a la calle que alberga Howard Press y que fue la residencia de varios de sus miembros, grupo creado por Virginia y Leonardo Woolf y que involucra también a Katherine Mansfield, Dora Carrington,  Vita Sackville-West y otros.

Existe un Certamen Literario Ana María Navales desde 2012 con un fallo el 31 de mayo (ayer !) de Erial Ediciones,  dedicado a la poesía y al relato breve.

En alguna parte supe de la existencia de este libro,  Los senderos que se bifurcan (Escritores hispanoamericanos del siglo XX, 2008)  y quise leerlo porque figuraban varios escritores que hacen parte de mis preferencias.

No estoy encantada con esta lectura porque los capítulos son demasiado sucintos, no pude ahondar nada sobre nadie. El lado bueno es que encontré muchos nombres de la literatura hispanoamericana  totalmente desconocidos para mi, lo que resultó útil finalmente.

Sobre Carlos Fuentes, el escritor mexicano detentor del Premio Cervantes 1987, Navales escribe algo interesante y pertinente que anoté: « cuando uno intenta quitar la máscara, aunque sea parcialmente a alguna novela de Fuentes, a esa desnaturalizada trivialidad de cada día que cabalga entre lo mágico y lo irrazonable, las interpretaciones de las claves literarias, las sugerencias, las ideas que se detectan o que pueden alumbrar la lectura reposada, no son todo lo claras y redondas que cabría esperar. Y Carlos Fuentes dice algo pertinente sobre literatura, « tanto Cervantes como García Márquez proponen otro problema: sus libros no han de ser creídos, sino leídos, su realidad es la lectura ».

Navales cita una buena versión sobre el origen del movimiento literario sudamericano del Boom, por parte del excelente escritor chileno que fue José Donoso cuya biografía acabo de terminar, escrita por su hija adoptiva Pilar Donoso (Correr el tupido velo, 2009), libro que recomiendo altamente; José Donoso dijo que el Boom empezó en 1965 en una fiesta en casa de Carlos Fuentes y terminó como entidad en la Nochevieja de 1970 en otra fiesta, esta vez de Luis Goytisolo. (Donoso escribió una Historia personal del Boom, 1972). Las primeras ondas se pusieron de manifiesto en 1962 cuando se concedió el Premio Biblioteca Breve a Mario Vargas Llosa por su novela La ciudad y los perros. Se sabe que en los primeros años de la década de los 60, las novelas de cada una de las repúblicas hispanoamericanas permanecían dentro de sus fronteras, emparedadas por los escritores criollistas y costumbristas que impedían, en cierto modo, la expansión de los más jóvenes con ideas y posturas diferentes en la narrativa (página 80). Fue necesario el enorme éxito de Cien años de soledad en 1967 para que las novelas latinoamericanas saltaran también la barrera del idioma y se multiplicaran las traducciones.

Hablando de otro escritor que me gusta mucho, el chileno Jorge Edwards, Navales especifica que su libro Persona non grata, pertenece con toda propiedad al género de las memorias y que es un généro menos frecuentado en la lengua española que en las literaturas anglosajonas o en la francesa. Las memorias suponen algo de impudor y revelación personal. Pues bien, alguien decía que los españoles e hispanoamericanos tienden a contar su vida a los pocos minutos de conocer a una persona, y al escribir, en cambio, adoptan un tono impersonal y distante, disimulando celosamente su intimidad. Los ingleses que no acostumbran a hablar sobre si mismos en la vida privada, se muestran, sin embargo, al desnudo cuando escriben memorias (página 91). [Y en este caso Jorge Edwards es un buen ejemplo de estilo anglosajón porque es capaz de « descorrer el tupido velo » a la manera de Pilar Donoso].

Y qué luchas internas debió afrontar el escritor y hasta hace poco diplomático, Jorge Edwards quien decía en una entrevista que hay una incompatibilidad fundamental entre la diplomacia y la literatura. El diplomático tiene el deber de guardar silencio y de someterse, incluso por encima de sus escrúpulos personales, a la razón de Estado. El escritor tiene el deber de la denuncia y de la crítica. La diplomacia se escuda en una retórica anticuada, que permite decirlo todo sin herir y con el mínimo de compromiso. El lenguaje del escritor, en cambio, es por naturaleza escandaloso. La palabra del escritor cumple, más allá de su sentido, una función autónoma; la del diplomático es, como la de todo burócrata, instrumental (página 91).

Un libro que se saborea bien, pero que hubiese ganado en desarrollar más los capítulos.

LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN, Calambur Ensayo 2, 2008,   ISBN 978-84-8359-050-8

Jet Lag de Santiago Roncagliolo

Santiago Roncagliolo es un escritor, guionista, traductor, periodista y bloguero peruano (Lima 1975); residente en Barcelona desde hace más de 10 años. Estudió Lingüística y Literatura en Lima. Ha sido destacado por la revista británica Granta (Cambridge) como uno de los dos mejores escritores peruanos en lengua castellana de menos de 35 años (el otro es Carlos Yoshimito).

Le he leído varios libros, de los cuales he publicado dos billetes en este blog : El amante uruguayo de 2013, comentado en octubre 2013 y La pena máxima de 2013, comentado en julio 2014. El amante uruguayo me interesó bastante, no asi La pena máxima que encontré  sin interés. En este último, Roncagliolo retoma el personaje del fiscal Félix Chacaltana Saldívar, un anti héroe .

Jet Lag es un ensayo publicado en 2007 , que reúne una compilación de artículos cortos escritos entre 2005 y 2006 que provienen del excelente blog literario Boomeran(g) que yo cité en un billete sobre un libro de Jorge Volpi quien también tiene su blog en Boomeran(g).

Con motivo de giras promocionales de su libro Abril rojo, (ganador del Premio Alfaguara 2006), Santiago Roncagliolo escribió estas crónicas que nos pasean por países diferentes (unos veinte !), nos narran gente y situaciones variopintas con una propensión a explayarse sobre sexo, lo que corresponde a una  preocupación de un hombre joven de esa edad (30). El precio que tuvo que pagar por esta gira maratónica, fue alto : desgaste físico y mental con depresión nerviosa reaccional.

Estamos lejos de la literatura, son crónicas pedestres en un estilo periodístico, a veces entretenidas, a veces con una mirada bastante acertada y acerada, escritas de manera desenfadada, con bastante humor y alta dosis de franqueza, esto último sorprende. Resalta también el hecho de que Roncagliolo lee bastante, y lee a sus coetáneos, lo que es raro porque los escritores leen raramente a sus rivales o sobrevuelan las lectura porque padecen generalmente de nombrilismo avanzado. Es un libro que entretiene, pero que una vez acabado y cerrado, se olvida al instante.

Y como dice Elena Medel en el excelente blog La tormenta en un vaso, es la compilación de sus textos más jugosos con esa mirada entre inocente y mordaz, entre ingenua y cargada de mala leche, aspirante a objetiva, pero revelada incisiva y que es lo mejor de Jet Lag. Concuerdo con ella.

El libro se divide en cuatro capítulos : las crónicas de viaje, los encuentros con personas, las reseñas de películas y libros y, el mejor capítulo « el efecto pop star » que describe la parte más cruda, franca y pertinaz del libro. Los artículos más abundantes conciernen España y los EEUU; casi todos los países latinoamericanos estarán citados y algunos europeos.

Este ensayo me recuerda otro ensayo, el de Andrés Neuman Como viajar sin ver, escrito como un diario de viaje tras haber ganado el premio Alfaguara 2009 por su libro El viajero del siglo. Al parecer es una tradición de Alfaguara.

JET LAG, Alfaguara 2007,  ISBN 978-84-204-7166-2

La llama doble de Octavio Paz

Poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano (Ciudad de México 1914-1998). Premio Nobel de Literatura 1990. Su obra es extensa y abarcó géneros diversos con poemas, ensayos y traducciones. Estuvo casado en primeras nupcias con la escritora Elena Garro a quien le leí el interesantísimo libro Los recuerdos del porvenir. Contrajo enseguida dos otros matrimonios.

En 1945 llegó a Paris, donde permaneció hasta 1951 conociendo a los surrealistas y publicando en 1950 en Paris su libro El laberinto de la soledad, ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos. La Biblioteca Cervantes de Paris lleva su nombre.

 2014 es el Año de Octavio Paz en virtud de que el 31 de marzo 2014 se cumplieron 100 años del natalicio del escritor. Se destaca que sin la obra de Paz y sus aportaciones teóricas, sería difícil comprender la vida cultural de Hispanoamérica, y al igual que otros escritores como Juan Ramón Giménez, Vicente Huidobro, Cesar Vallejo o Pablo Neruda, abrió caminos para nuevas generaciones del siglo 21. La aportación intelectual del escritor abarca la filosofía, la poesía, el ensayo, la historia, el arte, las relaciones internacionales, la música, y, « a semejanza de los sabios griegos, trató de llegar a la totalidad del conocimiento ».

Sus premios son legión, además del Nobel, se le otorgó el Cervantes en 1981. Su obra ensayística es vasta y variada (28 títulos !). La llama doble es un ensayo erudito, escrito a los 79 años y publicado en 1993, sobre el amor, el sexo y el erotismo; es un libro magnífico, poderoso, interesante y docto. Reúne anotaciones de décadas que Octavio Paz va a plasmar en el papel con toda su madurez, experiencia, lucidez, conocimiento y ponderación, lo que hace que el resultado sea aún más interesante, incluso si encontré que algunos pasajes hacia el final del libro, resultaban demasiado alargados y redondantes. El material acumulado es notable y les haré una selección completamente parcial y arbitraria  que asumo enteramente  y que dará a algunos, espero,  el deseo de leer el ensayo in toto.

Para empezar, sobre el título hay un párrafo que me gustó mucho. La llama doble según el Diccionario de Autoridades es :  « la parte más sutil del fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida.

 El testimonio poético nos revela otro mundo dentro de este mundo. Los sentidos, sin perder sus poderes, se convierten en servidores de la imaginación y nos hacen oir lo inaudito y ver lo imperceptible. ¿ No es ésto, por lo demás, lo que ocurre en el sueño y en el encuentro erótico? Lo mismo al soñar que en el acoplamiento, abrazamos fantasmas. Nuestra pareja tiene cuerpo, rostro y nombre pero su realidad real, precisamente en el momento más intenso del abrazo, se dispersa en una cascada de sensaciones que, a su vez, se disipan.

Hay una pregunta que se hacen todos los enamorados y en ella se condensa el misterio erótico ¿quién eres? Pregunta sin respuesta…Los sentidos son y no son de este mundo. Por ellos, la poesía traza un puente entre el ver y el creer. Por ese puente la imaginación cobra cuerpo y los cuerpos se vuelven imágenes. La relación entre poesía y erotismo es tal que puede decirse, sin afectación que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal. Ambos están constituídos por una oposición complementaria. El lenguaje es capaz de dar nombre a lo más fugitivo y evanescente: la sensación;  a su vez, el erotismo no es mera sexualidad transfigurada: metáfora. El agente que mueve lo mismo al acto erótico que al poético es la imaginación. Es la potencia que transfigura al sexo en ceremonia y rito, al lenguaje en ritmo y metáfora. La imagen poética es abrazo de realidades opuestas y la rima es cópula de sonidos: la poesía erotiza al lenguaje y al mundo porque ella misma, en su modo de operación, es ya erotismo. Sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo y básico de los tres es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible. Ante todo, el erotismo es exclusivamente humano: es sexualidad socializada y transfigurada por la imaginación y la voluntad de los hombres. El erotismo es invención, variación incesante: el sexo es siempre el mismo. El protagonista del acto erótico es el sexo, o más excatamente, los sexos. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación, el deseo. El erotismo es ante todo y sobre todo sed de otredad. Y lo sobrenatural es la radical y suprema otredad,  la línea que señala la frontera entre el amor y el erotismo. El amor es una atracción hacia una única persona: a un cuerpo y a una alma. El amor es elección; el erotismo aceptación. Sin erotismo no hay amor, pero el amor traspasa al cuerpo deseado y busca al alma en el cuerpo y, en el alma, al cuerpo. A la persona entera. Una de las funciones de la literatura es la representación de las pasiones; la preponderancia del tema amoroso en nuestras obras literarias muestra que el amor ha sido una pasión central de los hombres y las mujeres de Occidente. La sexualidad es animal; el erotismo es humano. Es un fenómeno que se manifiesta dentro de una sociedad y que consiste, esencialmente, en desviar o cambiar el impulso sexual reproductor y transformarlo en una representación. El amor, a su vez, también es una ceremonia y representación pero es algo más: una purificación como decían los provenzales, que transforma al sujeto y al objeto del encuentro erótico en personas únicas. El amor es la metáfora final de la sexualidad. Su piedra de fundación es la libertad: el misterio de la persona.

El amor humano es la unión de dos seres sujetos al tiempo y a sus accidentes: el cambio, las pasiones, la enfermedad, la muerte. Aunque no nos salva del tiempo, lo entreabre para que, en un relámpago, aparezca su naturaleza contradictoria, esa vivacidad que sin cesar se anula y renace y que, siempre y al mismo tiempo, es ahora y es nunca. Por esto, todo amor, incluso el más feliz, es trágico.

Montaigne no se equivocó enteramente al juzgar incompatibles la amistad y el amor. Son afectos, o como él dice, fuegos distintos. tampoco la oposición entre amor y amistad es absoluta: no sólo hay muchos rasgos que ambos comparten, sino que el amor puede transformarse en amistad. Por último: el amor y la amistad son pasiones raras, muy raras.[Montaige tuvo una amistad muy fuerte con La Boétie, que muchos tildaron de extraña, pero que existió realmente y que el propio Montaige explicó lacónicamente así: « porque él es él y yo soy yo »].

El impulso amoroso nos arranca de la tierra y del aquí; la consciencia de la muerte nos hace volver: somos mortales, estamos hechos de tierra y tenemos que volver a ella. El amor es vida plana unida a si misma: lo contrario de la separación. En la sensación del abrazo carnal, la unión de la pareja se hace sentimiento y éste, a su vez, se transforma en consciencia: el amor es el descubrimiento de la unidad de la vida. La doble faz de la sexualidad reaparece en el amor: el sentimiento primitivo de la vida es indistinguible del sentimiento no menos poderoso de la extinción del apetito vital, la subida es caida y la extrema tensión, distensión.

¿ Qué ve la pareja, en el espacio de un parpadeo ? La identidad de la aparición y la desaparición, la verdad del cuerpo y del no-cuerpo, la visión de la presencia que se disuelve en un esplendor: vivacidad pura, latido del tiempo. ( Esta es la bella y poética conclusión de Octavio Paz, firmada allá por el 1° de mayo de 1993).

Ensayo erudito y « pensado » que los invito a leer y meditar, porque la especie humana sale (¿injustamente?) engrandecida.   LA LLAMA DOBLE, Seix Barral(Biblioteca Breve)1993,  ISBN 84-322-0692-X

La muerte de Montaigne de Jorge Edwards

Don Jorge Edwards Valdés es un gran literato chileno de la generación del 50, amigo de muchos grandes de la literatura, con una vasta bibliografía. Desempeña aún el cargo de Embajador de Chile en París, cargo que lo debe halagar mucho porque padece de parisitis crónica, o sea, que adora  esta ciudad y la acepta con todos sus lastres y tonos de gris. Imagino que el escritor hace suya la célebre frase de Enrique de Navarra: ¡ Paris bien vale una misa!

Es un escritor que estoy descubriendo algo tarde y que me agrada sobremanera ; cada libro que le leo me gusta y tengo la sensación de tener en mano de la gran literatura. Su estilo es elegante sin ser pedante, con una prosa que tiene algo de prustiano, pero sobre todo, algo de profundamente chileno. La chilenidad le aflora por momentos con frases o dichos en lenguaje vernáculo, lo que me encanta y trae recuerdos de un pasado lejano, pero siempre presente y cada vez más presente a medida que fluye el bendito tiempo. Es también un autor muy honesto consigo mismo, explicando a veces planteamientos que se podrían mal interpretar. Y como se dice en buen chileno, « nunca le saca la vuelta al tema ».

Es éste el cuarto libro que le comento en el blog; fueron comentados La mujer imaginaria y El origen del mundo en mayo 2013, Los círculos morados en julio 2013. Tengo aún por leerle  otros dos  libros  que esperan en mis cargados anaqueles…

El azar es a veces curioso e interesante porque acabando de leer y reseñar (ayer) , Un été avec Montaigne d’Antoine Compagnon ( 2013), regalo de una amiga, me he topado con este libro en San Francisco (USA) y lo compré para leerlo y encadenar las lecturas sobre el genial bordelés.( Hay poco para escoger en las librerías hispánicas de San Francisco, pero los libros son más baratos y siempre trato de comprar todo lo que rastreo de interesante para mi).

La muerte de Montaigne es un libro excelente que se lee con fruición, con interés desde la primera hasta la última página, escrito con cortos, amenos y doctos capítulos que me subyugaron por la mezcla hábil de un profundo conocimiento del tema,  con digresiones exclusivamente personales de Jorge Edwards, un maestro de la digresión como el mismísimo Señor de la Montaña. Libro extraordinariamente fácil y agradable de leer.

La temática del libro es muy precisa puesto que el Señor Edwards habla de los últimos años del genial bordelés que fue Michel Eyquem de Montaigne ( Montaigne es el nombre de la localidad de donde esta familia es originaria , localidad que  dará el patronímico a la familia).

Este Michel de Montaigne o el Señor de la Montaña, como lo llama J.E., es una obsesión que  tenía desde sus tiernos años de lector empedernido, cuando lo conoció a través de unos escritos de Azorín. Desde entonces lo llevaba entre ceja y ceja. ¡Qué manera de tener « une suite dans les idées », como se dice en francés. Bravo !

Montaigne es un enorme personaje  de las letras francesas, una especie de monstruo sagrado, la quintaesencia de lo francés: cartesiano, librepensador, erudito, hábil político, amante de la naturaleza, europeo antes de la letra, gran lector, viajero impenitente, franco, directo, honesto consigo mismo y con los otros, buen vividor. Dato interesante , tocayo y contemporáneo con otro monstruo sagrado, esta vez universal, Miguel de Cervantes.

Don Jorge Edwards va a centrar su relato sobre dos puntos claves en la vida de Montaigne: su amistad férrea con Estienne de La Boétie, otro bordelés brillante (político y escritor) y su pasión crepuscular por la pedante Marie de Gournay , quien se ocupó de los escritos de Montaigne tras su muerte.

Su gran amigo, Estienne de La Boétie, tres años mayor que él,  le brindó una amistad masculina incomparable en calidad y que nunca Montaigne pudo superar. Difícil de explicar esta amistad avasalladora entre los dos hombres. Página 104 J.E. escribe: si sólo fuera una inclinación poderosa, casi desmedida, del alma, de la inteligencia, del espíritu; sería mucho más interesante calzarla mejor con la personalidad especial, única, de cada uno de los dos amigos. Estienne de La Boétie pertenecía a su mismo terruño, a sus costumbres, a su generación, a sus lecturas. Cuando le preguntaban porqué amaba a su amigo respondía con una frase que entró en la leyenda: porque era él y porque era yo. La frase lo abarca todo.

En cuanto a su pasión crepuscular por la joven parisina Marie de Gournay, hay pocos documentos contundentes y muchas suposiciones. Lo que es seguro es que hubo una fuerte comunión espiritual, de una fuerza telúrica descomunal, por lo menos por parte de ella. Se conocieron en el Paris de 1588, él con 55 años y ella de 22. Ella le escribió en ese año de gracia de 1588 una carta ardiente de pasión, después de haber leído Los Ensayos de Montaigne a sus 17-18 años, lectura que la dejó literalmente traspuesta, enajenada. Dice Jorge Edwards que en ese primer encuentro en Paris de 1588 hubo un pacto singular que fue cumplido al cabo de los cuatro años de vida  que le faltaban al Señor de la Montaña, y honrado por Marie más allá de la muerte. Ella lo amó con una vehemencia que se hizo famosa, que ella misma en sus escritos se encargó de dar a la fama.

Hay muchas otras cosas en el libro de Jorge Edwards, por ejemplo el rol ejemplar que tuvo Michel de Montaigne en estos años de lucha fraticida entre los católicos y los hugonotes. La relación que el bordelés mantuvo con los reyes de Francia, primero con el problemático Enrique III, en seguida con el volcánico Enrique IV. La relación que mantuvo con los representantes de la iglesia católica. Las relaciones políticas con el municipio de Burdeos, donde fue dos veces intendente. Etc.

Podría haber  discrepancia con el rol que Jorge Edwards atribuye a Enrique III en el pronunciamiento por la masacre de San Bartolomeo porque otros piensan que este rey tan indeciso y que no quería reinar, no se resolvía a dar la orden de muerte y que fue la mefítica reina madre que lo empujó a tomar la decisión, Doña Caterina de Medicis que Jorge Edwards describe como muy enferma y achacosa, pero que otros describen como la quintaesencia de la gente intrigante y malévola.

Hay quizá la construcción de un dicho,  de  parte del escritor, página 44 con la atribuición al francés del refrán  » retournons à nos bouteilles« ,que se dice más bien « retournons à nos moutons« , refrán que se usa después de una digresión, para retomar un tema. Poco importa el asunteque del refrán en esta inmensidad de conocimientos que nos brinda el talentuoso Jorge Edwards.

En todo caso Los Ensayos de Michel de Montaigne fueron una excelente preparación a la muerte, de parte del filósofo, ya que rindió su alma con toda calma y aceptación, y bastante rápidamente después de haberse declarado un problema infeccioso de la esfera ORL. Página 193 Edwards escribe: …Y ahora que estaba cansado, achacoso, afectado por sus piedras renales, por sus ataques de gota, por sus calambres, por inexplicables accesos de fiebre, pero con la cabeza buena, fresca, optaba por dedicarse a sus ensayos, a sus alargues, correcciones, digresiones, y por inspirarse en sus clásicos predilectos para enfrentar la muerte, para bien morir.[ No era un mal programa después de todo].

Y en una feria de libro en España, se le preguntó a don Jorge Edwards qué libro regalaría. Su respuesta fue « Los Ensayos » de Montaigne en una edición reciente de la Editorial Acantilado porque la ve como una obra muy moderna y libre en un contexto del siglo XVI francés. Dice don Jorge que esta obra solo se puede aúnar con « El Quijote » (un tocayo coetáneo de Michel de Montaigne) porque ambas escrituras son sabias y divertidas, con una mezcla de narración y de reflexión.

Jorge Edwards cita esta frase de Montaigne que encuentro magnífica : »Amigo hagamos siempre cuentos. El tiempo pasa y el cuento de la vida se acaba, sin que uno alcance a notarlo« . Hay una estrecha relación entre la ficción y lo que no es ficción. En el prólogo de 1580 de Los Ensayos, hecho por el mismo Montaigne, podemos leer « ainsi lecteur, je suis moi même la matière de mon livre. Comme ce thème est si frivole et si vain, tu n’as pas l’obligation de me lire« . Esto, según Edwards, inaugura en occidente la « literatura del yo » o el comienzo de la novela moderna (junto con Cervantes en España).

Montaigne inventó la palabra « ensayo » y dijo en uno de ellos « yo escribo ensayos, no escribo resultados »: es la actitud de total libertad del escritor renacentista frente a su materia y está anunciando al lector que no hay que creer lo que se le está diciendo.

Un libro interesante, fascinante.

LA MUERTE DE MONTAIGNE, Tusquets Editores 2011,  ISBN 978-84-8383-299-8