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Eloy de Carlos Droguett

Descubre a nuestros autores | Malpaso Ediciones Carlos Droguett fue un novelista y cuentista chileno (Santiago 1920-Suiza 1996); hace parte de la Generación Literaria de 1938, una generación que ponía en vitrina los conflictos sociales. El escritor fue un personaje alejado de los círculos literarios y su fama internacional llegó tras la publicación de Eloy en Argentina en 1960. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1970 por su renovadora técnica narrativa  (haría estallar la estructura del relato convencional, dijo un día Mauricio Electorat, otro escritor chileno).

La novela Eloy se inspira de un suceso real de 1941 donde Eloy Hernández Astudillo, alias el Ñato Eloy, un bandolero asesino y campesino, asoló la zona central de Chile con por lo menos 20 muertes.

En 1969 se rodó en Argentina una película basada en el libro bajo la dirección de Humberto Ríos y con Raul Parini en el rol estelar. Se puede ver en blanco y negro  integralmente en Youtube (90 min): es una buena opción para quien no quiera comprometerse con la lectura. Los flash backs de la memoria están muy bien logrados y se entiende mejor el texto al cual le faltaría la poesía que brota con la lectura, con la riqueza del léxico. Al final de la película Eloy sabe que el amanecer será su fin y dice…la violencia es mi única venganza frente a los poderosos y a la injusticia. Yo no escogí mi destino.

La película aquí abajo:

Eloy (1959) relata las últimas 12 horas del bandolero, acosado y cercado por la policía en un estilo narrativo polifónico, entre la consciencia del forajido quien con un diálogo interior incesante cuenta sus cuitas ayudándose de la memoria ; tenemos dos temas : el acoso y la memoria pasada del asesino. Es una obra transgresora, singular y desconcertante.

Esta ha sido, y de lejos, la lectura más difícil últimamente; debí recomenzar páginas enteras por haber perdido el hilo aunque no es el relato lo importante sino la semi modorra que resulta de esta prosa tan singular. Hay una gran riqueza lexical con sinónimos y metáforas, por lo que resulta, in fine, una lectura ardua pero interesante. No hay párrafos, no hay diálogos y pocas comas o puntos seguidos: hay solo 14 puntos aparte en 200 páginas.

En mayo del 2018 Marcelo Mercado y Bernardo Cienfuegos (cf La república de las Letras) explicaban que fue en su tiempo una obra mal recibida porque rompió el canon literario de la época, en un momento en que dominaba el realismo con novelas bien estructuradas. Y con Eloy, Droguett muestra una novela con un montaje literario que existía solo en el cine con saltos entre el narrador omnisciente y otro objetivo.

Eloy soy yo,  dijo un día Carlos Droguett, a la par que Flaubert con su Madame Bovary.

Tenemos en el texto las técnicas llamadas corriente o flujo de la consciencia, o sea, asistimos directamente a la actividad mental del personaje con un relato que resulta totalmente caótico a la lectura. Droguett reconoció tener una influencia de la prosa poética sobre la suya, esa prosa hispanoamericana que se nutrió de los logros de la vanguardia poética de literatos como de Rokha, Borges, Rulfo, Lezama, etc donde aprendió el modo oblicuo de integrar la realidad al cuerpo discursivo. El escritor utiliza el estilo indirecto libre por momentos.

Este modo narrativo o flujo de consciencia lo encontramos también en obras como La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, La última niebla de María Luisa Bombal, A la recherche du temps perdu de Marcel Proust, Martereau de Nathalie Sarraute, Ulyses de James Joyce, Mrs Dolloway de Virginia Woolf, etc.

La temática básica de Eloy es la violencia y la soledad con un corolario, el silencio (la escritura es metafórica, metonímica).

Es una lectura terriblemente difícil (de lejos la más difícil para mi desde que no recuerdo…tuve que releer páginas enteras para poder enrielar con la narración). No hay párrafos, no hay diálogos y pocas comas o puntos seguidos, hay solo 14 puntos aparte en 200 páginas (me repito). Hay una sola frase que quisiera abarcar todo lo que no permite distanciar a los narradores con sus modos temporales y espaciales, entonces las acciones se confunden.

La prosa, la riqueza lexical de Droguett son de una inmensa calidad, a la cual se añade la originalidad y la dificultad de lectura de este caos narrativo.

En un coloquio internacional en 1981 llevado por el Profesor Alain Sicard (experto en asuntos latinoamericanos) y con la valiosa presencia de Droguett, se dijo que la escritura droguettiana (su innovación le valió nada menos que un epíteto para la posteridad) es un serio compromiso humano y social, un universo violento donde la muerte está constantemente presente. La catedrática francesa Soledad Bianchi resaltó que las novelas de Droguett expresan el grito, la protesta, la palabra de personajes marginados de la sociedad porque molestan, porque hablan de las injusticias, de  la pobreza, del dolor, del sufrimiento, de la diferencia. Otra académica francesa, Maryse Renaud señaló que la obra de Carlos Droguett no puede dejar indiferente, irrita a veces, pero siempre depara sorpresas y seduce.

Si, una lectura muy difícil, pero un embrujo con la prosa. Me produjo el mismo ensimismamiento o modorra que la prosa densa y bella de Proust (pero ésta es más estética),  donde la mente erra por los limbos de un predicado envolvente, entre lírico y metafísico. El corolario de este tipo de lectura es la duración porque hay que releer a veces la página entera para reconectarse con el relato. En todo caso, la escritura de Droguett es muy, pero muy particular. No se la había leído a nadie de esta manera. Y curiosamente, leyendo una entrevista póstuma del escritor, encontré que su manera de hablar era muy similar a su prosa, con repeticiones, metáforas y otras aliteraciones (cf Leo Wetli en 1996 para Punto Final ).

En el prólogo de este libro, por el Profesor Alain Sicard (Investigaciones Latinoamericanas de Poitiers) se lee que la soledad es lo que produce a los personajes de Droguett y que produce, por ende, el texto. Y que con palabras la soledad droguettiana es un espacio textual y la noche de Eloy, una noche de palabras. Y que el verdadero protagonista de la novela es el lenguaje, y en ello estoy muy de acuerdo con la frase que se alarga, que se desborda como si quisiera con una sola e inmensa palabra colmar tanta soledad, tanto abismo (...soy el abismo, cualquier abismo decía Droguett).

El bandido Eloy se sabe acosado, sabe que morirá en la redada y se juzga a si mismo…soy un bandido, se sonreía a veces para si, tratando de comprender y abarcar su destino, un bandido sin alma y sin entrañas, un salteador infame que rompe puertas, ventanas, gente, alguna gente, he muerto a muchos que ya no me acuerdo y mataré a muchos más todavía que no sé por dónde andan ni lo que hacen, ni lo que me van a hacer, ni los que les voy a hacer, soy malo empedernido, repugnante y sanguinario, cada vez más cruel, cada día y hora más perdido y hundido en la sangre, dicen los diarios, la radio, el vecindario…

Es un bandido cruel con las mujeres, no les tiene respeto…no, no podré venir a verla  el sábado sin pegarle, hay que darles tupido, con motivo y sin motivo, a las mujeres y a las hembras, para amoldarlas a tu carácter y tu pensamiento, meterlas bien adentro en tu vida y que encajen en tus manos y en el movimiento de tus manos (página 147); …la mujer es el pan y el agua, la mujer es una enfermedad incurable, una enfermedad social muy propagada (página 162); …carne y vino son las mujeres, ellas son la vida, la única vida, la inmensa vida, el inmenso amor lleno de gente llorando o riendo, cuando las matas o las dejas, matas la vida, la calle, la ventana, se muere la vida con ellas, ellas la tejen y destejen, distribuyen, reparten, adornan, pintan, tergiversan, la tapan con lágrimas o con sangre, la hacen terrible y digna y la prolongan aunque la corten (página 163).

Página 43, un ejemplo de la prosa de Droguett…no hay flor más mujer que la violeta, enferma, delicada, frágil, transparente de lágrimas, trémula y trágica, presente y ausente, real e irreal, ni más hembra, directa, sensual de repente y sin aviso, ardiente y carnal, llameando y llamando, que la rosa real de la vida, sólo real, la mujer es lo que piensas. se había sentido sentenciado, inseguro y fatalizado y era nada más porque estuvo inmovilizado e inmóvil, solo en la pieza, solo sin nadie, perfectamente solo, vacío y vago, a merced de los recuerdos, para que te picoteen, te escarben, te tricen, con el remordimiento y el anzuelo del viejito lacrimoso y teatral y la mujer resplandeciendo y ardiendo para nada,  para ninguna aventura y desventura con esos ojos enormes de balde que le quería mostrar y ofertar, para que adivinara todas sus dolorosas e inconsolables caídas y recaídas en ellos...(Un ejemplo de prosa que usa un adjetivo y su contrario, la repetición iterativa para trepanarnos la síquis con el discurso).

Otro ejemplo página 81…porque las palabras existen con seguridad, te lo juro, mi amor querido, nada más  para eso, para irte por ellas y sacártelas usadas y manchadas para siempre  de los desmayos, sopores, suspiros, taras, olvidos, fallas y desilusiones, que todo el tiempo sin falta, todas las horas contadas del día y de la noche…

Realmente una lectura desconcertante, a ninguna otra comparable y que necesita madurez y concentración para asimilarla. Me dejó KO con el corazón encogido de estupor. La película también me conmovió.

Eloy

El afiche de la película de Humberto Ríos (1969).

ELOY, Editorial Universitaria 1994 ((CD 1959),  ISBN956-11-1010-5

 

La Beatriz Ovalle de Jorge Marchant Lazcano

Résultat de recherche d'images pour "jorge marchant lazcano" Jorge Marchant Lazcano es un escritor, dramaturgo y periodista chileno (Santiago 1950). La Beatriz Ovalle es su primera novela, publicada en Buenos Aires en 1977 con gran éxito y con la idea genial de transformar el título original de Beatriz Ovalle (anodino) en el actual, mucho más representativo del mensaje que conlleva la novela.

Me ha encantado esta lectura porque da cuenta perfecta de un personaje femenino arquetípico de la burguesía chilena. Y en tela de fondo un excelente análisis histórico de la sociedad chilena en la época abarcada en esta historia.

La Beatriz Ovalle, un título muy adecuado y que ilustra esa manera tan chilena/coloquial de hablar que tiene la gente (al parecer sucede también en otros países de Latinoamérica): cuando habla, la gente pone un artículo determinado a los nombres propios; esta muletilla abarca todas las clases sociales. No hablan de Beatriz Ovalle sino de la Beatriz Ovalle, no hablan de Beatriz, sino de la Beatriz sin que haya ninguna intención peyorativa hacia la persona, es una muletilla nacional y por cierto, poco elegante. Esto concuerda con otra manía de los chilenos que consiste en poner motes a la gente, por lo general refiriéndose a defectos físicos como « el gordo o la gorda », el « negro o la negra », « el chico » (por lo petiso), etc, etc.

Entonces, la Beatriz Ovalle es una niña mimada de la clase media-alta (aunque no del mejor pelaje, pero en todo caso con dinero) que nos inicia en su vida íntima : sus años de colegio selecto, sus frecuentaciones, sus primeros amoríos, su vida casera, sus padres y hermanas, su primer noviazgo y la ruptura cuando ella encuentra al « hombre de su vida », un anulado en matrimonio (en la época del relato no existía el divorcio en Chile,  había que recurrir a una anulación pasando por Roma, acto estrictamente reservado a la clase alta). A todas luces su primer novio la frecuentó sólo para salvar las apariencias y poder exhibir una heterosexualidad, en condiciones que el texto insinúa que el jovencito tiene otras tendencias.

La Beatriz Ovalle creerá encontrar al amor de su vida en brazos de este hombre « diferente », pero no podrá adaptarse a una vida sexual libre y sin complejos en el seno de su pareja. No lo podrá vivir porque no ha sido preparada ni por su familia ni por la sociedad a vivir las cosas del sexo de manera libre. Va a fracasar en su unión y tendrá que emigrar a otros cielos (Argentina) para poder vivir libremente una sexualidad, fuera del sacrosanto matrimonio, de la familia y del país.

La pobre Beatriz Ovalle estaba condenada al fracaso de todas maneras : con su primer novio que reunía todas las condiciones deseadas por la familia : apellido, clase social, amistades, educación, belleza, pero cuya naturaleza íntima estaba escondida. Y con su segundo novio que la encandiló por su desparpajo frente a las cosas del sexo, pero que ella no pudo asimilar porque estaba definitivamente con un « formato » impreso en su personalidad y dictado por su educación.

Tenemos un análisis de la condición femenina, familiar y societal estupendo que explica muy bien la alta tasa de matrimonios insatisfechos y de fracasos matrimoniales de la época.

Hoy en día en que las cosas parecieran haber cambiado en la sociedad chilena, por lo menos por lo que se logra leer en publicaciones y sucesos sociales, la tasa de éxito en la pareja , sigue mediocre y trastabillante. Acaso, a pesar de tantos cambios a todos los niveles, en el fondo, las mentalidades no han cambiado mucho.

Un libro que se lee muy bien, interesante, bien escrito. El descubrimiento de un autor, lo que me incita a leerle más obras.

LA BEATRIZ OVALLE, Tajamar Editores 2017 (JML 1997),  ISBN 978-956-9043-45-1

No hay que mirar a los muertos de Mauricio Electorat

Résultat de recherche d'images pour "mauricio electorat" Mauricio Electorat es un periodista, escritor y poeta chileno (Santiago 1960) licenciado en Filología Hispánica de la Universidad de Barcelona. Residió largos años en Paris.

Le leí un par de libros y es un autor que se lee fácil porque su prosa es muy dialogada, desgraciadamente ambos libros fueron leídos en francés lo que no permite apreciar las subtilidades de la lengua  de un autor en su lengua vernácula . En todo caso le leí El paraíso tres veces al día (1995) publicado en francés con una traducción literal del título (a veces cambian tanto los títulos de un idioma a otro que cuesta identificarlos después); el libro es un excelente policial ambientado en Paris (se sabe que Electorat vivió en Paris entre 1987 y 2005),  con muy pocas alusiones a Chile : un cuidador de noche de un hotelucho de mala muerte se enreda en una aventura escabrosa con una euro-asiática amoral y cruel que le roba dinero a un caïd de la droga; un relato ágil, bien escrito, cautivante y con una nota original. El libro fue premiado con el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en Chile y el Premio Municipal de Literatura de Santiago.

El otro libro leído es el muy galardonado La burla del tiempo (2004), un título precioso, traducido al francés en 2005 como Sartre et la citroneta. Este libro recibió el Premio Biblioteca Breve 2004, el Premio Nacional del Libro y la Lectura, el Premio Rhône Alpes a la mejor novela extranjera publicada en Francia, fue finalista del Premio Altazor 2005 (premio chileno que se suspendió en 2015, falta de financiamiento y que debe su nombre a la obra homónima del poeta chileno Vicente Huidobro). Pero sobre todo, el libro fue seleccionado entre las 100 mejores novelas en lengua castellana de los últimos 25 años por la Revista colombiana Semana en 2007. El libro narra los contratiempos de un estudiante chileno universitario e izquierdista, de buen origen social,  obligado a exiliarse por haber participado en manifestaciones anti-pinochetistas. El estudiante llega a Paris, fundará una familia rememorándose los años de protesta estudiantil, alocados y agitados. El estilo del libro me exasperó por momentos porque es muy entrecortado, también es muy politizado lo que  me aburrió un poco.

No hay que mirar a los muertos ( 2014) es su cuarta novela, un libro interesante, sin mayor pretensión estilística exponiendo unas vivencias que huelen a verdades dolorosas : un exiliado en Francia, vuelve a Chile con motivo de la agonía de su padre, un ex-comunista que pudo huir de Chile vía la Embajada de Francia cuando sucedió el golpe de Estado de 1973. Huirá con su esposa, pero sin sus tres hijos que quedarán al cuidado de buenas y abnegadas tías durante un tiempo, hasta poder juntarse con los padres en Francia. El mayor de los tres hijos es el narrador y los otros dos son mellizos (varón y mujer).

Los mellizos volverán a Chile y harán sus vidas en un país muy cambiado, con una mentalidad más « europea », en todo caso más cosmopolita que los hace ver y pensar de manera diferente. El hijo mayor-narrador se queda en Francia, en Lyon, donde vive al justo porque no sacó una carrera; escribe novelitas policiales del género que llaman peyorativamente en Francia « roman de gare ». Cuando vuelve a Chile en las tristes condiciones de la agonía del padre, debe encarar a sus hermanos gemelos cuyas vidas han tomado rumbos insospechados en un Chile neoliberal.

Novela interesante que permite juzgar el Chile de la globalización. Et título, algo extraño sin el contexto emana de un texto poético de Armando Rubio Huidobro (Chile 1955-1980)…No hay que mirar a los muertos/ los desconocidos no devuelven el saludo/ No hay que mirar a los muertos/ quien los mira una vez, se va con ellos… 

NO HAY QUE, Tajamar Editores 2014,  ISBN 978-956-9043-75-8

Santiago Cero de Carlos Franz

Carlos Franz, escritor: “Considero que mi obra no es inferior a la de ninguno de los otros postulantes”

Carlos Franz es un escritor chileno-español (Ginebra 1959) que posee la doble nacionalidad. Es miembro de la Academia Chilena de la Lengua desde 2013. Se le considera como un escritor de la llamada generación del 90.

Le leí El lugar donde estuvo el paraíso (1996), finalista del Premio Planeta Argentina que se llevó al cine en 2002 por Gerardo Herrero. Libro y película son muy buenos, con una excelente correlación entre el libro y la adaptación cinematográfica.

Santiago Cero (1989) es el primer libro de Carlos Franz, que recibió el Premio CICLA, mención novela en un concurso latinoamericano de literatura en Lima.

Un libro escrito por los años 90 cuando Franz cursaba estudios de Leyes en la Universidad de Chile en Santiago; es un texto que debe conllevar mucho de autobiográfico. Carlos Franz dijo sobre el libro que « es el efecto redoblado de nuestra lejanía, de esta cordillera y este océano que nos separan del mundo, junto a la situación político-social imperante« .

Es una lectura que me resultó algo enredada, encontré que las cosas no eran del todo claras, pero es un libro-documento ambientado por la mitad de los años 70, en una época difícil, sobre todo para los estudiantes universitarios. Es un verdadero testimonio generacional para aquellos que vivieron esos años de la dictadura en tanto que estudiantes universitarios en una ciudad en estado de sitio.

Y « Santiago Cero  » alude  al signo del miedo experimentado por aquellos jóvenes universitarios en Santiago de Chile donde cero podría ser el nivel cero de los círculos del infierno de Dante por ejemplo. Página 86 se lee…en Santiago: negro es la palabra, y el número…, yo sé por qué te lo digo, es cero.

El sujeto principal de  la corta novela no tiene nombre, pero se auto denomina El Artista; él formó pareja con Raquel quien romperá con él cuando descubrirá su falsedad. Y el relato se hace a la segunda persona como si El Artista quisiera observar a distancia su acto vil. Porque Raquel tenía como pareja a Sebastián, éste último recibía cartas desde Europa de un amigo que los hacía soñar por toda la facilidad con la que se movía en Europa, y ellos en Santiago, tan empantanados con un toque de queda. Pero la verdad es que el pobre Sebastián se enviaba las cartas desde Europa a él mismo para deslumbrar a Raquel y conquistarla…El Artista robará estas cartas para mostrar a Raquel que fue engatusada y así recuperarla.

Pero Raquel estaba al tanto del engaño y dejará al Artista. Así va la trama, progresando por círculos, en una atmósfera opresiva e insegura. Y la trama que involucra a estos jóvenes universitarios sirve para hacer un paralelismo entre juventud (protestadora) y la gente mayor (más conciliadora) frente a la crisis identitaria de un país.

Una lectura que necesita ciertas claves para aprovechar mejor el contenido.

SANTIAGO CERO, Debolsillo Contemporánea 2019,  ISBN 978-956-6042-08-2

Las 10 cosas que un hombre en Chile debe hacer de todas maneras de Elizabeth Subercaseaux

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Elizabeth Subercaseaux es una escritora, periodista y columnista chilena (Santiago 1945); es bisnieta del compositor alemán romántico Robert Schumann y de Clara Wieck-Schumann. Actualmente vive en EEUU (Pennsylvania) con su segundo marido. Ha sido traducida a varios idiomas y su mayor éxito de ventas es en Alemania.

Elizabeth Subercaseaux dedicó un libro a su ilustre tatarabuela Clara Schumann, La música para Clara (2014) que espera lectura sobre mis recargados anaqueles junto con La rebelión de las nanas (2000).

Le he leído varios libros porque me gusta su estilo divertido-chic y tan chileno. Por ejemplo la hilarante trilogía llamada Barrio Alto que comprende: 1) Vendo casa en el barrio alto (2009), un libro muy jocoso sobre un corredor de propiedades de la mejor alcurnia, que realiza compra-venta de casas porque el hombre está al tanto de absolutamente todo lo que sucede en la clase alta.  2) Compro lago Caburga (2011) narra la especulación inmobiliaria alrededor del lago Caburga armada por el mismo corredor de propiedades, con un amigo especulador y un chino, con las mil peripecias para adquirir los terrenos y la entrada en política del amigo. El tercer tomo es Clínica Jardín del Este (2013) una sátira sobre la especulación en torno a la salud.  Otra obra leída es La Patria de cristal (2017), una novela histórica que abarca un siglo más o menos de la Historia de Chile y que no me gustó porque hace de la Historia de Chile una especie de culebrón con los próceres de la Patria; este libro tiene una secuela, La Patria estremecida (2019) que retrata la Historia de Chile del siglo XX. La última noche que soñé con Julia (2012) es una novela estupenda, entretenida, con algo de thriller y que describe muy bien la sociedad chilena de la clase media-alta. Una semana de octubre (1999) es otra novela buena, triste y lúcida, sobre la súbita llegada de la enfermedad a los 46 años, en plena posesión de la feminidad.

Las 10 cosas...etc, es un libro del 2003, muy divertido, muy « directo al grano » con 10 capítulos dedicados a las « mañas » del homo sapiens chilensis que la autora llama « los muchachos » o los « perejilientos » un adjetivo muy coloquial para decir atorrantes con cariño, nunca de manera despectiva y/o agresiva.

¿A qué atañen los 10 capítulos?

El N° 1 o « ceder el control remoto de la tele » se refiere a la prepotencia del macho chilensis a tomar la batuta para decidir lo que se mira o no se mira en la tele en casa sin jamás soltar la presa; él impone a la fémina y a toda la familia lo que se tiene que mirar. Esta situación puede desatar hasta ganas de asesinato en la cónyugue.

El N° 2 trata sobre el pedestre tema de « hacer su cama » lo que hace resaltar que al macho chilensis jamás de los jamases se le ha pedido que haga una cama, que recoja la ropa sucia del suelo o las toallas mojadas en el baño, que tape la pasta de dientes, etc, etc.

El N° 3 trata sobre la propensión del hombre chileno a mirar mujeres desnudas en la tele sin acordar el mismo tipo de miradas concupiscentes a la esposa legítima.

El N° 4 es una alusión directa al mal hablar de los chilenos con la sempiterna muletilla del « hueón » en todas las frases y perifrases. Desgraciadamente hoy en día las mujeres hablan tal mal o peor que los hombres. A esta particularidad se agrega que hablan a la velocidad de una ametralladora resultando que el no-chileno se pierde más o menos la mitad del discurso.

El N° 5 se refiere a la política, un tema que me produce urticaria.

El N° 6 atañe a los nuevos ricos, a la desaparición de la noción de sobriedad, de discreción. Todo tiene que ser evidente, a veces kitsch, muchas veces vulgar.

El N° 7 relata la fiebre nacional del macho por el fútbol, especialmente los fines de semana, un tema exclusivo de conversación entre caballeros junto con el tema de los coches, de las féminas y… tema nacional todas categorías confundidas: el D-I-N-E-R-O, que los chilenos llaman la plata.

El tema N° 8 trata de la manera masculina de mirar a las mujeres, una mirada basada únicamente en los atributos feminoides, nunca a los ojos y jamás a la psiquis.

El N° 9 es terrible porque atañe a la violencia física o psicológica ejercida por el hombre hacia la pareja con unas estadísticas nacionales espeluznantes.

El N° 10 es bastante interesante y muy freudiano porque implica esa relación tan especial del macho chileno con su mamá. Cada caso es diferente, pero hay coincidencias que darían para un buen análisis psicológico; esto podría explicar la tasa alta de fracasos en las parejas.

Un libro muy simpático, liviano y muy burlón sobre el homo sapiens chilensis y a cargo de venganza, tendré que leer Las 10 cosas que una mujer en Chile no debe hacer jamás (1995).

LAS 10 COSAS, Catalonia 2003,  ISBN 956-8303-01-4

La lección de pintura de Adolfo Couve

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Adolfo Couve Rioseco fue un pintor y escritor chileno (Valparaiso 1940-Cartagena de Chile 1998). Después de un cursus en Bellas Artes en Santiago, Paris y Nueva York, alrededor de 1960 dejó la pintura y se dedicó por completo a la narrativa para luego en los años 80 hacer el camino inverso. Se le considera como un miembro de la Generación Literaria de 1960, junto con Antonio Skármeta, Carlos Cerda, Mauricio Wacquez, Ramiro Rivas etc. Se le concedió el Premio Municipal de Literatura de Santiago en 2001 por un libro de edición póstuma : Cuando pienso en mi falta de cabeza.

Adolfo Couve fue pintor y escritor, pero no fue las dos cosas al mismo tiempo. Sus cuadros son preciosos, especialmente aquellos que retratan el mar donde solo falta el ruido del oleaje para percibir la realidad.

La Generación del 60 o Novísima Generación como se la llamó también, abarcó escritores nacidos entre 1936 y 1945  que comenzaron a publicar por los años 70. El punto de convergencia de todos ellos fue, en el ámbito literario, la preocupación por el lenguaje y las técnicas textuales, lo que los unió en una discusión común. Distanciándose de los moldes anteriores, la verdadera renovación de este grupo estuvo en dicha área. Y tal como lo explicó Ramiro Rivas: « Estos narradores dan sepultura al seudo-lirismo, al seudo-filosofar, o la maraña metafísica, al constante falseamiento de la historia, a la adoración mitificada de la anécdota. En su gran mayoría dejaron atrás los caducos moldes del narrador omnisciente. Se dejó de narrar el exterior, desde esa atalaya que todo lo abarca. Se puede utilizar la temática urbano-social, por ejemplo, sin que el autor esté tomando partido o dictándonos cátedra insistentemente » (cf Memoria chilena).

Publiqué en avril 2017 un billete sobre su novela Balneario (1993), que reúne 4 relatos y 11 fragmentos de apenas una o dos páginas. Y en octubre 2019 un billete sobre su corta novela La Comedia del Arte (1995), novela interesante porque compleja y llena de mensajes subliminales.

La lección de pintura (1979) es una corta novela de 88 páginas, un ejercicio estético donde no hay ninguna lección de pintura, sino un relato del nacimiento de una vocación hacia la pintura en un niño pobre y superdotado en la comuna chilena de Llay-Llay (de la provincia de San Felipe en Valparaiso). Probablemente que a través de la experiencia de este niño, Couve hable de su propia experiencia.

Una película se filmó en 2011 con Pablo Perelman como director, con un título epónimo.

Adolfo Couve dijo sobre este libro en una entrevista…Mi libro no es la lección de pintura; es la lección de la vida. La novela muestra que nadie le arrebata a uno su talento, que surge en cualquier parte y al que colaboran los demás. Pero la persona que lo logra, debe saber que eso tiene un precio y ese precio es la soledad…

LA NOVELA : Elvira Medrano se dice viuda, y se instalará en Llay-Llay donde trabaja en la contabilidad del farmacéutico del pueblo. En realidad es madre soltera y esconde su estado porque no es bien visto por la sociedad chilena, sobre todo pueblerina. El niño, fruto de un desliz, se llama Augusto y rápidamente el farmacéutico nota sus dones extraordinarios hacia el dibujo y la pintura, sobre todo que el hombre se vanagloria de sus conocimientos en materia pictórica, esencialmente sobre los impresionistas franceses. Cuando Augusto se transforma en un adolescente, el farmacéutico lo lleva a Santiago a visitar el Museo de Bellas Artes y a los 13 lo mandará a Viña del Mar donde una pintora de renombre para que le de clases en el Palacio Vergara. El joven Augusto no pasará desapercibido.

Fernando Durán en el diario El Mercurio anota sobre este libro…el pintor va, por lo tanto, haciéndose a través de otras pinturas, pero es ya pintor antes de efectuar esos descubrimientos, que son, en última instancia, corroboraciones o confirmaciones de una certeza interior que las precede y anticipa. De allí que « la lección » encuentre en él a un maestro y a un discípulo, tan indisolublemente unidos, que no podría separárseles sin destruirlos a los dos. La profundidad de la lección es subjetiva: consiste en la auto-revelación, en el auto-descubrimiento que en él se opera y que, silenciosamente, es el encuentro de un ente escondido, ignorado, con otro que siente al mundo como materia plástica, como forma y colorido, como tema pictórico esencial e insustituible.

Hay una gran economía en los recursos de esta narración aunque sobresale claramente un mensaje que resulta universal haciendo resaltar esa soledad del artista-creador.

LA LECCIÓN DE PINTURA, Planeta Chile 1991 (AC 1979),  ISBN 956-247-070-8

Ser feliz era esto de Eduardo Sacheri

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Eduardo Sacheri es un escritor argentino de novelas y cuentos (Buenos Aires 1967), licenciado en Historia y muy conocido por su libro de 2005 La pregunta de sus ojos, libro llevado al cine por Juan José Campanella bajo el título de El secreto de sus ojos, película ganadora del Oscar 2009 a la mejor película extranjera.

Leí La pregunta de sus ojos (2005) y me encantó : la historia del amor que profesa durante 30 años un empleado fiscal por una mujer a la cual no se atreve a declararse. Por otro lado el hombre se verá obligado a huir de la capital durante 7 años por haberse manifestado contra un criminal. La película también es fantástica y bastante fiel al libro.

Ser feliz era esto (2014) es un libro que me gustó por el tema tan humano y descrito de manera tan accesible y realista, con emoción y delicadeza. Es la historia de Lucas, un hombre felizmente casado, sin hijos, autor de un solo libro ganador de un premio y que ve surgir en su vida, un día cualquiera, una chica adolescente que se dice su hija.

Una hija, Sofía, que habría tenido con una relación pasajera en Villa Gesell, un balneario del extremo este de la provincia de Buenos Aires. Y esta relación nunca le informó que quedó embarazada; Sofía creció sin padre, pero a sus 13 años la madre fallece y ella lo busca, lo encuentra y se impone poco a poco en su vida.

La irrupción en la vida, en apariencia idílica, de esta pareja sin hijos  de una Sofía adolescente y difícil va a causar estragos, pero un despertar del afecto insospechado de un padre por una hija que le cae del cielo.

Hay muchas escenas de una gran veracidad y emoción, muy psicológicas, muy humanamente impactantes. Una joyita de libro.

SER FELIZ ERA ESTO, Alfaguara 2014,  ISBN 978-987-04-3492-4