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La otra aventura de Adolfo Bioy Casares

Résultat de recherche d'images pour "adolfo bioy casares la otra aventura" Adolfo Bioy Casares fue un escritor argentino (Buenos Aires 1914-1999), gran amigo de Borges con quien colaboró bajo el nombre de pluma de H. Bustos Domecq y Suárez Lynch. Casado con la también escritora Silvina Ocampo.

Fue distinguido con el Premio Cervantes 1990.

Le he leído varios libros y he de confesar que es de lectura compleja, algo enredada, pero con una escritura de gran calidad. Le leí La trama celeste (1948), 6 relatos complejos donde la frontera entre realidad y ficción es impalpable y donde mis preferencias van a En memoria de Paulina que me recordó a La amortajada de la chilena María Luisa Bombal. Historias de amor (1972) es una antología de 18 historias en las cuales el Amor es el protagonista; las encontré de desigual interés, dispares y complejas sin que ninguna descuelle en particular.  El héroe de las mujeres (1978) son 8 relatos a los cuales me costó adherir excepto al primero; son una mezcla de realismo mágico al borde de la ciencia ficción, muy bien escritos aunque herméticos. Un campeón desparejo (1993) es un relato corto, preciso, bien escrito, muy porteño, pero con una historia que me resultó poco relevante, la de un taxista bonaerense que recorre la capital en busca de un antiguo amor.

Su obra más conocida, y calificada por algunos como la mejor, es La invención de Morel (1940) que leí hace tanto tiempo que no me siento calificada para opinar sobre ella en este momento.

La otra aventura (1968) es un ensayo sobre lecturas y opiniones en literatura de parte de un gran literato que decía que los libros son la otra gran aventura después de las mujeres y de la vida. Es una colección de prólogos y de artículos bastante útiles para entender su pensamiento  en materia de literatura.

El primer ensayo habla de La Celestina, esa obra universal que apareció allá por 1499 en Burgos y amparada por el anonimato.  Bioy Casares emite la opinión interesante de que en La Celestina hay demasiadas reminiscencias hacia obras de la Antigüedad de autores como Terencio, Davo, Geta, etc, lo que no le quita un ápice al valor de  La Celestina, al contrario, el autor anónimo quiso plasmar en esta obra maravillosa todo lo mejor de la antigüedad y aunque las fuentes no sean españolas, pues bien, La Celestina ES una obra muy española por el peso del idioma, por el deleite que el autor pone a demorarse entre palabras y locuciones.

Hay también mucho material sobre ensayistas ingleses que revisten gran interés para Bioy Casares y de los cuales poco conozco de sus obras:  Nicholas Breton, Richard Bentley, John Dryden (« padre » de la prosa inglesa),Thomas De Quincey, Samuel Johnson, Jonathan Swift, Thomas Carlyle, etc, etc y paro aquí la enumeración porque va a resultar muy larga y fastidiosa.

Hay páginas muy bonitas sobre la larga y fructuosa amistad que lo unió a Borges por más de 50 años y aunque eran diferentes, los unía esa insensata pasión hacia los libros.

Un ensayo interesante aunque arduo y algo hermético, más propicio para iniciados que dotado de virtudes pedagógicas.

Un par de citaciones atribuídas al maestro:

« ¿No es lo mismo que suceda lo que deseamos, que desear lo que suceda? lo que importa es que nuestra voluntad y los sucesos estén de acuerdo« .

« Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros ».

LA OTRA AVENTURA, Booket 2014,(ABC 1968),  ISBN978-987-580-657-3

Canon (Cenizas y diamantes de la narrativa chilena) de Camilo Marks

Résultat de recherche d'images pour "camilo marks" Camilo Marks es un abogado, académico, escritor y crítico literario chileno (Santiago 1948). La grafía original de su apellido emana del francés Marcques, pronunciado Marks en español.

Canon (2010) es un libro que me ha encantado porque habla de lo que me fascina : los libros. Son críticas literarias desde autores decimonónicos hasta autores modernos. Y Marks entra en la polémica dando su opinión personal autorizada, teniendo en cuenta todo lo que ha leído. Gracias a este libro he podido medir hasta donde conozco en materia de literatura chilena y todo  lo que me queda por leer, que no es poco. Desde ya hice una lista de lecturas que iluminarán los tiempos venideros.

El Señor Marks da una opinión subjetiva sobre sus planteamientos y sus lecturas, lo que es normal. Es un temido y respetado crítico literario, una autoridad en la materia.  No siempre he concordado con sus aseveraciones, pero si en gran mayoría; sus puntos de vista están casi siempre desarrollados y se pueden entender. Me llamó la atención que no citara entre los modernos a Alejandro Zambra a quien reconozco dones innovadores con su prosa telegráfica y precisa, con una temática bien personal y algo diferente en el paisaje chileno.

La larga y estrecha faja de tierra que se llama Chile ha entrado en la globalización en materia de publicaciones literarias;  leí en este libro que las hay en demasía. Bueno, aquí en Europa es la inflación permanente ya que se estiman (Francia) +/-  casi 800 publicaciones cada otoño, que es la fecha de los premios literarios que son muchos. Más los libros que se publican fuera de los corsos para los premios literarios, o sea, libros que no están destinados a la competición pero que son numerosos también.  A esto se le llama plétora. Aquí la gente lee aunque se dice que cada vez menos porque no hay tiempo; hay que tener en cuenta que comparativamente en Europa el costo de los libros está al alcance de muchos, sin contar que al cabo de 1- 2 años son publicados en ediciones de bolsillo; mucho más asequibles y que hay bibliotecas por todas partes (estoy inscrita en tres).

Me encantó que el autor destacara con un capítulo especial a dos autoras chilenas que tengo por sobresalientes : María Luisa Bombal y Marta Brunet, dos coetáneas.

La Bombal deslumbra por lo moderna, lo intemporal de su obra. No hay que olvidar que vivió los « años locos » en Paris, que convivió con los surrealistas y una frenesía cultural y social única. La desgraciadamente escasa obra de la Bombal está impregnada de surrealismo. Tal como lo escribe Marks, los cortos libros de María Luisa se prestan a varias lecturas por los variados niveles de análisis posibles.

La obra de Marta Brunet es también descollante. Una prosa perfecta, rica, precisa y personajes ahondados a la perfección. Solo le he leído un libro que me dejó impresionada (Humo hacia el Sur de 1946), pero espero poder leer más.

El autor consagra un capítulo exclusivo al « niño terrible » de las letras chilenas, Roberto Bolaño. Es verdad que es un escritor terriblemente metaliterario que leyó a destajo y lo hizo saber en su literatura, lo que lo diferencia en años luz, de sus colegas chilenos. Y como dice Marks, el niño Bolaño no se consideraba muy chileno en su pedigree de escritor, por un lado porque vivió fuera de Chile mucho tiempo y por otro porque estimaba que los colegas llevaban un handicap en lecturas universales.

Un libro interesante, prolijo, para releer y meditar y comparar a medida que se vayan conociendo los autores y las publicaciones.

CANON, Debate 2010,  ISBN 978-956-8410-37-7

Machado de Assis de Jorge Edwards

jorge edwards machado Jorge Edwards Valdés es un gran escritor chileno (Santiago 1931) con estudios de leyes y de Filosofía en Princeton, siguiendo después la carrera diplomática que culminó con el puesto de Embajador de Chile en Paris. Ha recibido numerosos premios siendo el Cervantes 1999 el más prestigioso. Hace parte de la Generación del 50 chilena, aunque él se considera algo marginal a este movimiento. Actualmente reside en Madrid.

He comentado en este blog gran parte de su bibliografía (12 libros, trece con éste) porque es un escritor que me gusta cómo escribe y lo que escribe. No todos los libros me  han gustado de la misma manera, sino que he sentido una neta preferencia por algunos títulos.

Leer su libro Machado de Assis representaba para mi un máximo de placer potencial porque debo decir que gracias a él descubrí a este autor brasileño portentoso que es Joaquim Machado de Assis. Entonces reunir dos escritores que me gustan, me parecía el colmo de lo que se puede esperar de una lectura, pero me he llevado una decepción. No es un libro sobre la biografía de Machado de Assis aunque aspectos de su vida son evocados. Encontré que a esta publicación le falta « ángel », la encontré algo aburrida.

Según el literato mexicano Christopher Domíngez M. Machado de Assis y Edwards tienen puntos en común : ambos son narradores incisivos, bromistas, cultos. Y Jorge Edwards se ha inspirado en esta particularidad de las novelas de Machado ; el guiño constante hacia el lector, la ironía fina.

Es un libro que comprende tres partes bien distintas : 1) las impresiones de lectura de Don Jorge Edwards sobre extractos de algunos libros de Machado de Assis en la primera parte; 2)  en la segunda parte tenemos los extractos de la obra de Machado con una traducción del propio Jorge Edwards del portugués y 3) el texto original de Machado.

Según el escritor Edwards, existe un paralelismo (que yo no había vislumbrado) entre Kafka y Machado : la comparación con Kafka era desconcertante, pero no dejaba de tener un lado sugerente. Quizá la extrañeza más bien tranquila de los textos machadianos, acompañada de cierta crueldad, de un carácter implacable y frío de la visión, frialdad acompañada de un temblor profundo, de un aire inquietante, podían justificar el paralelo. Machado de Assis, después de salir del sentimentalismo dulzón, más bien lacrimoso, del Romanticismo en versión iberoamericana, había asumido la mirada distante e irónica y a la vez comprometida, de la novela moderna. Era un precursor de la modernidad en literatura, como Laurence Sterne , como Cervantes en el Quijote y en algunas de las novelas ejemplares.

Dice Edwards que en la literatura iberoamericana, el caso más interesante de invención de un narrador literario es el de Machado de Assis en los alrededores de 1880 y de sus 40 años de edad, en los momentos de crear su Brás Cubas. Inventar un narrador lúcido, libre, dotado de sentido del humor y de ideas personales, no impostadas ni copiadas, que cuenta desde una distancia, que sabe combinar la frialdad con la pasión, no era absoluto fácil en la América de lengua española o portuguesa del siglo XIX (pg 53).

Machado de Assis es otro escritor del yo, en la línea iniciada por Montaigne en el siglo XVI. Se narra a si mismo desde diversos puntos de vista, con máscaras diferentes, cambiantes, entre bromas y veras. Parte de su magia continua, de su juego, consiste en cambiar de máscara con un pase rápido (pg 65).

El último párrafo me gustó : fue uno de los grandes cuentistas de América Latina y de toda la lengua portuguesa. Y una mezcla fascinante, en novela, de memorialista, ensayista y autor de ficciones. Su vigencia moderna es enorme y está, por lo tanto, destinado a ser redescubierto, releído, reexaminado a cada rato, a cada vuelta del camino.

 

MACHADO DE ASSIS, Ediciones Omega 2002,  ISBN 84-282-1258-9

El laberinto de la soledad de Octavio Paz

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Octavio Paz fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano (Ciudad de México 1914-1998). Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra es extensa y abarcó géneros diversos con poemas, ensayos y traducciones. Estuvo casado en primeras nupcias con la escritora mexicana Elena Garro a quien le leí el excelente libro Los recuerdos del porvenir.

En 1945 llegó a Paris, donde permaneció hasta 1951 conociendo a los surrealistas y publicando en 1950 en Paris  El laberinto de la soledad, un ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos. La Biblioteca Cervantes de Paris lleva su nombre.

 2014 fue el Año de Octavio Paz en virtud de que el 31 de marzo 2014 se cumplieron 100 años del natalicio del escritor. Se destaca que sin la obra de Paz y sus aportaciones teóricas, sería difícil comprender la vida cultural de Hispanoamérica, y al igual que otros escritores como Juan Ramón Giménez, Vicente Huidobro, Cesar Vallejo o Pablo Neruda, abrió caminos para nuevas generaciones del siglo 21. La aportación intelectual del escritor abarca la filosofía, la poesía, el ensayo, la historia, el arte, las relaciones internacionales, la música y « a semejanza de los sabios griegos, trató de llegar a la totalidad del conocimiento ».

Sus premios son legión, además del Nobel, se le otorgó el Cervantes en 1981. Su obra ensayística es vasta y variada (28 títulos !).  Publiqué un billete en abril 2014 sobre el libro La llama doble,  un ensayo erudito sobre el amor, el sexo y el erotismo: un libro poderoso, interesante y docto; el amor… un tema privilegiado en la obra de Paz

El laberinto de la soledad fue escrito en Francia en 1949 y publicado en 1950 a los 35 años de edad, es su obra cumbre y un ensayo sobre la preocupación del autor entorno a la mexicanidad, a su psicología y a su moralidad. En esta obra Octavio Paz busca cuáles son los orígenes y las causas del comportamiento del ente mexicano en lo individual como en lo colectivo; hace un análisis psicológico del actuar del mexicano a través de las etapas históricas : la Conquista y la Colonia, la Reforma, la Revolución y la época contemporánea. Las preguntas que lo llevaron a escribir este libro son ¿quién soy yo? ¿de dónde vengo? Es un libro total que abarca la Historia, el amor, la tradición, la religión y el arte. El texto parte de una situación personal de soledad, de confusión, de desconcierto. Desde la confesión individual se comienza a ordenar el mundo; es un libro de iniciación donde Octavio Paz analiza su destino individual hasta llegar a examinar el destino del mexicano. Dice Octavio Paz en el apéndice del libro que la plenitud, la reunión, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad.

Se hizo una película en 1989 con el padre dominico Julián Pablo, un gran amigo de Buñuel, Paz y Fuentes.

Hoy en día este libro es un clásico en la educación escolar de los mexicanos y ha entrado en la imaginación colectiva de los lectores. En los años 50 el libro se leyó muy poco fuera de algunos intelectuales. Se necesitó llegar a 1968 para una mayor difusión y lectura; en 1969 Paz le agregó Postdata, un capítulo adicional pero que se convierte casi en un libro autónomo. A partir de los 70 el libro circula de manera masiva explicado ésto por la mini revolución del 68 y por la ampliación de la masa de lectores.

Es interesante destacar en contrapunto de esta obra importante aquella de Carlos Fuentes también publicada en los años 50, siendo Fuentes algo más joven que Paz, pero teniendo las mismas inquietudes en el mismo momento y viviendo en Paris en la misma época. Carlos Fuentes habla en su obra La región más transparente del laberinto que es  la ciudad de México donde se pierden los personajes y Octavio Paz retoma esta idea de laberinto. Pero el estilo de Paz es mucho más sencillo, menos críptico y barroco que el de Fuentes.

El libro El laberinto de la soledad tiene un epígrafe magnífico…en la incurable otredad que padece lo uno...; el libro es un ensayo que consta de 8 capítulos más un apéndice que Paz agregó en el año 1969 , intitulado Postdata basado en una conferencia pronunciada en la Universidad de Texas. El libro es una confesión y una declaración sobre la naturaleza y la constitución del ser mexicano, resultado de un largo proceso de mestizaje con el objetivo de entender la entidad nacional. Pero es una obra exploradora que va más allá del ente mexicano porque refleja también al latinoamericano y al mesoamericano. Es un capítulo que trata de modernizar el contenido del libro aportando luces sobre el México moderno. Es el capítulo que menos me interesó porque no soy ninguna experta en geopolítica mexicana.

Citaré algunos pasajes que me parecieron interesantes :

Dice Octavio Paz que la contemplación del horror, y aun la familiaridad y la complacencia en su trato, constituyen contrariamente uno de los rasgos más notables del carácter mexicano. Nuestro culto a la muerte es culto a la vida, del mismo modo que el amor, que es hambre de vida, es anhelo de muerte. El gusto por la autodestrucción no se deriva nada más de tendencias masoquistas, sino también de una cierta religiosidad. El mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva : máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse : el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino…

La simulación que exige una invención activa y que se recrea a si misma a cada instante, es una de nuestras formas de conducta habituales. Mentimos por placer y fantasía, si, como todos los pueblos imaginativos, pero también para ocultarnos y ponernos al abrigo de intrusos. La mentira posee una importancia decisiva en nuestra vida cotidiana, en la política, el amor, la amistad. Con ella no pretendemos nada más engañar a los demás, sino a nosotros mismos

No solo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios. Los disimulamos de manera más definitiva y radical : los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.

¡Viva México, hijos de la Chingada ! frase que refleja toda la angustiosa tensión que habita a los mexicanos. ¿Quien es la Chingada? Ante todo, es la Madre. Es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que da nombre. En México los significados de la palabra son innumerables. Es una voz mágica. Basta un cambio de tono, una inflexión apenas, para que el sentido varie. Hay tantos matices como entonaciones : tantos significados como sentimientos. Pero la pluralidad de significaciones no impide que la idea de agresión se presente siempre como significado último. El verbo denota violencia, salir de si mismo y penetrar por la fuerza en otro. La idea de romper y de abrir reaparece en casi  todas las expresiones. La voz está teñida de sexualidad, pero no es sinónima del acto sexual. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es agresivo, activo y cerrado. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. El poder mágico de la palabra se intensifica por su carácter prohibido. Nadie la dice en público. Es una voz que sólo se oye entre hombres, o en las grandes fiestas. Al gritarla, rompemos un velo de pudor, de silencio o de hipocresía. Nos manifestamos tales como somos de verdad. Las malas palabras son proyectiles o cuchillos. Desgarran.

A propósito de la Conquista…a pesar de las contradicciones que la constituyen, la Conquista es un hecho histórico destinado a crear una unidad de la pluralidad cultural y política precortesiana. Frente a la variedad de razas, lenguas, tendencias y Estados del mundo prehispánico, los españoles postulan un solo idioma, una sola fe, un solo Señor. Si México nace en el siglo XVI, hay que convenir que es hijo de una doble violencia imperial y unitaria : la de los aztecas y la de los españoles. El bautizo ofrecía a los indios la posibilidad de formar parte, por la virtud de la consagración, de un orden y de una iglesia. Por la fe católica los indios, en situación de orfandad, rotos los lazos con sus antiguas culturas, muertos sus dioses tanto como sus ciudades, encuentran un lugar en el mundo. Esa posibilidad de pertenecer a un orden vivo y encontrar un sitio en el Cosmos. La huída de los dioses y la muerte de los jefes habían dejado al indígena en una soledad tan completa como difícil de imaginar para un hombre moderno.

Imposible citar todo porque este libro es muy rico en contenido, interesante, esclarecedor, bastante cartesiano y por ende afrancesado, contrastando con la escritura críptica y barroca, sobre el mismo tema, de Carlos Fuentes. En una conferencia del año 2000 del brillante catedrático Alejandro Rossi, el orador concluía diciendo que El laberinto de la soledad es esencialmente un mito ordenador y al mismo tiempo una hazaña poética y un altísimo despliegue de inteligencia. Todo está dicho.

EL LABERINTO…, Fondo de Cultura Económica (Mexico)1996, O Paz 1950, ISBN 968-16-3937-5

Los senderos que se bifurcan de Ana María Navales

Ana María Navales Virueta fue una escritora, poeta y ensayista española (Zaragoza 1939-2009) con un doctorado en Filosofía y Letras para dedicarse luego a la enseñanza de la Literatura Hispanoamericana.  Fue influenciada por la escritura de autores como Delibes, Aldecoa, Sueiro, Umbral, Borges, éste último siendo para ella la quintaesencia de todos los otros . También se la ha relacionado con el grupo llamado Bloomsbury, en honor a la calle que alberga Howard Press y que fue la residencia de varios de sus miembros, grupo creado por Virginia y Leonardo Woolf y que involucra también a Katherine Mansfield, Dora Carrington,  Vita Sackville-West y otros.

Existe un Certamen Literario Ana María Navales desde 2012 con un fallo el 31 de mayo (ayer !) de Erial Ediciones,  dedicado a la poesía y al relato breve.

En alguna parte supe de la existencia de este libro,  Los senderos que se bifurcan (Escritores hispanoamericanos del siglo XX, 2008)  y quise leerlo porque figuraban varios escritores que hacen parte de mis preferencias.

No estoy encantada con esta lectura porque los capítulos son demasiado sucintos, no pude ahondar nada sobre nadie. El lado bueno es que encontré muchos nombres de la literatura hispanoamericana  totalmente desconocidos para mi, lo que resultó útil finalmente.

Sobre Carlos Fuentes, el escritor mexicano detentor del Premio Cervantes 1987, Navales escribe algo interesante y pertinente que anoté: « cuando uno intenta quitar la máscara, aunque sea parcialmente a alguna novela de Fuentes, a esa desnaturalizada trivialidad de cada día que cabalga entre lo mágico y lo irrazonable, las interpretaciones de las claves literarias, las sugerencias, las ideas que se detectan o que pueden alumbrar la lectura reposada, no son todo lo claras y redondas que cabría esperar. Y Carlos Fuentes dice algo pertinente sobre literatura, « tanto Cervantes como García Márquez proponen otro problema: sus libros no han de ser creídos, sino leídos, su realidad es la lectura ».

Navales cita una buena versión sobre el origen del movimiento literario sudamericano del Boom, por parte del excelente escritor chileno que fue José Donoso cuya biografía acabo de terminar, escrita por su hija adoptiva Pilar Donoso (Correr el tupido velo, 2009), libro que recomiendo altamente; José Donoso dijo que el Boom empezó en 1965 en una fiesta en casa de Carlos Fuentes y terminó como entidad en la Nochevieja de 1970 en otra fiesta, esta vez de Luis Goytisolo. (Donoso escribió una Historia personal del Boom, 1972). Las primeras ondas se pusieron de manifiesto en 1962 cuando se concedió el Premio Biblioteca Breve a Mario Vargas Llosa por su novela La ciudad y los perros. Se sabe que en los primeros años de la década de los 60, las novelas de cada una de las repúblicas hispanoamericanas permanecían dentro de sus fronteras, emparedadas por los escritores criollistas y costumbristas que impedían, en cierto modo, la expansión de los más jóvenes con ideas y posturas diferentes en la narrativa (página 80). Fue necesario el enorme éxito de Cien años de soledad en 1967 para que las novelas latinoamericanas saltaran también la barrera del idioma y se multiplicaran las traducciones.

Hablando de otro escritor que me gusta mucho, el chileno Jorge Edwards, Navales especifica que su libro Persona non grata, pertenece con toda propiedad al género de las memorias y que es un généro menos frecuentado en la lengua española que en las literaturas anglosajonas o en la francesa. Las memorias suponen algo de impudor y revelación personal. Pues bien, alguien decía que los españoles e hispanoamericanos tienden a contar su vida a los pocos minutos de conocer a una persona, y al escribir, en cambio, adoptan un tono impersonal y distante, disimulando celosamente su intimidad. Los ingleses que no acostumbran a hablar sobre si mismos en la vida privada, se muestran, sin embargo, al desnudo cuando escriben memorias (página 91). [Y en este caso Jorge Edwards es un buen ejemplo de estilo anglosajón porque es capaz de « descorrer el tupido velo » a la manera de Pilar Donoso].

Y qué luchas internas debió afrontar el escritor y hasta hace poco diplomático, Jorge Edwards quien decía en una entrevista que hay una incompatibilidad fundamental entre la diplomacia y la literatura. El diplomático tiene el deber de guardar silencio y de someterse, incluso por encima de sus escrúpulos personales, a la razón de Estado. El escritor tiene el deber de la denuncia y de la crítica. La diplomacia se escuda en una retórica anticuada, que permite decirlo todo sin herir y con el mínimo de compromiso. El lenguaje del escritor, en cambio, es por naturaleza escandaloso. La palabra del escritor cumple, más allá de su sentido, una función autónoma; la del diplomático es, como la de todo burócrata, instrumental (página 91).

Un libro que se saborea bien, pero que hubiese ganado en desarrollar más los capítulos.

LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN, Calambur Ensayo 2, 2008,   ISBN 978-84-8359-050-8

La muerte de Montaigne de Jorge Edwards

Don Jorge Edwards Valdés es un gran literato chileno de la generación del 50, amigo de muchos grandes de la literatura, con una vasta bibliografía. Desempeña aún el cargo de Embajador de Chile en París, cargo que lo debe halagar mucho porque padece de parisitis crónica, o sea, que adora  esta ciudad y la acepta con todos sus lastres y tonos de gris. Imagino que el escritor hace suya la célebre frase de Enrique de Navarra: ¡ Paris bien vale una misa!

Es un escritor que estoy descubriendo algo tarde y que me agrada sobremanera ; cada libro que le leo me gusta y tengo la sensación de tener en mano de la gran literatura. Su estilo es elegante sin ser pedante, con una prosa que tiene algo de prustiano, pero sobre todo, algo de profundamente chileno. La chilenidad le aflora por momentos con frases o dichos en lenguaje vernáculo, lo que me encanta y trae recuerdos de un pasado lejano, pero siempre presente y cada vez más presente a medida que fluye el bendito tiempo. Es también un autor muy honesto consigo mismo, explicando a veces planteamientos que se podrían mal interpretar. Y como se dice en buen chileno, « nunca le saca la vuelta al tema ».

Es éste el cuarto libro que le comento en el blog; fueron comentados La mujer imaginaria y El origen del mundo en mayo 2013, Los círculos morados en julio 2013. Tengo aún por leerle  otros dos  libros  que esperan en mis cargados anaqueles…

El azar es a veces curioso e interesante porque acabando de leer y reseñar (ayer) , Un été avec Montaigne d’Antoine Compagnon ( 2013), regalo de una amiga, me he topado con este libro en San Francisco (USA) y lo compré para leerlo y encadenar las lecturas sobre el genial bordelés.( Hay poco para escoger en las librerías hispánicas de San Francisco, pero los libros son más baratos y siempre trato de comprar todo lo que rastreo de interesante para mi).

La muerte de Montaigne es un libro excelente que se lee con fruición, con interés desde la primera hasta la última página, escrito con cortos, amenos y doctos capítulos que me subyugaron por la mezcla hábil de un profundo conocimiento del tema,  con digresiones exclusivamente personales de Jorge Edwards, un maestro de la digresión como el mismísimo Señor de la Montaña. Libro extraordinariamente fácil y agradable de leer.

La temática del libro es muy precisa puesto que el Señor Edwards habla de los últimos años del genial bordelés que fue Michel Eyquem de Montaigne ( Montaigne es el nombre de la localidad de donde esta familia es originaria , localidad que  dará el patronímico a la familia).

Este Michel de Montaigne o el Señor de la Montaña, como lo llama J.E., es una obsesión que  tenía desde sus tiernos años de lector empedernido, cuando lo conoció a través de unos escritos de Azorín. Desde entonces lo llevaba entre ceja y ceja. ¡Qué manera de tener « une suite dans les idées », como se dice en francés. Bravo !

Montaigne es un enorme personaje  de las letras francesas, una especie de monstruo sagrado, la quintaesencia de lo francés: cartesiano, librepensador, erudito, hábil político, amante de la naturaleza, europeo antes de la letra, gran lector, viajero impenitente, franco, directo, honesto consigo mismo y con los otros, buen vividor. Dato interesante , tocayo y contemporáneo con otro monstruo sagrado, esta vez universal, Miguel de Cervantes.

Don Jorge Edwards va a centrar su relato sobre dos puntos claves en la vida de Montaigne: su amistad férrea con Estienne de La Boétie, otro bordelés brillante (político y escritor) y su pasión crepuscular por la pedante Marie de Gournay , quien se ocupó de los escritos de Montaigne tras su muerte.

Su gran amigo, Estienne de La Boétie, tres años mayor que él,  le brindó una amistad masculina incomparable en calidad y que nunca Montaigne pudo superar. Difícil de explicar esta amistad avasalladora entre los dos hombres. Página 104 J.E. escribe: si sólo fuera una inclinación poderosa, casi desmedida, del alma, de la inteligencia, del espíritu; sería mucho más interesante calzarla mejor con la personalidad especial, única, de cada uno de los dos amigos. Estienne de La Boétie pertenecía a su mismo terruño, a sus costumbres, a su generación, a sus lecturas. Cuando le preguntaban porqué amaba a su amigo respondía con una frase que entró en la leyenda: porque era él y porque era yo. La frase lo abarca todo.

En cuanto a su pasión crepuscular por la joven parisina Marie de Gournay, hay pocos documentos contundentes y muchas suposiciones. Lo que es seguro es que hubo una fuerte comunión espiritual, de una fuerza telúrica descomunal, por lo menos por parte de ella. Se conocieron en el Paris de 1588, él con 55 años y ella de 22. Ella le escribió en ese año de gracia de 1588 una carta ardiente de pasión, después de haber leído Los Ensayos de Montaigne a sus 17-18 años, lectura que la dejó literalmente traspuesta, enajenada. Dice Jorge Edwards que en ese primer encuentro en Paris de 1588 hubo un pacto singular que fue cumplido al cabo de los cuatro años de vida  que le faltaban al Señor de la Montaña, y honrado por Marie más allá de la muerte. Ella lo amó con una vehemencia que se hizo famosa, que ella misma en sus escritos se encargó de dar a la fama.

Hay muchas otras cosas en el libro de Jorge Edwards, por ejemplo el rol ejemplar que tuvo Michel de Montaigne en estos años de lucha fraticida entre los católicos y los hugonotes. La relación que el bordelés mantuvo con los reyes de Francia, primero con el problemático Enrique III, en seguida con el volcánico Enrique IV. La relación que mantuvo con los representantes de la iglesia católica. Las relaciones políticas con el municipio de Burdeos, donde fue dos veces intendente. Etc.

Podría haber  discrepancia con el rol que Jorge Edwards atribuye a Enrique III en el pronunciamiento por la masacre de San Bartolomeo porque otros piensan que este rey tan indeciso y que no quería reinar, no se resolvía a dar la orden de muerte y que fue la mefítica reina madre que lo empujó a tomar la decisión, Doña Caterina de Medicis que Jorge Edwards describe como muy enferma y achacosa, pero que otros describen como la quintaesencia de la gente intrigante y malévola.

Hay quizá la construcción de un dicho,  de  parte del escritor, página 44 con la atribuición al francés del refrán  » retournons à nos bouteilles« ,que se dice más bien « retournons à nos moutons« , refrán que se usa después de una digresión, para retomar un tema. Poco importa el asunteque del refrán en esta inmensidad de conocimientos que nos brinda el talentuoso Jorge Edwards.

En todo caso Los Ensayos de Michel de Montaigne fueron una excelente preparación a la muerte, de parte del filósofo, ya que rindió su alma con toda calma y aceptación, y bastante rápidamente después de haberse declarado un problema infeccioso de la esfera ORL. Página 193 Edwards escribe: …Y ahora que estaba cansado, achacoso, afectado por sus piedras renales, por sus ataques de gota, por sus calambres, por inexplicables accesos de fiebre, pero con la cabeza buena, fresca, optaba por dedicarse a sus ensayos, a sus alargues, correcciones, digresiones, y por inspirarse en sus clásicos predilectos para enfrentar la muerte, para bien morir.[ No era un mal programa después de todo].

Y en una feria de libro en España, se le preguntó a don Jorge Edwards qué libro regalaría. Su respuesta fue « Los Ensayos » de Montaigne en una edición reciente de la Editorial Acantilado porque la ve como una obra muy moderna y libre en un contexto del siglo XVI francés. Dice don Jorge que esta obra solo se puede aúnar con « El Quijote » (un tocayo coetáneo de Michel de Montaigne) porque ambas escrituras son sabias y divertidas, con una mezcla de narración y de reflexión.

Jorge Edwards cita esta frase de Montaigne que encuentro magnífica : »Amigo hagamos siempre cuentos. El tiempo pasa y el cuento de la vida se acaba, sin que uno alcance a notarlo« . Hay una estrecha relación entre la ficción y lo que no es ficción. En el prólogo de 1580 de Los Ensayos, hecho por el mismo Montaigne, podemos leer « ainsi lecteur, je suis moi même la matière de mon livre. Comme ce thème est si frivole et si vain, tu n’as pas l’obligation de me lire« . Esto, según Edwards, inaugura en occidente la « literatura del yo » o el comienzo de la novela moderna (junto con Cervantes en España).

Montaigne inventó la palabra « ensayo » y dijo en uno de ellos « yo escribo ensayos, no escribo resultados »: es la actitud de total libertad del escritor renacentista frente a su materia y está anunciando al lector que no hay que creer lo que se le está diciendo.

Un libro interesante, fascinante.

LA MUERTE DE MONTAIGNE, Tusquets Editores 2011,  ISBN 978-84-8383-299-8

Final de novela en Patagonia de Mempo Giardinelli

Giardinelli 2011.jpgMempo Giardinelli ( Resistencia, provincia del Chaco, 1947) es un escritor y periodista argentino, autor de novelas, ensayos y libros de cuentos; su obra  ha sido traducida a más de 20 idiomas.  Tres libros suyos fueron  comentados en este blog: Santo oficio de la memoria en enero del 2012,  Visitas después de hora en junio 2012 y ¿ Por qué prohibieron el circo ? en abril 2014.

El escritor se exilió en México durante la dictadura militar entre 1976-1983. En 1986 fundó la revista literaria Puro Cuento que dirigió hasta 1992. En 1996 donó su biblioteca de más de 10 000 volúmenes para crear una Fundación que lleva su nombre en Resistencia, dedicada al fomento del libro.

El libro Final de novela en Patagonia le valió el Premio  Grandes Viajeros  2000, premio convocado por la compañía aérea Iberia y Ediciones B, dotado de 30 000 euros más pasajes de avión para dar la vuelta al mundo valorados en otros 12 000 euros. Vaya premio simpaticón.

Es un libro muy entretenido e interesante con una linda  « puesta en abismo », ya que hay otro libro dentro del libro. Y es también una obra metaliteraria con numerosas citaciones de autores y obras literarias de interés para el autor.

El protagonista es el mismísimo Mempo Giardinelli,  quien emprende este  viajazo hacia la Patagonia con el amigo Fernando Operé,  escritor madrileño. Parten en un Ford Fiesta que llamarán cariñosamente, el Coloradito Pérez.  Será un recorrido de más de 4000 kilómetros entre la frontera con Paraguay y Río Gallegos, cruzando después transversalmente para llegar hasta los glaciares precordilleranos, desde donde se volverán al norte bordeando la mítica ruta 40 argentina, hecha de ripio y piedras, intransitable durante buena parte del año por razones climáticas: el camino más difícil de la Argentina.

La idea del viaje nace porque Mempo Giardinelli no logra terminar una nueva entrega de novela protagonizada por Clelia y Victorio,  los amantes prófugos, personajes de Imposible equilibrio, de 1995 .  Entonces decide recorrer los vastos territorios patagónicos en pos de una inspiración , porque lleva cinco años dándole vueltas al  relato. Al mismo tiempo Mempo Giardinelli inicia  el relato de su road story patagónica.

Las descripciones de la Patagonia argentina son fantásticas e hiperrealistas.

Por haber recorrido esas inmensidades  en el lado chileno, puedo aseverar que el libro describe magistralmente la presencia  del viento huracanado patagónico, casi siempre presente. Quien lo ha escuchado, no puede olvidarlo, es impresionante.

Tengo el recuerdo de  haber transitado con mis padres por esas carreteras aisladas donde cruzar un vehículo es un evento ; nuestro coche recibió una piedra en el parabrisa delantero. En aquella época los vidrios no eran de la calidad de los de ahora y estallaban en miles de fragmentos. Tuvimos que seguir camino, luchando contra un viento huracanado que entraba en el coche, frenaba el avance y hacía volar todo. Los pasajeros, muertos de miedo, tuvimos que extendernos sobre el piso del station wagon,  sólo mi padre se mantenía sentado para conducir y con la cabeza envuelta en todos los trapos disponibles para soportar el frío. Fue épico, inolvidable, aventuroso y bastante peligroso.

Otra descripción muy realista  concierne  la inmensa soledad de esos parajes, y la baja densidad poblacional. Lo que hace imperar una gran solidaridad entre los humanos. La composición humana de la Patagonia se compone de los nyc y los vya, es decir los « nacidos y criados » y los « venidos y asentados ».

La belleza patagónica,fiera y altiva, impoluta,  resalta muy bien en el relato. Página 51 se lee : […]conduzco a una velocidad promedio de 100 kilómetros por hora. Por las ventanillas abiertas el viento, amable y marino, nos despeina y rompe el silencio que mantenemos. Es un silencio respetuoso: como el de quienes ingresan a una catedral, a un templo.  La Patagonia es eso: un templo sacramental del magno espectáculo del mundo.

Página 54:[…] la pampa árida, interminable, de pastos amarillos y piedras cada vez más grandes y abundantes, pasa a un costado como en esas escenas de las películas en que el protagonista va en un tren y afuera pasa el paisaje, como ráfagas.

Página 80:[…] y nos hundimos nuevamente en la monotonía de ese camino insólito, infinito, que de regreso parece más largo y más tedioso. De hecho los caminos patagónicos son como víboras interminables, que nunca se sabe dónde comienzan ni dónde terminan. Jamás un camino patagónico acaba, ni siquiera en el mar. Allí, en todo caso, antes de hundirse hace una curva y se convierte en un sendero que va a algún lado. Son territorios vacíos, sí, pero en los que en todo lugar ya hubo alguien- un solitario, un loco- que anduvo antes por allí.  Me impresiona esa infinitud de los caminos, como me encantan las presencias fantasmales que siempre se detectan. Me fascina completamente la locura que producen esos parajes.

La road story se irá llenando de historias preciosas, leyendas, recuerdos, evocaciones, encuentros y desencuentros a medida que se suman los kilómetros.

Una citación preciosa de Fray Julio Ignacio Gómez de Oro y Saavedra del Libro de Doctrina y Comportamiento de 1740: Hay gente para la cual escribir es parte de su vida: leen tranquilamente, rezan sus maitines con devoción, conversan con amenidad y pueden redactar opúsculos correctos; ésos son los aficionados a la escritura. Luego están los amanuenses, pendolistas en acción que generalmente fungen como tinterillos de los poderosos: leen poco y nada, sus oraciones son confusas e insinceras, no hablan sino que asienten, y son capaces de manuscribir cuanta coprolalia les dicten los lambiscones del soberano; ésos son los cagatintas. Pero hay otros para quienes la lectura y la escritura son, con Dios, la vida misma; ésos son los poetas.

FINAL DE NOVELA EN PATAGONIA, ZETA Bolsillo 2009,  ISBN 978-84-9872-262-8