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Patagonia Express de Luis Sepúlveda

El escritor Luis Sepúlveda murió este jueves por Covid-19 | El ...

Luis Sepúlveda fue un escritor, periodista y cineasta chileno (Ovalle 1949-Oviedo 2020), autor de cuentos y novelas. El hombre fue un verdadero globe- trotter entre los años 1983 y 1988. Desde 1997, el escritor residía en  España y sucumbió a esta terrible pandemia del coronarovirus a sus 70 años de edad dejándonos una linda obra literaria.

Como escritor, saltó a la fama en 1992 con su  libro Un viejo que leía novelas de amor, una novela que fue el resultado de la convivencia durante 7 meses con los indios shuar o jíbaros en la selva ecuatoriana. Este libro fue llevado dos veces al cine : por el chileno Miguel Littín en el 2000 bajo el título de Tierra de Fuego, con un guión co-firmado por el autor y Francisco Coloanne ; la otra película es del australiano Rolf de Heer en el 2001, esta última película que vi y que me gustó mucho, con Richard Dreyfuss en el papel del viejo; el libro se vendió a más de 18 millones de ejemplares y  fue traducido a 14 idiomas.

Le he leído varios libros, aunque suelo encontrarlos algo desiguales en interés; en todo caso  me gusta su escritura sencilla, llena de anécdotas, por momentos divertida y aferrada a un realismo social y geográfico; la escritura de Sepúlveda  aparece como una evolución del neorrealismo hacia nuevas tendencias. Comenté en octubre 2016 su compendio de 12 cuentos La Lámpara de Aladino (2008), varios de los cuentos me resultaron muy bonitos y en septiembre 2018 comenté su cuento-fábula Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud (2018). El fin de la historia (2017) es un libro que me gustó y no me gustó. Me explico. Me gustó por la manera tan personal que tiene Sepúlveda de escribir, sencilla y ágil, con toques de alta chilenidad y con pinceladas de humor muy al pasar que me hacen sonreír y me gustó menos por lo enrevesado de la historia.

Patagonia Express (1995) es una relectura-homenaje y ha sido un real placer volver a leer el libro después de 20 años. Es el período en que Sepúlveda se lanzó al ancho mundo como mochilero después de estar dos años y medio en la cárcel política post golpe de estado del 73. De cómo este hombre pudo sobrevivir y salir « intacto » mentalmente para abordar otro capítulo de su interesante vida. Es notable cómo en la cárcel los hombres se organizaron para aprender, enseñar, hacer cosas útiles para la síquis y no sombrar en la nada.

El libro Patagonia Express fue adaptado al teatro en Francia en 1999, la obra presentada en el Festival de Avignon bajo el nombre de « Mi sobrino de América » por el atelier de teatro Le Hibou dirigido por el argentino Luis Jaime Cortez; pero la adaptación incorpora otros datos del personaje central que desde Santiago llega al pueblo natal de su abuelo anarquista andaluz, el pueblo de Martos.

Patagonia Express lleva el título del más austral de los ferrocarriles (ya no existe) que luego de 240 Km de marcha unía ciudades como El Zurdo y Bellavista hasta  Río Gallegos, en la costa atlántica. Es un convoy con algunos vagones de pasajeros y otros de carga, arrastrado por una locomotora de carbón japonesa de los años 30. Cada vagón de pasajeros disponía de una larga banqueta de madera que lo recorría de punta a cabo con una estufa de leña en el extremo que los propios pasajeros debían alimentar. Era el tren de los ovejeros porque al final del invierno, cientos de chilotes llegaban hasta Puerto Natales y cruzaban la frontera para trabajar en las estancias ganaderas.

Patagonia's La Trochita: The Old Patagonian Express - Telegraph

La Trochita o Patagonia Express en plena pampa.

El libro está compuesto de 4 partes con historias vividas por Sepúlveda durante la errancia que lo llevó desde Chile hasta Europa. El documento parte con la noción del abuelo, un anarquista de tomo y lomo que  inculcó al nieto muchas cosas y entre ellas su afinidad por lo social que  llevó a Sepúlveda a adherir al partido comunista chileno.  Luis Sepúlveda adoraba a su abuelo y  se juró de llegar algún día al pueblo de Martos en Andalucía de donde era oriundo el abuelo Gerardo.

Hay muchas anécdotas deliciosas de este viaje durante el cual Sepúlveda tendrá que trabajar para ganar el dinero que le permitía seguir con el periplo. Con estos trabajos ocasionales hay muchas aventuras, algunas divertidísimas. Lo más bonito y extraordinario que el futuro escritor hizo, fue conocer a tanta gente, aunque fuese de paso, gente diferente y que le dejó huellas de humanidad que enriquecieron su personalidad para siempre. Realmente vivió una  aventura que es dado a pocas personas tener.

El libro está lleno de lugares con los cuales muchas personas se van a identificar. El clímax emocional lo constituye su llegada al pueblito de Martos donde un muy anciano hermano menor del abuelo está aún en vida y lo recibe…Hermoso.

PATAGONIA EXPRESS, Tusquets Editores 1995,  ISBN 84-7223-928-4

A river runs through it (and other stories) by Norman Maclean

Writer's Block . . . Norman Maclean - WSJNorman Maclean was an american writer and scholar (Iowa 1902-Chicago 1990), well known for his book A river runs through it (1976) a semi-autobiographical novella. In 1992, the book was adapted into a motion picture directed by Robert Redford and starring a young Brad Pitt as Paul Maclean. The novella occurs in Missoula, Montana, on the Big Blackfoot River, but the movie was filmed in Livingston and Bozeman, Montana and mainly on the Gallatin River. The book’s title in French is La Rivière du Sixième jour and the film’s is Et au milieu coule une rivière; as often titles from books and films change a lot when translated, and sometimes readers can get mixed up.

The book contains 3 stories : the longest one bears the book’s  title and is the most known. The second one is Logging and Pimping & « your pal, Jim » and the third one is USFS 1919.

The author lived in Missoula, Montana since moving there in 1909. He worked for the US Forest Service for 3 years and spent some time in logging camps. Norman Maclean said he wrote this book as a love poem to his family.

 

A RIVER RUNS THROUGH IT

Here we have a very powerful novella revolving around a family story set in the 1920’s in western Montana. We meet with a father who is a Presbyterian minister, a loving mother and their two boys : the elder is Norman, and the second is Paul, 3 years younger. When they were young, the brothers would go fly fishing with their father, which allowed them to become remarkably proficient in the practice, especially Paul who became a master fly-fisherman. As adults the two of them continue to go fishing,  while being very competitive (here is perhaps a defining personality trait of US citizens, whose competitiveness seems to encompass everything they endeavor). On these adventures, the two brothers don’t need to discuss or talk because they feel things intensely. They are in fact quite different, with Paul developing  a real addiction on alcohol and gambling.

Their benevolent Prebyterian father having a strong penchant for literature, he spent most of his time making the boys reading books and writing essays, and did not allow them to go fishing if that work was not up to his standards. Both sons will choose writing professions : Paul will be a reporter in a local newspaper, and Norman will attend Darmouth University and become a scholar in English Literature. In this novella, descriptions of nature are abundant, and we mosey on through beautiful paragraphs describing magnificent sceneries and fly fishing in Montana. But drama will hit the family when Paul finds himself  in big trouble. Neither his father nor Norman will understand how to speak to him or how to help him. He’ll be killed because of his gambling debts.

The pages about the beauty of nature circa 1920 are incredible. We could have picked countless quotes from our reading notes. I’ll choose an excerpt from the ultimate part of the novella.

Eventually, all things merge into one, and a river runs through it. The river was cut by the world’s great flood and runs over rocks from the basement of time. On some of the rocks are timeless raindrops. Under the rocks are the words, and some of the words are theirs. I am haunted by waters.

And another for the road…my father was very sure about certain matters pertaining to the universe. To him all good things – trout as well as eternal salvation- come by grace and grace comes by art and art does not come easy.

LOGGING AND PIMPING AND « YOUR PAL, JIM » 

It’s a very short story of 20 pages where he writes about an experience he had during a summer job at a logging camp that dealt with really tough and rough lumberjacks. There, he met Jim Grierson who nearly killed him with saw’s work. But in such places there is no mercy (…the world of the woods and the working stiff was pretty much made of three things – working, fighting, and dames. Their work was their world, which included their games and their women, and the women at least had to talk like loggers, especially when they swore). The most important person in a logging camp is the cook, as for lumberjacks, he is « the guy with the golden testicles« . Jim Grierson was Norman’s pal in a very special way.

 

USFS 1919

Its an enthralling story that relates Norman Maclean’s experience working three years for the United States Forest Service from 1919. At that time Maclean was only 17 years old, and the job was physically demanding. He once had words with the cook, and his main ranger sent him up to the mountains for two weeks as to survey the area from fires. This was a back-breaking experience, from which he returned barely alive. And this ranger, the toughest ranger, forced him to play cards although  knowing  he was (Grierson) a tricky man. Norman had to submit to this. After that summer, Norman Maclean decided to go to Darmouth University. Certainly a different world.

I ask myself after reading the book; since Norman Maclean was forced to partake in gambling during this time at the logging camp, how was he not  able to help his brother some years later? (Paul’s death occurred in 1938). Is it inherently harder to communicate within a family? Unfortunately, I will have to answer yes.

All the stories in this book are extremely well-written and powerful, while containing a big amount of humor.  They are simply delightful.

A River Runs Through It de Robert Redford

The film poster (1992)

A RIVER RUNS THROUGH  IT, The University of Chicago Press 1976,  ISBN 978-0-226-47206-5

VHS (unas memorias) de Alberto Fuguet

Alberto Fuguet, escritor: "VHS es acerca de un joven lleno de ...

Alberto Fuguet es un periodista, escritor (novelista,  guionista) y cineasta chileno (Santiago 1964). Su estilo se opone al realismo mágico con una literatura urbana y realista. Es el creador de un grupo literario llamado McOndo con referencias a la cultura pop, rock y de televisión. Se ha destacado desde 1990 como punta de lanza de la llamada Nueva Generación Narrativa Chilena. Su consagración llegó con la novela Mala onda y desde 1999 se le considera entre los 50 mejores escritores del nuevo milenio. Tuvo un blog, Apuntes autistas, que cerró en 2011. Tiene posiciones bien personales  frente el Boom latinoamericano afirmando que se trata de una « mafia » y de un  » club de machos ». Cada vez que yo menciono a chilenos el nombre de este autor, lo primero que dicen es « ay, pero es muy grosero« . Es verdad que es grosero por momentos, pero es un autor que tiene mucho que decir y puede decir cosas muy interesantes.

Le he leído varios libros y su estilo me ha gustado : un estilo directo y por momentos divertido, muy en fase con la « vida real »; resalta en su obra una cultura cinematográfica prodigiosa. Leí su novela Las películas de mi vida (2003), que encontré muy entretenida y original en su construcción ; cada capítulo lleva el título de una película que lo marcó en su tiempo y  el autor narra su propia vida en torno al período de la película; la escritura es muy chilena, muy santiaguina, con un lenguaje coloquial y una acción centrada en el barrio santiaguino de Providencia. Aeropuertos (2011) es una novela muy actual, cruda y dura, que trata del embarazo de una chica, aún estudiante.  Por favor, rebobinar (1994) fue una relectura  que me llevó a reconsiderar la primera lectura porque encontré que el libro es excelente: trata de varias historias entre jóvenes de la misma generación que se cruzan y se vuelven a cruzar con tópicos en torno a  amores, drogas, familia, cine; mucho cine con fondo de idiosincracia chilena generacional. Brillante. Tinta roja es su segunda novela (1996) y nuevamente tenemos personajes metropolitanos, muy santiaguinos; el libro fue llevado al cine en 2000 con una adaptación del director peruano Francisco José Lombardi en una película peruano-ibérica totalmente traspasada al Perú, visible en vimeo.com/19078762 (1 hora 49); la peli es excelente, pero es una adaptación libre del libro que es mucho más completo, además, en el filme  los personajes hablan un idioma muy lejano al que emplea Fuguet en su texto; la peli no tiene nada que ver con alguna chilenidad, pero el sujeto es  universal y los actores son estupendos, destacando especialmente a Gianfranco Brero en el rol del inefable Faúndez.

VHS (unas memorias), es un libro de 2017,  unas  cortas memorias de los años de transición del colegio a la universidad, vía el cine,  al final de los 70 y comienzos de los 80; asistiremos a la construcción de su identidad sentimental, sexual y cultural en torno a películas, directores y actores. Fue un año en que Fuguet no estudiaba aún periodismo y se dedicaba a experiencias que lo formaron como adulto. De cierta manera este libro es la secuela de Las películas de mi vida que dio tanto que hablar en su tiempo y que dejó frustrado a Fuguet porque no eran precisamente SUS películas. También hay una correlación entre este libro y el libro que lo lanzó, Mala Onda porque ambos libros abarcan más o menos el mismo periodo.

La portada del libro lleva una foto de Jacqueline Bisset, una de las pocas actrices que lo han emocionado, en una sugestiva foto de la película Abismo (The Deep) de Peter Yates de 1977. Y en el capitulo Tracking es la Bisset la primera personalidad cinematográfica que tiene un texto solo para ella. Cito página 245-47 …La vi en sus mejores años. Siempre estuve atento a ella y sus películas. Quizás porque fue la mina que todo zorrón quiso agarrarse. Fue la primera MILF, la cougar que sabía lo que quería devorar. Bisset me embriagaba un poco al mirarla. La deseaba un poco. Me conmovía y me perturbaba. Aún lo hace…

El VHS fue un soporte ideal en aquellos años que daba la posibilidad virtual de « tocar » las imágenes tranquilamente en casa con los botones del rewind, play, pause, fast forward, tracking y eject. Este libro es también una guía de todos aquellos cines de la zona céntrica y de algunos barrios de Santiago que ya no existen (así como Ramón Díaz Eterovic repertoria los bares del centro de Santiago en sus novelas); Alberto Fuguet se sirvió de la pantalla grande como una ventana hacia el mundo buscando cierta fuerza y convicción en su formación como adulto gay.

En una entrevista para la Revista Santiago con Matías Hinojosa en 2017, Alberto Fuguet resume perfectamente su libro como sexo y películas, aprendizaje e imágenes, deseo y ciudad, ansiedad y cultura digital. Lo importante no son las películas sino las sensaciones y acontecimientos que rodearon su vida en ese momento. Porque el análisis de las películas pasa a segundo plano con respecto a sus confesiones más íntimas. Y es la exploración sexual la parte más importante de estos relatos. Su gusto cinematográfico se ve influenciado por las películas que lo conmueven en lo sentimental y en lo erótico como los filmes Willie & Phil, Gigolo americano y La ley de la calle. Le cinefilia le funciona como un antídoto contra el ensimismamiento absoluto, como un refugio contra las frustraciones de su joven vida.

Alberto Fuguet utiliza el filtro de su homosexualidad para entender ciertas películas y ciertos clímax y utiliza el cine como una manera de experimentar y de confirmarse sexualmente. Este aspecto lo aborda sin ningún tapujo. En la introducción el autor anuncia su posición: …con los años he ido entendiendo que un libro propio no es tanto acerca de lo que está impreso en la página sino de aquello que no te importa mostrar. Todos los autores sostienen que quieren ser leídos; yo durante mucho tiempo no quería que me leyeran y menos de manera atenta. Me sentía manoseado al saber que, por ahí o por allá, me estaban incluso estudiando, disectando (sic). Un libro es lo que puedes soportar que se venga abajo si el experimento no resulta, si la apuesta no paga; debes estar preparado para sufrir si el libro con el que te expones no gusta o, peor, si confunden la publicación contigo. Puedes ser frágil y vulnerable en tu cuarto, en tu escritorio, pero cuando te expones, debes ser fuerte. Tienes que serlo. Cada uno sabe lo que está dispuesto a entregar. A veces eres fuerte en privado pero socialmente no tienes una columna vertebral que te sostenga. Otras veces al revés : exteriormente estás bien pero por dentro no tanto. No quieres que te miren, que te toquen, menos que te lean. Cierro este libro, estos fragmentos de memorias y me digo: puedo tolerar lo que sea, que pase lo que pase. Estoy listo, estoy preparado para VHS.

Un autor que se desnuda y que muestra una cultura cinematográfica prodigiosa, esencialmente estadounidense, cultura que le sirvió para posicionarse como persona adulta.

VHS, Literatura Random House 2017,  ISBN 978-956-9766-47-3

Adiós, poeta…de Jorge Edwards

Résultat de recherche d'images pour "adios poeta jorge edwards"Jorge Edwards Valdés es un gran escritor chileno (Santiago 1931) con estudios de leyes y de Filosofía en Princeton, siguiendo después la carrera diplomática que culminó con el puesto de Embajador de Chile en Paris. Ha recibido numerosos premios siendo el Cervantes 1999 el más prestigioso. Hace parte de la Generación del 50 chilena, aunque él se considera algo marginal a este movimiento. Actualmente reside en Madrid

He comentado en este blog gran parte de su bibliografía (14 libros, quince con éste) porque es un escritor que me gusta como escribe y cómo enfoca los temas, con esa ironía siempre presente y fina aunque bastante socarrona. Otra cosa que me gusta de este escritor-lector son las pasarelas que da hacia otros autores porque ha leído  mucho. Gracias a él descubrí un autor brasileño que me ha deslumbrado por su modernidad : Joaquim Machado de Assis.

Adiós, Poeta… (1990) es un libro de memorias muy interesante en dos sentidos : tenemos una biografía de primerísima mano,   personal e íntima del gran vate chileno Pablo Neruda en su cotidianidad quien fue amigo de Jorge Edwards por más de 20 años ! (años 52-72) y tenemos entre líneas la autobiografía de Don Jorge Edwards, sin tapujos ni concesiones como es su costumbre en un estilo  muy ameno. Jorge Edwards es un cronista de primera.

Adiós, Poeta…le valió el III Premio Comillas, un premio creado en Madrid en 1987 para destacar autores que escriben sobre temas o personajes de interés histórico, político o cultural.

La visión del Neruda que nos brinda, es rica y compleja porque fue un personaje con matices y mucha presencia. Fue un comunista de tomo y lomo, pero no fue dogmático, lo que denota inteligencia y que Edwards califica de « cardinal ateo de la iglesia suya« . Pablo Neruda tuvo una trayectoria fuera de serie, un ciudadano del mundo que terminó su periplo en París como Embajador. Cuántas cosas le tocó vivir ! En lo personal, en lo poético, en lo político, en sus peregrinaciones en pos de sus queridos « cachureos », en su vida social, en sus amistades, en sus viajes, en su mundo creativo, en sus amores…

En cuanto al estimado escritor y autor de estas memorias, el cita su trayectoria paralela a la del vate y da luces sobre lo que fue también una vida muy rica en acontecimientos de todo tipo. Tenemos hasta datos sobre su vida personal como otro ciudadano del mundo con vueltas incesantes a Chile, pero que son solo permanencias temporales.

Entre los dos hombres hubo primero un gran respeto de parte del escritor allá por los años 52 (21 años tenía solamente Edwards) hacia el hombre ya establecido como poeta. Con el tiempo esta diferencia de edad se fue borrando para llegar a ser una verdadera amistad. Por supuesto que fue una amistad con turbulencias, porque no puede ser de otro modo cuando la política está de por medio.

En una introducción que Jorge Edwards escribió para una edición de bolsillo de este libro, se puede leer algo muy bonito :…en medio del descalabro de la sociedad, de la política, de su propio cuerpo, el poeta se refugiaba en la naturaleza, el primero y el último de sus refugios, su resorte esencial, su punto de partida y de llegada. Y la naturaleza le daba una respuesta muda, enigmática…él que había escrito que prefería una poesía como absorción física del mundo, y después de muchos avatares, circunstancias y fortunas, en el fondo, a pesar de las apariencias, había cambiado muy poco…

ADIÓS, POETA, Tusquets 1990,   ISBN 84-7223-191-7

Je ne suis pas jolie, je suis pire par la Princesse de Metternich (Souvenirs 1859-1871)

Pauline comtesse Sándor von Szlavnicza devenue princesse de Metternich-Winneburg zu Beilstein (Vienne 1836-1921) était une célèbre aristocrate autrichienne qui tint un brillant salon dans le Paris du Second Empire.

Elle était la petite fille, du côté maternel, du chancelier d’État autrichien; elle épousa en 1856 son oncle, le prince Richard Klemens de Metternich .

A partir de 1859 elle s’installe à Paris avec son mari, ambassadeur d’Autriche auprès de Napoleon III où elle tiendra un brillant salon pendant dix années où elle régnera en vedette et animatrice absolue; son style sera copié par toute l’aristocratie européenne.

Elle parlait le français comme sa langue maternelle et était une femme vive et spirituelle avec une silhouette remarquable par sa finesse. Ce n’était pas une jolie femme dans le sens classique, mais c’était une femme remarquable: un nez en trompette, la bouche beaucoup trop fendue, des lèvres charnues en rebord de pot de chambre (sic), très pâle, un ovale du visage beaucoup trop irrégulier mais elle était la première à se moquer de son physique;  à côté de cela, quelle grâce, quelle personnalité, quel tact, quelle culture, quelle physionomie mobile et spirituelle éclairée par deux beaux yeux bruns souriants…  Son sens inné des rapports humains elle le mit au service de l’empereur car tout en organisant des bals et réceptions, elle observait et jugeait ses contemporains en femme de tête.

Elle était très intime avec le couple impérial et il était de vox populi que Napoleon III était séduit par les dons divers de la princesse. C’était une personne à la langue bien pendue et acérée; elle avait un penchant très fort pour les commérages, raison pour laquelle on la surnommait « Mauline Petternich » faisant allusion au mot allemand « maul » pour « gueule ».

Le prologue de cette édition de poche par Georges Poisson est très intéressant car il nous brosse avec précision le contexte socio-politique du moment.

Les mémoires de la princesse de Metternich comprennent deux volumes: le premier, écrit en allemand, raconte son enfance et son mariage (Ce qui m’est arrivé, ce que j’ai vu, ce que j’ai vécu); le deuxième tome, écrit en français, est celui-ci et il couvre la période 1859-1871, période qui correspond à son séjour à la cour impériale française. C’est la cour d’un Empire libéral qui se termine par la fugue de l’impératrice Eugènie en Angleterre après la défaite de Sedan. Le style de la princesse est d’une grande fraîcheur, avec des moments d’une drôlerie désopilante, avec toujours en sous entendu une malice qui tue. De ces dix années elle ne voulut retenir que le climat de fête, que l’apparat entourant sa vie d’ambassadrice.

Elle a été très proche du couple impérial, raison pour laquelle sa description physique du couple garde toute sa valeur.  Sur l’impératrice Eugènie elle dit : « j’étais subjuguée tant par sa grâce, sa bonté, que par sa ravissante beauté. Les traits étaient d’une finesse extrême, l’expression des yeux douce et intelligente, le nez, la bouche, l’ovale de la figure, la forme de la tête, le cou, les épaules d’une rare perfection, les dents belles et bien rangées, le sourire délicieux. La main de Sa Majesté était petite, jolie et élégante, quant à ses pieds, ils étaient ceux d’une Andalouse de pur sang. Mais ce qui surpassait encore sa réelle beauté, c’était sa grâce incomparable, car chacun de ses mouvements était si gracieux, qu’on aurait pu la peindre dans chacune de ses poses. Les cheveux de l’impératrice avaient une teinte roussâtre. Quant à l’empereur, elle le décrit ainsi : il était franchement laid de figure, et sa tournure laissait beaucoup à désirer ! Le haut du corps semblait trop lourd pour les jambes, et il marchait mal; cependant, malgré tout, il plaisait et, mieux que cela, il charmait. Ses yeux me plurent infiniment par leur douceur extrême et par la bonté qu’ils reflétaient. Les manières de l’empereur étaient exquises, et il avait une grande simplicité, ce manque absolu de toute pose qui distingue en première ligne le grand seigneur du commun des mortels. Il était lui-même sans arrière-pensées, et je suis convaincue que jamais il n’a eu la moindre préoccupation quant à l’effet qu’il produisait. Son organe était sonore quoique un peu nasillard. 

Elle évoque la soirée à Fontainebleau où Prosper Mérimée voulut faire à la cour la « fameuse dictée de l’Académie ». La plupart de personnes présentes ne voulut pas faire cette dictée sous peine de se trouver la risée de tous. Quand la dictée fut finie et corrigée, Mérimée se leva et déclara à haute voix le nom du lauréat, lequel, à la stupéfaction générale, était celui du prince de Metternich avec 3 fautes ! L’empereur en fit 45, l’impératrice 62, la princesse de Metternich 42, Alexandre Dumas fils 24, un académicien 19…

Ce fut la princesse de Metternich qui lança à Paris le couturier anglais Worth qui fit très rapidement fortune. Selon la princesse de Metternich il avait un goût exquis pour habiller les femmes, mais il en manquait pour le reste. Ainsi sa maison de Suresnes était un summum de mauvais goût avec des salons ruisselants de dorures, de satins, de peluches, de broderies, de meubles dorés sur toutes les tranches et de bibelots. C’est dans une robe de Worth que la princesse de Metternich se fit portraiturer par Winterhalter (ci-dessous)…

Pour se faire une idée de la langue bien pendue de Pauline de Metternich, elle raconte que lors de l’organisation d’un de nombreux bals, Madame de Persigny, qui était toquée et insupportable, lui fit une scène épouvantable parce qu’elle était placée dans ce qu’elle appelait aimablement le « tableau des laides ». Et comme la princesse en était elle même, elle lui dit « Vous n’êtes pas gentille, vous êtes dans le même tableau que moi et bien d’autres ». Madame de Persigny exaspérée répondit: »C’est bien ce que je dis, je ne veux pas être du tableau des laides ! ». Alors la princesse lui dit qu’elle préférait avec les autres, ne pas être du tableau des toquées, que Madame de Persigny pouvait arranger comme elle l’entendait.

C’est un petit livre très piquant, plein d’esprit acéré et qui renseigne de toute première main sur les moeurs à la cour au temps du Second Empire.

JE NE SUIS PAS JOLIE, Livre de Poche 31927 (Plon 1922), ISBN 978-2-253-08885-1

Ce que j’ai voulu taire de Sándor Márai

Résultat de recherche d'images pour "sandor marai"Sándor Márai (1900-1989) était hongrois, né en Slovaquie en 1900, écrivain et journaliste, fils d’une famille aisée, marié à Ilona  (Lola ) Matzner qu’il rencontra à Berlin en 1923 au cours de ses études de Philosophie. Il va fuir son pays car il est antifasciste dans un pays qui est allié avec l’ Allemagne nazie (sa femme avait des origines juives). Ensuite il sera condamné par les communistes comme un auteur bourgeois et ses livres seront pilonnés en place publique en 1948 ; par la suite il sera ignoré par les instances littéraires pendant toute la durée du communisme. Il s’est exilé aux États Unis où il avait pris la nationalité américaine . Il s’est donné la mort à San Diego, Californie, après le décès de sa femme.

Pendant son exil et à partir de 1948, l’écrivain avait été oublié en Europe où il ne sera redécouvert qu’après sa mort, vers 1990, grâce aux Éditions Albin Michel.

Aujourd’hui l’œuvre de Márai est considérée comme faisant partie du patrimoine européen avec une réputation à l’égal de Stefan Zweig, Joseph Roth, Arthur Schnitzler, Musil, Rilke, Kafka, Kundera, etc. Ce sont des écrivains consacrés de la mittel-Europa. Márai est considéré comme un maitre du roman psychologique et il est inégalé dans les confrontations entre deux personnages. Depuis que je l’ai découvert avec Les braises , il fait partie de mes écrivains préférés. Et c’est le troisième billet sur un livre de Márai dans ce blog: j’ai publié La soeur en mai 2012 et Les étrangers en mars 2013.

Ce que j’ai voulu taire  a été publié par Albin Michel en 2014 et traduit par Catherine Fay, traductrice attitrée depuis quelques tomes. Ce livre fait partie du troisième volet de Confessions d’un bourgeois dont les deux premières parties furent publiées en Hongrie en 1934 . Sándor Márai mentionne plusieurs fois ce livre dans son journal de 1949 car ce livre, cette troisième partie de ses confessions, fut écrite entre 1949 et 1950; ce texte était considéré comme perdu jusqu’aux années 2000 où le manuscrit a été retrouvé, bien qu’incomplet,  dans les archives entreposées dans le musée de Littérature Petõfi de Budapest. Le livre narre les dix années entre l’Anschluss de mars 1938 et l’année de l’exil définitif de Márai en 1948. Le lecteur ayant lu Mémoires de Hongrie de Márai, pourra reconnaitre quelques pages tirées de ce livre et retravaillées.

Je dois dire que ce livre m’a beaucoup intéressée  mais mon manque de culture sur l’histoire de la Hongrie et sur les personnages cités dans le livre, m’a quelque peu rendu la lecture stérile. En revanche, j’ai bien saisi la façon dont cet écrivain très connu à l’époque, gagnait sa vie et travaillait. Il menait la vie aisée d’un intellectuel reconnu, il était invité dans les meilleurs cercles et salons, il côtoyait le meilleur monde, il avait des habitudes et manies de travail bien ancrées comme ses longues promenades avec son chien. A cette époque, il préparait son livre La conversation de Bolzano, livre inspiré d’un épisode de la vie de Casanova, tout juste échappé des Plombs de Venise.

L’entrée de Hitler dans Vienne revient comme un leitmotiv dans le livre, et je mesure ainsi l’état de stupeur dans lequel est resté Márai, lui qui avait compris qu’une page était tournée définitivement dans l’Histoire de l’Europe. Nous lisons page 72…Quand Hitler entra dans Vienne, les couches bourgeoises et petites-bourgeoises de la réaction hongroise, en accord parfait avec la caste des officiers et des fonctionnaires d’après-guerre, ont flairé et senti dans tous les nerfs de leur corps que le temps des grandes rapines et des grandes redistributions était arrivé. Leurs espoirs ne furent pas déçus. Même si ce fut pour une courte durée, des possibilités de pillage et de trafics que l’on n’avait pas connues depuis les invasions tatares et turques s’ouvrirent à ces gens-là. Et quelque chose d’autre est né : le temps du ressentiment contre la qualité et le temps de la vengeance pour l’homme moyen intellectuellement défaillant; ce ressentiment et cette soif de vengeance ont traversé le jeu tragique et absurde de la guerre, du siège, de la défaite et de la prétendue « libération » et ils perdurent aujourd’hui, à l’ombre du drapeau rouge, avec des singulières transpositions. 

Le communisme lui faisait autant horreur que la doctrine nazie. Il abhorrait la position dogmatique et dictatoriale du communisme. Page 168 il s’explique…L’expérience socialiste anglaise et scandinave est-elle suffisamment convaincante pour que nous puissions nourrir l’espoir de voir ce rôle assuré par le bourgeois humaniste ?…N’est-ce pas vain et ridicule d’émettre l’hypothèse que ce bourgeois, qui a conduit le monde du féodalisme au parlementarisme constitutionnel, au libéralisme et au système de production capitaliste, soit prêt, à travers ses descendants et grâce à l’influence des intellectuels humanistes bourgeois du passé, à sortir les masses actuelles de leurs formes de vie capitalistes pour les amener à un socialisme occidental à taille humaine et bâti sur les principes véritables du christianisme?…Je suis arrivé à la conclusion que le système de production capitaliste ne pourra assumer un mode de vie individuel et collectif satisfaisant dans ce monde surpeuplé que s’il noue une alliance humaine avec le socialisme. Le système  de production capitaliste, en remplaçant le système féodal, fut une grande entreprise humaine. Au début il fut imparfait, mais ensuite le nouveau système de production a entrainé une immense vague de développement social , intellectuel et économique, et ce flot productif a contribué à créer les conditions d’une grande poussée démographique au même titre que la prophylaxie, les canalisations ou les conquêtes de l’assurance santé et vieillesse...J’ai appris au cours de dix dernières années que, dans ce monde, le seul chemin héroïque est toujours celui honni par les fanatiques des dictatures : la Troisième Voie.

A propos de littérature, il narre page 174 sa rencontre à Londres avec le diplomate hongrois László Bárdossy, un grand homme d’État très cultivé et grand lecteur :…Nous parlions littérature et je fus surpris de voir à quel point cet homme savait précisément de quoi il parlait. Il savait que Somerset Maugham était « presque » un bon écrivain mais qu’en fin de compte il affûtait  ses histoires à l’excès et qu’il calculait  ses effets, donc il n’était pas vraiment bon, alors que Virginia Woolf, qui n’était pas facile à lire, était vraiment un bon écrivain parce que le lecteur trouvait dans ses écrits cette totalité qu’est la littérature.

Ce livre me rappelle singulièrement Le monde d’hier (Souvenirs d’un Européen) de Stefan Zweig, publié en 1944, mais écrit en  1934, considéré comme le « testament littéraire » de Zweig (et écrit presque en même temps que le livre de Márai), posté à l’éditeur la veille de son suicide. Voici deux écrivains de la mittel-Europa qui n’ont pas pu survivre à la fin d’un monde dans lequel ils avaient mis tous leurs espoirs humanistes. Tous les deux ont eu le courage de se suicider pour leurs idées, c’est à dire d’aller jusqu’au bout de leurs actes et pensées.

CE QUE J’AI VOULU TAIRE, Albin Michel 2014,  ISBN 978-2-226-31238-9

Los círculos morados de Jorge Edwards

Don Jorge Edwards Valdés cumple aún la función de Embajador de Chile en Paris, pero ya circulan los rumores de una próxima partida lo que es altamente entendible: cambio de gobierno en Chile en noviembre 2013 y la edad de Su Excelencia: más de 80 años y aún mucho por escribir; para nuestro solaz, él ha expresado la idea de desear vivir aún centenares de años pactando con el diablo si necesario, como otro Fausto , lo que da una idea de su arraigo a la vida.

Este primer tomo ( sobre tres) de sus Memorias me ha encantado, sumiéndome en una especie de felicidad anímica muy especial, hecha de recuerdos personales y de confrontaciones con conocimientos variopintos.  Alabo el coraje del Señor Edwards para afrontar sus recuerdos, sus vivencias y poner todo ésto en orden. Me parece que leí en el libro que trabajó esencialmente con su memoria, que tiene que ser prodigiosa . Encuentro que ha logrado darle al  libro el tono exacto, perfecto, adecuado de distancia y de auto censura sin caer jamás en el morbo o la complacencia.

El título viene de las marcas que dejaban los malos vinos (« vinos de lija ») en sus labios sedientos de joven bohemio en los mejores años  de su juventud, los años 50, años de trasnochadas y de tertulias en los medios intelectuales-literarios de la época. Los años des « vaches maigres » y de dudas, pero los años de formación. No le resultó fácil al joven Edwards seguir su vocación, el ya conocido Pablo Neruda le habría dicho que ser escritor en Chile y llamarse Edwards era una cosa muy difícil ( Edwards era admirador fanático del Neruda lírico). Y sobre la vida literaria en el Santiago de aquel tiempo, la cosa era peliaguda, página 58 escribe:...ahora me doy cuenta de que la vida literaria, con sus honores y envidias, sus golpes bajos, sus patadas en las canillas por debajo de la mesa, eran posibles.

Este tomo abarca su juventud hasta los años 52-53 cuando estudiaba Derecho en Santiago. Es muy grato leer su historia familiar y personal en un Santiago de la época, muy provinciano y cortado del mundo. Hay descripciones acertadas de gente célebre, especialmente de los ámbitos literarios y políticos. Hay descripciones interesantes de reuniones familiares. Pero lo más interesante, a mi parecer, es la explicación de la génesis de algunos de sus libros y las filiaciones de algunos personajes de sus novelas. Así por ejemplo,  Jorge Edwards escribe que el único texto que le gustaría reescribir y desarrollar, sería La mujer imaginaria( leído hace poco, fantástica novela intimista) donde el modelo de la señora Cristina era su madre. Y como la lámpara de bronce sujeta con cadenas de una viga de su casona familiar en la Avenida Alameda,  es la misma lámpara babilónica ( ¿qué quiere decir con éso de babilónica?) de las primeras escenas de una de sus últimas novelas, La casa de Dostoievsky(aún no leída, pero que espera lectura sobre los cargados anaqueles).

En cuanto a su vocación de escritor, está claro que no fue fácil, página 182 se lee:...se podría sostener que la soledad fue esencial, desde el primer día, desde el propósito mismo, en mis intentos de escribir. Y hasta hoy, si alguien lee algo todavía inédito, recién salido de mi escritorio, escrito por mí, sufro una molestia insuperable, un rubor que me domina y hasta un temblor, una pérdida de control. Mi paso a la condición de escritor público no fue fácil, no estuvo exento de endiabladas complejidades, de transformaciones bruscas, de desgarraduras. Me costó asimilar ese paso, y no sé si hoy día, sesenta y tantos años más tarde, me sigue costando. Por otra parte,  no creía en la escritura secreta, no destinada, en último término, a la lectura de los otros. Supongo que no resolví estos dilemas nunca, que no conseguí abordarlos con una respiración, con un pulso, normales, y que mi destino literario, si es que se puede hablar así, estuvo determinado, lastrado por esta actitud. tengo la impresión hasta ahora mismo de que mis páginas autobiográficas tienen un lado, en el fondo, humillante, hiriente, aparte de que pueden molestar a otras personas, a familias, a tribus enteras.

Libro que se lee demasiado rápido, que se quisiera hacer durar para hacer durar el placer sibarita que se siente al leerlo y que una se imagina que podría también escucharlo durante horas porque el hombre es ameno y preciso en sus evocaciones, rico en anécdotas variopintas que denotan una memoria prodigiosa. Señor Edwards se espera con ansias lecturiles su próxima entrega.

LOS CÍRCULOS MORADOS, Lumen 2012,  ISBN 978-84-264-2147-0