Fantasmas de carne y hueso de Jorge Edwards

Afficher l'image d'origineJorge Edwards Valdés es un gran escritor chileno (Santiago 1931) que estudió leyes, siguiendo después la carrera diplomática que culminó con el puesto de Embajador de Chile en Paris. Ha recibido numerosos premios siendo el Cervantes 1999 el más prestigioso. Actualmente reside en Madrid.

Son nueve libros que he reseñado de él en este blog y no haré la enumeración porque resulta fastidioso. Es un autor que me gusta mucho. El ultimo libro reseñado fue Los convidados de piedra en septiembre 2015.

Fantasmas de carne y hueso fue editado en 1992, recibió el Premio Ateneo de la Universidad de Concepción en 1994. La obra comprende ocho cuentos,  cada uno de los cuentos tiene una introducción explicativa de parte del autor. Los cuentos son el resultado de una acertada combinación entre los recuerdos del escritor y su destreza de cuentista. Y como dice muy justamente el mismo Jorge Edwards, todo en literatura es producto de la memoria creativa, todo es un fantasma de los recuerdos.

Son historias eróticas : evocaciones simuladas por el narrador, realistas para el lector desde el paisaje amoroso de la adolescencia hasta el umbral de los setenta. Muy lógicamente, con el transcurso del tiempo el paisaje y el hombre no son los mismos. El amor tampoco: el deseo aturdido de un niño, la pasión generosa de un adolescente, el desventurado camino erótico de un hombre maduro y el entorno tragicómico que asoma al filo de la vejez, son notables. Todo suena justo.

La crítica literaria argentina Vlady Kociancich escribió Edwards, con su prosa elegante, recorre con su memoria estos personajes y proyecta sobre el libro la madurez, el escepticismo, la inteligencia, la nostalgia, la experiencia del escritor. Un escritor que escribe con ternura y humor, sin ilusión, sobre los fantasmas de carne y hueso de una vida.

Todos los cuentos me gustaron, sin excepción. Quizás el primero, La sombra de Huelquiñur, me pareció algo enrevesado entre lo que el joven protagonista vivió realmente y lo que escribió para sus primas, la ficción y la realidad están mal delimitadas y es posible que sea algo deliberado por parte del escritor, para que el lector pierda pie entre lo ficcional y lo real.

El segundo cuento, El pie de Irene, lo encontré genial, ambientado por los años 40-50 cuando la educación sexual de los jóvenes de buena familia pasaba obligatoriamente por los amores ancilares  o los amores con tarifa.

Mucho humor tierno, poca picardía, una escritura elegante en una línea flexible, ambigua y trémula, moldeada por la costumbre de escribir, y en este límite impreciso que separa la realidad de la ficción, los seres vivos de los imaginarios, lo sucedido de lo meramente posible, todo en un estilo llano y sencillo con ese toque tan requete chileno.

FANTASMAS DE CARNE Y HUESO, Tusquets Colección Andanzas 1993,  ISBN 84-7223-659-5

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