El fin de los buenos tiempos de Ignacio Martínez de Pisón

Escritor y guionista español (Zaragoza 1960) residente en Barcelona desde 1982. Se le considera un especialista del período español conocido como la Transición española (+/- años 1974-1982). Es  un autor que tiene como temática la familia, columna vertebral en su narrativa:…la familia es el terreno de la tragedia donde se producen muchas de las heridas. La familia es al tiempo un refugio y una cárcel. Es el lugar de donde quieres escapar, pero al que siempre quieres volver. La familia nos transmite actitudes, gestos que luego reproducimos y transmitimos a nuestros hijos (entrevista del autor).

Es éste el cuarto libro que reseño de Martínez de Pisón : El tiempo de las mujeres en mayo 2012, Carreteras secundarias en julio 2012 y Foto de familia en julio 2014. Los tres libros me encantaron.

Este libro incluye tres relatos de más o menos 50 páginas cada uno: Siempre hay un perro al acecho, El fin de los buenos tiempos y La ley de la gravedad.

Siempre hay un perro al acecho narra una concatenación de efectos alucinante: una joven pareja tiene una hija de 8 años que escapa a una grave enfermedad (¿leucemia?); el padre decide de partir en familia en un viaje de turismo hacia Lisboa dejando solo al perrito de la familia, objeto de adoración de la niña…Y los hechos se encadenan: el perrito « se suicida » de dolor, la niña recae en su enfermedad y muere reprochando a su padre la muerte del perro y la madre reprocha al padre la muerte de la hija. Toda esta historia contada con una prosa sobria y perfecta. Es mi relato preferido.

El segundo relato, que lleva el título del libro,  no me enganchó  . Cuenta el ascenso en la liga de fútbol provinciana, de un equipo donde hay un chaval cuya madre ha decidido que el muchacho no participe en este equipo en condiciones que es el mejor elemento. Hay un drama familiar alrededor de este chico.

Y el tercero, La ley de la gravedad,   cuenta la muerte de un padre de enfermedad grave, y como  el duelo afectivo se hace ANTES del deceso real de la persona, porque la persona hace cierto tiempo que ha dejado de existir como persona, ya solo es un espectro de lo que fue y cómo afloran todos esos sentimientos de culpabilidad por no haber logrado una buena comunicación, una empatía de las almas, antes de la separación definitiva. Hay una buena frase  página 157, que lo dice todo:...pienso en nuestro particular régimen de silencios, en la mezquina brevedad de mis visitas y en esa irreprimible propensión a la huida, que también ahora me afecta. He llegado demasiado tarde, y aferrarme, como hacía esta mañana, a la ciega esperanza de que recuperaría la lucidez, aunque sólo fuera momentáneamente, sería insensato. Si, es verdad que todo podría haber ocurrido de otro modo, pero no debo ceder a este grosero afán exculpatorio de mis pasadas conductas. Yo soy el único culpable, yo y mi cobardía, y todas esas miserables coartadas a que siempre he recurrido…Este relato también me gustó.

Son tristes y melancólicos los tres relatos y aflora esa constante implicación de la familia, no siempre de la mejor manera, no siempre de manera constructiva ni objetiva. Martínez de Pisón debiera hacer suyo el lema de André Gide,  ¡ Familias, os odio !

EL FIN DE…,Editorial Anagrama 1994,  ISBN 84-339-0962-2

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s