No será la tierra de Jorge Volpi

        Jorge Volpi Escalante es un escritor mexicano nacido en 1968, integrante del grupo literario  llamado del « crack mexicano »  que es un grupo de escritores coetáneos  en ruptura con un tipo de escritura « light », tienden a cierto cosmopolitismo literario.

Volpi acumula numerosos premios  y su estilo se interesa más al fondo que a la forma, con una neta predilección en su temática por la política y la ciencia. Se dice que Volpi hace de la « ciencia fusión » en sus libros.

No será la tierra  es el quinto libro de Volpi citado en este blog, después de Mentiras contagiosas y En busca de Klingsor que fueron comentados en febrero 2012, Leer la mente en marzo 2012 y La tejedora de sombras en febrero 2013.

Fue En busca de Klingsor que lo lanzó a la fama en 1999, siendo éste el primer tomo de una trilogía sobre el siglo XX,  siguiendo El fin de la locura en 2003 y No será la tierra en 2006.

El título de esta gruesa novela de casi 500 páginas emana de un poema que escribirá Oksana , hija de biólogos rusos disidentes y personajes protagónicos de la novela. Esta joven rusa sufre de ruptura familiar y terminará en manos de la más despiadada de las mafias en un lugar perdido en el confín de  Rusia   llamado Vladivostok.

Lei hace ya un tiempo, una crítica elogiosa de esta novela de Volpi y me propuse leerla un verano porque los préstamos de la biblioteca son más largos y se dispone de más tiempo para abordar estos « mamotretos » literarios.

No me sedujo  esta lectura porque encuentro que hay demasiada información en este libro sin género especial; estamos lejos de una obra literaria porque el tono no corresponde a ningún género literario. Nuevamente Jorge Volpi quiere escribir una « novela total », y el resultado es pesado, indigesto, aunque el tema sea interesante y de gran actualidad: la política internacional ( con unas páginas de total pertinencia sobre el conflicto arabo-israelí que arde en este momento…), la ciencia supeditada a la codicia humana más horrorosa con la lucha sin merced entre científicos para apoderarse del secreto de genoma humano.

Varios personajes de ficción  irán cruzándose en el relato con personajes bien reales. Los personajes ficcionales son tres mujeres: Irina, una bióloga rusa disidente, Eva un genio de la informática de origen húngaro y Jennifer, una norteamericana economista en el FMI.

Rafael Lemus en Letras Libres, hizo una buena crítica, dura, pero acertada sobre este libro: « otra tentativa de novela total de parte de Jorge Volpi, con la intención de construir una novela-enciclopedia que recorre paso a paso los eventos centrales del siglo XX: la crisis del 29, la Guerra Fría, la Hungría del 56, el Afganistán de los 80, el ascenso del ecologismo, la lectura del genoma humano, la explosión de Chernóbil, la caída del muro de Berlín y la caída de la ex URSS. Dice que Volpi es « puro tema », trabaja años haciendo fichas y luego escribe sin literatura, sino una redacción de prosa apática, sin voluntad estilística y ajena a toda tradición linguística.

Macarena Areco, en su trabajo universitario sobre este libro, escribe que la perspectiva desterritorializada difumina los límites entre realidad y ficción porque los personajes hacen comentarios metaliterarios. No será la tierra confunde los límites entre realidad y ficción, asi por ejemplo el periodista ruso narrador, publicó un thriller político llamado « En busca de Kaminski » del que  vendió miles de ejemplares y que se tradujo a 20 idiomas, ¿cómo no hacer el nexo con el best seller de Volpi En busca de Klingsor y sus miles de ejemplares vendidos ?.

En este relato interminable, Jorge Volpi adjudicará epítetos repetitivos a sus personajes reales y a ciertos lugares comunes, puede ser divertido y los cito: Volpi llamará momia artera a Leonid Bréznev, soberano del cielo a Ronald Reagan, pastor de hombres a Gorbachov, de fuertes brazos a Boris Yeltsin, hacedor de luz a Sajarov, seductor imperial a Bill Clinton (además que « ejemplo del donjuán tramposo y lenguaraz« ), morsa salvaje a Ariel Sharon, de sonrisa hedionda a Mobutu, etc . También usa calificativos repetitivos hacia lugares comunes como Moscú de calles anchas, Berlin isla rodeada de caníbales, Washington eje del cosmos, Vladivostok dársena fantasma…

Sabemos que Jorge Volpi no es un sentimental. El autor pone en boca de Eva Haláz, la genial húngara estas frases  « los sentimientos son un rescoldo evolutivo, una patología de la inteligencia, en el mejor de los casos un manual de conservación…el amor es el engrudo de la reproducción ( pg 40)…A Eva el amor (no había palabra más empalagosa) le tenía sin cuidado, era una máscara para disfrazar una necesidad evolutiva: el deseo de atrapar a un hombre para siempre, o al menos durante algunos años a fin de convertirlo en proveedor de genes y alimentos (pg 106). Eva se mostraba firme defensora del matrimonio: el rito había sido inventado por una razón, las personas que permanecían solteras corrían el riesgo de volverse locas. El matrimonio era una pesadilla, un crimen, sí, pero valía la pena: legitimaba una transgresión, sancionaba que un individuo se entrometiese en las decisiones de otro, que le robase su espacio y su libertad. ¿Qué desafío existía en el sexo esporádico? ¿Qué conocimiento podía extraerse del mero contacto físico o de las relaciones a distancia? (pg 128) Con respecto a la concepción de la bióloga rusa disidente Irina Nikoláievna leemos…todos los humanos somos concebidos mediante un puro acto de violencia. Por más que hombres y mujeres finjan amarse, en su interior no hay acuerdo alguno: los genes masculinos y femeninos habrán de traicionarse hasta la muerte (pg 46)…Irina se decía que una bióloga jamás podría entender la mitosis si no exploraba por si misma el significado del deseo carnal (pg 66).

Hay en el libro una actualidad álgida con los sucesos en estos días en la faja de tierra que se disputan palestinos e israelíes. Para entender el proceso milenario entre los beligerantes se lee pg 438…Jerusalén, ciudad tres veces Santa, cuna de las tres grandes religiones monoteístas, era una ciudad maldita con sus tres sitios sagrados: el Muro de la Lamentaciones, la mezquita de Al-Aqsa y la iglesia del Santo Sepulcro, tres sitios impresionantes y aciagos, evocadores e inicuos. Alguien debería destruírlos de una vez por todas, arrasarlos con la misma eficacia con que los bulldozers israelíes demolían las viviendas palestinas! Ninguno contaba con los permisos de construcción correspondientes, ninguno merecía alzarse en esa encrucijada para animar el rencor y decretar la muerte! Le ciudad Vieja de Jerusalén, acaso el sitio más cargado de religión – y perversidad- de todo el mundo. En un espacio de menos de un  kilómetro cuadrado se concentraban el lugar más sagrado del judaísmo, el tercer lugar más sagrado del Islam y uno de los lugares santos del cristianismo.

Too much ce magma informativo.

NO SERA LA TIERRA, Alfaguara 2006,  ISBN 84-204-7056-2

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