La cola de la serpiente de Leonardo Padura

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Leonardo Padura Fuentes, escritor, periodista y guionista cubano (La Habana 1955); el autor sigue arraigado en Cuba, (a pesar de que España le concedió la ciudadanía española en 2011) en el barrio de Mantilla ( villa Alicia) que lo vio nacer, donde reside con su mujer Lucía, su primera lectora y su perrito Chorizo.

Es un exitoso autor, muy seguido en el mundo entero con el entrañable detective Mario Conde que lleva ocho opus publicados. Vamos  a poner en orden  las sucesivas publicaciones para que todo quede clarito.

La Tetralogía Las cuatro estaciones describe un episodio policial habanero por cada  estación climática y esta tetralogía dio a conocer al detective Mario Conde: Pasado perfecto de 1991 (invierno); Vientos de cuaresma de 1994, considerado por algunos como su mejor ( primavera); Máscaras de 1997 (verano); Paisaje de otoño de 1998. El éxito rotundo de estos libros, que son mucho más que meros policiales, lo llevó probablemente a seguir con las publicaciones: Adiós Hemingway de 2001; La neblina del ayer de 2003; La cola de la serpiente de 2011 y en septiembre 2013, Herejes (aún sin leer).

La cola de la serpiente Padura la considera como una noveleta, un género bastante olvidado e incluso no reconocido por la RAE. Sólo la academia anglosajona (cf blog de Daína Chaviano) distingue el género haciendo la diferencia entre el cuento (short story), la noveleta (novelette), la novela corta (novella) y la novela (novel). La noveleta es un género olvidado que incluye lo mejor del cuento y de la novela lo que permite adentrarse en la psicología de los personajes de una manera que el cuento, por su brevedad, no permite. La noveleta proporciona el espacio justo para dibujar un universo semejante al de la novela. Ahora, volviendo al libro de Padura, calificado por él mismo como noveleta, yo creo que sus 160 páginas lo definen más bien como novela corta, enfin, sutilidades  editoriales.

Es un policial que nos introduce en el barrio chino de La Habana, barrio en plena decadencia, peligroso, malfamado y poblado por los últimos chinos de la inmigración  que no retornaron a su patria tras una vida de privaciones y vejaciones. Muchos de ellos se mezclaron y dieron ejemplares humanos de una belleza despampanante, como es el caso de la colega de Mario Conde, la teniente mulata Patricia Chion, mezcla de negra y de chino, de una belleza codiciada hasta la obsesión por Conde, que la describe así: …Sin exageración: de verdad que valía la pena detenerse a mirarla. Y lo primero que se advertía, hecho el más rápido examen visual, era que nada en aquel ejemplar de catálogo parecía puro. La segunda conclusión apuntaba al hecho de que el resultado de la impureza manifiesta alcanzaba la categoría de pieza inmejorable del arte de la creación de humanos. Pues Patricia Chion era la mezcla de chino puro y negra retinta. La mezcla satisfactoria y a proporciones iguales de aquellos genes había dado al mundo una china mulata de un metro y setenta y cinco centímetros de estatura, pelo negrísimo que le bajaba de la cabeza en unos tirabuzones ingobernables pero suaves, dueña de unos ojos perversamente rasgados (casi asesinos), una boca pequeña de labios gruesos, repletos de pulpa comestible, y un color de piel de chocolate aclarado con leche, parejo, limpio, magnético. Aquellos atributos, para más ardor, vinieron acompañados por unos ornamentos también dignos de catálogo: unas tetas pequeñas, insultantemente empinadas, una cintura estrecha que se abría hacia la inmensidad de unas caderas redondas que se extendían por la altura inconmensurable  de sus nalgas, dedicadas a formar uno de los culos más exultantes del Caribe, y que luego bajaban por los muslos poderosos para llegar al remanso de unas piernas limpias de venas y cargadas de músculos suaves. El conjunto constituía una de aquellas mujeres que, nada más verlas, cortan la respiración, elevan el pulso y llenan la cabeza de malos pensamientos (!qué carajo malos! !buenísimos!) pensamientos y deseos. ( queda claramente establecido que ésta es la novela más caliente del siempre inflamable Mario Conde !).

(Lo malo es que Conde se enamora de sus obsesiones eróticas y cae rendido con las flechas de Eros. En este tomo resurgirá Tamara, su viejo amor del Preuniversitario quien está aún « re-ordenando » su vida.)

Esta despampanante colega le va a traer una petición  especial para resolver el asesinato de un chino viejo, amigo de toda la vida de su padre, porque ella intuye que este asesinato va a remover asuntos que sólo la profesionalidad y discreción de Conde, podrán llevar a cabo. Y así será. Para el lector es el descubrimiento de un submundo y de otros códigos de sobrevivencia.

Hay en este libro muy buen vocabulario, hoy poco usitado como por ejemplo un perro « sato » o una persona « íngrima« . Si el asunteque les interesa, dénse una vueltecita por el diccionario, que se aprende todos los días.

También es cuestión de cocina y de recetas, pero esta vez se trata de arte culinario chino: codornices cocidas al jugo de limón y gratinadas con pulpa de albahaca, berza, jengibre y canela, o masas de puerco revueltas con huevos, manzanilla, zumo de naranja dulce y doradas a fuego lento en una sartén llamada wok sobre una capa de aceite de coco.

Mario Conde es un borrachín empedernido porque ahoga en el alcohol sus frustraciones, sobre todo sexuales, pero también existenciales. Su preferencia va al ron Santiago de tres años, fabricado en la vieja destilería de los Bacardí, allá en Santiago de Cuba, y que le gusta beber en un vaso grande, con algunas gotas de limón y apenas una pequeña piedra de hielo. Todo muy simple y formal y al mismo tiempo natural. Y cuando el Conde bebe solo es porque quiere pensar, y no porque es un jodido alcohólico solitario en plena crisis amorosa o de cualquier otra especie, un animal herido de desesperaciones.(¡Es un empedernido romántico este pobre Conde !).

Y sin olvidar las ineludibles y ni siquiera solapadas críticas al régimen castrista:…para estar acorde con el origen étnico del difunto (el chino!), aquél era un asesinato extraño, demasiado oriental y rebuscado para un país donde vivir resultaba más complicado que morirse.

Libro de lectura amena, salvado por el lado « caliente », pero no de los mejores Mario Conde. Es un libro que fue re- escrito por Leonardo Padura para insertarlo en la serie de los Conde porque en los años 1987 realizó una ardua investigación para escribir un reportaje sobre la historia del Barrio Chino de La Habana, este texto fue a su vez el origen de un documental cinematográfico y enseguida un libro en el año 1995 que decidió retomar para convertirlo en esta noveleta.

LA COLA DE LA SERPIENTE, Colección Andanzas de Tusquets 2011,  ISBN 978-84-8383-362-9

2 réflexions sur “La cola de la serpiente de Leonardo Padura

  1. Tercer libro de Leonardo Padura que cae en mis manos. Me entretuvo mucho y me hizo recordar antiguas vacaciones en esa Isla, la forma de ser, de sentir, de relacionarse y de amar de los cubanos. El suspenso se mantiene durante todo el libro, pero el desenlace no me gustó. La verdad debiera haber sido pública, me pareció un arreglín a la cubana. Este libro me hace pensar en Zoé Valdés, la escritora cubana de origen chino en exilio en París y su libro La eternidad del instante.
    Sus comentarios del libro me parecieron muy acertados !

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