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El leve aliento de la verdad (14) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) perteneciente a la generación del 80. Díaz Eterovic se ha hecho santiaguino desde 1974, es el creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; ha sido traducido en más de 20 países. Dice el escritor de su héroe…es un antihéroe descreído, un ser marginal con ética y valor para mirar la realidad sin concesiones…Heredia es el testigo de la Historia chilena de los últimos 25-30 años post-golpe de Estado.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, las desigualdades sociales, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia en pleno barrio « bravo » de Santiago que fue otrora el alero de la bohemia literaria de los años 20-30.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada con un sobre consumo de alcohol, aunque al mismo tiempo me causa admiración  su afición a la literatura y a la música. Vive quejándose y  el soliloquio con su gato Simenon  le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó, porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-gatunas. A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo. El segundo deseo (2006) ha sido galardonado con el Premio Municipal de Literatura de Santiago 2007, el Premio Critiques Libres 2016 du Roman Policier y el Premio Manuel Montt 2008; es un opus bastante nostálgico al mismo tiempo que terriblemente importante para la psiquis del detective. La muerte juega a ganador (2010) recibió el Premio de la mejor obra literaria 2011 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, es un tomo importante porque investiga la muerte del hijo de Anselmo, su fiel amigo, pero no me interesó en la medida que transcurre en el medio hípico que es una fuente de ingresos de vez en cuando para el pobretón Heredia.

El leve aliento de la verdad (2012) fue finalista del Premio Altazor 2013, un libro que me gustó medianamente. Por un lado tiene una trama ágil y humanamente trascendente sobre un fondo de miseria urbana bastante terrible. El amigo periodista que siempre ayuda a Heredia en sus pesquisas, Marcos Campbell, lo solicitará para buscar a otro periodista que solía publicar en la revista de Campbell y que ha desaparecido sin dejar huellas. Heredia no tiene ganas de investigar el caso porque se siente cansado, poco motivado y porque anda triste desde que Griseta le anunció que no volvía a Chile tras su postgrado en Psicología en Madrid. Pero por el amigo Campbell, Heredia se siente comprometido moralmente y comienza una pesquisa. Me pareció muy enrevesada la trama por momentos con todos esos periodistas implicados y los policías corruptos y « protegidos ». El medio de la droga y de la prostitución capitalinas están ampliamente descritos y es un horror (es un horror urbi y orbi de todas maneras).

Por otro lado, la vida personal del detective es un desastre. su condición física ha desmejorado mucho lo que lo castigará en su pesquisa. Lleva una vida dura y monótona, gana lo justo para vivir y se refugia en su cuchitril entre sus libros, la música y el gato Simenon que hace comentarios casi socráticos con respuesta a todo. En la parte sentimental, la inspectora Fabra tiene nuevamente una relación con él que ella quisiera más estable, pero Heredia se hace el sordo y no logra decidirse.

La poesía urbana del autor aflora desde el comienzo del libro, pero es una poesía negativa, la de una ciudad desagradable, frenética, sucia, con gente estresada que corre en permanencia (en pos de una felicidad imposible?) y en un mundo donde prima el más pedestre materialismo.  Un ejemplo de la poesía urbana de Díaz Eterovic…las casas y edificios morían a mi alrededor, cambiaban sus formas, se convertían en sombras, manchas, evocaciones apenas iluminadas por las luces mortecinas de un bar para borrachos sin huellas…la lluvia cayó con entusiasmo hasta el anochecer. Desde la ventana de mi oficina contemplé la alfombra de hojas mojadas que cubría las veredas y a los peatones que caminaban esquivando los charcos que espejeaban en la calle, como ojos desorbitados de un animal que intentaba forzar las cadenas que lo mantenían atado a las profundidades… había dejado de llover. El cielo estaba parcialmente despejado y la luz del sol parecía renovar los viejos colores de las casas y árboles del vecindario. A lo lejos, la Cordillera de los Andes daba la impresión de haber aumentado de volumen. Sus cumbres estaban cargadas de nieve y bastaba fijarse en cualquiera de ellas para pensar que el blanco era el color del infinito y de la soledad…                                             

El autor también arregla cuentas con aquellos chilenos que se exiliaron con el golpe y volvieron al país sin encontrar fácilmente un trabajo porque nadie tenía interés en contratar los servicios de alguien que no parecía dispuesto a traicionar sus convicciones por las consabidas 30 monedas de Judas, como habían hecho otros que, después de vivir del pan que le daban cubanos, rusos o alemanes, volvieron dispuestos a escribir o decir cualquier cosa que fuera de la simpatía de los cómplices de la dictadura que antes los había exiliado o puesto precio a sus cabezas.(pg 57).

Heredia está cansado, tiene 50 años y está indeciso sobre el rumbo que podría tomar su vida. Hete aquí como se auto-define sin concesiones : un rostro moreno, definitivo, surcado por la vida. Ojos negros, con el brillo añejo de las lágrimas de la infancia, cansados de ver vidas ajenas y el inevitable morir de la ciudad. Ojos hechos para paisajes otoñales y la estrecha luz de bares turbios. Labios dispuestos para el gesto tímido de una sonrisa, besos apasionados o un cigarrillo. Dientes firmes, pero habitualmente ocultos por la falta de entusiasmo. Un mentón que conserva entre sus recuerdos más golpes que caricias. Ese soy yo.

EL LEVE ALIENTO DE LA VERDAD, LOM Editores 2017 (RDE 2012),  ISBN 978-956-00-0370-6

La muerte juega a ganador (13) de Ramón Díaz Eterovic

 

Ramón Díaz Eterovic: "El autor que me hizo mirar el género ...

 

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) perteneciente a la generación del 80, que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; ha sido traducido en más de 20 países. Dice el escritor de su héroe…es un antihéroe descreído, un ser marginal con ética y valor para mirar la realidad sin concesiones…Heredia es el testigo de la Historia chilena de los últimos 25-30 años post-golpe de Estado.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia en pleno barrio « bravo » de Santiago que fue otrora el alero de la bohemia literaria de los años 20-30.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y  el soliloquio con su gato Simenon  le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-gatunas. A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo. El segundo deseo (2006) ha sido galardonado con el Premio Municipal de Literatura de Santiago 2007 y el Premio Critiques Libres 2016 du Roman Policier; es un opus bastante nostálgico al mismo tiempo que terriblemente importante para la psiquis del detective.

La muerte juega a ganador (2010) recibió el Premio de la mejor obra literaria 2011 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Es un libro que no me gustó (pero es algo estrictamente personal) porque ocurre en el medio de la hípica que no me interesa ni me gusta. Pero es verdad que en la vida de Heredia la afición a la hípica es importante porque muy a menudo el dinero que gana con las carreras de caballos le sirve para comer y pagar el arriendo de su cuchitril/departamento de la calle Aillavilú. También su amistad con el bueno de Anselmo (el kiosquero) está muy relacionada con la hípica porque Anselmo fue un jinete exitoso en su tiempo, hasta el accidente que lo dejó imposibilitado para siempre, pero vive apostando y le da datos a Heredia que muy a menudo le procuran más dinero que sus escuálidas encuestas policiales pero donde el privado se da a fondo porque como dice su creador, es un personaje con ética.

En este tomo tenemos una investigación ineludible porque concierne nada menos que a su amigo Anselmo. Se trata de investigar la muerte « por suicidio » de un personaje cercano a Anselmo  quien piensa que se trata de un asesinato camuflado. ¿Por qué se suicidó Romerito? El finado es un joven y prometedor jinete que encuentran ahorcado en los locales del hipódromo. Poco a poco el incansable Heredia averiguará cosas y datos de lo más peliagudos en torno a este deporte tan especial. ese es el lado interesante de la medalla, saber como funciona la hípica detrás de las bambalinas : no hay que esperar ninguna grandeza, como sucede en todas partes cuando hay dinero de por medio. También, a medida que transcurre la investigación saldrán a la luz unos datos que no cuadran con lo que se sabía sobre el jinete.

En cuanto a la vida privada de Heredia, es más bien un desastre. Todos le dicen que se ve desmejorado, él se dice cansado además que se le nota muy nostálgico. Sus días ocurren entre bar y bar aunque no se emborracha. Está sin pareja porque Griseta está en España  cursando un grado en Psicología y tienen poca correspondencia. Heredia le ronda a la policía Doris Fabra con quien tuvo una corta aventura seis años atrás, pero ella lo trata mal porque no soporta las incesantes aventuras amorosas de Heredia. En todo caso el detective la solicita muy a menudo para sus pesquisas pidiéndole datos y al mismo tiempo que le proporciona  otros datos que la valorizan ante sus superiores. El periodista y amigo Campbell en este tomo es solo mencionado en una frase y no toma ninguna parte en la acción. En cambio, encontré que el Escriba (que no es otro que el autor Díaz Eterovic) sale mencionado varias veces y hasta se dan datos autobiográficos por primera vez en la vasta saga de Heredia (una hora en que estaba en casa, intentando avanzar en la trama de alguna de sus historias o leyendo uno de los tantos libros que mantiene apilados en distintos rincones del departamento que comparte con su esposa, sus hijos y un gato llamado Balzac). Queda claramente establecido que el Escriba explota las notas y datos que Heredia acumula en sus pesquisas y que el Escriba transforma en libros (principio de las cajas chinas).

En este tomo Heredia perora negativamente sobre sus conciudadanos y sobre Santiago, describiendo a la ciudad como poco reluciente con sus bajos fondos, su frenesí inmobiliario, los megamercados y el dinero fácil…todas las modernizaciones quedan a medio camino, confirmando la nefasta tendencia de los chilenos a idear soluciones de pacotilla, el casi casi, el triunfo moral, los logros en la medida de lo posible o a última hora, el alambrito del gasfitero que se impone como improvisada solución de los problemas y hace deambular el país entre las ojotas campesinas y el computador de última generación. Un país de imitaciones y apariencias que gusta mirarse al ombligo, con demasiados hombrecitos de negro que usan los celulares hasta en los baños para simular un ingenio que no poseen. Un país de envidias masculladas tras las puertas y de sueños que la realidad o los terremotos se encargan de echar a tierra. (Vaya !)

El amigo Heredia está más nostálgico y melancólico que nunca…de pronto sentí venir la ola del desgano. El deseo de olvidarme del caso y quedarme junto a la ventana de mi departamento, observando los movimientos del barrio, el ir y venir de la gente, el rumor de una vida a la que a veces costaba encontrar un sentido…Sigue aficionado a la música y a la literatura con constantes citas de autores. Aún tiene presente a su amigo de la Policía de Investigaciones, Dagoberto Solís asesinado durante el cumplimiento de una misión unos 15 años atrás, sobre todo que la estupenda Doris Fabra saldrá gravemente herida en una reyerta entre maleantes, comprendiendo Heredia que Doris representa algo importante para él.

¿Estamos ante el final de una patética soltería ? ¿La respuesta en el próximo opus ?

LA MUERTE JUEGA A GANADOR, LOM 2010,  ISBN 978-956-00-0189-4

El segundo deseo (11) de Ramón Díaz Eterovic

Archivo:Diaz Eterovic, Ramon -FILSA 20181107 fRF04.jpg - Wikipedia ...

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) perteneciente a la generación del 80, que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; ha sido traducido en más de 20 países. Dice el escritor de su héroe…es un antihéroe descreído, un ser marginal con ética y valor para mirar la realidad sin concesiones…Heredia es el testigo de la Historia chilena de los últimos 25-30 años post-golpe de Estado.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia en pleno barrio « bravo » de Santiago que fuera otrora el alero de la bohemia literaria de los años 20-30.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y  el soliloquio con su gato Simenon  le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-gatunas. A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo.

El segundo deseo (2006) ha sido galardonado con el Premio Municipal de Literatura de Santiago 2007, el Premio Critiques Libres 2016 du Roman Policier y el Premio Manuel Montt 2008; es un opus bastante nostálgico al mismo tiempo que terriblemente importante para la psiquis del detective con 2 búsquedas de ancianos llevadas al mismo tiempo. A sus 50 años bien desaliñados y mal vividos aunque en absoluto carentes de moralidad, ni de coraje, ni de mansedumbre hacia su prójimo, el personaje de Heredia (ni nombre tiene) abordará por fin el tema de sus orígenes. Sabíamos que se había criado en un orfanato desde sus 5 años, que había comenzado estudios de leyes y que se había finalmente dedicado al oficio de detective privado. Que no siempre tenía trabajo, ni dinero, pero que no le faltaba para sobrevivir, aunque nunca le sobraba. Que sus amores eran erráticos aunque tórridos y que en general sus mujeres lo apreciaban. Que era fiel con sus amigos y que gozaba especialmente de la protección de Anselmo el kiosquero instalado bajo su ventana en aquel populachero y peligroso barrio santiaguino de la calle Aillavilú (todavía recuerda, 11 años después a su amigo el tira Dagoberto Solís). De su fuerte propensión al consumo de tabaco y de alcohol. Y a su afición a la hípica y a la literatura, con citas y referencias a granel (a veces resulta algo hostigoso) y a la música tanto clásica como arrabalera. Y guinda sobre la torta, a la compañía indefectible del gato más antipático de la creación llamado Simenon y que es campeón todas categorías en citar adagios, y sentencias (ni que fuera Séneca). En realidad el gato Simenon es el fuero interno, la válvula de escape del detective que le permite un soliloquio sobre su triste vida personal y su calamitosa vida profesional (del punto de vista únicamente pecuniario) porque el hombre Heredia es de un coraje temerario inimaginable, nunca se amedrenta y se ha llevado cada paliza…

En este tomo Heredia se acerca a los 50 años, está desmejorado y solo. Rápidamente va a encontrar un trabajo con la búsqueda de un anciano cuyo hijo único reside en el extranjero y ha perdido contacto con un padre lejano y alejado. La consciencia lo debe acosar puesto que pide a Heredia que lo encuentre para reanudar con él antes de que la muerte se lo lleve. Y al mismo tiempo Heredia va a recuperar un humilde legado que le deja una pobre mujer que conoció otrora  a su madre : tres fotografías y un par de pañuelos bordados. Magra herencia, poca cosa, pero para el detective es la primera vez que surge un eslabón hacia su triste y oscuro pasado.

Sabremos que su madre se llamaba Mercedes y estaba enferma. Ella tuvo amores con Buenaventura Dantés que la dejó embarazada y no volvió de uno de sus viajes comerciales al sur. La madre murió de enfermedad cuando Heredia cumplió 5 años y tuvo que ser confiado a un orfanato de Santiago donde el director escogió para él el nombre de Heredia. Gracias a un par de fotos y a una búsqueda incesante que lo llevará hasta el sur de Chile, Heredia va a encontrar por fin a su padre y sabremos que pudo llamarse Dantés, pero nunca fue reconocido. Es un momento de gran tensión emocional y psicológica en el libro,  este encuentro de Heredia con su padre.

Para las encuestas colaborará con el indefectible y divertido Anselmo (se conocen desde hace 30 años), también con el periodista free lance Campbell, un habitué de los últimos episodios y con « la tira » de Investigaciones Doris Fabra, una mujer escultural que tuvo amoríos con Heredia y que hoy en día es toda una « machota » en un mundo de bestias (no podría ser de otra manera en un medio donde es primordial  hacerse respetar, lo que no es nada evidente para una mujer); en todo caso la estupenda Doris Fabra todavía le ronda al detective lo que habla muy bien de las dotes amatorias de Heredia…La sorpresa en este número es la reaparición de Griseta su joven amor que vivió con él pero lo dejó. Griseta terminó sus estudios de Psicología, estuvo casada dos años y fracasó en el matrimonio sin descendencia, está más repleta con el paso de los años, lo que no incomoda a Heredia. Ella ha vuelto a buscarlo y al parecer quiere darle una segunda oportunidad aunque viviendo cada uno en su casa.

Todo eso por el lado de la vida privada del detective. Encontré que en este tomo está menos bebido que en otros episodios, pero siempre nos pasea de bar en bar o de restaurant en restaurant de nivel popular, lo que concuerda con su bolsillo escuálido.

El caso que investiga nos sumerge en un tema escabroso y cruel : el maltrato de ancianos desvalidos (y a menudo solos) colocados en hogares donde se les deja sin atención médica y  mal alimentados. Esto se ha hecho un negocio lucrativo con funerarias que entierran a los muertos en tumbas usurpadas, y un circuito que continúa  recuperando las pensiones de esos viejos fallecidos con la complicidad en varios escalones de la sociedad…Siniestro. También en este tomo el escritor Ramón Díaz Eterovic se auto-referencia como el Escriba y se da cita con Heredia en el bar City para beber e intercambiar ideas para futuros libros…

El segundo deseo en el título de este episodio 11 tiene que ver con su madre cuyo primer deseo fue que no quede solo en la vida y el segundo,  que busque a su padre. Este deseo Mercedes lo transmite a una amiga que a su vez fallece y lo deja a la hija que lo llevará hasta el detective. Como decía al comienzo, este episodio 11 es muy importante y al mismo tiempo terriblemente melancólico.

EL SEGUNDO DESEO, LOM 2018 (RDE 2006),  ISBN 978-956-00-1124-4

La oscura memoria de las armas (12) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; escritor traducido en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver los capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y soliloquea con su gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-filosóficas. A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo gracias al kiosquero Anselmo, su verdadero ángel guardián.

A estas alturas me doy cuenta que existe otra magia con los libros de Díaz Eterovic, y es la magia de los títulos tan bien escogidos, perfectamente adecuados. Hay otro escritor chileno a quien le admiro sus títulos (y los libros !), llenos de poesía, se trata de Hernán Rivera Letelier.

La oscura memoria de las armas (2008) es el doceavo opus de la saga y fue dos veces premiado en 2009 : Premio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes  y el Premio Altazor. Me acabo de dar cuenta que lo he leído antes que El segundo deseo (2006)…ay ! Este  tomo me gustó porque no hay demasiados personajes y la trama se puede seguir sin problema.

Esta vez leo con sorpresa que Heredia ha reanudado con su viejo/ joven amor, Griseta que conoció trece años atrás; ahora comprendo porqué la información me cayó como un rayo; imagino que las explicaciones del caso están en El segundo deseo…Griseta trabaja y viaja por lo que hace apariciones esporádicas que llenan de dicha a un Heredia cincuentón y muy cansado. Es una amiga de Griseta que está al origen de esta pesquisa : su hermano, Germán Reyes trabajaba en una barraca y perdió la vida en un atraco con robo de material de la barraca, pero la hermana está convencida que fue un asesinato. La investigación parte de nada, pero poco a poco y con tesón, Heredia va a progresar lo que le va a costar unas palizas de antología. En este tomo lo ayudará el periodista Campbell que ya conocemos y también resurgirá el tira Bernales que aportará buena ayuda al mismo tiempo que  se llevará las felicitaciones de la jerarquía de la Policia de Investigaciones gracias a los  datos proporcionados por Heredia (un favor por un otro, eh?).

La descripción del Santiago céntrico y de sus personajes es muy pintoresca. La narración es mayoritariamente ambientada entre el barrio Mapocho y el barrio bohemio de Bellavista con buenas descripciones de los bares, tugurios, cabarets y de su gente. Heredia sigue libando a lo largo del día, pero me pareció menos desesperado, probablemente porque ha recuperado a Griseta que le da estabilidad y alegría. Sigue soliloqueando con el gato Simenon que le sirve de fuero interno cuando anda en sus cavilaciones.

Se trata de encontrar a los asesinos de Germán Reyes otrora apresado por la DINA y torturado en Villa Grimaldi. El hombre estaba obsesionado con encontrar a sus agresores y había realizado indagaciones. Poco a poco se va deshaciendo la madeja para mostrar a antiguos militares que han escapado al oprobio porque están muy bien respaldados por la jerarquía. Página 180 se lee…pero algo que no sé explicar me dice que tras la muerte de Reyes existe una situación turbia, oscura. Intuición, olfato, llámelo como quiera. Y además, están los militares con los que conversé. Silencios, palabras en clave, olvidos, lealtades secretas; un mundo que respeta sus códigos y que se mantiene resguardado dentro del atalaya que han construido para vigilar a los civiles que les merecen desconfianza.

Ahondando la investigación Heredia va a descubrir un tráfico y venta de armas por los militares que ya se saben derrotados y quieren utilizar el fruto de la venta de armas para su defensa. Las primeras transacciones se habrían hecho con narcotraficantes colombianos que necesitaban armas para luchar contra las guerrillas del FAR  y del ejército colombiano. Después se habría hecho negocio de 7 millones de dólares con armas para los croatas, armas que salían de Chile como « ayuda humanitaria » hasta que el escándalo reventara en Budapest con el descubrimiento de las armas (página 257).

El propio autor se escenifica en el libro bajo el nombre del Escriba quien necesita los casos de Heredia para encontrar argumentos para sus futuras novelas policiales. Por lo general se encuentran en bares como el City o el Rimbaud cerca de la oficina de Heredia donde el Escriba se instala al fondo con un cigarrillo y una copa de vino. Un día el Escriba le echa en cara…llevo una punta de años escribiendo sobre tu maltrecha existencia y todavía me resulta entretenido (además que le llena la olla, no?). No olvido que los capítulos iniciales de la primera novela los escribí en una pensión de la calle San Lorenzo, en Buenos Aires, a donde fui a dar después de ganar un concurso literario. Entre Heredia y el Escriba hay intercambio fornido de citaciones literarias como si fuera un partido de ping-pong.

Otra aventura de Heredia, oscura por donde se la mire, traspasando la mera esfera del detective para llegar a la esfera nacional cuando se lee al final del libro…acabarás como la mayoría de los chilenos, endeudado y con estrés; o bien terminarás como un amigo que recuerda los hechos importantes de su vida a partir de los artefactos que tiene en su casa. Cuando converso con él me dice cosas tales como: mi hija mayor nació dos meses antes que comprara el computador; o mi esposa se operó de apendicitis el mismo año que compré el primer equipo de video.

Para terminar, una citación de la poesía urbana del escritor…por las noches, mientras hacía esfuerzos por dormir, pensaba en mis investigaciones de los últimos años, y una puntada en un sitio próximo al corazón me obligaba a reconocer que extrañaba las correrías por la ciudad para encontrar fragmentos de verdad tan efímeros como el resplandor de las estrellas fugaces que a veces cruzaban  por el sucio cielo de Santiago…salí del bar cuando las sombras comenzaban su jugarreta de adioses y romances clandestinos. El vodka dormitaba en mi piel y cierto optimismo absurdo provocaba una sonrisa en mis labios…

LA OSCURA MEMORIA, LOM 2017 (1è Ed 2008),  ISBN 978-956-00-1005-6

Muchos gatos para un solo crimen de Ramón Díaz Eterovic

El detective Heredia debuta en el cómic con historias inéditas ...

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; un autor traducido en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros. En este librito los cuentos dieron vida a dos capítulos de la serie de televisión.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden cronológico de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y emprende soliloquios con el gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Muchos gatos para un solo crimen es un libro -miniatura de sólo 54 páginas que leí con fruición y gran placer, sobre todo que lo leí después de una lectura « espesa » que me tenía hastiada (no cito ni libro ni autor, eh?). Y no hace parte de la serie que estoy leyendo. Son 3 historias verdaderamente policiales y simpáticas, más un relato sobre su compañero inseparable, el gordo y regalón gato Simenon, propenso al soliloquio filosófico con el detective (en realidad  le sirve de consciencia al solitario Heredia) y a veces se pone hasta pesado de tan reflexivo.

Las tres historias son :  Por amor a la señorita Blandish, donde Heredia toma parte y pedazo en el relato,  Ví morir a Hank Quilan, donde el cine tiene la parte principal y donde se nota el interés de Díaz Eterovic por el Séptimo Arte y  Muchos gatos para un solo crimen que da el nombre al fascículo, es la historia que me pareció más « floja ».

En los 3 relatos aparece un Heredia más tranquilo y menos alcoholizado. Sin nuevos amores contingentes y siempre desgraciados.

El final del libro es interesante porque el autor nos da luces sobre el nacimiento y el rol del gato Simenon en sus libros. El gato aparece desde el tomo 2 de la saga : Solo en la oscuridad (1992).

MUCHOS GATOS, Libros del Ciudadano(LOM) 2005,  ISBN 956-282-733-X

A la sombra del dinero (10) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico; traducido en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube, pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana y chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales, aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por un sobre consumo de alcohol, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y soliloquea con su gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…es un hombre paradójico.

Empecé a publicar los billetes en avril 2019 con  La ciudad está triste (1987), el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción (pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4) y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior porque Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos. El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon, que ya me resulta antipático con sus reflexiones pseudo-gatunas.

A la sombra del dinero (2005) es otro opus tristón con un Heredia de 48 años, más solo que nunca, casi sin trabajo y sobreviviendo gracias al dinero que le pasa su amigo kiosquero, Anselmo; en esta aventura el consumo de alcohol de Heredia parece más moderado y el detective vivirá un comienzo de aventura amorosa con una policía. Surge nuevamente su amistad con el periodista Campbell quien le ayuda en sus pesquisas y se sirve de la prensa amarilla para avanzar en los casos. Hay un buen descriptivo de lo que sucede en los ministerios públicos y detrás del telón de la política : robos, colusiones, corrupción, falsificaciones, mentiras, tráficos de toda índole, amenazas. La amoralidad impera y el lema único es EL DINERO que lo mueve todo, que todo lo puede y a cualquier costo. Y para justificar el título se lee página 138 « funcionario muere a la sombra del dinero« .

El caso esta vez tiene que ver con corrupción en el seno de la administración, precisamente en el Departamento de Inversiones Públicas donde un funcionario ha detectado robo al erario público. Rápidamente este funcionario probo desaparecerá y Heredia se aferrará a buscar pruebas con el peligro de su vida, como siempre. El gato Simenon, su fiel  compañía, le sirve para filosofar y Heredia vive filosofando y teniendo respuesta a todo; por momentos se vuelve cargante.

La escritura de Díaz Eterovic es bella, poética, muy metaliteraria (la próxima vez anotaré las referencias literarias, por lo general son policiales, pero no exclusivamente).

Una cita página 238…estaba cansado hasta de mi sombra y la vida era una vieja mañosa que reiteraba sus triquiñuelas. Necesitaba alguna idea nueva; una pequeña llama para anidar en mis bolsillos antes que la noche llegara a cubrirme con su raída capa de murmullos. No era más que uno de los tantos seres anónimos que arrastraban sus días por las calles del vecindario, aletargados por el falso sueño de tropezar con un trozo de felicidad a la vuelta de la esquina. Encendí un cigarrillo, aparté mis oscuros pensamientos y entre el bullicio de los clientes descubrí el sentido de mis próximos movimientos...

A LA SOMBRA, LOM 2005,  ISBN 956-282-720-8

El color de la piel (9) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956) que se ha hecho santiaguino desde 1974, creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras ambientadas en un Santiago urbano y céntrico, publicado en más de 20 países.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se pueden ver algunos capítulos en Youtube pero es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología, etc. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos actuales de la sociedad. Se dice que Díaz Eterovic es un habitué del bar La Piojera de la calle Aillavillú, cerca de la estación Mapocho donde se sitúa el antro del detective Heredia.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales aunque el personaje de Heredia me da lástima por su inmensa soledad compensada por las diarias libaciones, al mismo tiempo que me causa admiración  su afición a la literatura. Vive quejándose y soliloquea con su gato Simenon que le sirve de válvula de escape; a veces no tiene ni dinero para comer, pero no siempre cobra por sus servicios…entonces no hay que quejarse.

Empecé a publicar en avril 2019  La ciudad está triste (1987) el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré bastante enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción, pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4 y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1999) que éste es anterior puesto que Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (2000) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico, cansador. El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos.

El color de la piel (2003) me gustó aunque lo encontré triste con un Heredia más solo qué nunca, avejentado, sin dinero y que vive trasnochando, libando y soliloquiando con el gato Simenon que ya me parece antipático con tanta reflexión gatuna.

En este tomo suceden cosas agradables como el retorno del kiosquero Anselmo, cansado con su matrimonio viñamarino con la pitonisa y que sale huyendo y retomando su negocio, lo que es una compañía y seguridad para el pobre Heredia. Además le procura buenos datos para las apuestas hípicas cuyas ganancias sacan de apuro al detective. También entabla una nueva amistad con un inspector llamado Cardoza que lo apuntala con los datos que Heredia necesita para investigar. Por el lado de los amores, en este tomo el sabueso tendrá una corta pero buena relación con una peruana que trabaja en un bar y que podría reanudarse si la peruana vuelve algún día a Santiago.

El caso policial esta vez atañe a la búsqueda de un joven peruano que desaparece. Hace parte de los miles de peruanos que ingresan a Chile sin papeles y viven en condiciones precarias. El hermano del joven peruano, que representa otro caso de trabajador sin papeles, contrata a Heredia.

Heredia va investigar y acercarse a esta población flotante de extranjeros que sobreviven duramente y son muy solidarios entre ellos. Provocan por lo general el rechazo de los chilenos que los acusan de participar en todo tipo de delitos.

Heredia va a resolver el caso que no es nada limpio y tiene ramificaciones más que turbias y corruptas. El joven peruano no andaba con buenas juntas…Y página 82 se lee…a la falta de hospitalidad, a la estupidez de creernos superiores a los demás. El mundo está lleno de racismos intolerantes y preocuparse por el color de la piel es un camino que no conduce a nada bueno.

Y siempre esa poesía urbana que sabe escribir Díaz Eterovic, desde el primer párrafo del libro nos brinda la entrada en materia…en el comienzo de una tranquila noche de verano, el barrio vivía sin sobresaltos su rutina de construcciones viejas y calles en penumbras. Una franja azul se reflejaba sobre las lejanas cumbres de la Cordillera de Los Andes, negándose a seguir al sol en su muerte cotidiana. Desde la oficina, y con algo de imaginación, podía escuchar el murmullo del río Mapocho avanzando sobre piedras y matorrales, sin entusiasmo, convertido en un hilillo barroso, anémico.

Página 200 el tono sigue terriblemente melancólico…encendí un cigarrillo y me detuve a escuchar el rumor de la calle. Era una tarde cualquiera, igual a tantas otras en la ciudad, con sus murmullos y sus rabias, sus gritos y llantos, su manera empecinada de reproducirse, horas tras horas, acogiendo los sueños de la gente, absorbiendo su esperanza de muro en muro, atormentada y feliz de girar, en su incansable carrusel. En apariencia nada nuevo en la ciudad; y yo en ella, solo, como un vigía fatigado de observar a las personas. El juego del testigo que recarga su memoria de datos inútiles y al final del día cree conocer la ciudad pero solo ve un lado de ella, porque la otra cara, tal vez la más auténtica, permanece rodeada de sombras, de palabras dichas de frente a la intimidad de un espejo o al silencio anterior a la decisión de cerrar los ojos y dormir.

Heredia está un poco resquebrajado moralmente y estima  página 42 que ya ha vivido los dos primeros tercios de su vida y que le queda un tercio más por vivir. Probablemente el más difícil, el del cansancio y las despedidas. No tiene las certezas de otras épocas ni el consuelo del futuro. Sólo queda la repetición de algunos gestos conocidos y las burlas de un cuerpo cansado. Los golpes duelen el doble, las resacas le desprenden la piel y no consigue revivir los sentimientos de antaño. Heredia recuerda a menudo su pasado en el orfanato.

Es probable que el escritor se auto refiere en este tomo con « un escritor » a quien Heredia cuenta sus casos aunque con una buena cantidad de mentiras. El escritor ordena las  historias y las publica en forma de novela aunque Heredia no sabe si el tipo vende bien sus libros, pero en todo caso se entretiene con lo que él le cuenta y eso ya es bastante. No se puede pedir todo en la vida (página 81).

Un tomo triste y melancólico con una excelente descripción de un Santiago céntrico.

EL COLOR DE LA PIEL, LOM 2013,(RDE 2003),  ISBN 978-956-00-0430-7

El hombre que pregunta (8) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), creador del detective privado Heredia, un personaje protagonista de más de 20 títulos de novelas negras.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se puede ver algunos capítulos en Youtube aunque es una adaptación libre de los libros. Se mira con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos de la sociedad.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Estoy leyendo estas aventuras en orden de publicación porque me encanta el entorno de estos policiales aunque el personaje de Heredia me da lástima al mismo tiempo que admiración por su afición a la literatura. Empecé a publicar en avril 2019  La ciudad está triste (1987) el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré bastante enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción, pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4 y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1994) que éste es anterior puesto que Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (1999) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada ya que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón). El ojo del alma (2001) es el séptimo de la serie, ganador del Premio Municipal de Santiago 2002, un tomo que conlleva una buena descripción de bares santiaguinos y del Santiago céntrico,  lo encontré algo verborreico.

El hombre que pregunta (2002) me gustó porque trata de literatura y de literatos aunque encontré la trama algo floja. El hombre que pregunta no es otro que Heredia, siempre indagando y preguntando para llegar a la conclusión de sus casos. Y el hombre encuentra, con sus pocos medios, con su cuasi embriaguez permanente, pero tiene ángel y cacumen.

Esta vez un abogado santiaguino y ex compañero de Leyes lo solicita tras la muerte de un crítico literario también santiaguino muy conocido y temido. La ex compañera del crítico literario y vecina de domicilio, está segura que no fue muerte accidental como se dice, sino asesinato.

Nuestro Heredia se introduce en el medio literario santiaguino y comienza su pesquisa. Tenemos en tela de fondo un microsistema de lo más pintoresco, pero nada original porque el caso tiene universalidad : envidias, comidillas, jugadas chuecas, traiciones y más traiciones, plagios, robos, delaciones, etc, etc. El detective Heredia brilla en este medio porque sabe de literatura  asombrando a más de uno y porque liba mucho conversando, es una verdadera esponja este Heredia.

Va a vivir su buen romance con una escritora conocida y neurótica, pero no sabemos si tendrá duración en el tiempo. Ya casi no se acuerda de su joven amor Griseta, pero si recuerda al tira Dagoberto Solís, su amigo y compañero de ruta. Reaparece el periodista Campbell del tomo anterior. Hay mucha soledad urbana en las novelas de Heredia.

Un buen opus, sin politiquería y con el inefable gato Simenon, el fuero interno de Heredia.

Una muestra de la poesía urbana del escritor…Había dejado de llover y las calles parecían el rostro lloroso de una ciudad que sentía pena de si misma y de los seres que la recorrían buscando refugio contra el hálito destemplado del invierno.

EL HOMBRE QUE PREGUNTA, LOM Ediciones 2002,  ISBN 978-956-00-1007-0

El ojo del alma (7) de Ramón Díaz Eterovic

Ramón Díaz Eterovic

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), creador del personaje del detective privado Heredia, protagonista de más de 20 títulos de novelas negras.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se puede ver en Youtube aunque es una adaptación libre de los libros. Se ve con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana chilena con temas e historias que reflejen diferentes aspectos de la sociedad.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Publiqué en avril 2019 un billete sobre La ciudad está triste (1987) el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré bastante enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción, pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4 y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1994) que éste es anterior puesto que Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitariosLos 7 hijos de Simenon (6) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada puesto que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón).

El ojo del alma es el séptimo de la serie, Premio Anna Seghers (premio alemán) 1989 y tiene un título precioso, explicado en la contratapa por el autor : …Heredia piensa que las pistas hay que seguirlas con el ojo del alma, es decir, con los sentimientos más arraigados en su consciencia.

 En este tomo tenemos a un Heredia nuevamente instalado en Santiago, más solitario que nunca, fumando como bombero y bebiendo alcohol a lo largo del día. Su única compañía es el gato Simenon que le sirve como de fuero interno, como voz interior para clarificar las cosas, sobre todo que el pobre Heredia está casi siempre bajo el dominio del alcohol, cansado y perdido. La música y la lectura (con gustos muy eclécticos en cada rubro), hacen parte de su diario vivir. También recuerda a su amigo Solís el tira y compañero de andanzas y a Griseta, su joven amor que lo abandonó para seguir rumbo propio, pero que le escribe de vez en cuando, y al kiosquero Anselmo, su ex factotum, hoy en día casado con una pitonisa que se lo llevó a vivir a Viña del Mar donde se aburre a morir.

Esta vez, su amigo periodista Campbell solicita su ayuda para encontrar a un desaparecido, un tal Traverso que Heredia conoció allá por los atribulados años 1974 cuando retomó por un tiempo sus estudios en la Facultad de Leyes. De aquella época va a encontrar una foto donde casi todos los retratados están muertos, y Heredia hace parte de los vivos por lo que se siente inmediatamente involucrado. La persona que costea la pesquisa es otro compañero de Leyes, un tal Osorio que desempeñó otrora un rol de traidor o eso parece.

El desaparecido Traverso está dedicado exclusivamente a la política y por ahí empezará la pesquisa, por los derroteros de la sucia política.

Este tomo me resultó algo pesado a la lectura : mucha verborrea, mucha explicación y muy poca acción. El amigo Heredia se está poniendo pesado con sus raciocinios, sus frases todas hechas.

Pero la escritura es muy buena, especialmente en las descripciones del centro de Santiago. Hay una parte del relato que se vuelve guía turística con la enumeración de bares y lugares para libar, me imagino que no son nombres inventados, pero no tengo como comprobar. Y por momentos la prosa de Díaz Eterovic se vuelve sencillamente poético-urbana.

En este tomo tenemos una confidencia de Heredia sobre la mujer que fue su primer amor: una mujer española y mucho mayor llamada Eva, que lo dejó cuando obtuvo el divorcio para volver a su España natal, con una escueta nota de « Adiós, Heredia » y desde entonces vive sabiendo de antemano que llegará siempre a la misma soledad.

EL OJO DEL ALMA, LOM 2001 (RDE 1987),  ISBN 978-956-00-1008-7

Los siete hijos de Simenon (6) de Ramón Díaz Eterovic

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Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), creador del personaje del detective privado Heredia, protagonista de más de 20 títulos de novelas negras.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se puede ver en Youtube aunque es una adaptación libre de los libros. Se ve con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana chilena con temas e historias que reflejan diferentes aspectos de la sociedad.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Publiqué en avril 2019 un billete sobre La ciudad está triste (1987) el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré bastante enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción, pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4 y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1994) que éste es anterior puesto que Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitarios !

Los 7 hijos de Simenon (6) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada puesto que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón).

En este tomo se aprende un dato biográfico significativo y triste: Heredia se crió en un orfanato y vio a su padre por última vez cuando tenía 5 años. Esto podría explicar en parte su carácter melancólico, tan desganado (…hace años que la justicia dejó de ser una vara de medida. Existe en los libros, se habla de ella en los discursos, pero nada más. Frases huecas. El circo prende sus luces, pero los payasos siguen siendo pobres. Este país no tiene arreglo porque cambió las utopías por la fanfarria, la verdad por los acomodos, la lucha por el consenso. Nos vendimos o nos vendieron).

Heredia se ha retirado 6 meses al balneario Las Cruces en el litoral central chileno, a unos 15 Km al norte de San Antonio. El amigo Heredia se ha retirado de Santiago con su joven pareja, Griseta y en Las Cruces se ha dedicado a pintar a la brocha gorda unas cabañas para ganar unos pesos; pero al cabo de 6 meses vuelve a la gran urbe sin trabajo, sin Griseta, más solitario y desencantado que nunca, sin domicilio fijo ni coche.

Será Anselmo el quiosquero de su calle  y un verdadero factótum que lo sacará del paso volviendo a recuperar el departamento donde vivía y trabajaba; en los meses fuera de Santiago, la ciudad ha cambiado, las cosas han cambiado de lugar, lo que descoloca al detective.

Una vez más la ciudad de Santiago cobra protagonismo y está magníficamente descrita, especialmente el barrio de Heredia alrededor de la Estación Mapocho. Por momentos la prosa se vuelve lírica, hermosa y representativa: el mundo cambiaba de prisa y yo me resistía a cambiar con él, aferrado a una ciudad tranquila, con bares cuyas mesas fueran de madera, vehículos antiguos y trenes que llegaban siempre atrasados. Un nuevo siglo se acercaba y me preguntaba por mi lugar en una ciudad dividida entre barrios custodiados y luminosos, y otros arrabaleros, de cuyos rincones salía cada mañana una caravana de seres resignados.Era un extraño en mis propias calles y recorrerlas era un ejercicio cada vez más exigente para la memoria. MI barrio cambiaba; crecían edificios nuevos, antenas y avisos de neón que ocultaban el azul del cielo...

Justamente, como no tiene domicilio fijo volviendo de Las Cruces y no mucho dinero, se aloja en un hotelucho de mala muerte donde habrá un asesinato. Lo raro es que el finado no tiene nada que ver con el ambiente del lugar ya que se trata de un abogado fiscalizador y su presencia no calza en el hotel. De aquí parte la investigación de Heredia.

Poco a poco la trama nos lleva al tema álgido del medio ambiente, de la preservación del medio ambiente porque el abogado fiscalizador se negaba a adjudicar la construcción de un gasoducto chileno-argentino a la empresa Gaschil. Este gasoducto pasaba por tierras habitadas y la empresa es conocida por utilizar materiales defectuosos. El lenguaje es clarividente y acertado…es necesario colocar los problemas ecológicos en el centro de las preocupaciones de los gobiernos, desenmascarar a los que comercian con la naturaleza y la fauna. Es necesario poner fin a la producción y consumo indiscriminado, a los lujos innecesarios

Es el gato de Heredia que lleva la vedette del libro. Un gato blanco (¿por qué habrán ilustrado el libro con un gato casi negro? De qué vale hacer hincapié en el color del gato de Heredia, tantas veces mencionado, e ilustrarlo de cualquier manera?). La presencia del gato le sirve a Heredia de flujo de consciencia, conversa con él, pero en realidad conversa consigo mismo. En este tomo tenemos monólogos interiores entre el gato y Heredia y también con su amigo Solís cuando lo va a visitar al cementerio. El amigo Solís fue el padrino de « Muñeco » Bernales, hoy en día todo un tira en Investigaciones;  Heredia se dará cuenta del abismo que existe entre este joven policía y su mentor y padrino, lo que va a agudizar la soledad del detective. El estudio psicológico es bastante interesante.

El gato Simenon tendrá que hacerse cargo de 7 gatitos que le ha dejado una gata del barrio con la cual tuvo amores. Esos son los 7 hijos de Simenon. La oficina/morada de Heredia se va a transformar en jardin de párvulos !

En este tomo tenemos un Heredia más melancólico y solo que nunca. Añora a Griseta con la cual se ve de cuando en cuando para tener sexo, pero ella lo ha sacado definitivamente de su vida. La vida del detective se desenvuelve entre bar y bar, con consumo fuerte de alcohol y de cigarrillos. Su imagen de anti héroe contrasta con su afición a los buenos libros, a la música y a las frases hechas (…en cuanto a mujeres mi vida es como una peluquería. Las mujeres entran, afilan sus uñas y se van…).

Me costó leer este tomo alargado y encuadernado tan apretado que hay que hacer el esfuerzo físico de separar las páginas para poder leer hasta el final de los párrafos ! Caramba !

LOS 7 HIJOS DE SIMENON, LOM Narrativa (2000),  ISBN 956-282-242-7