El amante japonés de Isabel Allende

Afficher l'image d'origineEscritora chilena (Lima 1942) con estudios de periodismo. Inició su carrera de escritora en la prensa  y en la televisión. Tras el golpe de Estado militar de 1973 en Chile, se exilió en Caracas donde comenzó su producción literaria con  La casa de los espíritus  que la lanzó, en 1982,  al estrellato literario. En el año 2000 se le concedió el Premio Nacional de Literatura, en 2003 el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, hace parte de la Academia de las Artes y Letras de los EEUU desde 2012.

Es una escritora que vende : más de 65 millones de libros de por el mundo y ha sido traducida a unos 35 idiomas; es actualmente la escritora viva más leída en el mundo ¿Qué tal?  Y pensar que el hoy ensalzado y fallecido escritor chileno Roberto Bolaño, la trataba de « escribidora » para no llamarla escritora  porque sus escritos son demasiado llanos y sencillos, pero qué talento !

Comenté en este blog en mayo 2014 su trepidante novela El juego de Ripper que me entretuvo, un género hasta ahora inédito en su bibliografía : el thriller.

Para El amante japonés, Isabel Allende cuenta que se inspiró de una conversación, en el transcurso de un paseo con una amiga en Nueva York, cuando hablaban de sus madres y la amiga le contó que la suya había tenido un amante por más de 40 años, un jardinero japonés. El resto lo hizo la fértil imaginación de la escritora que publica con una frecuencia impresionante.

El amante japonés (2015) es una novela coral y muy realista que se lee con placer porque Allende es muy amena, pero no me dejó maravillada; encontré que el personaje de Alma Mendel me era antipático, muy centrada en ella misma e incapaz de afrontar su destino so pena de perder seguridad material y emocional, demasiado controlada y por momentos pesada. Hay varias historias de amor en el libro, entre la cuales la más destacada es la de la protagonista Alma Mendel con un descendiente de japonés, Ichimei Fukuda; una historia que va a perdurar a lo largo de sus vidas aunque de manera escondida porque son de clases sociales diferentes y en aquella época los matrimonios interraciales eran mal vistos (aunque posibles). Es una novela sobre el amor y sobre la vejez con muchísima ternura y la escritora dijo un día que « enamorarse de otro supera cualquier edad ».

Esta novela aborda temas muy variopintos, actuales y peliagudos como la vejez y la posibilidad de amar, los hogares de ancianos como espacios de libertad y de tolerancia, la relación entre las generaciones, la persecución de los judíos durante la segunda guerra mundial, los campos de concentración para japoneses en el territorio norteamericano luego del ataque de Pearl Harbor en 1941, la droga, la pornografía infantil, la homosexualidad, la eutanasia y la muerte.

El tema de los campos de concentración para japoneses es un tema que se ventila desde hace poco y que se conoce mal porque se ha necesitado un par de generaciones para que los descendientes de aquellos japoneses se decidan a hablar del tema; les resulta humillante y porque al japonés no le gusta « perder la cara », no cuadra con su personalidad y prefiere la omisión y el olvido.

Pero Isabel Allende no es la primera escritora que evoca este desliz en la Historia de los EEUU. Lo hizo antes la japonesa-americana Julie Otsuka en su libro de 2011 Buda en el ático (comentado en este blog en septiembre 2013) donde cuenta que 11 000 japoneses fueron internados en campos de concentración en territorios de Washington, Oregon y Colorado; incluso habla del mismo campo que cita Isabel Allende en el libro, el campo de Topaz en Utah. El otro libro es de  Ruth Ozeki una escritora americano canadiense  El efecto del aleteo de una mariposa en Japón de 2013 (comentado aquí en noviembre 2013), que también evoca deportaciones japonesas en una isla canadiense donde sucede la acción.

El libro tiene dos afinidades con su anterior novela El juego de Ripper: la acción sucede también en San Francisco, en Berkeley precisamente, región que la autora conoce a la perfección puesto que es residente en California (San Rafael) desde hace casi treinta años y la novela atañe a las relaciones entre diferentes generaciones. La trama de El amante japonés sucede en 2010 con constantes flash backs hacia el pasado para explicarnos la historia de Alma, sus parientes y la historia de Ichimei Fukuda. A mi no me costó entrar en la narración, pero poco a poco se me fue volviendo algo pesada,  encontrando que la permanente inserción de cortas cartas de amor de Ichimei  no aportaban nada relevante a la historia.

 La antipática Alma (para mi) decide a los 80 años abandonar su lujosa residencia de Sea Cliff e instalarse en una residencia de ancianos muy connotada donde se puede evitar los peores flagelos de la vejez: la soledad y la pobreza (hay una lista de espera para los happy few seleccionados) , esto como una manera de despojarse de los lazos materiales  y prepararse muy dignamente a la salida final sin retorno. También ella quiere vivir sus últimos años en total libertad y acercarse a Ichimei, el amor de su vida. Aquí el libro trata de manera muy acertada sobre la vida de personas de la tercera o cuarta edad mostrando con agudeza, elegancia y pundonor que esta etapa de la vida no es el fin del viaje, sino que puede ser muy activa y rica; hasta el amor físico es evocado sin entrar en detalles íntimos. Por este lado, se puede decir que El amante japonés es un libro de auto-ayuda. Isabel Allende tiene hoy más de 70 años y probablemente ha plasmado en el libro muchas de sus ideas.

La novela toca otro tema doloroso, el del desarraigo, tema que debe conocer bien Isabel Allende. Es el desarraigo de Alma Mendel que llegó a USA huyendo desde Polonia la atrocidad de los campos de exterminio para judíos ya que sus padres la enviaron al principio de la SGM a los EEUU a casa de los tíos Belasco; el desarraigo de Ichimei Fukuda, hijo de japoneses; el desarraigo de la extraña chica moldava Irina Bazili que se ocupará de Alma en la residencia de ancianos.

Es un libro bonito y que suena justo y realista, como si la escritora echara de menos la inmortalidad de la juventud y que el tema de la vejez y de la muerte la tiene sin cuidado. Página 197 se lee…esta es la etapa más frágil y difícil de la vida porque empeora con el paso de los días y no tiene más futuro que la muerte…

Y para los incondicionales que añoran el realismo mágico de esta escritora, adalid del género, sepan que el final del libro les depara una  sorpresa que les recordará el estilo de La casa de los espíritus

EL AMANTE JAPONÉS, DeBolsillo 2016,  ISBN 978-84-663-3313-9

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