El alienista de Joaquim Machado de Assis

Joaquim María Machado de Assis fue un escritor brasileño : poeta, dramaturgo, novelista y gran cuentista (Rio de Janeiro 1839-1908), fundador de la Academia brasileña de Letras.

Sus primeros escritos eran de inspiración romántica, luego comenzó un período realista con trazas de fantasía y de fantástico y también de naturalismo. El humor es omnipresente como una forma de ironía discreta o de un cómico absurdo como en « El alienista ». El escritor es un observador crítico, incluso cínico de la naturaleza humana, presentando la vida social como un juego feroz donde los ambiciosos aplastan a los débiles. Machado posee la facultad de jugar con el lector haciéndole guiños e involucrándolo en la ficción.

Supe de este escritor, más citado que leído, poco conocido y poco divulgado por el escritor chileno Jorge Edwards que lo cita a menudo; se entiende  porque he descubierto con esta lectura que el estilo de Jorge Edwards tiene algo del estilo de Machado de Assis : ese humor burlón y finamente irónico que lo hace distanciarse de la narración;  un rasgo literario que me gusta mucho.

El cuento « El alienista » fue escrito en 1881 y es una de sus obras mas conocidas junto a la que se considera su obra maestra, la novela Dom Casmurro de 1899. El cuento « El alienista » me ha gustado muchísimo por la modernidad del estilo y del contenido, por el humor con un dejo de amargura y por su gusto del silogismo (como en la prosa de Gabriel García Márquez o José Luis Borges). Machado de Assis escribe este cuento en un momento decisivo de la historia de la locura y en un momento en que la historia de la medicina hace un giro con la aparición de un nuevo tipo de médico, el alienista,  con unas nuevas medidas de aislamiento de los enfermos mentales en estructuras inéditas hasta entonces : los asilos. El escritor aborda ideas contemporáneas sirviéndose de la ironía y de la parodia ( como en la novela Mi tío Atahualpa del ecuatoriano Paulo Carvalho Neto).

El cuento está articulado en 13 capítulos y se sitúa en la pequeña ciudad de Itaguaí de un Brasil colonial durante el largo reino del último emperador brasileño Dom Pedro II (1848-1889) y los comienzos de la república. La ficción narra la llegada al pueblo del eminente doctor Simón Bacamarte (Bacamarte en portugués quiere decir individuo inútil) quien vuelve a Brasil después de brillantes estudios europeos (Coimbra y Padua), lejos de una cierta realidad local. El doctor  introduce en Itaguaí la idea de crear una casa de orates. Una idea francamente revolucionaria porque en el siglo XIX las enfermedades mentales se curaban en casa con los enfermos agresivos y los enfermos « mansos » deambulaban libremente (…la idea de meter a todos los locos en una misma casa, viviendo en común, les pareció, en si misma, un síntoma de demencia, y no faltó quien se lo insinuara a la propia esposa del médico…). La idea del doctor Bacamarte no es tanto de sanar los locos como de estudiar la locura y clasificar los diferentes casos para llegar a la causa del fenómeno y al remedio universal (estamos en el siglo XIX, período de los grandes sistemas de clasificación, Bacamarte es un contemporáneo de Charcot, obseso con la idea de « entender » la enfermedad mental y las enfermedades en general).  Durante este período  el rol del médico  entra en competición con el rol del sacerdote en la sociedad : el discurso médico se introduce en el vacío dejado por el discurso religioso…

« El alienista » no es un relato sobre la locura, sino el relato de la angustia de un hombre confrontado a un mundo sin líneas bien marcadas entre los individuos, con  un miedo abisal ante la imposibilidad de definirse correctamente como ser humano.

El cuento empieza como una fábula… »cuentan las crónicas de la villa de Itaguaí…donde el  doctor Bacamarte abre su clínica de enfermedades mentales, la Casa Verde,  y empieza a llenar la clínica con los 4/5 de la población ! Es un éxito total. Hasta su esposa es internada porque padece de « manía suntuosa », con su afición a las joyas.  Los « locos » del doctor presentan signos de manías que ponen en evidencia la falta de imaginación del  doctor ; las manías atañen a lo divino, a la astronomía, al amor, etc, todos son dominios codificados y extraños para Simón Bacamarte quien es hermético a la poesía y a lo grandioso. Este doctor vive ensimismado en sus libros, de preferencia de la Antigüedad (Averroès), que consulta en permanencia (…como gran arabista que era, recordó que Mahoma, en el Corán, considera venerables a los locos, ya que Alá les había privado de la razón para evitar que pecaran. La idea le pareció hermosa y profunda, y la hizo grabar en el frontispicio de la Casa Verde, pero como desconfiaba del vicario, y por extensión del obispo, atribuyó la sentencia a Benedicto VIII, mereciéndose por este engaño, piadoso por otra parte, que el padre Lopes le contara, durante el almuerzo, la vida de aquel eminente pontífice) . Y en poco tiempo se va a erigir en demiurgo y organizar la Casa Verde como su propio universo a escala reducida  dicéndole al padre Lopes (el sacerdote de Itaguaí) que « la Casa Verde es un mundo donde hay un gobierno temporal y un gobierno espiritual« . En realidad el doctor Bacamarte reina sobre Itaguaí mas allá de las fronteras de la Casa Verde porque conoce las pasiones y los caprichos de todos. Pero  el despotismo científico del doctor se dobla de un afán de lucro porque la gente no es tratada gratuitamente ( en aquella época en Brasil existían los esclavos por lo que el personal no era un problema).

La gran farsa del cuento es cuando el barbero Porfirio Soares fomenta la revolución de los canjicas (pastelería brasileña) para acceder al poder dándole al Ayuntamiento el nombre de Palacio de Gobierno y para él, el título de Majestad. Entonces el doctor  decide internar a todas las personas sensatas de la ciudad ! porque Simón Bacamarte encontró en si mismo las características del perfecto desequilibrio mental y moral; le pareció que poseía la sagacidad, la paciencia, la perseverancia, la tolerancia, la veracidad, el vigor moral, la lealtad, todas las cualidades, en suma, que pueden conformar un perfecto mentecato.  El alienista es la viva demostración de la poca resistencia que encuentran estas cualidades morales frente a la atracción del poder y de la gloria. Esta revolución muestra dos cosas : el inmenso poder moral de la ilusión y la inconstancia (o la mezquindad) de la gente.

El alienista va a revisar su teoría y va a concluir que el desequilibrio de las facultades mentales es « normal » y ejemplar y que todos los casos de equilibrio constante serán considerados como probables patologías. Va a liberar a los internados y restituir a la comuna las sumas de dinero percibidas por el tratamiento. Su conclusión es que la locura se encuentra en una minoría de gente equilibrada, es decir, virtuosa. En cambio, la razón se encuentra en la mayoría de gente desequilibrada, llena de defectos. Y que en Itaguaí no existe ningún loco y que solo él tiene todos los atributos de la locura, él es el « completo mentecato » y que  su fracaso a encontrar la verdad científica equivale al fracaso de la ciencia.

La situación de fracaso al final del cuento está en oposición con la situación de éxito rotundo de la Casa Verde al principio del relato. Aquí toma todo el valor el nombre del doctor, Bacamarte o individuo inútil en portugués, estamos ante la total inutilidad de su experiencia científica.

¿Quién es loco? ¿Quién no es loco? ¿ Cual es el punto de ruptura entre los dos ?   Una respuesta lacaniana sería  « todos son locos ». La « locura cuerda » del doctor Bacamarte nos revela la fragilidad de las apariencias y de los lazos sociales.

Un cuento brillante, moderno, filosófico, escrito en una prosa llena de ironía y con un gran desapego entre el narrador y el lector, con guiños constantes entre los dos. Se le reconoce una analogía con el estilo del británico Lawrence Sterne del siglo XVIII (Tristram Shandy) .Con razón el escritor chileno tiene a este autor en gran estima, se reconoce cierta inspiración en él y es probable que de allí le venga ese estilo tan finamente burlón. Dice el argentino Cesar Aira que Machado de Assis podría ser el novelista más importante de su siglo, cuya compañía ideal habría sido la de Flaubert y de Henry James.

He quedado con muchas ganas de leer la que se considera como su obra maestra,  Dom Casmurro así como el libro que escribió Jorge Edwards sobre este fantástico escritor (Machado de Assis,  2002).

EL ALIENISTA, Eneida Colección « Confabulaciones » 2009,  ISBN 978-84-92491-12-4

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