Don Casmurro de Joaquim Machado de Assis

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Joaquim María Machado de Assis fue un escritor brasileño : poeta, dramaturgo, novelista y gran cuentista (Rio de Janeiro 1839-1908), fundador y primer presidente de la Academia brasileña de Letras. Se le considera como el mayor nombre de la literatura brasileña que abarcó todos los géneros literarios como la poesía, la novela, el ensayo, la crónica, el teatro, el folletín, el periodismo y la crítica literaria. Su extensa obra abarca 9 novelas, unos 200 cuentos, 5 poemarios y más de 600 crónicas.

Sus primeros escritos eran de inspiración romántica, una fase que abandonó hacia 1881, luego comenzó un período realista con trazas de fantasía y de fantástico y también de naturalismo. El humor es omnipresente como una forma de ironía discreta o de un cómico absurdo como en « El alienista« . El escritor es un observador crítico, incluso cínico de la naturaleza humana, presentando la vida social como un juego feroz donde los ambiciosos aplastan a los débiles. Fue un escritor muy moderno y un auténtico innovador. Machado posee la facultad de jugar con el lector haciéndole guiños e involucrándolo en la ficción. Con sus novelas de la madurez (Don Casmurro, Quincas Borba) Machado de Assis creó un narrador que trastornó el canon del realismo y del naturalismo; fue un autor verdaderamente osado y adelantado para su tiempo.

Es el cuarto libro que reseño en el blog de este autor y cada vez quedo deslumbrada con su modernismo. Me intriga que sea tan poco conocido, tan poco difundido porque es realmente una lumbrera y  comienzo a vislumbrar que sus obras pueden tener varios niveles de lectura según el enfoque que se les quiera dar.

Don Casmurro pertenecería a la segunda fase de sus publicaciones, esa de mucha introspección con rasgos pesimistas en relación a la esencia del Hombre y su relación con el mundo,  hay bastante ironía y  un gran realismo. Los celos fueron un tema que  interesaron mucho a Machado de Assis. Don Casmurro se publicó en Brasil en 1899, es una obra realista escrita como una memoria de ficción por un marido celoso y desconfiado; la novela nos narra una versión diferente del adulterio. El protagonista es Betinho, llamado Benito o Benitín por el traductor (José A. Fernández) quien narra unas memorias para contarnos la traición de su amada Capitolina (Capitú), una versión de Desdemona, quien lo engañará con su mejor amigo del Seminario, Escobar, dando a luz un hijo que más tarde sabrá que no es suyo. Pero esta es solo la versión de Benito. Es de notar que el sobriquete de Benito es Casmurro que en español quiere decir cazurro, o sea, torpe o falto de entendimiento…

Betino es el hijo único y adorado de una viuda rica que lo destinó al sacerdocio cuando perdió a su primogénito, era una manera de pagar a Dios la deuda de este segundo nacimiento. Cuando Benito será adolescente caerá perdidamente enamorado de su vecina, la bella y algo misteriosa Capitú. En la vasta morada de su madre donde vivían varias personas a su cuesta como el Tio Cosme, la Tia Justina, el agregado José Dias (agregado en el sentido de empleado de la casa, podría ser de preceptor) y muchos esclavos. El agregado Dias tildó muy pronto a la joven Capitú de tener ojos engañosos, « ojos de resaca »(en el sentido de intranquilos?) y oblicuos. Es posible que el joven Benito haya estado algo confundido con la apreciación de su preceptor y que cierto recelo se haya colado en su subconsciente con respecto a la llana y sencilla Capitú (que era de un medio social más bajo, lo que tiene su connotación en el relato).

Con el tiempo Benito logrará, no sin pena y con manipulaciones, que su madre abandone la idea del Seminario y podrá casarse con Capitú. A la pareja le costará tener un hijo y el matrimonio se irá deshaciendo de a poco porque a Benito le entrarán las dudas. Y en sus memorias Benito insiste ante el lector entre la desmesura de la transparencia de su propio carácter  y la opacidad del carácter de Capitú. Benito tiene miedo ante lo misterioso e insondable de Capitú. Paradójicamente a Benito lo mueve esta desmesura  del carácter de su amada, pero la consciencia de la desmesura reaparece para convertirse en celos. Benito no cela porque ama, sino que ama porque cela.

Lo que propone Machado de Assis es una reflexión sobre la incertidumbre ante la precariedad de la felicidad. Hete aquí un rasgo de su pesimismo.

Puede que haya sido el azar o puede que Benito haya desarrollado una paranoia, producto de una imaginación enfermiza, pero poco a poco las memorias de Benito instilarán su veneno y el lector comenzará a dudar de la inocencia de Capitú. Como cada vez, Machado de Assis se dirige al lector directamente, involucrándolo en la trama, haciéndole guiños y enredándole la mente.

Don Casmurro explora no solamente una aventura sentimental personal, sino la dificultad que tuvieron las élites brasileñas de fines del siglo XIX para criticar las ideas liberales con las prácticas propias de una sociedad basada en la esclavitud. También plantea abiertamente una inquietud ante la emancipación femenina.

Gracias Ximena por haberme dado este gustazo de lectura.

DON CASMURRO,  Editorial Andrés Bello 1980

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