La hora sin sombra de Osvaldo Soriano

Gran escritor, escenarista y periodista argentino, oriundo de Mar del Plata donde nació en 1943, falleciendo en Buenos Aires en 1997 de un cancer pulmonar. Fue un best seller argentino, el último best seller argentino. Pasó junto a su familia una infancia errante, deambulando por pueblos de provincia tras los destinos laborales de su padre. Posteriormente recaló en Tandil (ciudad natal de su madre). Esa eterna huida, ese nomadismo de su niñez, fue decisivo para esa especie de “novela de carretera” repleta de perdedores extraviados que recorre casi toda su obra. El Gordo Soriano, como lo llamaban muy cariñosamente sus amigos, escribía de noche hasta las 8 de la mañana, durmiendo hasta las 4 de la tarde; le fascinaba Internet y el mundo de la informática, el fútbol y los gatos.

 Dos libros suyos  han sido comentados en este blog, ambos en agosto del 2012, Cuarteles de invierno su tercera novela y No habrá más penas ni olvidos, su segunada novela.

Justamente este libro, su último libro, La hora sin sombra lo dedicó a su padre: es un road-book que ilustra muy bien esa parte autobiógráfica de su vida, esa errancia, ese desasosiego (que se siente en esta novela), y que según algunos, podría ser su mejor libro, su obra más reflexiva.

Confieso que me costó seguir la trama a pesar de ser un libro muy bien escrito, con un lenguaje llano, claro y directo ; es un libro un poco diferente de los dos otros  leídos, porque por momentos el relato se vuelve surrealista, absurdo, carnavalizado. Es un relato sólido , un apocalipsis hecho de humor ( ácido y corrosivo en Soriano), nostalgia y poesía(sic. Eduardo Gudiño).

Se trata de una novela de carretera donde el narrador  es un antihéroe que emprende viaje a lo largo de  Argentina en un Torino, que su padre  le ha preparado especialmente, con dedicación y amor. El narrador debe escribir una Guía de pasiones argentinas, que él nunca escribirá. En cambio se abocará a escribir la historia de su familia: es una familia dislocada, donde la madre lo abandonó en la infancia para irse a vivir con un bodeguero a Mendoza y donde el padre, otro ser errante, era distribuidor ambulante de las películas de Paramount.  Es un viaje que avanzará por 2 rumbos: uno de ellos es la búsqueda por el narrador de su padre enfermo terminal de cáncer. Y el otro, es pura interioridad subjetiva donde este narrador se busca a si mismo, buscando también el entorno afectivo de su infancia.

Este narrador errático pierde dos cosas: el borrador de su novela y a su padre, fugado permanente de los hospitales donde se le trata. Al mismo tiempo el narrador sufre de un zumbido en las orejas que no lo deja en paz y que será el hilo conductor a lo largo de toda la novela.

La oscuridad prevalece como un tema central en toda la novela, designando al espacio donde se oculta el padre- y donde se ubica el narrador amnésico- y al lugar ocupado por el zumbido, la desorientación y la ausencia. A la vez, es el espacio preferido para escribir la historia familiar. Al recobrar al padre y con ello su memoria, el protagonista saldrá por primera vez de la zona sombría. La aparición repentina del padre al final del texto sucede en la ciudad de Colonia Vela, el pueblo ficticio de las otras novelas de Soriano y página 218, Soriano nos da la clave del título de su novela: mi padre había salido de su selva para mostrarme la hora sin sombra.

Los otros personajes de la novela pasan fugazmente dejando un verdadero delirio onírico ; ese nomadismo y desarraigo le aportarán una galería de entrañables personajes, entre ellos los perdedores. Esta novela admite muchas lecturas: la política, con bastantes símbolos de la corrupción y de la decadencia en  Argentina. Otros podrán hacer una lectura freudiana y hasta lacaniana de la historia.

Es un paseo en  Argentina entre 1943 y la década del 90 del siglo XX.  Página 27 el narrador se describirá como rata de biblioteca, viajante de la palabra, casado dos veces, fracasado. Fracasado de vivir, porque un tipo que anda por ahí, sin familia, sin otra cosa que un puñado de historias dispersas. Un portador de enigmas, un asaltante de caminos por los que no pasa nadie.

Página 181 Soriano nos pasa un mensaje: una novela es como una tormenta en el océano, pasa y no deja huella. 

Es un viaje por la memoria, justamente así formulado en la interesante tésis de Amalia Ran para la Universidad de Nebraska en 2008. Con una frase preciosa de San Agustin en exergue: la memoria es el alma del alma.

LA HORA SIN SOMBRA, Grupo Editorial Norma 1995,  ISBN 958-04-3202-3

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