El lugar donde estuvo el paraíso de Carlos Franz

Afficher l'image d'origineCarlos Franz es un escritor chileno (Ginebra 1959) que posee  también la nacionalidad española. Estudió derecho, pero se dedicó exclusivamente a la literatura después de hacer un taller literario con José Donoso. Colabora con varios periódicos.

Tiene unas siete publicaciones entre 1988 y 2011. Su nombre fue citado por Carlos Fuentes (junto con otro chileno, Arturo Fontaine, también por leer) en el magnífico ensayo sobre La gran novela latino-americana  (2011), lo citó como un representante de la « nueva narrativa chilena » con la  siguiente frase: « voz nueva, poderosa, creativa y comprometida con la palabra« . Viniendo de un Carlos Fuentes ésto es gloria y desde entonces  tenía pendiente leerlo. Memoria chilena, la biblioteca virtual de la Biblioteca Nacional chilena lo define como un escritor con gran manejo estilístico al servicio de narraciones vinculadas al dolor, al destierro, al viaje. Tengo otro libro de él que espera lectura sobre mis cargados anaqueles, se trata de Almuerzo de vampiros.

El lugar donde estuvo el paraíso fue finalista del Premio Planeta Argentina 1996 y fue llevado al cine en 2001 por el español Gerardo Herrero, bajo el mismo título y con el actor argentino Federico Luppi en el rol principal.El lugar donde estuvo el paraíso
Trataré de ver la película, pero sólo después de la lectura para hacer funcionar primero la imaginación y no influenciarme con la adaptación cinematografica que a veces es muy libre.

El libro es muy bueno, describe muy bien esta vida errante y artificial del insondable Ministerio de Relaciones Exteriores, la errancia permanente, el lado oscuro que no puede evitar de codearse con gente patibularia, la propensión al alcohol,  inevitable falso amigo para evitar el tedio y anegar  penas.

Es la historia del Cónsul chileno  (nunca sabremos su verdadero nombre) en Iquitos, al comienzo del Golpe Militar. El Cónsul  recibe a su hija de 19 años, Anna,  como cada año durante las vacaciones largas. Pero esta vez el Cónsul tiene casa y pareja, una misteriosa y bella joven loretana a penas mayor que su hija. El clima de Iquitos es pegajoso, venenoso, descrito con lujo de detalles, a tal extremo que las descripciones provocan sensaciones sinestésicas poderosas. Página 170 tenemos la clave del título: Quizá este infierno sea el sitio donde una vez estuvo el Paraíso…

Una idea del clima selvático reinante en un lugar como Iquitos y el agobio que puede  resultar …(habla Anna, la narradora) mi verano tocaba a su fin. Pero era sólo mi idea del verano. Aquí no había estaciones de verdad. Aquí la vida brotaba para pudrirse enseguida, aplastada por su propia exuberancia. Las lluvias continuarían, y con ellas vendría la crecida. El río se hincharía. Belén la ciudad flotante se elevaría unos diez metros y volvería a bajar. Eso sería todo. El calor y los olores y el verde parejo de la selva serían siempre los mismos. Una podía caer fácilmente en la ilusión de que el tiempo no pasaba. Tal vez por eso el Cónsul había soñado toda su vida con estos puestos en la banda cálida del mundo. Quizá en estos lugares sin estaciones era más sencillo persuadirse de que realmente se es inmune. Inmune al cambio, al deterioro, a la muerte. Lo único que puede esperarse después del calor, es la lluvia, y después de ésta, aguardar de nuevo el calor.

El papel de la hija lo encontré ambiguo y venenoso. Tiene con el padre una relación un poco especial; no es la de padre e hija, sino la de una pareja, pero sin  incesto. En todo caso Anna, tan joven y que es además la narradora, tiene reflexiones que no corresponden a una muchacha de esta edad, además que consume alcoholes fuertes como quien toma Coca-cola…y se permite interferencias graves con la gente. Es una persona bastante descolocada y el perfil sicológico le correspondería mejor a una treintañera, que será la edad de Anna al final de la novela.

El exilio y el desarraigo es una idea que merodea a lo largo de la novela. Carlos Franz es hijo de diplomático y debió conocer  bien estas situaciones. Página 32 leemos…por lo visto, siempre el exilio de un hombre puede haber sido el paraíso de otro…Sólo había que tener a mano la voluntad de escapatoria, de fuga, la huida de esa inmovilidad donde las cosas y las almas se asientan y corren el riesgo de echar raíces… »Vivir en el exterior ». Era una de sus nociones favoritas. El había tomado distancia para ver la vida desde donde uno no puede hacer ni recibir daño: desde el exterior. Desde el perímetro de esas cosas que la otra gente llama vida: la familia, la política, el propio país…El Cónsul era doctor en una ciencia cuya única receta era el cambio de aires, la amputación de las raíces, la expatriación.

También la idea del viaje es recurrente en la novela. El Cónsul ha pasado su vida viajando (¿huyendo?)...El tiempo había quedado entre paréntesis allá, en nuestro lejano país. Dicen que quien consiguiera viajar cerca de la velocidad de la luz no envejecería. Permanecería él mismo, mientras el universo se fuga hacia el pasado. Tal vez por eso viajamos.

La parte política de la novela está rápida y claramente planteada, pero no es parte importante en la historia. Sirve solo para fijarnos la época de la narración. Lo que realmente prima es el clima malsano, la relación extraña entre padre e hija, la dependencia al alcohol  del Cónsul, su desliz  hacia la corrupción, la tragedia final y su decadencia.

Buen libro, lectura que se pega a la piel como el clima pegajoso y malsano de Iquitos.

ADDENDUM: anoche visioné la película de Gerardo Herrero del 2001. La adaptación cinematográfica es muy cercana al libro, el director no se tomó ninguna libertad con el texto, pero el ambiente pegajoso, casi venenoso y malsano del libro no pasa con las imágenes. Tuve un problema de comprensión del lenguaje, la dicción de algunos personajes era débil, articulaban bajo y mal, no les entendía nada; para mi oreja destacaba la buena dicción del argentino Luppi, pero sobre todo la de Gianfranco Brero, en los roles respectivos del Consul y de un policía local.

El hecho de que el Consul era chileno estaba más difuso en el film, y a principios de la película, un texto explicaba que en esa década las dictaduras militares proliferaban en varios países, sin recalcar donde nos situábamos con el Consul, como para darle más « universalidad » al guión.

En resumen, libro excelente y película sin mayor interés para el que no ha leído el libro.

EL LUGAR DONDE, Planeta 1996,  ISBN 950-742-782-1

Une réflexion sur “El lugar donde estuvo el paraíso de Carlos Franz

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