El desbarrancadero de Fernando Vallejo

Fernando Vallejo Rendón es un escritor y cineasta colombiano (Medellín 1942 ) que renunció a la nacionalidad colombiana  por sus posiciones ideológicas,  tras aceptar la mexicana en 2007. Ha sido galardonado con varios premios y se le considera  el « niño terrible » de las letras colombianas.

Dos de sus libros figuran entre los mejores 100 libros de lengua castellana (2007): La virgen de los sicarios y El desbarrancadero. 

Los libros leídos a este singular escritor son: Los caminos a Roma de 1985, la historia de un tipo que sale de Medellín a estudiar cine (ésto es pura autobiografía…),  un dislate tirado por los pelos que denota cierta cultura pan-europea y un humor feroz; lo encontré un bodrio.  La rambla paralela de 2002, un panfleto iconoclasta en el más puro estilo vallejano, la historia de un viejo escritor colombiano moribundo que va a Barcelona a la Feria del Libro y se vuelve pura diatriba contra todo y especialmente contra Air France (aquí le doy la razón !), la Francia, el Papa (una monomanía?), la procreación, las mujeres, los niños. T-o-d-o. En un estilo único, cáustico, barroco, desmesurado, furibundo, apocalíptico, que transpira el disgusto y la desesperanza. La virgen de los sicarios que leí al segundo grado y lo encontré divertido, con las andanzas del intelectual homosexual colombiano entre los sicarios de baja estofa.La virgen de los sicarios, libro publicado en 1994 narra la violencia generada por el narcotráfico de Medellín. El libro fue llevado al cine  por Barbet Schroeder en 2000, con una película hispano-franco-colombiana que causó gran polémica en Colombia por lo « truculenta y siniestra » hacia Medellín y todo lo colombiano. Hubo incluso amenazas para no visionarla. Esta controvertida película trata de la descomposición moral y social en una ciudad como Medellín, donde los jóvenes de barrios marginales, son contratados como sicarios por el narcotráfico, para matar de manera deshumanizada, sin conflicto moral alguno, pero al mismo tiempo y muy paradójicamente, mezclar cierta religiosidad  en sus actos asesinos. En este contexto de descomposición moral y pobreza, el narcotraficante o capo de la droga, se convierte en un personaje contradictorio, temido y admirado a la vez, en un héroe social que emana de un estrato social bajo e invierte parte de su dinero en la mejora de las condiciones de vida de las clases populares, lo que hace que es percibido como alguien capaz de hacer frente al poder constituido y generar alternativas de supervivencia.

Hacía bastante tiempo que quería leer El desbarrancadero, porque figuraba entre las obras premiadas con el Premio Rómulo Gallegos 2003, un premio que me parece bastante honorable por la calidad de las obras premiadas; ¿ será porque no es un premio editorial, que se concede solo cada dos años y que parece buscar cierta calidad y no un mero marketing ? En todo caso tengo este  premio venezolano en gran estima. No lograba encontrar el libro, ni en préstamo ni en biblioteca,  cuando lo vi en una librería de Antigua y lo compré ipso facto aunque  demoré en leerlo. Craso error porque el libro es increíble, insolente, más vallejano que nunca con sus  filípicas de una rara violencia.

El desbarrancadero es autobiográfico y arregla las cuentas con la desquiciada familia del no menos desquiciado autor. Fernando Vallejo Redón nos explica lo que significa la herencia de los genes Redón , del lado materno, lo que hace que a muchos miembros de su familia les falte un tornillo y que experimenten accesos de franca locura y de violencia. La principal víctima de sus diatribas es la  madre citada  como « la loca », pero también Colombia que Vallejo nos despinta como el sumo de la corrupción y de la decadencia en un proceso de asesinatos al por mayor y por el menor motivo, hasta sin motivo. Otro producto de su iracundia es el Papa Pablo VI a quien trata con los peores epítetos, sin dar las fuentes ni precisar claramente las acusaciones.

El corto libro ( unas doscientas paginas) está escrito con las tripas y con sangre, sin tapujos ni falsos pudores.  Es muy entendible que ciertos lectores estén escandalizados ante tanta impudencia . El discurso de Vallejo no tiene ningún límite ni pudor.

Por momentos hace reír porque es tanta su ira, su furia, su desquicio,  que resulta risible; pero el hombre nunca dice nada positivo , es de un pesimismo y de un nihilismo constantes…Nadie se salva de su vindicta y éso lo hace sospechoso…¿Qué cuentas está arreglando con su fuero interno ? ¿qué complejo de Edipo negativo tenemos aquí?

Hay que reconocer que se necesitan cojones para escribir tamaño panfleto. El grueso de la narración nos hace vivir la muerte de dos seres que contaron mucho para él: su « papi », el gran genitor de más de veinte hijos, pero ausente y sumiso, el sirviente de la loca,  y la de su querido hermano Darío, que lo sigue en la lista interminable de esta hermandad (20) fuera de lo común. En estas dos circunstancias, el narrador vuelve a Medellín para enterrar a su padre y para asistir en su lenta agonía a su hermano Darío que se muere de sida.

Los párrafos dedicados a su madre son increibles… una madre que separaba a sus hijos unos de otros, ensuciando cocinas, traspapelando papeles, pariendo hijos, desordenando cuartos, desbarajustando, mandando (sobre todo mandando !), hijueputeando, según la ley del caos de su infiernito donde reinaba como la reina madre, la abeja zángana,  la bestia, la paridora reina de la colmena alimentada de jalea real…Para los que no fuéramos su marido y sus hijos La Loca había levantado  en torno de mi casa una muralla de intimidad polvosa insalvable ¿ su casa? Su manicomio ! El manicomio donde reinaba esta mujer desquiciada con el engendro que tras nosotros parió la loca en mala edad, a destiempo, cuando ya los óvulos, los genes, estaban dañados por las mutaciones (su último hermano, el Cristoloco, el Gran Güevón, el semi-engendro)…El egoísmo de esta mujer destornillada que se creía infalible,  dueña de la verdad como Papa, se expandía con una insania tal que mucho cuento era  que no estallara y nos volara en una explosión iracunda la casa.

Hay situaciones extraordinariamente cómicas (para el lector) cuando el narrador describe por ejemplo, la ausencia de café en la casa de su madre en un país productor de buen café, o la falta de comida en la casa porque  la reina madre quería hacer dieta y hasta las cucarachas se morían de inanición, o la descripción del baño de su hermano Darío (pg 13), o cuando el narrador decide de dar sulfaguanidina de las vacas para sanar la diarrea que estaba matando a su hermano, etc.

Es un poco paradójico este Fernando Vallejo Redón que se hace mexicano y escoge México para residir porque ya no soporta Colombia, pero la criminalidad y corrupción mexicanas legendarias no lo molestan ?  se acomoda de ello? ¿ no resulta paradójico? Y me recuerda el caso del escritor sueco Henning Mankell que ya no soportaba  la corrupta Suecia y se fue a refugiar, ¿dónde ? En A-F-R-I-C-A…Saquen solitos las conclusiones.

EL DESBARRANCADERO, Punto de Lectura 2003,  ISBN 970-731-025-1

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