Archives de tags | medio-ambiente

Los siete hijos de Simenon (6) de Ramón Díaz Eterovic

Résultat de recherche d'images pour "ramon diaz eterovic los 7 hijos de simenon"

Ramon Díaz Eterovic es un escritor chileno (Punta Arenas 1956), creador del personaje del detective privado Heredia, protagonista de más de 20 títulos de novelas negras.

Una parte de la obra del autor fue adaptada para la TV chilena en 2005 bajo el título de Heredia & Asociados; se puede ver en Youtube aunque es una adaptación libre de los libros. Se ve con interés por el ambiente tan chileno-capitalino aunque va demasiado rápido, prefiero los libros.

Díaz Eterovic ha sido galardonado con numerosos premios y hasta tres veces con el Premio Municipal de Santiago género novela (1996, 2002 y 2007) y con el Premio del Consejo Nacional del Libro y de la Lectura (1995, 2008 y 2011).

El escritor utiliza la novela policial para hablar de temas sensibles en la sociedad chilena, como los detenidos desaparecidos, el narcotráfico, el tráfico de armas, la carencia de una real democracia, las traiciones de todo tipo, la ecología. Díaz Eterovic quiere escribir una comedia humana chilena con temas e historias que reflejan diferentes aspectos de la sociedad.

El autor ha sido objeto de estudios y publicaciones por el catedrático chileno Guillermo García-Corales, quien escribió « las novelas de Díaz Eterovic son novelas de consciencia y estética urbana y representan la mejor expresión del relato detectivesco en el Chile de la nueva narrativa de los años 90″. (cf « Poder y crimen en la narrativa chilena contemporánea: las novelas de Heredia » y « Ramón Díaz Eterovic, reflexiones sobre la narrativa chilena de los años 90″).

Publiqué en avril 2019 un billete sobre La ciudad está triste (1987) el primer tomo de la serie al cual le encontré « gusto a poco », pero como una promesa por venir. El segundo tomo, Solo en la oscuridad (1992) me gustó muchísimo más porque se perfila mejor la personalidad de Heredia y la del mundo en el que se mueve. Nadie sabe más que los muertos (1993) es el tercer opus de la serie y me gustó medianamente porque lo encontré bastante enrevesado con plétora de personajes y algo tirado por los pelos. Ángeles y solitarios (1995) es el quinto de la saga y fue premiado; me gustó  porque hay buena acción, pero me equivoqué con la cronología, publicándolo en realidad bajo el N°4 y dándome cuenta tras la lectura de Nunca enamores a un forastero (1994) que éste es anterior puesto que Díaz Eterovic menciona al tira Solís, amigo de juventud de Heredia en condiciones que Solís desaparece en Ángeles y solitarios !

Los 7 hijos de Simenon (6) es el sexto de la serie, lo encontré estupendo, ágil, entretenido y con una trama más renovada puesto que habla del medio ambiente y de la corrupción que se genera entre políticos y solicitantes con la obtención de mercados. Lo han destacado con el Premio Las Dos Orillas 2000 (Gijón).

En este tomo se aprende un dato biográfico significativo y triste: Heredia se crió en un orfanato y vio a su padre por última vez cuando tenía 5 años. Esto podría explicar en parte su carácter melancólico, tan desganado (…hace años que la justicia dejó de ser una vara de medida. Existe en los libros, se habla de ella en los discursos, pero nada más. Frases huecas. El circo prende sus luces, pero los payasos siguen siendo pobres. Este país no tiene arreglo porque cambió las utopías por la fanfarria, la verdad por los acomodos, la lucha por el consenso. Nos vendimos o nos vendieron).

Heredia se ha retirado 6 meses al balneario Las Cruces en el litoral central chileno, a unos 15 Km al norte de San Antonio. El amigo Heredia se ha retirado de Santiago con su joven pareja, Griseta y en Las Cruces se ha dedicado a pintar a la brocha gorda unas cabañas para ganar unos pesos; pero al cabo de 6 meses vuelve a la gran urbe sin trabajo, sin Griseta, más solitario y desencantado que nunca, sin domicilio fijo ni coche.

Será Anselmo el quiosquero de su calle  y un verdadero factótum que lo sacará del paso volviendo a recuperar el departamento donde vivía y trabajaba; en los meses fuera de Santiago, la ciudad ha cambiado, las cosas han cambiado de lugar, lo que descoloca al detective.

Una vez más la ciudad de Santiago cobra protagonismo y está magníficamente descrita, especialmente el barrio de Heredia alrededor de la Estación Mapocho. Por momentos la prosa se vuelve lírica, hermosa y representativa: el mundo cambiaba de prisa y yo me resistía a cambiar con él, aferrado a una ciudad tranquila, con bares cuyas mesas fueran de madera, vehículos antiguos y trenes que llegaban siempre atrasados. Un nuevo siglo se acercaba y me preguntaba por mi lugar en una ciudad dividida entre barrios custodiados y luminosos, y otros arrabaleros, de cuyos rincones salía cada mañana una caravana de seres resignados.Era un extraño en mis propias calles y recorrerlas era un ejercicio cada vez más exigente para la memoria. MI barrio cambiaba; crecían edificios nuevos, antenas y avisos de neón que ocultaban el azul del cielo...

Justamente, como no tiene domicilio fijo volviendo de Las Cruces y no mucho dinero, se aloja en un hotelucho de mala muerte donde habrá un asesinato. Lo raro es que el finado no tiene nada que ver con el ambiente del lugar ya que se trata de un abogado fiscalizador y su presencia no calza en el hotel. De aquí parte la investigación de Heredia.

Poco a poco la trama nos lleva al tema álgido del medio ambiente, de la preservación del medio ambiente porque el abogado fiscalizador se negaba a adjudicar la construcción de un gasoducto chileno-argentino a la empresa Gaschil. Este gasoducto pasaba por tierras habitadas y la empresa es conocida por utilizar materiales defectuosos. El lenguaje es clarividente y acertado…es necesario colocar los problemas ecológicos en el centro de las preocupaciones de los gobiernos, desenmascarar a los que comercian con la naturaleza y la fauna. Es necesario poner fin a la producción y consumo indiscriminado, a los lujos innecesarios

Es el gato de Heredia que lleva la vedette del libro. Un gato blanco (¿por qué habrán ilustrado el libro con un gato casi negro? De qué vale hacer hincapié en el color del gato de Heredia, tantas veces mencionado, e ilustrarlo de cualquier manera?). La presencia del gato le sirve a Heredia de flujo de consciencia, conversa con él, pero en realidad conversa consigo mismo. En este tomo tenemos monólogos interiores entre el gato y Heredia y también con su amigo Solís cuando lo va a visitar al cementerio. El amigo Solís fue el padrino de « Muñeco » Bernales, hoy en día todo un tira en Investigaciones;  Heredia se dará cuenta del abismo que existe entre este joven policía y su mentor y padrino, lo que va a agudizar la soledad del detective. El estudio psicológico es bastante interesante.

El gato Simenon tendrá que hacerse cargo de 7 gatitos que le ha dejado una gata del barrio con la cual tuvo amores. Esos son los 7 hijos de Simenon. La oficina/morada de Heredia se va a transformar en jardin de párvulos !

En este tomo tenemos un Heredia más melancólico y solo que nunca. Añora a Griseta con la cual se ve de cuando en cuando para tener sexo, pero ella lo ha sacado definitivamente de su vida. La vida del detective se desenvuelve entre bar y bar, con consumo fuerte de alcohol y de cigarrillos. Su imagen de anti héroe contrasta con su afición a los buenos libros, a la música y a las frases hechas (…en cuanto a mujeres mi vida es como una peluquería. Las mujeres entran, afilan sus uñas y se van…).

Me costó leer este tomo alargado y encuadernado tan apretado que hay que hacer el esfuerzo físico de separar las páginas para poder leer hasta el final de los párrafos ! Caramba !

LOS 7 HIJOS DE SIMENON, LOM Narrativa (2000),  ISBN 956-282-242-7