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La buena reputación de Ignacio Martínez de Pisón

El escritor Ignacio Martínez de Pisón en una foto de archivo. EfeIgnacio Martínez de Pisón es un escritor y guionista español, nacido en Zaragoza en 1960, residente en Barcelona desde 1982; un autor traducido en varios idiomas; es el gran especialista del período llamado la « transición democrática española », o sea, los años 1974-1982. La familia es la columna vertebral en la obra del escritor, así como la infancia y el final del franquismo; sus libros muestran un gran realismo social y político, dándonos un cuadro coherente de la vida sentimental y política de la España de la segunda mitad del siglo XX.

Es un autor que me gusta mucho porque su escritura es diáfana, llana y sabe contar sus historias de una manera que siempre logra interesarme. He comentado en este blog nada menos que siete de sus libros, siendo éste el octavo y nunca he quedado defraudada;  tampoco sabría escoger cual de los ocho libros prefiero, todos me han gustado por igual, lo que es raro.

La buena reputación (2014) es una novela coral estupenda que le ha valido el Premio Nacional de Narrativa 2015, una novela donde encontraremos los temas faros del autor : la familia, la infancia, el franquismo y su período posterior, es una novela realista. Es la onceava novela del escritor.

El título merece ser aclarado desde el principio porque se puede interpretar de muchas maneras para el que no  ha leído el libro: se trata de « la buena reputación » del protagonista de la novela, Samuel Caro, un hombre de origen judío que se casará con una mujer católica (una gentil),  hija de militar en puesto en Melilla como una manera de alcanzar cierto ascenso social, pero también como una manera de demostrar que él es un hombre abierto y respetuoso de la religión predominante en Melilla; Samuel dará una educación católica a sus dos hijas aunque las llamará con nombres bíblicos : Sara y Miriam; pero no hay que hacerse ilusiones porque esta conducta demasiado liberal será mal vista por la pequeña comunidad judía de Melilla. Y al final de la novela, Samuel tratará de congraciarse con su judaïsmo, llevando una acción de ayuda hacia su comunidad amenazada con represalias con la soberanía de Marruecos. Esta acción costará a Samuel su salud mental. Son los últimos años del Protectorado español en Marruecos y pronto Melilla y Ceuta pasarán a ser los últimos enclaves españoles en tierra africana.Página 219 se lee…Los presentes celebraron con risas su ocurrencia. Eso era lo que había cambiado. Desde que había recuperado la buena reputación, las risas eran de verdad risas, y no simples evasivas dictadas por el cálculo y la desconfianza. Ahora que todos le sabían un buen judío, sus sarcasmos se interpretaban como un rasgo de prudencia y sensibilidad. ¿Qué mejor que seguir jugando al judío mundano y asimilado para proteger el secreto de su misión en Marruecos?

Luis García Montero, un crítico literario español escribió que la buena reputación no depende de la opinión de los demás, sino del mundo interior de los personajes, su forma de afrontar la herencia, la culpa, la ilusión, el secreto, la soledad, el amor y los pactos con la vida cotidiana.

El libro narra la historia de una familia mixta, compuesta de varios miembros y 3 generaciones, abarcando los años 1950-1986: es la historia de gente corriente afectada por la Historia española. Hay muchos otros personajes secundarios con un excelente estudio de caracteres. También la novela describe el crecimiento de España con el desarrollo de la Costa del Sol, los primeros divorcios en la península, la telefonía, los coches, la moda y la música vigentes en esa época, y en general, el desarrollo económico de la clase media en España.

El libro tiene una estructura original en capítulos llamados « novelas de » y narrados por 4 diferentes componentes de la familia de Samuel Caro, lo que da una visión más compleja e interesante a la saga familiar : tenemos a un narrador omnisciente quien después del prólogo que nos presenta a la abuela, la matriarca Doña Mercedes Campillo de Caro, ya viuda y a sus dos nietos varones Daniel y Elías; conoceremos también a la inefable criada Felisa, el personaje que más me gustó. Desde un comienzo notaremos la influencia de la abuela que con su testamento tratará de influir sobre las vidas de sus nietos más allá de su muerte para obligarlos a volver al terruño.

Luego el primer capítulo está narrado por Samuel Caro, un miembro importante del Consejo Comunal de Melilla y conoceremos a su círculo de amistades y su historia familiar que hacía parte de los cientos de hebreos marroquíes que huyeron de sus compatriotas  musulmanes y buscaron refugio en Melilla.

El segundo capítulo es la historia contada por Doña Mercedes que es de familia zaragozana y que toma los acontecimientos en el momento que Samuel los dejó, o sea, que no hay retorno hacia atrás con los capítulos sino siempre una progresión con el relato. Pero no se trata de centrar la historia exclusivamente en Mercedes sino que toda la parentela surge poco a poco así como muchos otros personajes, todos muy bien descriptos e interesantes. A la edad de 53 años Doña Mercedes decide regresar a Zaragoza (la ciudad de donde Martínez de Pisón es oriundo) y lo hace, cuando las hijas ya no están con ella y solo le queda su vieja y fiel sirvienta Felisa.

El tercer capítulo lo cuenta Miriam la hija mayor de Samuel y Mercedes, una hija ejemplar y sumisa que tiene mucho que decir, con su vida en parte sacrificada. El cuarto capítulo se lo debemos a un nieto de Samuel y Mercedes, segundo hijo  de Miriam, un chico con un leve defecto físico, lo que lo salvará de la mili. El capítulo siguiente y el último, está dedicado a Daniel, el otro hijo de Miriam quien regresará a Melilla y contrariamente a lo que se esperaba de este personaje demasiado desenfadado, tomará las riendas del negocio familiar y volverá a Melilla, cerrando la saga familiar con un retorno a los orígenes. Doña Mercedes hará todo lo posible por volver a su tierra de Zaragoza y su hija Miriam hará todo lo posible por volver a Melilla que la vio nacer. Pero la historia de la familia Caro-Campillo pasa también por Tetuán, Málaga, Barcelona y Zaragoza.

La única que no tiene capítulo es Sara, la hija descarriada y alejada de su familia por las vicisitudes y opciones de su vida.

Es interesante seguir esta saga a través las generaciones porque todas las situaciones y conflictos que una familia puede encontrar al cabo de una vida, surgen magníficamente descriptas en esta novela. Es imposible que  alguien no se sienta involucrado en algún momento con la linda y triste historia de esta familia que atraviesa la Historia de España porque es otra familia conflictiva como todas. La ciudad de Melilla es el origen y el cierre del relato que incluye una operación del Mossad que contó con el beneplácito de Franco para sacar judíos de Marruecos y llevarlos a Israel. Tenemos una reflexión sobre la herencia del pasado, sobre el arraigo y la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo.

N.B. Melilla es un territorio autónomo español anclado en Marruecos al noroeste del continente africano, son unos 12,5 km2 con unos 80 000 habitantes.

LA BUENA REPUTACIÓN, Colección Booket 2649 (Planeta 2014),  ISBN 978-84-322-2503-1

Una forma de resistencia de Luis García Montero

Luis García Montero nació en Granada en 1958, es un conocido poeta y  crítico literario español, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada donde estudió Filosofía y Letras. Está casado con la conocida escritora Almudena Grandes. Este es su segundo libro en prosa; el autor es conocido sobre todo como poeta, poesía con la cual ha obtenido varios premios prestigiosos.

Su formación como filósofo y su talento poético rebalsan en su prosa, que es hermosa, poética, profunda, muy  pensada. Sus frases están llenas de emoción, de sensualidad, de pertinencia. Se experimenta un  placer estético y emocional  al leerlo. Para mí este libro ha resultado un descubrimiento precioso y he quedado con las ganas de leerle su primer libro en prosa Mañana no será lo que Dios quiera ( Alfaguara 2009).

El libro es un ensayo sobre nuestra pertenencia a las cosas que nos rodean , así como también  las cosas  nos pertenecen , que no es lo mismo. El estilo empleado es de una ironía deliciosa, humor, humanidad y cultura mezclados con nostalgia y mansedumbre. Todo ésto para explorar el significado de  » las cosas » que constituyen la felicidad, la vida y la historia de Luis García Montero. Porque las cosas hablan por nosotros, todas y cada una de ellas: la butaca donde nos sentamos a leer, la copa en que nos tomamos el vino, el souvenir que traemos de  un viaje, etc. Un libro que deberían leer los frívolos para descubrir que las cosas hablan más de ellos, las cosas del entorno los delatan. Es un libro precioso, para tenerlo a mano y solazarse en su prosa poética, en la poesía que esconden las cosas más baladíes.

Sobre el amor García Montero dice con acierto que tiene mala fama entre los inquisidores y los tribunales literarios, se le condena al calabozo de la decencia, o al folletín y a la cursilería, porque el enamorado, alguien con capacidad de mirar atentamente al otro, es menos dócil. Los enamorados ponen mucha atención cuando se besan, y los que viven con mucha atención, con mucho amor por la vida, suelen llenar sus habitaciones de cosas.

Sobre los espejos nos dice que en su casa no se ponen de acuerdo cuando hablan de él :…Yo me hago el dormido, que siempre es mejor que hacerse el tonto, y escucho sus comentarios, sus afirmaciones, réplicas y contrarréplicas, cargadas de crueldad o de comprensión según el lado del que procedan los disparos. Las opiniones de los espejos cruzan los pasillos y se hunden en el cristal líquido de su conversación. El espejo del dormitorio tiene bastante mala leche. No le gusto nada, no soporta mis secretos, mis manías, mis olores, mi decrepitud ojerosa, mi forma de vestir para andar en casa. Quizá me ve tal como soy en mi existencia animal e incontrolada, llena de deseos traidores, deslealtades carnívoras, miedos hervíboros, dolencias físicas, ambiciones rencorosas y odios injustos. Pero aunque el espejo del dormitorio me vea así, la verdad es que no soy así del todo, y sufro la mala conciencia de mi desarreglo. El espejo del recibidor sostiene otras opiniones sobre mi carácter, me ve salir a la calle algo más arreglado. Y el espejo del baño no es tan cruel como el de mi maldito dormitorio, ni tan partidario y optimista como su colega del recibidor. Sin hipocresía el espejo del baño me ayuda a retocarme para acercarme a los demás. Cada día estoy más convencido que el arte de vivir consiste en mantener una buena conversación ante el espejo de un cuarto de baño…

Una pregunta clásica e inevitable para muchos : ¿ Qué libro se llevaría  a una isla desierta ? Esa pregunta que suelen hacer los que intentan definirnos a través de nuestras lecturas. Y se equivocan de pregunta porque sería mucho más interesante conocer el libro que NUNCA sacaríamos de nuestra casa.  Lo de la isla pertenece a ese tipo de interrogaciones que invitan a la mentira, porque quien la formula sólo se merece que intentemos quedar bien y digamos aquello que pretende oír. A los lectores no nos gustan las islas desiertas, ni los libros solitarios, sino nuestra casa, la butaca de nuestra casa rodeada de libros y de tiempo, y el saber que mañana será otro día, y otra historia, y otra oportunidad para leer en la cama.

Acerca de los periódicos :… ahora, sin embargo, resulta necesaria la prudencia, y no conviene que entren muchos periódicos en la casa, porque cuesta cada día más trabajo convivir con la mentira. Nadie es ya tan inocente como para creer en la verdad objetiva. Todos saben que informar es interpretar de acuerdo con unos intereses.  Pero una cosa es interpretar y otra mentir, falsificar, calumniar, engañar a sabiendas…, y una parte muy amplia de la prensa española se ha instalado en la mentira. Parece que el fin justifica los medios ( de comunicación). La conclusión es que todos mienten, algo que interesa mucho a los que necesitan esconder sus desmanes, porque presentan al denunciador como un mentiroso del bando contrario.

Sobre los trenes :...pocas cosas producen más placer que encontrarse en la lentitud del tren. Los paisajes y los libros consiguen por las buenas darnos esa lección que con frecuencia imponen las desgracias: nos hacen comprender las cosas importantes de la vida, lo que merece amor, la medida más legítima del tiempo. Observo la bruma del otoño tardío sobre los campos, vivo la ilusión y la muerte en el argumento de un libro, y reconozco la lealtad decisiva de lo que permanece, de lo que siempre está ahí, bajo la prisa de las agendas atormentadas y la espuma rabiosa de los teléfonos móviles.

Acerca de los periodistas ( que no lleva en su estima):…son como periodistas crispados que, en vez de informar, cumplen órdenes y participan de la narración de una verdad inexistente, ese lugar figurado en el que coinciden los creyentes beatos y los cínicos.

Y como el hombre es un vero poeta, cita una copla de Miguel Hernández (poeta español, epígono de la generación del 27), hermosa y sencilla:..A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero…

Y porque de cosas se trata, cuando de ausencia de cosas se trata, esta ausencia me ha hecho esta mañana revisar una vez más algunas de mis cosas, tocarlas una a una, como un deseo de rebeldía, como una forma de resistencia.(pg 216).

UNA FORMA DE RESISTENCIA, Alfaguara 2012,  ISBN  978-84-204-0036-5.