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Te amaré locamente de Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz es un periodista y escritor argentino, nacido  en Buenos Aires en 1960 (barrio de Palermo) . Fundador de la revista cultural « adnCultura » junto con otro periodista y amigo, hoy día fallecido,  Tomás Eloy Martínez; esta revista fue  reconocida en 2009 con el Premio Atlántida.

El escritor Jorge Fernández Díaz tiene un estilo muy personal, irónico y  sentimental, lo que me gusta. Su formación de periodista hace que sus escritos sean muy informativos.

He leído casi todos sus libros y comenté en este blog Las mujeres más solas del mundo en enero 2013, Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán en junio 2013 y El puñal en abril 2015 (este último me encantó).

Te amaré locamente (2016) es un compendio de 41 historias repartidas en 3 capítulos. Son historias más bien cortas y variopintas porque el título de amar y locamente, no corresponde en nada al contenido. Algunas historias pueden estar relacionadas con el amor, pero se trata de amor muy especial, lejos de la idea romántica. Probablemente que han utilizado el título como señuelo para atrapar al lector despistado.

Ninguna me causó conmoción, ni me pareció extraordinaria, algunas no las terminé por aburridas. La que me gustó de veras es la  que narra la vida del escritor argentino Marcos Aguinis, al cual le he leído algunos libros y cuya biografia es sobresaliente, impactante. Los hechos de las historias están más desarrollados que los personajes, imagino que por la formación de periodista del autor. Estamos lejos de un estilo literario.

Primera obra de este autor que me deja totalmente indiferente.

TE AMARÉ LOCAMENTE, Planeta 2016,  ISBN 978-950-49-4968-8

El puñal de Jorge Fernández Díaz

 Résultat de recherche d'images pour "jorge fernandez diaz"Jorge Fernández Díaz es un periodista y escritor argentino, nacido  en Buenos Aires en 1960 (barrio de Palermo) . Fundador de la revista cultural « adnCultura » junto con otro periodista y amigo, hoy día fallecido,  Tomás Eloy Martínez; esta revista fue  reconocida en 2009 con el Premio Atlántida.

El escritor Jorge Fernández Díaz Tiene un estilo muy personal, irónico y  sentimental, lo que me gusta. Su formación de periodista hace que sus escritos sean muy informativos.

« El puñal » es la tercera reseña de un libro de JFD en este blog, un libro que necesitó 3 años de trabajo. Fueron comentados « Las mujeres más solas del mundo » en enero de 2013 y « Alguien quiere ver muerto a Eduardo Malbrán » en junio 2013.

Con El puñal, el autor cambia totalmente de estilo, deja de lado lo sentimental para brindarnos una novela muy negra, estupenda, cruda, muy lograda y que  será llevada al cine por Marcelo Piñeyro. La ficción-realidad de esta novela es trepidante y violenta alrededor de dos temazos : la política y el amor.

Es una novela de « malos contra malos » dijo alguien por ahí, lo que es exacto:  Fernández Díaz bucea en el fango de la corrupción entre política argentina y narcotráfico. ¿ Quienes son los dos malos? Son Remil, el « héroe infame » que se formó en la guerra de Malvinas (el « hijo de remil putas » como le decía su sargento durante los entrenamientos), el « negro de mierda » como se auto-define, asignado a la protección de Nuria, una abogada gallega « inversionista » en Argentina, en realidad una ejecutiva que busca en Argentina los contactos necesarios al embarque de droga dura en proveniencia de Colombia. Nuria es una extraña mujer de carácter fuerte, comprometida con el lado « glamour » del narcotráfico, es decir, esa parte empresarial que se ocupa de negociaciones en barrios exclusivos y en Puerto Madero, en un ambiente jet-set. Ella no consume drogas, sus drogas son el shopping compulsivo y el sexo sin sentimiento.

Remil  sirve de guardaespaldas a Nuria y le explica el peronismo a su manera: la primera generación fue nacionalista, la segunda revolucionaria y la tercera rica. Nuria es una mujer protegida y al mismo tiempo inaccesible porque solo conoce el negocio de manera parcial, aunque su rol es importante. Por encima de ella están los capos del cartel.

Los dos malos vivirán una historia de amor violenta y desigual, un acoplamiento denodado de sentimentalismo: el sexo utilitario y usado para manipular. Pero Remil saldrá malparado con  esta relación.  « El puñal » es Remil, es la mano vengadora del sicario a sueldo, cruel e infame, pero  de los dos malos, es el más sentimental.

El narcotráfico en Argentina consiste a enviar hacia Europa y Africa la droga camuflada, por ejemplo en esta novela, en miles de botellas de Malbec que serán nuevamente procesadas en Europa para extraer la droga del vino y luego integrar los circuitos de distribución. Las implicaciones de  políticos, de funcionarios, de la policía, están a todo nivel. Jorge Fernández Díaz se escuda detrás de la ficción para darnos una versión de los hechos. Pienso que probablemente la ficción  quede  chica  ante una realidad aun más horrenda y corrupta.

Excelente novela con un final trepidante y en cierto modo un tanto abierto, lo que deja intuir que pudiera haber una nueva entrega.

EL PUÑAL, Planeta 2014,  ISBN 978-950-49-4242-9

Alguien quiere ver muerto a Emilio Malbrán de Jorge Fernández Díaz

Résultat de recherche d'images pour "jorge fernandez diaz escritor"Escritor y periodista argentino, nacido en Buenos Aires, barrio de Palermo en 1960; cronista policial durante más de treinta años de donde ha sacado el material que nos presenta en este libro y que publicó en formato folletín allá por los años 80. Ha trabajado en los periódicos La Nación, El Cronista y Noticias, entre otros. Actualmente es Director del suplemento semanal adnCultura que fundó con otro periodista y amigo, Tomás Eloy Martínez, hoy fallecido.

Tiene un estilo muy personal, irónico y sentimental, lo que no es moneda corriente en el periodismo y que me lo hace muy agradable a la lectura, muy humano. Sus escritos están impecablemente redactados. Publiqué en este blog,  en enero del 2013 su compendio de relatos Las mujeres más solas del mundo, pero Ustedes ya saben que le he leído casi todos sus libros.

Este libro del 2011 consta de 6 historias policiales en el más puro estilo negro. El protagonista es el periodista Emilio Malbrán, que todos llaman cagatintas,  redactor de crónicas policiales que él rastrea en la calle, corriendo todos los riesgos y acumulando palizas monumentales y la imposibilidad de publicar todo lo que rastrea para poder seguir existiendo en lo « políticamente correcto ». Todas sus crónicas llevan tema muy argentino, muy idiosincrásicamente argentino: el fútbol con sus sus tifosi y sus mafias, los laberintos de la política, el sempiterno peronismo, la práctica del periodismo, la policía y su ética criolla, la mentira organizada, la corrupción a todos los niveles. El hombre Emilio Malbrán,  en lo personal, aprecia la música de Charlie Parker, lee poesía de Charles Baudelaire y aprecia los dibujos de Breccia (¿ cuál ? Alberto el padre que era uruguayo o Enrique el hijo, nacido en Argentina?  opto por Enrique,ndlR) .

Me gustó mucho el comentario que hizo de él su compatriota Martín Caparrós (también citado en este blog en marzo 2012 con Los living), razón por la cual lo cito in extenso:…Fernández Díaz sigue su tarea de construírse como gran personaje literario. En un país donde se escribe para ocultar lo que se es, él escribe para mostrarlo, en un realismo nada mágico,  bien descarnado, que es tan realista como ficcional. Sus libros constituyen uno de los pocos proyectos literarios actuales que atacan un punto débil de la narrativa argentina: la capacidad de dar cuenta del presente. En ellos está levantando un mapa cruel y piadoso, concienzudo y amplio de nuestros fracasos: una función que, por alguna razón misteriosa, la literatura parecía haber abandonado desde hacía un buen tiempo…

Los seis relatos son muy buenos aunque, como decía,  bastante argentinos, dificilmente exportables: tenemos secuestros empresariales especialmente a judíos, todo tipo de secuestros extorsivos, abundancia de matones, guita (=dinero) negra para las campañas en proveniencia de Bolivia y de la droga, chantajes, expropiaciones, autos afanados, etc. Todos protagonizados por el Marlowe criollo, el cagatintas Emilio Malbrán quien, al cabo de sus pesquisas, a veces no puede decir la verdad de lo indagado, so pena de muerte.

Una frase muy buena sobre el peronismo ( escuché o leí por ahí que con el peronismo comenzó la corrupción en Argentina) página 149:…el peronismo es una virgen que sueña ser virtuosa, teme ser frígida, trabaja de monja y termina de puta.

El relato más largo, El asesinato del wing izquierdo, 94 páginas, Fernández Díaz lo entregó como un folletín a un periódico, y luego corregido y aumentado lo publicó como libro. Y página 144, al final del relato La sangre en el ojo, Malbrán descubre la corrupción de un candidato político con pruebas escritas y fotos, pensando que para salvar el honor el tipo se suicidará…Claro que no lo hace y Fernández Díaz escribe la frase lapidaria : los canallas no se suicidan. [Universalmente válido Señor Fernández Díaz, universalmente. Sólo los honestos tipos se suicidan porque saben lo que es el honor, ndlR ].

ALGUIEN QUIERE VER…, Sudamericana 2011,  ISBN 978-950-07-3284-0

Las mujeres más solas del mundo de Jorge Fernández Díaz

Periodista y escritor argentino, nacido  en Buenos Aires ( Palermo) en 1960. Fundador de la revista cultural « adnCultura » junto con otro periodista y amigo, Tomás Eloy Martínez, revista reconocida en 2009 con el Premio Atlántida y que hoy en día él dirige. Tiene un estilo muy personal, irónico y  sentimental, lo que me gusta. Es un gran amigo de Arturo Pérez- Reverte.

Conoció un boom editorial con su libro Mamá que fue un bestseller en Argentina en 2002 con varias reediciones.

Lo conocí hace algún tiempo gracias a un préstamo de Graciela y en una estadía en Buenos Aires arrasé con toda publicación suya hallada en librería. Creo que aún me queda un libro por leer de aquella pila de libros… Me gusta su estilo, claro y directo, con una prosa sobria y adecuada que va a lo profundo, al meollo del sentimiento. Creo que él dice que « el periodismo no está acostumbrado a narrar el sentimiento de las personas ». Y es verdad.

A este autor le  leí : Mamá publicado en 2002 que relata la odisea inmigrante de su madre asturiana arraigada en ese gran país de inmigrantes que es la Argentina, llegando a ser una perfecta argenola, ella que navegaba entre la Madre Patria y su nueva Patria ,pero que no estaba  » ni aquí, ni allá ». Anoté una citación que me gustó  » cuando se ha querido tanto y cuando ha pasado tanto tiempo, una cierta extrañeza se instala en el medio y cuesta muchísimo encontrar el código de entrada ». Fernández del 2006 me encantó, libro con mucho de autobiográfico donde se aprende sobre el periodismo y la política con la ética como fondo; donde Fernández Díaz narra su vida de periodista sufrido, pero probo, su ascenso y su derrota, su vida caótica, pero interesante en una Argentina menemiana corrupta. Corazones desatados del 2007 relata 21 historias de amor insólitas llegadas al oído del periodista, historias amenas y bien contadas, escritas con sentimiento, pasión y precisión. La segunda vida de las flores del 2009  me desilusionó un poco porque encontré que era un refrito de Corazones desatados inclusive con personajes del primer libro y la última historia del libro no quedó muy clara para mi; el autor explica el título del  libro : él encuentra unas flores secas en un libro y su novia, la Colorada, le dice que hay una tercera vida de las flores, y está en los libros; hay algunas  frases buenas como cuando habla del subtexto diciendo que es lo que no existe, las cosas que se dicen sin decir, esa conversación inaudible que va por debajo de una conversación entre un hombre y una mujer.

Este libro, « Las mujeres más solas del mundo » publicado en 2012 es un estupendo estudio contemporáneo de tipos humanos.  Es un libro de relatos que rebosa de  personajes llenos de melancolía y sentimiento, jugando con la realidad y la ficción. Globalmente el libro no me gustó tanto como otros, aunque sigo apreciando su estilo y su empatía hacia el mundo de los sentimientos y de la mujer; pero encontré que es una obra más próxima de un periodismo evenemencial, muy allegado a una vivencia de los sucesos de cada día, que a una obra literaria. Existe una gran heterogeneidad en el contenido de los relatos, que no siempre me los hizo interesantes.

Hay muy buen material entorno al periodismo, su oficio primero; aseveraciones llenas de mansedumbre hacia un oficio bastante vilipendiado, un oficio de cínicos casi siempre vendidos a la política donde el lenguaje está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y el homicidio respetable. Una profesión donde todos se dicen expertos en generalidades y forman un vasto océano de diez centímetros de profundidad. Con una advertencia de rigor : la profesión tenía antes y tiene ahora la misma cantidad de canallas y de mediocres. Muchos periodistas del pasado resultaron mitómanos incurables, y muchos periodistas de hoy se preocupan por ser nobles y rigurosos, y por cuidar el sustantivo y el verbo,  a pesar del enorme vacío de la época. Pero lo cortés no quita lo valiente. El periodismo es necesario para la democracia, y el periodista debe ser defendido, pero también debe revisar permanentemente sus pecados con el simple propósito de enmendarse, de aprender y de no volver a cometerlos ( pg 226).  En boca de un viejo periodista acota que cualquier persona vista de cerca es un monstruo y cualquier monstruo visto de cerca es una persona. Cualquier vida es una novela, y entre el cronista y su testigo suele establecerse un vínculo estrecho, una empatía inexplicable. Fernández Díaz se define como un novelista contaminado por el periodismo y un periodista cruzado por la literatura. Un escritor que carga con esa doble vocación, y con el látigo de la autoexigencia.

Cita en el libro a tres autores argentinos que he leído y apreciado mucho, todos periodistas y escritores como él: su amigo y émulo Tomás Eloy Martínez a quien le leí una novela que me encantó, El vuelo de la reina; a Guillermo Martínez que me deslumbró con Crímenes imperceptibles y a Martín Caparrós a quien reseñé Los living en este blog en marzo del 2012.

Les cito in extenso uno de los relatos que más me gustó, se intitula « Narciso suda la gota gorda »:

Tenía una mujer bella y firme, con una marcada obsesión por el gimnasio,  un exagerado sentido estético y un consecuente magnetismo entre los hombres: cada vez que entraban juntos en un restaurante ellos giraban invariablemente la cabeza para mirarla. Era un espectáculo notable. Y aunque él no cedía a los celos ni resultaba feo o desagradable, tenía la íntima e inconfesable sensación de estar ubicado un escalón por debajo de su deslumbrante esposa.

Una noche de verano, mientras él preparaba cuidadosamente el asado a las brasas, ella bromeó al pasar sobre sus  » flotadores ». El marido se miró tres veces al espejo y durmió mal. Se trataba de unas leves adiposidades que solo quedaban de manifiesto en un pellizco,  pero dentro de su cabeza fueron convirtiéndose  en gigantescos colchones inflables. El lunes mismo buscó en la carta de la obra social un centro especializado y asistió con el alma en vilo. Era un centro muy serio: lo obligaron a un chequeo general y le dieron una dieta insípida y un riguroso  cronograma de ejercicios a cargo de un personal trainer. Luego fueron convenciéndolo de que necesitaba un tratamiento integral. Empezaron por una operación en frío para eliminar los  » flotadores », puesto que en el diagnóstico inicial se daba por hecho que ni siquiera con aparatos, sudor y paciencia lograría quitarse esa maldita grasa localizada.  El éxito de la intervención lo llevó a un peeling con puntas de diamante y más tarde a un botox en el entrecejo.

Fue un invierno duro y conmovedor: un hombre de rigor prusiano decidido a cambiarse a sí mismo ante los ojos azules e incrédulos de su guapísima mujer. Aunque en verdad durante aquellos meses se veían bastante poco dado que las exigencias del centro médico eran muy altas. Entre la mañana y la noche ( después de la oficina él asistía a distintos consultorios y salía a correr dos horas por los bosques de Palermo), pasaba una cantidad asombrosa de tiempo dedicado a su metamorfosis.

El operativo de embellecimiento, cuando llegó la primavera, incluyó tratamientos capilares para darle nutrición al pelo, y también depilación permanente de torso, espalda y piernas.  Ya era, a esa altura, un triatlonista de alta performance. Había adelgazado catorce kilos y contraído aversión por determinados platos. La parrilla del fondo de su casa, por ejemplo, yacía oxidada y fuera de  circulación al llegar las navidades. En los primeros días de enero, su mujer lo dejó por un publicista viejo, gordo y pelado que la había hechizado con su ingenio.

LAS MUJERES…, Editorial Capital Intelectual 2012,  ISBN 978-987-614-346-2