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Los nombres de las cosas que allí había de Antonio Skármeta

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Antonio Skármeta es un escritor chileno (Antofagasta 1940) con estudios de Filosofía. Ha ganado numerosos premios y el más reciente es el Nacional de Literatura 2014. Hace parte de los escritores de la Generación del 60Novísima Generación como se la llamó también y que abarcó escritores nacidos entre 1936 y 1945  que comenzaron a publicar por los años 70.

Me gusta leerlo porque tiene una escritura sencilla aunque coloquial chilena y por momentos bastante divertida, le he leído varios libros : Desnudo en el tejado (1969) una compilación de 6 cuentos de los cuales 2 me gustaron, con ese talento de Skármeta para lo divertido y lo chileno y lo más divertido es que el cuento del título, no existe; este libro obtuvo el Premio Casa de las Américas. El baile de la Victoria (2003), Premio Planeta del mismo año donde la Victoria es Victoria Ponce, 17 años, una bailarina clásica y anoréxica; una historia poco moral de hampones que retrata bien el Santiago actual. La boda del poeta (1999) que narra la historia de un ancestro croata del autor, sin más precisiones; encontré que el libro es bastante caótico, un poco loco aunque con buen vocabulario y muchos chilenismos. Un padre de película (2010) un libro corto, pero denso y fuerte, lindo. No pasó nada (1980) otro pequeño libro de solo 120 páginas, muy divertido y muy chileno sobre las vivencias de una familia en el exilio en Alemania. Los días del arco iris (2011) encontré que es una historia caótica, mal hilvanada, con mucha política y con personajes mal definidos. Ardiente paciencia (1985) como se llamó originalmente El cartero de Neruda, su obra más conocida, llevada dos veces al cine, una joya y Match Ball (1989), otro libro del autor en un registro divertido entorno al tennis.

Los nombres de las cosas que allí había (2019) , sucumbe a la manía actual de poner nombres laaaaargos a los libros que el lector olvida casi de inmediato y a la moda en Europa de poner en las portadas fotos en blanco y negro (moda lanzada por el best seller de la francesa Agnès Martin Lugand). El título me recuerda otro título de libro El ruido de las cosas al caer (2011) del colombiano Juan Gabriel Vásquez, pero el tema no tiene nada que ver.

En este libro tenemos una recopilación de 13 cuentos al parecer por orden cronológico desde 1967 (sus mejores, leí por ahí) de Antonio Skármeta y un prólogo por el escritor mexicano Juan Villoro que encontré demasiado largo y donde además, habla mucho de él lo que me pareció excesivo.

Los 13 cuentos (son une résucée como se dice en francés) y se leen bien aunque ninguno me dejó una marca especial, cada uno es un mundo diferente, son todos distintos y no hay por así decir un hilo conductor. Casi todos los personajes son muy jóvenes y buscan reconciliarse con una vida que apenas inician. Hay cierto protagonismo del mar, ese mar nada de pacífico que conoció bien Skármeta que nació en la ciudad nortina de Antofagasta donde se sumergía con delicias en el mar y donde veía llegar a gente de otros horizontes que lo hacían soñar y probablemente almacenar materia para su futura creación literaria.

Estos cuentos abarcan todas las inquietudes de la juventud como los estudios, las relaciones con la familia, los primeros amores y tumultos del amor físico, la comezón de la escritura, las amistades y enemistades, el descubrimiento de la política (aún con ideales a estas alturas), los viajes, etc.

Hay mucha frescura en la prosa de Skármeta, mucha ternura también, se siente que brota una vida nueva, que todo es aún posible, que nada está esclerosado todavía, que hay energía vital. El lenguaje es muy coloquial chileno y cuando no es coloquial, es sencillo y directo, predominando lo cotidiano. Es probable que haya mucho de autobiográfico inyectado  en el texto porque retrata por momentos el cursus del escritor (su afán de escribir, su inspiración, su formación).

Ningún cuento lleva el título de la antología como se estila, pero en el primer relato (El joven con el cuento) encontré la frase del título en la página 40…en cuanto estuve en la roca, me paré sobre ella y dije todos los nombres de las cosas que allí había, en voz alta y cantarina, repitiendo los que más me gustaban…

LOS NOMBRES DE LAS COSAS, Alfaguara 2019,  ISBN 978-956-384-121-3

Match Ball de Antonio Skármeta

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Antonio Skármeta es un escritor chileno (Antofagasta 1940) con estudios de Filosofía. Ha ganado numerosos premios y el más reciente es el Nacional de Literatura 2014. Hace parte de los escritores de la Generación del 60Novísima Generación como se la llamó también que abarcó escritores nacidos entre 1936 y 1945  que comenzaron a publicar por los años 70.

Me gusta leerlo porque tiene una escritura sencilla y por momentos bastante divertida y le he leído varios libros : Desnudo en el tejado (1969) una compilación de 6 cuentos de los cuales 2 me gustaron, con ese talento de Skármeta para lo divertido y lo chileno y lo más divertido es que el cuento del título, no existe; este libro obtuvo el Premio Casa de las Américas; El baile de la Victoria (2003), Premio Planeta del mismo año donde la Victoria es Victoria Ponce, 17 años, una bailarina clásica y anoréxica; una historia poco moral de hampones que retrata bien el Santiago actual. La boda del poeta (1999) que narra la historia de un ancestro croata del autor, sin más precisiones; encontré que el libro es bastante caótico, un poco loco aunque con buen vocabulario y muchos chilenismos. Un padre de película (2010) un libro corto, pero denso y fuerte, lindo. No pasó nada (1980) otro pequeño libro de solo 120 páginas, muy divertido y muy chileno sobre las vivencias de una familia en el exilio en Alemania. Los días del arco iris (2011) encontré que es una historia caótica, mal hilvanada, con mucha política y con personajes mal definidos. Y Ardiente paciencia (1985) como se llamó originalmente El cartero de Neruda, su obra más conocida, llevada dos veces al cine, una joyita.

Match Ball (1989) es otro libro del autor en un registro completamente diferente, un juego literario que narra una historia tirada por los pelos, pero en un lenguaje de lo más divertido, pertinente, lleno de referencias de lo más cosmopolitas. (No confundir con la película Match Point de Woody Allen !) El libro fue el objeto de una tesis por María Teresa Guevara sobre Máscaras y soledad en la novela Match Ball (Universidad de Chile, Departamento de Literatura).

Match ball o la última pelota, aquella que marca el partido es la historia de Raymond Papst, un médico graduado en Harvard, exitoso y radicado en Berlin, casado con una abogada berlinesa rica y bella, o sea, que tiene una vida perfecta vista por los otros, pero al parecer el hombre porta una máscara. Porque sobreviene el encuentro fortuito con una quinceañera, futura campeona internacional de tenis y el buen doctor Papst deja caer su máscara y se empecina en conquistar a la tenista. Es la repetición del mito de Lolita con su mentor. El doctor de 52 años deja todo  por la quinceañera y muestra comportamientos estrambóticos, producto del enamoramiento y de la pasión tardía. La muchacha tiene un comportamiento versátil y lo manipula cual un títere,  el pobre cincuentón va a tejer su desdicha tan ridícula hasta el clímax final.

Bajo un aspecto frívolo, liviano y muy cómico por momentos hay una buena descripción del caso clínico del buen doctor auto-embriagado en su pasión imposible haciendo frente a la actitud soberbia y cruel de la ninfa.

MATCH BALL, EDITORIAL SUDAMERICANA 1989,  ISBN 950-07-0564-8

Balneario de Adolfo Couve

Résultat de recherche d'images pour "adolfo couve"  Adolfo Couve Rioseco fue un pintor y escritor chileno (Valparaiso 1940-Cartagena de Chile 1998). Después de un cursus en Bellas Artes en Santiago, Paris y Nueva York, se dedicó por completo a la narrativa hacia los años 70. Se le considera como un miembro de la Generación Literaria de 1960, junto con Antonio Skármeta, Carlos Cerda, Mauricio Wacquez, Ramiro Rivas etc. Se le concedió el Premio Municipal de Literatura de Santiago en 2001 por un libro de edición póstuma : Cuando pienso en mi falta de cabeza.

La Generación del 60 o Novísima Generación como se la llamó también, abarcó escritores nacidos entre 1936 y 1945  que comenzaron a publicar por los años 70. El punto de convergencia de todos ellos fue, en el ámbito literario, la preocupación por el lenguaje y las técnicas textuales lo que los unió en una discusión común. Distanciándose de los moldes anteriores, la verdadera renovación de este grupo estuvo en dicha área. Y tal como lo explicó Ramiro Rivas: « Estos narradores dan sepultura al seudo-lirismo, al seudo-filosofar, o la maraña metafísica, al constante falseamiento de la historia, a la adoración mitificada de la anécdota. En su gran mayoría dejaron atrás los caducos moldes del narrador omnisciente. Se dejó de narrar el exterior, desde esa atalaya que todo lo abarca. Se puede utilizar la temática urbano-social, por ejemplo, sin que el autor esté tomando partido o dictándonos cátedra insistentemente » (cf Memoria chilena).

Balneario (1993)  reúne 4 relatos y 11 fragmentos de apenas una o dos páginas.

Los temas de los relatos son variopintos. El primero da el nombre al libro : Balneario, un relato algo patético de una mujer vieja y ajada que aún anhela erotismo. El segundo se intitula Infortunio de los Almagro y es una incursión novelada en la Historia de Chile, con un conquistador enfermo y acorralado por los crueles hermanos Pizarro y secundado por su hijo que también se llamaba Diego; el relato está muy bien logrado dando cuenta de una situación tanto dura como desesperada. El tercer relato es Mamparas del Sagrado Corazón donde un muchacho de 18 años vuelve al fundo familiar en Concepción después de haber cursado la secundaria en un internado de Santiago. Muchos recuerdos de colegio ( tema omnipresente en los autores chilenos cf Jorge Edwards, Carlos Franz, Arturo Fontaine, Alejandro Zambra…), esta vez con los jesuitas (tradición familiar en el relato) y vivero de muchas lumbreras nacionales. Con mención especial al profesor de castellano, siempre importante en el futuro de los literatos en cierne…huir de ese majadero Señor Montenegro, profesor de castellano, de chaleco abotonado, ojos coquetos, manos regordetas sobre la fragilidad de los cuadernos, andar ingrávido. Posaba de autor teatral convocando a padres y apoderados para las fiestas del final de año y, ante telones mal pintarrajeados como sus mejillas, actuaba sus propias obras dramáticas entre alumnos complacientes. Las relaciones familiares son difíciles entre una madre depresiva, una hermana esquiva y un padre de trato recio…bien poco nos aveníamos yo y mi padre y toda nuestra relación estaba sustentada en una competencia tácita, en vez de amor y confianza mutua. Ambos hacíamos lo posible por mejorarla, pero resultaba inútil. En cuanto yo mostraba mi auténtica personalidad, él reaccionaba en forma violenta, denunciando que si bien me quería, en el fondo no me toleraba. (¿Cuánto de autobiográfico en este relato?). El último relato se intitula El parque y es la historia del bello Federico que se casará con una mujer tuerta, pero riquísima, de la cual un día se hastiará y hallará refugio en la extraordinaria belleza de su casa y del parque circundante como un medio de sobrevivir al desamor.

Los 11 fragmentos no tienen una relevancia particular.

La belleza, lo estético, y una homosexualidad soterrada rezuma en la narración. También una propensión hacia lo triste, lo desangelado. La sólida formación de Adolfo Couve como pintor se refleja en sus cuadros bien logrados y que conocieron éxito de estima. Una muestra de su pintura :

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BALNEARIO, Planeta Biblioteca del Sur 1993,  ISBN 956-247-097-0