Llamadme Alejandra de Espido Freire

Résultat de recherche d'images pour "llamadme alejandra"Espido Freire es el nombre de pluma de María Laura Espido Freire, una escritora y columnista española (Bilbao 1974). La autora fue en 1999 el autor/a más joven (25 años) en obtener el Premio Planeta con su libro Melocotones helados.

Le he leído dos libros a esta autora : Melocotones helados (1999), Premio Planeta, un libro difícil de resumir porque es complejo y algo desordenado pasando de un personaje a otro y de una época a otra de manera un poco confusa; es la historia de tres generaciones, la de los abuelos que tuvieron 2 hijos y una hija que desapareció y cuyo destino se conocerá al final del relato. Los dos hijos se casaron y tuvieron a su vez 2 hijas ambas llamadas Elsa en recuerdo de la hermana desaparecida; para diferenciarlas las llamaban Elsa la grande y Elsa la chica. La grande es pintora y tranquila, la chica es inquieta e insegura y se meterá en una secta de donde le cuesta escapar.  Hay un retorno al pueblo del abuelo(la imagen mítica del pueblo español!) en busca de amparo…El otro libro leído es Soria Mora (2007) que relata una historia de la burguesía inglesa instalada en Tenerife a finales del siglo XIX; no le encontré ningún interés.

Llamadme Alejandra (2017) premiado con el Premio Azorín del mismo año es una lectura que me conmovió. Es la historia algo novelada de la última zarina de Rusia asesinada fríamente con toda su familia por los bolcheviques en julio 1918, en la localidad de Ekaterimburgo.

El verdadero nombre de la zarina Alejandra Feodorovna era Alix de Hesse-Darmstadt nacida en 1872 del Gran Duque de Hesse y de la princesa  Alicia, una hija de la reina Victoria. Alix se casó a los 22 años con el hijo mayor del zar  de Rusia Alejandro III y tomó el nombre de su suegro y de Feodorovna como le correspondía como princesa extranjera. A la muerte del zar Alejandro III su marido accede al trono como Nicolás II y ella es la zarina de todas las Rusias, los esposos se comunicaban en inglés (el francés era aún el idioma de la corte, pero Alejandra no lo dominaba como no dominó nunca bien el ruso).

La zarina tenía un pasado trágico y una salud precaria. Sufría probablemente de problemas psicosomáticos graves con crisis de angustia y de espasmofilia. Tenía pánico ante la muchedumbre y solía vivir bastante reclusa y abocada a sus hijas y marido. Tuvo cuatro hijas sucesivamente, cuatro Grandes Duquesas (Olga, Tatiana, Maria y Anastasia) preciosas y llenas de vida, pero sufrió con no darle al zar un heredero al trono que solo vino con el quinto nacimiento. Al cabo de poco tiempo, cuando se supo que el zarévich estaba enfermo de hemofilia (heredada en los genes de la reina Victoria) la zarina se volvió aún más taciturna, celosa de su intimidad, arisca, enfermiza y alejada de la corte rusa que no se lo perdonaba. A tal punto llegó su desesperación que se volcó hacia una amistad férrea con el monje Rasputín lo que conmocionó a la corte y originó toda clase de especulaciones malévolas.

Con tanto morbo a su alrededor, la zarina no supo ver los cambios que se venían y aconsejar y rodear al zar con ciertas precauciones y prevenirlo de los complots que se tramaban. En enero de 1905, tras la matanza conocida como el Domingo Sangriento a las puertas del Palacio de Invierno, unos 200 000 obreros se reunieron mezclados con sus familias para pedir justicia al zar que no estaba presente. Fue uno de los tíos Romanov, Vladimir, quien dio la orden de tirar contra los manifestantes, matando a un millar de ellos. Esto fue el comienzo de la pérdida de la confianza hacia el zar. Después vinieron más y más traiciones.

Las cuatro preciosas duquesas vivieron casi en cautiverio sin salir jamás de la jaula dorada que se construyó poco a poco alrededor de ellas.

Espido Freire ha dicho que desde sus 8 años se sintió atraída por Alejandra Feodorovna, desde que vio una foto de ella que encontró tan triste. La escritora hace también un paralelismo con el destino también trágico de otra reina mal amada por los franceses : Maria Antonieta.

Encontré que este libro resalta muy bien el dolor moral permanente de la zarina con los sufrimientos que tuvo en su aislamiento y reclusión. El libro está armado como una confesión hacia sus adoradas hijas y esposo. Hay algunos capítulos sin interés donde las duquesas hablan de su vida diaria y de sus preocupaciones futiles y normales para su edad y rango.

El testigo invisible de Carmen Posadas (2013) evoca también el fin de los Romanov, en un estilo ameno e interesante, pero esta vez el relato lo lleva un deshollinador del palacio que acompañará a los zares durante una parte del cautiverio, por lo que los hechos tienen cierto distanciamiento. En el libro de Espido Freire los hechos suenan más dolorosos, más insoportables.

LLAMADME ALEJANDRA, Booket 2794 2018 (EF 2017),  ISBN 978-84-08-18150-7

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