Réquiem habanero por Fidel de J J Armas Marcelo

Afficher l'image d'origineJ J Armas Marcelo es un escritor y periodista español (Las Palmas de Gran Canaria 1946).

Le he leído un par de libros : El niño de luto y el cocinero del Papa (2002), una novela densa que se hace interesante hacia el final y Así en La Habana como en el cielo (2007) una novela que encontré algo caótica y también densa aunque divertida, pero que no pude terminar. Ambas hacen parte de una trilogía sobre Cuba junto con Réquiem Habanero por Fidel  que la cierra.

Réquiem habanero por Fidel (2014) ganó el Premio Francisco Umbral al libro del año. Es un libro que fue escrito por un isleño con muchísima simpatía hacia otra isla que llegó a conocer al cabo de unos 26 viajes, adoptando su manera de hablar, sus modismos, y esa tremenda truculencia que poseen los cubanos para vivir a pesar de todo…El libro es una mezcla de ficción y de realidad, donde el personaje principal es Walter Cepeda, un coronel retirado de la Seguridad del Estado, un « seguroso » en lenguaje habanero, un personaje de pura ficción, pero que resultaría de la amalgama de varios personajes que existieron. Aparecen el el libro varios personajes públicos y varios literatos cuyas aventuras dramáticas fueron de notoriedad pública : Heberto Padilla que dio origen « al caso Padilla », Jorge Edwards, Cabrera Infante, etc.

El relato por momentos es muy, pero muy truculento y el lector se carcajea con delicias.

Es la historia del coronel Cepeda, un fiel e irredento hincha de la Revolución, los ojos y oídos de Raúl Castro ( por cierto descripto con rasgos bastante humanos aunque totalmente sometido  al hermano Líder Máximo), separado de una mujer, Mami (que fue una jeva impresionante de las que paran los carros como si fueran un semáforo), que lo trata peor que todo porque quiere fugarse de la isla . El drama del coronel Cepeda, su espina del alma es la salida de su hija de la isla, casada con un español para radicarse en Barcelona como bailarina de cabaret. Es por la hija y desde Barcelona, que Cepeda se entera de la presunta muerte del Líder Máximo, camuflada al pueblo cubano con el propósito de evitar el desbande general. Con los años y las fojas de servicio, jubilan al coronel y el Estado le regala un flamante Mercedes para que lo trabaje como taxi y siga siendo las orejas y los ojos de Raúl Castro.

Hay detalles muy jocosos en el libro, como por ejemplo el caso de la perra de los vecinos de Cepeda a quien le gusta cantar arias con verdaderos aullidos incesantes, sobre todo nocturnos y que se llama Maria Callas. La ciudad de La Habana al parecer es muy chismosa (de eso vivirá esta pobre gente) y cualquier noticia, verdadera o falsa, corre como reguero de pólvora; a este fenómeno incontrolable le llaman « Radio Bemba » o « Radio Reloj ». El hablar cubano está muy bien ilustrado con la repetición de sus « coooñooo », o « le zumba el mango », o « el plan piyama »como se dice en Cuba cuando le cortan la cabeza a un poderoso y lo dejan ahí, en pelota, en ridículo,  delante de todo el mundo.

Las noticias en la isla circulan de boca en boca y página 78, corre la información que Fidel se está muriendo después de una operación abdominal…llegó un viejo amigo, tipo bien informado y se lo pregunté con un gesto, qué crees tú que pasa, le dije con un gesto, y el tipo tan campante me contestó que nada, qué creías tú, me dijo, qué significa una raya más para un tigre, pero yo vi que me lo decía sin convicción, que estaba conteniéndose, reteniendo información fidelina, como dicen los hijoeputas contrarrevolucionarios (la gusanería de Miami). Información fidelina, qué bromita sin sentido. Ahí también todo empezó a cambiar, aquí cambia todo, pero al final no cambia nada. La virtud genial de este hombre es que ha detenido el tiempo en sus manos y él mueve cuando le da la gana el almanaque, y el almanaque no se mueve si a él no le da la gana.. La cosa es exactamente así : esto está quieto siempre. Se anuncian vendavales de cambios, se asumen errores, se disparan los rumores, se jode a tres o cuatro jerarcas y ahí, sin más, el almanaque quieto.

El caso Padilla está ampliamente comentado así como la implicación del escritor chileno Jorge Edwards (acusados de tratar a Fidel de « bongosero » de la Historia y de ser capaces de chuparse toda la destilería de Bacardí en un mes); Edwards tuvo que salir huyendo de la isla antes de las represalias que de todas maneras causaron graves trastornos en el escritor chileno; el caso está narrado in extenso en el libro Persona non grata (1973). Chile es descripto por JJ Armas Marcelo como un choricito de tierra que se desmorona por los Andes para abajo hasta que los terremotos lo derrumban de vez en cuando y hay que empezar de nuevo a fabricarlo (pagina 255). Herberto Padilla, un tipo difícil, un provocón, un bocón de mierda que por una buena frase le entregaba el alma al diablo (página 99). El tipo llevaba dando la lata hacía algunos años, con unos poemitas que molestaron al Jefe más de la cuenta y que le llenaron los cojones. Ese asunto, aparentemente sin importancia para la Revolución, la tenía al fin y al cabo, porque las cosas tienen la importancia que tienen en la Revolución según quién les dé o les quite importancia, y Fidel les dio mucha importancia, y aquí estaba el hombre jodido, detenido y acusado de actividades subversivas y de trabajar directamente con el enemigo porque Fidel había dado suma importancia a los poemitas (página 103). Padilla que fue un contrarrevolucionario irredento, un guarapo deslomado.

Otro caso ampliamente evocado es el del fusilamiento de dos próceres de la Revolución y mejores militares de Cuba, fusilados porque le estaban haciendo sombra al líder máximo, los generales Ochoa y Tony de la Guardia. Este caso provocó la disidencia de muchos allegados al Régimen.

La explicación que da a la « sangre mulata » de Cuba es muy divertida : tampoco sé por qué cojones el negro es el color de lo peor, cuando a todos los blancos les gusta quemar petróleo y a todos los negros jugar con las blancas a mantener la especie. De ahí el mulataje porque quien es casi blanco también es casi negro y que aquí en Cuba quien es blanco del todo es que está disimulando, porque aquí lo que sobran son negros (página 271).

El libro lleva en la portada una imagen desconcertante, la de un hombre blanco tirado sobre la arena de una bella playa: muerto? borracho? La explicación está quizás página 297, casi al final cuando Cepeda habla con un polaco lleno de billetes que ha venido a buscar inversiones en la isla, como tantos otros españoles (hubo una temporada en que venían a invertir aquí los españoles, en los últimos gobiernos de Felipe y en los del hitlerito de Aznar) e italianos también citados en el libro. Cepeda, que lo pasea en su taxi, piensa…Es mucho aguantar. El sino de los cubanos ha sido durante toda nuestra historia lo que Fidel dice : resistir, resistir, resistir. Pero a veces le dan a uno ganas de coger a gente como el polaco y echarlo del carro, Bájate, cabrón, y ahora te jodes ahí, te quemas al sol al que no estás acostumbrado y a ver quién te lleva hasta La Habana ahora, tirado ahí, en la playa como una puta irredenta, así te vas a quedar, para que te enteres.

Réquiem habanero por Fidel que él no se merece, porque no se merece morir. Y que se merece más que nadie porque en vida se sacrificó por todo y fue, aunque algunos los desmientan, como un gran padre para todos. Así termina este libro que es una diatriba contra la Revolución cubana, pero que trata de ser objetivo con la Historia.

RÉQUIEM HABANERO POR FIDEL, Alfaguara 2014,  ISBN 978-84-204-1630-4

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