Después del invierno de Guadalupe Nettel

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Escritora mexicana (México DF 1973), licenciada en letras hispánicas  con un doctorado en París donde residió varios años. Es autora de cuentos y novelas,  ganadora de varios premios; su obra ha sido traducida a más de diez idiomas y ha sido señalada como una de las mejores exponentes de la literatura latinoamericana por la revista Granta de Cambridge.

Comenté su excelente libro de cuentos Pétalos y otras historias incómodas (2008) en julio 2015; pero no pude leer su primera novela El huésped (2006) pour lo underground y morbosa.

Aunque esta novela Después del invierno (2014) es ampliamente morbosa y ombliguista, es una obra metaliteraria muy  bien escrita y que ahonda con inteligencia en los meandros de la compleja mente humana. Los personajes están muy bien campeados y dejan un recuerdo en la psiquis del lector. Merece el Premio Herralde de Novela 2014 que se le otorgó.

Después del invierno nos cuenta la vida de dos personajes cuyas vidas un día se cruzaron y vivieron una relación que estaba destinada a durar, pero que fracasó. Es interesante leer la historia que cada personaje nos entrega y que sea el lector quien interprete los hechos con su propio criterio. Esta metodología está muy a la moda en este momento, con capítulos dedicados a personajes diferentes y con saltos temporales; no es fácil para el lector seguir el ritmo porque se necesita concentración  para no perder el hilo de la ficción…

El primer personaje es Cecilia Rangel, una bella joven mexicana de Oaxaca de ojos y cabellos oscuros , que llega a Paris con una beca para preparar una tesina. Es una chica algo extraña, bastante retraída y con la obsesión de los cementerios y de los libros porque durante años los libros habían sido su única compañía. Tendremos pocos datos concretos sobre sus estudios, sobre el avance de la tesina, pero tendremos datos sobre su vida íntima de estudiante pobre en Paris con algunas descripciones  très cliché de esta ciudad romántica, pero difícil para vivir. Página 61 Cecilia Rangel da sus impresiones sobre Paris…quienes han pasado una estancia medianamente larga en esta ciudad saben que no es fácil adaptarse a ella. Los franceses de la provincia critican la amargura de sus habitantes y los consideran una plaga que arruina la belleza de su capital. Lo cierto es que basta quedarse un par de meses para empezar a impregnarse de esa apatía gruñona y antisocial. No hace falta hablar con nadie para sufrir el contagio. El mínimo escarceo con sus habitantes es suficiente para empezar a sentir los síntomas…

El otro personaje es Claudio, un cubano radicado en Nueva York, con una buena situación económica en una editorial; es un hombre bastante maniático, culto, lleno de rituales que ha hecho de su casa un refugio (me doy cuenta que  en Nueva York mi casa ha venido a sustituir las funciones de  que suele cumplir una familia o una madre durante la primera parte de  vida…), un semental   que sueña con encontrar a la mujer ideal , una criatura suave y aficionada a la literatura con quien mantener interesantes conversaciones entorno a este tema. Claudio tiene una relación de pareja con Ruth, una divorciada mucho mayor que él, que lo mima y lo cuida aunque él no se siente satisfecho.

Claudio y Cecilia se conocerán por intermedio de Haydée una amiga cubana de Claudio  en Paris y para Claudio será evidente que Cecilia es  la mujer de su vida. El día del encuentro Claudio siente una cercanía anormal, algo como el reconocimiento de almas del que habla Nietzsche cuando conoce a Lou Andreas-Salomé y se pregunta ¿pero de qué estrellas caímos para encontrarnos aquí? La relación será muy intensa y satisfactoria para ambos hasta que Claudio « mete la pata » y no sabe elegir entre su divorciada y el amor de su vida. Claudio está obseso por descubrir la tumba en Paris del poeta Cesar Vallejo, razón por la cual hace peregrinaciones por todos los cementerios parisinos, un nexo común bastante fuerte con Cecilia.

Ambos continuarán a vivir lejos el uno del otro y el destino hará que tengan que pasar por unas pruebas terribles, de las cuales saldrán diferentes y muy disminuídos. Es notable constatar que el elemento que rodea a Cecilia y Claudio es la muerte, con la omnipresencia de los cementerios, probablemente el simbolismo de algo que los corroe por dentro. El libro acarrea quizás la idea que el amor perfecto es imposible, no es dable en este mundo;  página 179 se lee...uno piensa que los lazos que nos atan a los otros son eternos e inamovibles, sobre todo el afecto. Sin embargo, la gente cambia mucho según el lugar y las circunstancias.

Y para concluír, dos veces es citado en el libro el gran poeta y prosista peruano, Julio Ramón Ribeyro con esta frase que resume bien a los dos protagonistas : seres imperfectos viviendo en un mundo imperfecto, estamos condenados a encontrar sólo migajas de felicidad.

DESPUÉS DEL INVIERNO, Anagrama 2014,  ISBN 978-84-339-9784-5

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