El viaje vertical de Enrique Vila-Matas

Escritor español (Barcelona 1948) con vasta bibliografía entre novelas y ensayos; estudió derecho y periodismo. Su obra ha sido traducida a más de 25 idiomas. El escritor es o fue gran amigo de latinoamericanos como Bolaño, Sergio Pitol, Ricardo Piglia, Villoro, etc.

Su narrativa es innovante porque ha fundado un nuevo género en el que el relato se pierde en el ensayo. Su obra entremezcla realidad y ficción y nos brinda lo mejor de cada género; está considerado también como un adalid de la metaliteratura y su universo comporta humor, ironía, erudición e inteligencia. Me encantan las incesantes pasarelas del autor hacia otros libros, hacia otros autores, hacia la pintura, hacia la música: tenemos un hombre del Renacimiento porque en aquella época se podía abarcar casi todo el conocimiento. Lo consideran como uno de los autores españoles más audaces y originales. Es verdad que los conflictos e historias de su universo literario nacen de situaciones y personajes sorprendidos en su rareza y extravagancia (cf Angel Basanta de El Cultural)

Comenté en octubre 2014 su libro Kassel no invita a la lógica, excelente aunque de acceso algo complejo.

El viaje vertical de 1999, décimo libro del autor, fue ganador del Premio Rómulo Gallegos 2001 que se concede cada dos años, premio que nunca me ha defraudado hasta ahora (aún me quedan algunos por leer) razón por la cual lo tengo en alta estima. Pienso que este libro se  merece el premio porque es fantástico. Se filmó un largometraje español  con el mismo título para la televisión en 2008 con Ona Planas como directora, la película fue nominada para varios premios y trataré verla.El viaje vertical

 Este libro se lee fácilmente porque la escritura es amena y el relato bastante divertido por momentos, aunque es un libro terriblemente trascendente por los problemas metafísicos que plantea. Es una novela de aprendizaje, aunque sea un aprendizaje tardío, después de los 70 años. Es una novela llena de humor negro, enigmática con un viaje vertical que lleva a una búsqueda metafísica que sólo puede iniciarse con una crisis.

Federico Mayol con 70 años muy bien llevados ha logrado una excelente posición social gracias a su trabajo;  a poco de festejar sus bodas de oro, se ve anunciar por su esposa Julia que debe irse de la casa porque ella necesita encontrarse a si misma, saber quien es, después de haber vivido 50 años con su marido,  llevando la casa y ocupándose de la educación de los dos hijos varones. Es una esposa que ha leído mucho, al contrario de él que no ha leído nada. Noten lo que Julia  le dice a Federico  al principio de la novela : » Sé muy bien lo que me digo. Tú siempre pensaste que en amor no amar mucho era un medio seguro para ser amado. Y te equivocaste, mi pobre Federico. Aunque tarde, me he dado cuenta. Quiero que te vayas de mi vida, lo he meditado mucho, quiero que me dejes sola, lo necesito ». « Te diré más, Federico. Hablar contigo siempre ha sido una experiencia agotadora. Desde un primer momento, desde casi el día en que te conocí, tuve la sensación de que intentaba hacerme comprender por un viejo senil. Ahora que de verdad eres esa clase de viejo, la sensación se ha vuelto ya insoportable ». El planteamiento de la novela es original : aquí los padres se enfrentan a los hijos. Y qué piensa Federico?… »Hasta aquí podíamos llegar, pensó Federico. Me he quedado sin mujer, resulta que es una perfecta birria toda mi vida dedicada a sacar adelante a una familia como Dios manda, y ahora tratan de quitarme a Dios, que es el que manda. Ya solo queda que quieran borrarme del todo como ser humano. Si me lo quitan todo, y me parece que ya me lo han quitado, me pregunto qué me queda ».

¿Se puede empezar una vida nueva a los 70 años? Los amigos de Federico le dicen que emprenda un viaje, sobre todo hacia un lugar que no conozca. Federico buscará a sus dos hijos para abordar el problema y se llevará otra gran sorpresa. Su hijo Ramón de 50 años, su sucesor en la empresa de seguros que ha fundado, le confiesa que está también en crisis, que se aburre con su mujer y con la empresa, que no le interesa seguir el mismo camino. El otro hijo es un pintor, totalmente incomprendido por su padre, pero el pintor ve al padre como un hombre inculto y se lo dice lo que provoca una profunda herida en el padre que  siente culpabilidad por  no haber tenido la oportunidad de cultivarse más.

Es difícil empezar una vida nueva, sobre todo si se parte solo y se es inculto. En estas condiciones Federico Mayol emprende un viaje vertical hacia el sur, pero también hacia el interior de si mismo: desde Barcelona, va hacia Oporto, Lisboa y Madeira. El viaje vertical se debe diferenciar del viaje horizontal que emprende cada cual para ir de un lugar a otro; o del viaje circular como el de Ulises. Pero aquí el viaje es vertical y termina en la nada. El pobre Mayol llega a Madeira en pos de nada ni de nadie y se arrima a otras vidas para sentir que existe. Pero la búsqueda existencial de un sitio en el mundo es inútil porque todos estamos fuera de lugar aunque sólo Federico que es un viejo de 70 años, pueda saberlo.

La novela plantea el caso de una generación perdida para la cultura que es la generación de Federico que no tuvo tiempo para cultivarse, que tuvo que luchar para salir adelante después de la guerra civil. Y la novela plantea varias soledades : la soledad en el seno mismo de una familia y la soledad en la búsqueda de lo desconocido. Al final de la novela Federico plantea lo siguiente : …me sentí de pronto contagiado por el encanto natural y la caída libre y descenso vertical hacia el sur de aquel señor de Barcelona que decía ser nacionalista y al que el abandono de su mujer había convertido en alguien que, de forma posiblemente inconsciente, había ido emprendiendo un lento descenso hacia el mundo de los desplazados y de los excéntricos y a la sabiduría de la lejanía.

Enrique Vila-Matas concibe el viaje como una exploración de la interioridad que asume la extrañeza de nuevos sitios y paisajes como un reflejo de una fuga hacia la muerte o la locura. Este libro tiene una elocuencia en la elipsis, en la omisión de una explicación que dañaría su sentido final.  Y como dice muy justamente Juan Antonio Masoliver en Letras Libres (1999), el escritor Vila-Matas da hondura a la parodia y llega al absurdo evitando lo grotesco.

EL VIAJE VERTICAL, Anagrama 1999,  ISBN 84-339-1090-6

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s