Los bogavantes de Abel Posse

Abel Posse

Abel Parentini Posse, más conocido como Abel Posse es un escritor argentino (Córdoba 1934) : novelista, ensayista, diplomático de carrera y académico. Estudió Derecho en Buenos Aires y Ciencias Políticas en París. Es miembro de la Academia Argentina de Letras desde diciembre 2012 y autor de una extensa obra bibliográfica: 14 novelas, 5 ensayos, cuentos y poemas.

Alcanzó notoriedad internacional con su Trilogía del Descubrimiento: el primer tomo fue Daimón en 1978, seguido de Los perros del paraíso en 1983 (publiqué un billete en mayo 2013) y terminando con Largo atardecer del caminante en 1992. Los tres tomos recibieron premios.

El escritor ha sido consagrado como uno de los maestros de la « nueva novela histórica de América Latina« . Fue Director del Centro Cultural argentino en Paris entre 1981-1985  totalizando unos 8 años de residencia en Paris.

Abel Posse llegó a Paris en 1958, a los 24 años cuando Paris era un centro cultural de gran auge con la figura tutelar de Jean Paul Sartre que volvía de Cuba en aquel entonces y con otros personajes como Cortázar, Neruda y otras lumbreras.  Los bogavantes, su primera obra narrativa,  es un libro catalogado « de crisis » para él,  lo empezó  en 1962-63 en Tübingen,  terminándolo  en 1967-68 en Moscú. En aquella época Abel Posse se decía anarquista independiente como tantos otros escritores.

Según el trabajo de Alejandro Hermosilla, Los bogavantes haría parte del nouveau roman que dio tanto que hablar en aquellos años y que fue un grupo encabezado por Marguerite Duras.

Los bogavantes  es un nouveau roman alrededor de tres personajes en crisis que se buscan un destino; el telón de fondo es el Paris rebelde de 1968, la España mística y  Cuba revolucionaria. Estamos en el período de crisis intelectual y de valores que sufrió el Occidente después de las dos grandes guerras mundiales.

Los personajes en crisis de la novela son tres:  Francisco Elizábal, un estudiante en pintura originario de Burgos que busca otras formas de conocer, de mirar que no remitan a las formas automatizadas, utilitarias y cotidianas; es un pintor aprendiz obsesionado por la belleza y que terminará loco.  Marcelo es un diplomático argentino con desgana de funcionario aburrido, un intelectual lúcido, decadente y depravado.  Susana es una joven argentina fervorosamente idealista que terminará en Cuba como maestra de escuela.

Tenemos un triángulo amoroso con una integración del Hombre en un mundo amoral y tecnificado. Se puede decir que los tres personajes de Los bogavantes viven atenazados por la imposibilidad de realizar un cambio, un viaje interior y exterior para reconstruír las bases de una sociedad en la que están inmersos.

El libro empieza como un diario del cínico diplomático Marcelo ( ¿el alter ego de Posse?) y sus deambulaciones por el París de aquellos años lo que me recuerda Rayuela de Cortázar. Marcelo es depravado porque teniendo más de 40 años no duda en seducir o casi violar a Françoise, una joven liceana menor de edad !(Página 15…Poseer a Françoise, realmente poseerla, equivalía a pervertirla (llevarla a una zona de sexualidad tan intensa y animal que fuese rayana con lo monstruoso). Era necesario no solamente destruir su virginidad física sino también la metafísica, tarea ésta mucho más complicada y sutil. Y se puede decir que ya hemos hecho bastante camino desde aquel primer encuentro a la salida de la escuela secundaria para jeunes filles, cuando me sentí avergonzado de seguirla y todavía más avergonzado cuando ella lamía aquel helado que le había regalado mientras yo escrutaba a quienes nos miraban, temeroso de que pensasen que no era su padre… !(lo encuentro sencillamente asqueroso).

No debía querer mucho a Jean Paul Sartre el escritor Posse porque página10 leemos…caminé esperando la hora de la cena. Cerca de Saint Germain pensé en Sartre: una costurera del siglo XIX tejiendo sus libros de filosofía. Su inigualable paciencia masturbatoria. Sentí una llamarada de súbita furia contra la imagen de ese bizco humanista que imaginaba al lado de su lámpara, entre sus pipas, avergonzado de su cuenta bancaria, junto a una de esas ventanas de la rue Bonaparte.Y página 19 vuelve a la carga: Atardecer. Siento una súbita furia por los intelectuales llamados humanistas. Esa gente de « buena voluntad »(inútil) : Chaplin, Russell, Casals, Sartre y su mujer. Un asco irreprimible por esos moralistas que buscan cualquier conflicto internacional para salvarse, para arreglar cuentas con sus éticas de pequeños burgueses.(Me olvidaba de Schweitzer, un maestro de la especie.) (¿No será hereditario ? ya que Sartre era pariente de Schweitzer;  se necesitaba valor en la década del 60 para escribir ésto sobre el aún « endiosado » y aún no caído del pedestal bizco JP Sartre).

Francamente no me gustó esta novela que encontré decadente aunque bien escrita. No basta escribir con buenos términos, es necesario lograr que la lectura sea interesante. Lo que la salva un poco es, por momentos, un humor feroz donde resalta la detestación del escritor por el matrimonio llamado erocidio, especie de castración o semiimpotencia.

LOS BOGAVANTES, Editorial Argos Vergara 1982,  ISBN 84-7178-402-5

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