Correr el tupido velo de Pilar Donoso

Pilar Donoso (1967-2011), fue la  hija adoptiva del gran  escritor chileno José Donoso. Estudió Psicología y Relaciones Públicas. Su padre le pidió que escribiera una biografía basada en 64 cuadernos que fueron su diario de escritor, cuadernos que él vendió y confió a las universidades americanas de Princeton y Iowa. Pero no fue sólo a su hija Pilar que el atormentado escritor confió el honor insigne de escribir su biografía; también estaban seleccionados Esther Edwards (Voces de la memoria, 1998), su sobrina y periodista Claudia Donoso y el escritor-amigo Fernando Sáez ( integrante de los talleres literarios de José Donoso en Chile), estos dos últimos no han publicado aún nada al respecto.

El libro de Pilar Donoso, alias « Pilarcita » (con esta manía de los chilenos para aplicar diminutivos), para diferenciarla de su madre María del Pilar Donoso, enfoca a su padre (1924-1996) a partir de los  64 diarios que Donoso escribió (con letra menuda) durante años y casi hasta el final de su vida . Una tarea titánica y difícil para Pilarcita, pero que ella emprendió  como una catarsis para desmenuzar la complicada y tormentosa relación con este padre tan complejo y demoledor que fue Donoso. El libro se publicó más de diez años después de su muerte y la tarea le tomó varios años; la publicación del libro provocó gran conmoción en el ámbito literario sobretodo cuando se supo a fines del año 2011 que Pilar Donoso se había suicidado (dos años después de la publicación del libro).

Quiso Pilarcita con este libro  cerrar “la relación algo tormentosa” que mantuvieron  “para que no me preguntaran  más por él”.

Este libro lo compré en el aeropuerto de Santiago porque no lo había visto en las librerías donde suelo entrar compulsivamente. No lo compré por « las copuchas » o por espíritu voyeur , sino por el deseo de ahondar más sobre este buen autor considerado como difícil, enrevesado, complejo pero tan profundamente literario. Había releído en 2012 El lugar sin límites que me impresionó por su  intensidad;  también una relectura de Casa de campo  me gustó muchísimo porque atañe a la chilenidad. Releer a Donoso con más madurez y con un criterio más formado por tanta lectura,  da más relevancia y complejidad a la obra. Es un autor a clasificar sin ninguna duda en el panteón de los  muy grandes.

La lectura de este libro me resultó dolorosa, pero terriblemente interesante. Dolorosa al constatar que Donoso tuvo una vida tan difícil y estuvo tan enfermo: relaciones difíciles con su familia, matrimonio estruendoso con María del Pilar (a la manera de Richard Burton con Liz Taylor), relación amor-odio con Pilarcita, angustia creativa,  dependencia al psicoanálisis, salud delicada con problemas médicos que lo acompañaron toda su vida, relaciones difíciles con el dinero,  paranoia con el dinero, con sus obras, con ciertas personas…Y una infelicidad e inseguridad global que brotan a borbotones en sus cuadernos.

Pilar Donoso hizo un trabajo admirable y nos dejó probablemente una imágen de su padre fidedigna y cariñosa, muy a su manera, probablemente honesta, pero sin entregar   en este copioso libro (casi 500 páginas) todo lo que leyó en los cuadernos, por respeto a la memoria de su padre.

Este libro está construido de manera inteligente. Es un libro a tres manos: la escritura de Donoso, la escritura de la madre que también tenía un diario y la propia escritura de Pilarcita que da su versión de los hechos, eludiendo algunos tópicos, pero desvelando suficiente material como para hacerse una idea de la complejidad y de la truculencia atroz de ciertas vivencias.

Es un libro que me ha gustado sobremanera y que me ha dejado triste y cavilosa, bastante admirativa y con ganas de leer la obra de Donoso a la luz de los datos aportados por Pilar Donoso.

El título del libro es muy acertado, es también el título del primer capítulo. Página 37 leemos:…Sólo hace falta correr el tupido velo. Y esa es la manera voluntaria  que tenemos de enceguecernos, de mirar lo que nos perturba y es difícil enfrentar. Abandonar la negación. Con ese tupido velo cubrimos todo lo que no queremos ver, pudiendo creer así que esa realidad no existe. Inherente al hombre, este mecanismo nos protege para soportar lo que la vida tiene de intolerable y dolorosa.

Una de las claves del personaje de José Donoso es el recurso a las máscaras, las máscaras lo fascinaban porque era su propio modo de encubrirse y las usaba porque le ayudaban a vivir y le ayudaban a defenderse. Pensaba que la vida humana era un refinado y complejísimo sistema de enmascaramientos y simulaciones.

Este hombre tan complejo que fue José Donoso y que se casó más bien tarde a los 37 años, exigió dos cláusulas a su futura esposa: que supiera manejar un auto ya que él no aprendería nunca, y, la segunda, que debía leer a Proust, porque si no, no tendrían de qué hablar. Puro machismo egocéntrico y tan literario y divertido.

Fue  muy interesante leer sobre su método de trabajo; fue un hombre total y completamente dedicado a su literatura. Con un método de trabajo riguroso, perfilando las características de cada uno de sus personajes, haciendo una biografía de cada uno y siguiendo la evolución de los personajes a medida que la novela se desarrolla, preparando listas con las palabras que quiere que figuren en la prosa o citaciones de otros autores que retienen su atención o de alguna novela que lee en ese momento. Fue un gran lector, con una predilección hacia los clásicos, netamente hacia los anglosajones, pero también hacia jóvenes escritores, lo que es raro de la parte de un hombre tan apurado y erudito, lo que demuestra su apertura de espíritu.

Un aspecto poco conocido de él fue su lado supersticioso y su lado maniático, por ejemplo temer el número trece en la numeración de las páginas porque ese número trae mala suerte o las listas interminables de cosas o llamados que hacer.

Me llamó la atención el número de veces que cita en sus cuadernos a Jorge Edwards y constato que sentía admiración y respeto más por la persona de Jorge Edwards que por el escritor Edwards a quien varias veces juzgó duramente.

Leí con interés los largos comentarios que hicieron Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa tras la publicación de este libro. Jorge Edwards en  Letras Libres de febrero 2010 y Mario Vargas Llosa en el diario El País en mayo 2010.

Jorge Edwards es citado muchísimas veces en los cuadernos de Donoso. ¿ Y qué escribe Edwards sobre este libro ? Qué es una obra apasionante, por momentos patética, reveladora y de lectura fascinante para los que deseen leer sobre el dolor de la creación literaria. Que era un personaje complicado, salvado por un buen sentido del humor(como el mismo Edwards…) y un escritor literario por los cuatro costados, fórmula que encuentro excelente. Jorge Edwards acota los detalles interesantes sobre otro libro de Donoso,  Conjeturas sobre la memoria de mi tribu, libro que enojó a una gran parte de la familia Donoso chilena: un fenómeno muy chileno de autocensura, de ocultación de la memoria y de la fantasía memoriosa; este libro controvertido y escandaloso fue publicado poco después de su muerte (1996) y « aligerado » de por lo menos 70 páginas. Al final del artículo Edwards escribe viperinamente « en el testimonio de su hija, el novelista sale muy bien parado y el coro de la maledicencia nacional queda a la altura que merece, en las letrinas criollas »( sabrá muy bien de lo que habla).

Mario Vargas Llosa escribió en el diario El País sobre Pilarcita a quien conoció de niña y siguió de adulta. Sobre el libro, estima que está escrito con elegancia e inusitada sinceridad y que la inmensa egolatría de Donoso  sumergió madre e hija en una profunda neurosis, con secuelas graves para ambas. Le celebra a Pilarcita  la sabiduría en la construcción del libro, a tres voces. Le fascinó descubrir el lado frívolo de un Donoso apegado a la moda y a la farándula,  muy « fijado » en lo estético: moda, decoración, géneros, jardines (el lado femenino rabioso, no?). Dice haber querido mucho a la pareja Donoso y que después de esta lectura, los quiere más. José Donoso habla menos de Vargas Llosa, probablemente fue una amistad más conjetural que profunda.

Un libro tremendamente sincero y conmovedor,  donde se siente mucho sufrimiento en cada uno de los tres protagonistas, por razones diversas y al mismo tiempo hubo tanto amor mal aprovechado. Un libro que provoca un profundo remezón interior.

CORRER EL TUPIDO VELO, Alfaguara 2009,  ISBN 978-956-239-716-2

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