Demonios familiares de Ana María Matute

Ana María Matute es una gran dama de las letras ibéricas, fallecida recientemente (Barcelona 1925-2014);  empezó a escribir desde la edad de 17 años y hace parte de la « generación del 50 » española; está considerada también como una de las mejores novelistas de la posguerra española. Fue galardonada con el Premio Cervantes en 2010 por el conjunto de su vasta obra, siendo sólo la tercera mujer distinguida con este prestigioso premio ( la cuarta ha sido la mexicana Elena Poniatowska en 2014). Existe un Premio Ana María Matute de Narrativa de Mujeres concedido por Ediciones Torremozas, en honor de la escritora; este premio va por el 26-avo fallo.

Su extensa obra se agrupa a menudo en trilogías, como es el caso de Olvidado Rey Gudú de 1996 , el segundo tomo de una trilogía medieval, grueso libro que fue el objeto de un billete en este blog en diciembre 2013 (https://pasiondelalectura.wordpress.com/2013/12/05/olvidado-rey-gudu-de-ana-maria-matute/)

Su técnica literaria  se asocia con un pesimismo, fuente primaria de su inspiración, en novelas modernistas o surrealistas. Los temas se interesan a tópicos como la infancia, la injusticia social, la incomprensión, la guerra, la posguerra y el bosque, siempre presente en sus novelas. A.M. Matute logró un estilo personal que aúna realismo pesimista y fantasía, adentrados en lo imaginativo, configurando un mundo lírico, sensorial, emocional y delicado.

Demonios familiares es un libro póstumo e inacabado de la autora, editado en 2014. El destino ha querido que esta gran escritora vuelva a su tema inicial con la guerra civil en 1936 en un pueblo español. Se puede decir que mentalmente la escritora tuvo quizá el presentimiento de cerrar un ciclo. Los temas evocados en el párrafo anterior están vigentes: la guerra y el bosque. Es una novela corta, pero intensa con una protagonista femenina, Eva,  de 17 años, bella, frágil y desvalida. Esta chica se destinaba a ser monja por falta de afecto y de preocupación en su entorno. Era una niña que se crió sola porque su madre murió en el parto. Su padre, el Coronel, nunca le dio ternura ni proximidad aunque la criada de la casa, Magdalena, la protegía. Eva tuvo una única amiga antes de ingresar al convento, Jovita, la hija del boticario del pueblo y amigo del Coronel. Jovita quedará embarazada de un amigo de infancia, Berni y Jovita no sabrá como vivir este bochorno, esta transgresión, pero decidirá conservar el embarazo. Ella ignora donde se encuentra Berni, que pertenece al bando de los republicanos, en condiciones que Jovita y Eva son de familias nacionalistas.

A principios de la guerra y tras terribles bombardeos cercanos al pueblo, el avión de Berni caerá en un bosque cercano  y Eva con su hermano Yago,  rescatarán y esconderán a Berni  en el desván de la casa. Eva es una muchacha desvalida que no ha conocido nada de la vida, de la sensualidad, que no ha despertado aún a una cierta madurez de los sentidos y de su cuerpo, de manera que Berni representa para ella un primer contacto con ese mundo desconocido de las sensaciones eróticas. Así la muchacha focalizará en Berni todas sus aspiraciones y su inexperiencia en materia amorosa. Ella se cree amorosa, pero en realidad está amorosa del amor, de la idea del amor.

El libro termina antes de que  suceda algo entre ella y Berni, pero me parece que Eva está dispuesta a traicionar la amistad con Jovita para inmolarse en un rapto pasional sin futuro con Berni. Se me ocurre que Eva se debía de anunciar a Berni el embarazo de Jovita y ver qué actitud tomaba el hombre con esta noticia…pero esta es una elucubración gratuita de mi parte porque el universo de Matute es pesimista y la novela no podía terminar alegremente, sino tender a la tragedia griega como en otros de sus libros.

Es un libro muy bien escrito, digno de los mejores Matute, lleno de lirismo y de emociones, de secretos de familia y de significativos silencios. Al parecer la escritora había escrito muy de antemano el final de la novela y como escribe muy bien  María Paz Ortuño en el ultílogo, « no se puede apagar de otra manera la voz de Eva y de Ana María » :…Y le amé como nunca había amado a nadie antes, ni después, ni nunca. Porque aquel deslumbramiento doloroso solo duró unos minutos, y desapareció. Como todo en mi vida, siempre a punto de atravesar el umbral de algún paraíso, donde nadie logró entrar, ni lo logrará jamás, el inhabitado paraíso de los deseos…[acaso algún recuerdo? ]

DEMONIOS FAMILIARES, Ediciones Destino 2014,  ISBN 978-84-233-4846-6

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