Salvatierra de Pedro Mairal

Pedro MairalEscritor argentino (Buenos Aires 1970) con varios libros, autor de la novela Una noche con Sabrina Love de 1998 que recibió el Premio Clarín de Novela y que fue llevado al cine  en 2000 bajo la dirección de Alejandro Agresti. Pedro Mairal fue incluido en  2007 con otro escritor argentino, entre los mejores escritores latinoamericanos de menos de 39 años por el jurado de Bogotá 39 (39 escritores de 17 países latinoamericanos), cuando Bogotá fue Capital Mundial del libro en 2007.

Leí Una noche con Sabrina Love, es un libro bueno y fuerte, jocoso y patético, hiperrealista,  que narra la obsesión de un muchachito pueblerino de 17 años por una actriz del porno, muchachito que ganará  un concurso para pasar una noche con la actriz, para lo cual tiene que viajar a la capital y vivir ciertas experiencias que le van a mostrar el lado oscuro de las cosas, la sórdida realidad. La película, que lleva exactamente el mismo título es muy buena  y se puede visualizar  en youtube.

Me gustó mucho este libro,  Salvatierra de solo 155 páginas, muy bien escrito, en un estilo compacto, preciso, simple y potente, con  una trama muy original e impecable. Es la historia de Juan Salvatierra, conocido como Salvatierra a secas, que reside  en la ciudad ficticia de Barrancales ( que podría ser Gualeguay y las ciudades a orillas del río Uruguay);Salvatierra quedó definitivamente  mudo después de un accidente de caballo que sufrió a los 9 años. El hombre  dedicará toda su vida, desde sus 14 años,  a pintar un lienzo descomunal de 4 kilómetros de largo, con el promedio de una tela por año y pintando todos los días del año,  como una especie de diario íntimo, como una autobiografía ilustrada, porque quizá debido a su mudez, él necesitaba narrarse a si mismo, contarse su propia experiencia en un mural continuo. Estaba contento con pintar su vida; no necesitaba mostrarla. Vivir su vida,  para él, era pintarla. Los rollos de tela estaban  almacenados en un galpón al sur de Barrancales, cerca del camino del río, que había pertenecido al abuelo, en un lugar alto donde no llegaba la inundación y donde el pintor iba cada día después de su jornada de trabajo en el Correo. Salvatierra lo abría a las 7 de la mañana, pintaba hasta las 10. Cerraba para ir a su trabajo en el Correo y volvía a abrirlo a las 5 de la tarde.

A los 25 años Salvatierra se casó con Helena Ramírez, que tenía 21 y trabajaba en la biblioteca de Barrancales. De esta unión nacerán 2 hijos, Luis y Miguel y una hija, Estela,  que morirá ahogada en el río a los 12 años. Salvatierra pintará a su hija ahogada, como dormida, purificada por el río, una Ofelia de aguas cálidas y turbias. Salvatierra había querido pintar la fuerza del río en su tela, y el río le  había pedido a cambio a su hija de doce años. El río se la llevaba despacio pero implacable, sin que él pudiera detenerlo.

Esta tela estaba pintada como la fluidez de un río, la fábula de un pueblo y la historia de una familia. Estaba pintada en  un estilo calificado como « art brut », un arte realizado de un modo absolutamente ingenuo y autodidacta, sin intención artística. Salvatierra lograba una continuidad entre las escenas. Eso era algo que lo obsesionaba. Quería captar en la pintura la fluidez de un río, la fluidez de los sueños, la manera en que las cosas se transforman en los sueños, con toda naturalidad, sin que el cambio parezca absurdo sino inevitable, como si encontrara la violenta metamorfosis que se esconde dentro de cada ser, de cada cosa, de cada situación.

Al morir Salvatierra, sus dos hijos deciden rescatar este lienzo monumental que cuenta la vida de la familia , pero también toda la historia del pueblo. Quisieran también que esta obra sea reconocida como patrimonio cultural y testimonial . Estudiando el lienzo, se dan cuenta que falta el segmento correspondiente al año 1961. Entonces, la novela se convierte en un relato policial donde los hijos  siguen la huella al lienzo hasta que lo encuentran, tras peripecias y aventuras. Este hallazgo será capital para la conclusión del libro y nos permitirá comprobar las burocracias increíbles de un pueblo chico, las mafias locales y otras anomalías. Frente a la tela, su hijo Miguel se cuestiona acerca de ese padre que conoció mal y que se esconde detrás de su pintura: ¿ qué era ese entretejido de vidas, gente, animales, días, noches, catástrofes? ¿Qué significaba? ¿Cómo había sido la vida de mi padre? ¿Por qué necesitó tomarse ese trabajo tan enorme? ¿Qué nos había pasado a Luis y a mí, que habíamos terminado con estas vidas tan grises y porteñas, como si Salvatierra se hubiese acaparado todo el color disponible? Había algo sobrehumano en la obra de Salvatierra, era demasiado.

Lindo, precioso, este libro, se lee como si se leyera el lienzo de Salvatierra que nos cuenta tantas cosas, entre poesía y el más puro pragmatismo. La mudez de Salvatierra podría ser una metáfora de la incomunicación entre padres e hijos.

SALVATIERRA, Emecé Cruz del Sur2008,  ISBN 978-950-04-2948-1

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