Cobra de Severo Sarduy

Severo Sarduy, escritor cubano (Camagüey 1937-Paris 1993) también  poeta, periodista, lector para editoriales, crítico literario y de arte, pintor y gran viajero. Inició estudios de Medicina en La Habana que abandonó por completo para dedicarse al campo cultural. Estuvo  becado en Paris en 1960 para estudiar Historia del Arte en la Escuela del Louvre y en la Sorbona, y nunca regresó à Cuba, siendo declarado contarrrevolucionario por el régimen castrista.

Pertenece al neobarroco latinoamericano. Posee una vasta obra con más de 20 títulos.

Este libro Cobra, obtuvo en Francia el Premio Médicis 1972, libro que escribió después de un viaje a la India. Es un libro que expone un argumento en constante disgregación, en el cual los personajes nunca acaban de definirse. Las conexiones metaficcionales entre el novelista, su obra y el lector, son más interesantes para el lector que la propia historia. Serpiente sagrada, Cobra es el anagrama de COpenhague, BRuselas y Amsterdam, el nombre de un grupo de pintores, el verbo cobrar…un eco de « barroco » y de « Córdoba ».

Samuel Arriarán publicó en Mexico en 2010 un interesante trabajo sobre la teoría del neobarroco de Severo Sarduy . Según Arriarán, el neobarroco es un resurgimiento del barroco histórico, pero también es un modelo para el análisis de obras de arte de la modernidad. Así, Sarduy analizó obras de Georges Bataille, Salvador Elizondo, José Donoso, Carlos Fuentes y Julio Cortázar , entre otros.

Del barroco europeo del siglo XVII, Sarduy retoma la idea de la literatura como triunfo del artificio. Los conceptos modulares para este análisis son la idea del simulacro, del artificio, de la parodia.

Entre 1972 y 1980, Sarduy se aleja de la idea del barroco como idea abstracta y se concreta con lo latinoamericano. Aquí están incorporadas sus experiencias de viajes por la India. A esta etapa corresponde Cobra de 1972 y Maytreya de 1978, novelas que deben interpretarse como códigos del budismo, pero Sarduy degrada la noble aspiración de espiritualidad por medio del humor y del erotismo.

El aporte de Sarduy consiste en una sólida teoría sobre la experiencia neobarroca del vacío y la nada. Esta experiencia se identifica como una visión trágica del mundo, la más alta experiencia de lo real. La lucidez de Sarduy consistió en que se dio cuenta, como muy pocos, de que las cosas no son como son y el lenguaje no dice lo que es.

Para Sarduy lo importante es la generación de la vitalidad. Siguiendo su idea de lo erótico como despilfarro, es razonable que optemos por el valor de la vida ante la inminencia de la muerte.

Desde sus inicios hay en la obra narrativa de Sarduy una visión personal del hecho literario, junto con una visión ética, filosófica y estética. Es también un nuevo modo de representar la escritura como expresión irregular y como estallido de signos.

Hay en Sarduy una teoría acabada del neobarroco. Hay fragmentos que apuntan en dos direcciones: 1)  la idea del barroco como reflejo de una ley de la termodinámica, es decir, como teoría del caos y 2)  la idea del barroco como parodia de la economía burguesa, como fiesta y como derroche. Esto es lo que observamos en la mayoría de los países latinoamericanos, donde la crítica al neoliberalismo asume la forma de una parodia del consumismo. Frente a la cultura de la muerte se asume una cultura de lo erótico. Esto puede significar una filosofía de la liberación en la medida en que se anula el pensamiento económico como única alternativa de modernidad. Lo que este concepto nos ofrece es fundamentalmente una perspectiva histórica diferente (con respecto a la visión lineal a la que estamos acostumbrados).

Lo interesante es que Severo Sarduy mezcló el barroco anticipándose a la filosofía del posmodernismo (la noción de fisura, espacio vacío, deseo eterno, hueco infinito, etc) que postulaban autores como Derrida, Lacan y Deleuze, autores que son citados en Cobra.

La obra de Sarduy es original, colorida , sensual y barroca, habitada por personajes equívocos, anti conformistas que llevan una máscara que disimula bajo la derisión y la risa, el dolor, el conocimiento del dolor, el temor y a veces el terror. La atraviesa un deseo de palabra a cualquier costo, una estética de vida basada en el exilio.

Un homenaje internacional a Severo Sarduy fue organizado en junio 2013 por la Universidad francesa de Cergy Pontoise y la Universidad suiza de Berne, con motivo de los 20 años de su fallecimiento. Con la participación del Instituto Cervantes de Paris que organizó una ruta Cervantes parisina del escritor. Por esta razón, encontré una exposición  de libros de Sarduy en el Instituto Cervantes de Paris, autor que no había cruzado en mi camino y que picó mi curiosidad.

Debo decir francamente que logré a duras penas terminar esta novela definida como neobarroca, pero que yo encontré totalmente disparatada, sin pies ni cabeza, hecha de una jerga permanente, un canto a lo bizarro, un revoltijo de palabras sin significado ni mensaje concreto ni claramente formulado. Es posible imaginar a Severo Sarduy en pleno trip psicodélico tras el consumo de hachís en aquellos años benditos del hippismo. El lenguaje rebasa del castellano y la jerga se expresa en inglés, a veces en francés. Por momentos la jerga es muy divertida, paródica, burlona, socarrona, pero ello no me basta para encontrar interés a la lectura.

Algunas ideas claras de Sarduy cuando escribe sobre literatura en el primer capítulo llamado Teatro lírico de muñecas (Cobra es un títere travesti): la literatura es el arte de la elipsis, es el arte de la digresión, es el arte de recrear la realidad, es el arte de descomponer un orden y componer un desorden, es el arte del remiendo, es el arte de restituir la Historia. Hasta aquí, todo clarito.

Sarduy dialoga con su lector y página 66, lo trata de tarado….Tarado lector: si aun con estas pistas, groseras como postes, no has comprendido que se trata de una metamorfosis del pintor del capítulo anterior- fíjate si no cómo le han quedado los gestos del oficio -abandona esta novela y dedícate al templete o a leer las del Boom, que son mucho más claras.

Veamos la prosa de Sarduy más de cerca:…su última proeza fue una fanfarronada en un pancracio (=modalidad durísima de lucha griega) de Esmirna: sin concederse entreactos redujo a tullidos a seis campeones turcos. Tan erguido, tan imperturbable permaneció cuando le asestaron un golpe, cuando trepando de un salto sobre su vientre le tiraron los gigantes del pelo, como quien escala un farallón asiendo lianas, y luego fue tal su acometida en el lupanar en que, pasando por la piedra eunucos y mujerangas, celebró sus trofeos, que la matrona- un griego obeso, montado en tacones y con una flor en la cabeza-, ganada por la comezón filológica y para evocar a la vez su verticalidad en la arena y su embiste licencioso, lo apodó Eustaquio. Pasó pues a Occidente con ese nombre, lo único que conservó de sus andanzas gimnásticas. Encubría bajo un delito benigno- traficante de apio-, su verdadera infracción. Fue contarbandista de marfil en los rastros judíos de Copenhague, Bruselas y Amsterdam; cultivó hasta la manía un inglés clásico y unos cabellos negros y brillantes que, sobresaliendo de un bonete de gamuza verde, se continuaban con una barba oficialmente oriental, peinada y lacia…

Otra muestra de delirio, página 59:…no quedó Buda inflable, elefante de celuloide, tamaño natural con dos arqueros en el lomo, seda, sari, raso, wash and wear indian silk ni electric sitar que la Señora,  azuzada por el obsequioso coreógrafo-  ex campeón en Macao, cómo cambian las cosas, de pugilato, y hoy en día entiché, de ahí viene todo, de arte manuelino,-, no regateara, rapiñara y arrebatara en subastas, implorando barateros, sobornando traficantes y estafando rematadores en los bazares crapulosos de Calcuta.

Una muestra del humor. Estamos con el gurú en la India, que declara que la barbarie se llama Occidente. Alguien pregunta al gurú ¿ Cuál es el mejor ejercicio espiritual? Y el gurú responde: Siéntese. Ponga el pie izquierdo sobre el muslo derecho y el derecho sobre el izquierdo. Cruce los brazos por detrás de la espalda. Con la mano derecha agárrese el pie izquierdo, con la izquierda el derecho. Mírese el ombligo. Y luego trate de desenredarse...

Y otra. Estamos esta vez con el Gran Lama. Y a la pregunta ¿Cómo eliminar la angustia ? El Gran Lama responde: Siéntese con las piernas cruzadas- y, soltando las pantuflas, cruza él las suyas, que aprieta un pantalón de gamuza amarilla-, la espalda derecha, la atención alerta. Un círculo. En él inscriba un cuadrado. En el centro, una deidad de su preferencia. Concéntrese en ella. Claro está, para comenzar, es necesario un soporte, un mandala pintado, como este-y desarrolla sobre el tapiz una tela pintada, con geometrías concéntricas-, tan milagroso y antiguo, que a usted, para tan noble empeño, le cedería por unos dólares: poco podrían pretenderlo las rupias de este país, y, of course, mucho menos las indias.

Me declaro completamente impermeable al neobarroco latinoamericano.

COBRA, Editorial Sudamericana (Colección El Espejo) 1972,

2 réflexions sur “Cobra de Severo Sarduy

  1. Je ne parle pas espagnol et ne comprends pas tout mais j’aime beaucoup les idées et les buts du mouvement CoBrA, très connu chez nous, qui comptait des artistes belges que j’apprécie comme Dotremont et Alechinsky ou Bury et Collignon.
    Je découvre ton blog grâce à ton passage sur le mien. Je viendrai y découvrir des auteurs espagnols, que j’apprécie en général et dont j’ai souvent goûté la plume.

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