Veinte años y un día de Jorge Semprún

Jorge Semprún Maura (Madrid 1923, Paris 2011) : escritor, intelectual, político y guionista cinematográfico español cuya obra fue escrita en mayor parte en francés ya que vivió exiliado en Francia desde 1939; fue hecho prisionero por la Gestapo e internado en el campo de Buchenwald durante 15 meses,  y fue residente parisino desde 1965. Se afilió au PCE en 1952 .Fue Ministro de Cultura en España entre 1988 et 1991 bajo el Gobierno de Felipe González.

Este libro, Veinte años y un día, obtuvo el Premio Fundación José Manuel Lara en 2004, libro escrito directamente en español en 2003. Es una meta-ficción que aúna con talento notas autobiográficas de primera línea con personajes ficticios y otros bien reales de la escena política,  literaria o familiar. Es una novela de clara intencionalidad política, dedicada a todos los españoles con un procedimiento narrativo complejo que obstaculizó bastante mi comprensión  (relato a salto de mata entre el hoy de 1956 y el ayer de 1936).

Es una obra metaliteraria con una rica intertextualidad, en parte autobiográfica. Es un legado de la parte de Semprún hacia sus connacionales con una triple  motivación: hacer una revisión crítica del comunismo español, elogiar y homenajear a algunas personalidades de la política española de mediados del siglo XX y como tercer objetivo, recomponer la trayectoria de Federico Sánchez (uno de los nombres de Semprún en la clandestinidad) para revalorizar su actuación. Ésto último cumple una función narcisista propia de la autobiografía. La intención didáctica de Veinte años y un día, es personal y colectiva pues repasa la evolución del comunismo a la vez que la trayectoria particular de Federico Sánchez; la obra reclama un lector informado para ser entendida en toda su dimensión, pues la mirada de Semprún no es objetiva, por mucho que haya elegido el género de la novela ( Jaime Céspedes in La dimensión biográfica de Veinte Años y un día de Jorge Semprún).

El título tiene un origen doble: 1) los 20 años y 1 día representaban la condena máxima que la justicia franquista reservaba a los dirigentes políticos de la clandestinidad y 2) los 20 años que separan los dos polos de la novela que van de 1936, fecha en que se perpetra el asesinato del joven  José María Avendaño por los peones de la finca el primerísimo primer día de la guerra civil y 1956, año en que transcurre la novela y que debe celebrar el último acto expiatorio del crimen de 1936 con los peones de la misma finca…

La parte política predomina en esta novela y aunque la prosa de Semprún es magnífica y el vocabulario excelso, no deja de ser otra novela más sobre la guerra civil española, tema recurrente e ineludible de las letras ibéricas. Citaba yo en otra reseña, la frase de Stendhal,  diciendo que la política en literatura es como un pistoletazo en un concierto. Pero aquí no se trata de un pistoletazo, sino de ráfagas de mitralleta. Ernesto Hemingway tuvo también unas palabras para la guerra civil, diciendo-« La guerra-murmuraba-. Todos decís lo mismo. Como si fuese lo único, lo más importante al menos, que podéis compartir, el pan vuestro de cada día. La muerte, eso es lo que os une, la antigua muerte de la guerra civil ». Los españoles tenían todos algo que decir. La guerra, nuestra guerra: su juventud. Todos habían luchado en aquella contienda, pero no todos en el mismo bando. Ahora bien, ni los unos ni los otros parecían tan convencidos hoy de sus razones, o de sus ideales sinrazones, como sin duda lo estuvieron en 1936: lo bastante convencidos, antaño, como para haberse jugado la vida (pgs 11-12).

Los personajes reales de la política española de los años 50-60, citados en el libro, son numerosos y el narrador omnisciente, que no es otro que Semprún, alias Federico Sánchez, aparece a menudo. Son tantos los personajes reales citados en la obra, que resultaría fastidioso hacer una enumeración.

Hay una citación de un excelente chiste que circulaba por los años 1936…Después de la victoria de la CEDA ( gran partido de masas de la derecha española en el marco de la Segunda República), en las elecciones generales de 1933, Alfonso XIII envió un telegrama a don Aniceto Alcalá Zamora, Presidente de la República: « Ante la CEDA cede. Te cito en Biarritz. Alfonso ». Telegrama al que contestó el Presidente con otro, tan irreal como el primero, pero gracioso: « Ni CEDA, ni cedo, ni cita. Niceto ».

La parte ficcional de la novela relata el asesinato del más joven de los hermanos Avendaño, José María, quien volvía por esos días de su luna de miel con Mercedes Pombo por Europa  y que será asesinado el primer día de la guerra civil por sus propios peones en la finca toledana de La Maestranza. Dejará una viuda, quien introduce en el relato la parte erótica  , muy bien lograda. Al parecer era una mujer tan bella que despertó la concupiscencia del primogénito de los Avendaño, José Manuel,  quien exigió un derecho de pernada sobre su cuñada viuda. El segundo elemento erótico lo aportan los gemelos Lorenzo e Isabel, hijos póstumos de Jose María Avendaño, quienes se aman de un amor incestuoso, condenado e imposible. El personaje ficticio de Lorenzo Avendaño lleva bastante de autobiográfico: su trilingüismo, su carácter intelectual, su afán de cultura y su papel como « agitador universitario ».

Mercedes Pombo tendrá una verdadera obsesión con el cuadro de la pintora italiana Artemisia  Gentileschi (1593-1652) que vislumbró en el Museo de Capodimonte cuando estaba de luna de miel en Nápoles:quedó definitivamente desconcertada y embrujada con la visión del degollamiento del general asirio Holofernes por Judit, secundada por su doncella:[…] lo primero que llamaba la atención era la blancura nevosa de los hombros de Judit, sus pechos casi desnudos, cuya belleza subrayaba la sombra que en el  lienzo aislaba, realzándola, su mutua redondez. Judit lucía un vestido azul, muy escotado. Pero ¿lucía realmente? Era el vestido, en efecto de un azul poco lucido, poco reluciente, más bien apagado, como recluído en su propia densidad. No era un azul que reluciera sobre el lienzo, triunfante iluminándolo, sino que más bien lo impregnaba, lo empapaba, difuminando por la superficie del cuadro una nocturnidad diáfana que se armonizaba con el sordo color rojo del vestido de la sirvienta de Judit, adecentado éste, sin escote ni hombros desnudos, ni senos sugeridos, mostrados más bien en el caso de su ama, pero aquélla, la sirvienta, contrariamente a la tradición pictórica, la sirvienta, en el cuadro era joven y hermosa y sujetaba a Holofernes mientras su señora lo degollaba limpiamente, o sea, de un tajo de su corta y ancha espada que podía calificarse de limpio por lo decidido, lo tajante, precisamente, aunque produjera borbotones de sangre que ensuciaban las sábanas del lecho instalado en la tienda de campaña del general enemigo de los judíos.

Las referencias políticas, literarias, pictóricas, filosóficas, históricas, musicales,   las citaciones en varios idiomas (inglés, francés y alemán) abundan en el relato, dándole un cariz cosmopolita y erudito.  Encontré una citación a Kant que me sedujo incontestablemente. Se trata del amor platónico que Benigno, el bibliotecario de la finca , profesa a la bella y sensual Mercedes Pombo: él la ama de un delicioso  dolor tantálico, lo que presupone una tendencia masoquista de la parte del pobre Benigno, porque un dolor tantálico, que es pura frustración de lo que es inalcanzable, no puede ser delicioso…

.VEINTE AÑOS Y UN DÍA, Círculo de Lectores 2003,  ISBN 84-672-0237-8

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