Una forma de resistencia de Luis García Montero

Luis García Montero nació en Granada en 1958, es un conocido poeta y  crítico literario español, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada donde estudió Filosofía y Letras. Está casado con la conocida escritora Almudena Grandes. Este es su segundo libro en prosa; el autor es conocido sobre todo como poeta, poesía con la cual ha obtenido varios premios prestigiosos.

Su formación como filósofo y su talento poético rebalsan en su prosa, que es hermosa, poética, profunda, muy  pensada. Sus frases están llenas de emoción, de sensualidad, de pertinencia. Se experimenta un  placer estético y emocional  al leerlo. Para mí este libro ha resultado un descubrimiento precioso y he quedado con las ganas de leerle su primer libro en prosa Mañana no será lo que Dios quiera ( Alfaguara 2009).

El libro es un ensayo sobre nuestra pertenencia a las cosas que nos rodean , así como también  las cosas  nos pertenecen , que no es lo mismo. El estilo empleado es de una ironía deliciosa, humor, humanidad y cultura mezclados con nostalgia y mansedumbre. Todo ésto para explorar el significado de  » las cosas » que constituyen la felicidad, la vida y la historia de Luis García Montero. Porque las cosas hablan por nosotros, todas y cada una de ellas: la butaca donde nos sentamos a leer, la copa en que nos tomamos el vino, el souvenir que traemos de  un viaje, etc. Un libro que deberían leer los frívolos para descubrir que las cosas hablan más de ellos, las cosas del entorno los delatan. Es un libro precioso, para tenerlo a mano y solazarse en su prosa poética, en la poesía que esconden las cosas más baladíes.

Sobre el amor García Montero dice con acierto que tiene mala fama entre los inquisidores y los tribunales literarios, se le condena al calabozo de la decencia, o al folletín y a la cursilería, porque el enamorado, alguien con capacidad de mirar atentamente al otro, es menos dócil. Los enamorados ponen mucha atención cuando se besan, y los que viven con mucha atención, con mucho amor por la vida, suelen llenar sus habitaciones de cosas.

Sobre los espejos nos dice que en su casa no se ponen de acuerdo cuando hablan de él :…Yo me hago el dormido, que siempre es mejor que hacerse el tonto, y escucho sus comentarios, sus afirmaciones, réplicas y contrarréplicas, cargadas de crueldad o de comprensión según el lado del que procedan los disparos. Las opiniones de los espejos cruzan los pasillos y se hunden en el cristal líquido de su conversación. El espejo del dormitorio tiene bastante mala leche. No le gusto nada, no soporta mis secretos, mis manías, mis olores, mi decrepitud ojerosa, mi forma de vestir para andar en casa. Quizá me ve tal como soy en mi existencia animal e incontrolada, llena de deseos traidores, deslealtades carnívoras, miedos hervíboros, dolencias físicas, ambiciones rencorosas y odios injustos. Pero aunque el espejo del dormitorio me vea así, la verdad es que no soy así del todo, y sufro la mala conciencia de mi desarreglo. El espejo del recibidor sostiene otras opiniones sobre mi carácter, me ve salir a la calle algo más arreglado. Y el espejo del baño no es tan cruel como el de mi maldito dormitorio, ni tan partidario y optimista como su colega del recibidor. Sin hipocresía el espejo del baño me ayuda a retocarme para acercarme a los demás. Cada día estoy más convencido que el arte de vivir consiste en mantener una buena conversación ante el espejo de un cuarto de baño…

Una pregunta clásica e inevitable para muchos : ¿ Qué libro se llevaría  a una isla desierta ? Esa pregunta que suelen hacer los que intentan definirnos a través de nuestras lecturas. Y se equivocan de pregunta porque sería mucho más interesante conocer el libro que NUNCA sacaríamos de nuestra casa.  Lo de la isla pertenece a ese tipo de interrogaciones que invitan a la mentira, porque quien la formula sólo se merece que intentemos quedar bien y digamos aquello que pretende oír. A los lectores no nos gustan las islas desiertas, ni los libros solitarios, sino nuestra casa, la butaca de nuestra casa rodeada de libros y de tiempo, y el saber que mañana será otro día, y otra historia, y otra oportunidad para leer en la cama.

Acerca de los periódicos :… ahora, sin embargo, resulta necesaria la prudencia, y no conviene que entren muchos periódicos en la casa, porque cuesta cada día más trabajo convivir con la mentira. Nadie es ya tan inocente como para creer en la verdad objetiva. Todos saben que informar es interpretar de acuerdo con unos intereses.  Pero una cosa es interpretar y otra mentir, falsificar, calumniar, engañar a sabiendas…, y una parte muy amplia de la prensa española se ha instalado en la mentira. Parece que el fin justifica los medios ( de comunicación). La conclusión es que todos mienten, algo que interesa mucho a los que necesitan esconder sus desmanes, porque presentan al denunciador como un mentiroso del bando contrario.

Sobre los trenes :...pocas cosas producen más placer que encontrarse en la lentitud del tren. Los paisajes y los libros consiguen por las buenas darnos esa lección que con frecuencia imponen las desgracias: nos hacen comprender las cosas importantes de la vida, lo que merece amor, la medida más legítima del tiempo. Observo la bruma del otoño tardío sobre los campos, vivo la ilusión y la muerte en el argumento de un libro, y reconozco la lealtad decisiva de lo que permanece, de lo que siempre está ahí, bajo la prisa de las agendas atormentadas y la espuma rabiosa de los teléfonos móviles.

Acerca de los periodistas ( que no lleva en su estima):…son como periodistas crispados que, en vez de informar, cumplen órdenes y participan de la narración de una verdad inexistente, ese lugar figurado en el que coinciden los creyentes beatos y los cínicos.

Y como el hombre es un vero poeta, cita una copla de Miguel Hernández (poeta español, epígono de la generación del 27), hermosa y sencilla:..A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero…

Y porque de cosas se trata, cuando de ausencia de cosas se trata, esta ausencia me ha hecho esta mañana revisar una vez más algunas de mis cosas, tocarlas una a una, como un deseo de rebeldía, como una forma de resistencia.(pg 216).

UNA FORMA DE RESISTENCIA, Alfaguara 2012,  ISBN  978-84-204-0036-5.

Une réflexion sur “Una forma de resistencia de Luis García Montero

  1. Me encantó éste si que me lo voy a leer .Es como la brisa de la primavera después del invierno con mucha ironía pero no punsante , llena de dulzura se le ve enseguida que es poeta y soñador , y también mucho humor , pero todo súbtil . Gracias por lo que es para mí una novedad , no lo conocía para nada a GARCIA MONTERO ;

    De la parte de un ratón de biblioteca . GABRIELA

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